sábado, 11 de diciembre de 2021

LOS MOTIVOS DEL APODO

PORQUE A LA HINCHADA DE BOCA SE LA APODA "LA 12"

FUENTE: EL GRAFICO:

La calificación de "La 12" que se ganó la parcialidad de Boca Juniors data del año 1925, con motivo de la gira que el club emprendió ese año por Europa




En la misma, Victoriano Caffarena, hincha y socio de la institución, viajó con el plantel, de ahí que los futbolistas lo apodaron el Jugador N° 12 debido a que estuvo siempre presente en todos lados donde el club se presentó a jugar. Caffarena se pagó todos los gastos, tanto los traslados como el alojamiento.

Durante la gira el Xeneize disputó 19 partidos por España y AlemaniaGanó 15, empató uno y perdió 3. Anotó 40 goles y recibió 16. El goleador de la campaña fue Manuel Seoane con 12. La Chancha llegó desde El Porvenir especialmente para el periplo por el Viejo Continente. 

LOS 19 PARTIDOS DE BOCA DURANTE LA GIRA DEL AÑO 1925

#FECHARIVALPAÍSRESULTADOGFGCESTADIO
105/03/1925Celta de VigoEspañaVictoria31Celta de Vigo
208/03/1925Celta de VigoEspañaDerrota13Celta de Vigo
312/03/1925Deportivo La CoruñaEspañaVictoria30Deportivo La Coruña
415/03/1925Deportivo La CoruñaEspañaVictoria10Deportivo La Coruña
519/03/1925Atlético MadridEspañaVictoria21Atlético Madrid
622/03/1925Real MadridEspañaVictoria10Real Madrid
729/03/1925Real MadridEspañaVictoria10Real Madrid
802/04/1925Real Unión ClubEspañaDerrota04Amute de Irún
905/04/1925Athletic BilbaoEspañaDerrota24Athletic Bilbao
1019/04/1925OsasunaEspañaVictoria10Osasuna
1126/04/1925EspanyolEspañaVictoria10Espanyol de Barcelona
1201/05/1925EspanyolEspañaVictoria30Espanyol de Barcelona
1303/05/1925EspanyolEspañaVictoria20Espanyol de Barcelona
1409/05/1925Bayern MunichAlemaniaEmpate11Teutonia Platz de Munich
1516/05/1925Norden-NordwestAlemaniaVictoria30Norden Nordwest Platz de Berlín
1621/05/1925Spielvereinigung Greuther FürthAlemaniaVictoria70Karl Enders Sportpark de Leipzig
1724/05/1925Combinado de FrankfurtAlemaniaVictoria20Municipal de Frankfurt
1827/05/1925Eintracht FrankfurtAlemaniaVictoria20Municipal de Frankfurt
1907/06/1925Combinado de ParísFranciaVictoria42Stade Bergeyre de Paris
     4016 

FOTO DE PORTADA: FOTOBAIRES 

HISTORIAS QUE VALEN LA PENA CONOCER

SAMUEL ETO´O DE GRAN JUGADOR A PRESIDENTE DE LA FEDERACION CAMERUNES DE FUTBOL ELEGIDO HOY 11 DE DICIEMBRE DEL 2021

FUENTE: BIOGRAFIAS  Y VIDAS.COM

(Mkon, 1981) Futbolista camerunés que ha destacado en la liga española como delantero del Mallorca y especialmente del F.C. Barcelona, donde ha demostrado su máximo potencial.



Samuel Eto’o Fils es hijo de David Eto’o, el mayor de ocho hermanos y contable, que se casó por el rito protestante en su ciudad natal, Douala, con una joven lugareña, Christine Fils, el 12 de febrero de 1977. Cuando ya había nacido la primera niña, Michel Sidonie, el varón primogénito falleció a los nueve meses por una extraña enfermedad. Aun así, el padre quería una familia numerosa.

Samuel Eto’o nació el 10 de marzo de 1981 en Mkon, un poblado próximo a la capital de Camerún, Yaoundé, adonde el padre había sido trasladado de Douala por la empresa constructora en la que trabajaba. En 1983 la familia recaló en Yaoundé, donde Samuel vivió hasta los seis años. Allí empezó a jugar en un equipo modesto.

A mediados de 1987 el padre tuvo la oportunidad de regresar a Douala, donde se instalaron en el barrio más popular de la ciudad, New Bell, con tres hijos más a cuestas: Madeleine Flore, Pauline y David, que estudiaron junto con los otros dos en el colegio Newell Bassa, donde Samuel se dedicaba más al fútbol que a los estudios, sobre todo desde que su tío Herve Nkom, empleado de un banco, le regaló un balón de verdad.

Terminó de entusiasmarse por el fútbol el día que presenció un Camerún-Zambia, con victoria del equipo local por 2-0. Su gran ídolo, Roger Milla, lanzó su camiseta a las gradas y ésta fue a parar a manos de Eto’o. Aunque el padre, siguiendo el deseo de su esposa, insistía en que abandonara el fútbol y se dedicara a estudiar (por entonces en el colegio Joseph Mongo), un día le regaló unas botas de caucho, el único material de calzado que existía en Camerún. Fue una sorpresa y una tácita aprobación.

A los diez años ingresó en la escuela de fútbol Brasseries, dirigida por Joseph Siewe, que se convertiría en su mejor instructor y consejero. Brasseries consiguió que Samuel entrara en un equipo profesional, el Avenir Douala, a los doce años, algo que prohibían los estatutos de la Federación. Empezó a destacar en ese equipo de Segunda División entre chavales de más de veinte años.

Pero al año siguiente se integró en otro equipo de Segunda, el U. C. B. Douala, que entrenaba Michel Kaham, antiguo internacional y ex seleccionador. Allí empezó a ganar su primer sueldo sustancioso (600 euros al mes), al que se sumaban primas e incentivos. En la temporada 1995-1996 jugaron la Copa contra un Primera plagado de internacionales, el Tonerre de Yaoundé, que fue derrotado por 4-2, con dos goles de Eto’o.

Tras sus hazañas en la Copa, que no ganaron por culpa de los árbitros, Eto’o, con sólo quince años, fue convocado para la selección absoluta. No jugó el primer partido y debutó antes con la selección juvenil, ganando a Costa de Marfil a domicilio por 2-4, con los dos primeros goles a cargo de Eto’o.

Entre el público se encontraba Pirri en calidad de ojeador; Pirri le propuso probar por el Real Madrid Club de Fútbol, que formalizó el contrato el 7 de febrero de 1997, cuando Capello era el entrenador. Como no tenía sitio en un equipo plagado de estrellas, en julio de aquel mismo año fue cedido por un año al Leganés, donde le apadrinó el capitán, Mesas, que dos años después se convertiría en su representante. Aquella temporada jugó 28 partidos.

En 1998-1999 regresó al Madrid, dirigido por Guus Hiddink, que lo integró en el primer equipo. Pero como no jugaba, fue cedido al R. C. D. Espanyol de Barcelona, entrenado por Miguel Ángel Brindisi, con quien tampoco hubo química, hasta el punto que Eto’o enfermó de depresión. No jugó ningún partido de Liga.

En 1999-2000 regresó de nuevo al Madrid, entonces entrenado por John Benjamin Toshack, quien aconsejó que fuera cedido, esta vez al Mallorca, donde aterrizó el 19 de febrero de 2000 y debutó al día siguiente contra el Celta, con victoria por 1-0, tras un pase de gol de Eto’o a Diego Tristán. Hizo una gran temporada, clasificando al Mallorca en décima posición, después de que fuera penúltimo a la llegada de Eto’o. El Real Madrid, cuya presidencia había ganado Florentino Pérez, intentó venderlo por siete millones de euros al Deportivo de La Coruña, pero Eto’o se negó y quedó de nuevo cedido al Mallorca, tras ganar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Sydney con la selección de su país, ante España.

En 2001-2002, con Luis Aragonés como entrenador, jugó 33 partidos y marcó 13 goles; el Mallorca disputó la primera fase de la Champions League. En la siguiente, sin embargo, y con Aragonés en el Atlético de Madrid, Eto’o, que se dejó llevar por su temperamento, vivió un año negativo, con tarjetas y expulsiones.

En 2003, sin embargo, conquistó la Copa del Rey, con partidazo en la final (marcó 2 de los 3 goles que encajó el Recreativo de Huelva). Además, en esa temporada 2002-2003, recuperó el olfato goleador y marcó 15 goles en la Liga y 5 en la Copa. Aunque quería irse a un “grande”, jugó una temporada más en el equipo balear, con Aragonés, que les salvó del descenso, gracias a los 9 goles que Eto’o marcó en los ocho últimos encuentros. Aquel año ganó su primer Balón de Oro de África, galardón que reeditaría en 2004.

Finalmente, después de librar su nuevo representante, Zoran Vekic, y su abogado, José María Mesalles, una enconada batalla con el presidente del Real Madrid, que tenía los derechos del 50 % del traspaso, el F. C. Barcelona pujó muy fuerte por él. Eto’o fichó por el Barça, que desembolsó 24 millones de euros, 12 para el Real Madrid y otros 12 para el Mallorca.

Su primer año en el Barça significó su primera Liga, compitiendo en popularidad con el “mediático” Ronaldinho; no en vano a sus veinticuatro años tenía ya, además de dos Balones de Oro africanos, un envidiable palmarés, con dos Copas de África (2000 y 2002), un oro olímpico, una Copa del Rey con el Mallorca y una Liga con el Barça.

Durante la Liga se comportó como una persona madura y no se extralimitó con los árbitros ni con los rivales, como solía ser habitual en él y como ocurrió en la celebración del título, cuando tuvo una polémica salida de tono al referirse al Real Madrid. Pese a que se retractó de sus palabras, el Comité de Competición le impuso una multa de 12.000 euros. Aun así, recibió uno de los premios Fair Play que otorga la Fundación Brafa de Barcelona.

Su gran objetivo era ser Pichichi, pero a Eto’o no le atribuyeron uno de los goles que él y el árbitro contabilizaron, y se quedó a un tanto de igualar al que finalmente sería máximo goleador, el uruguayo del Villarreal Diego Forlán.

A pesar de repetir una y otra vez que en el Barça era feliz, dos semanas antes de acabar la temporada ya reivindicó una mejora de contrato, convencido de que iba a ser Pichichi y Bota de Oro, pero en los dos últimos encuentros no vio puerta y hasta falló un penalti, desequilibrado por la ansiedad. Aun así, la directiva escuchó sus demandas y le mejoró el contrato, ampliándolo hasta el año 2010, como haría con Deco y Ronaldinho.

La temporada 2005-2006 no pudo serle más favorable: pichichi de la liga con 26 goles y el ansiado doblete: campeón de la liga española y de la Champions League con el F.C. Barcelona. La siguiente fue la otra cara de la moneda: Eto’o, a causa de una lesión, se perdió la primera mitad de la temporada, y su equipo sufrió una sequía total de títulos, dejando escapar la liga en las últimas jornadas.

En su país, donde es más popular que el propio presidente, hay una escuela de fútbol apadrinada por Eto’o, la École de Football des Brasseries du Cameroun, inaugurada por el presidente Joan Laporta, y un centro de formación que también cuenta con el patrocinio de Samuel, la Kadji Sport Academy. Gracias también a su fama, funcionan a pleno rendimiento una peña oficial denominada Association des Supporters F. C. Barcelona, y otra en la Universidad de Doula, la población donde se crió el futbolista. Además, se publica una revista mensual, Etoogol, que sigue todos los pasos del capitán de la selección camerunesa.

Samuel Eto'o dedica todo el tiempo que puede a su esposa, Georgette, y a sus dos hijos, Maelle y Étienne, que quiere seguir sus pasos, y mantiene contacto habitual con el que él denomina “mi hermano Blanco”, el delantero Albert Luque, quien le ayudó sobremanera cuando ambos militaban en las filas del Mallorca. Implicado en causas solidarias, su objetivo es convertirse en el “número uno” del mundo, no sólo como futbolista, sino también en su lucha contra el racismo y en ayuda a los niños desamparados de África.

Cómo citar este artículo:
Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «Biografia de Samuel Eto'o». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España, 2004. Disponible en https://www.biografiasyvidas.com/biografia/e/eto_o.htm [fecha de acceso: 11 de diciembre de 2021].

viernes, 10 de diciembre de 2021

DIAS QUE NO SE OLVIDAN

HOY SE CONMEMORA EL DIA DEL SIMPATIZANTE DE GIMNASIA Y ESGRIMA DE LA PLATA

FUENTE: ELEDITORPLATENSE.COM.AR



No es un día más en la vida de Gimnasia y Esgrima La Plata, más allá de la preparación del primer equipo para lo que será el partido de este sábado por la tarde ante Patronato en Paraná, buscando la clasificación a la Copa Sudamericana del próximo año.

Este viernes, 10 de diciembre, se celebra un nuevo aniversario del Día Internacional del Hincha de Gimnasia. ¿Por qué? Hace 30 años, esta misma fecha en 1990, hubo distintas movilizaciones de fanáticos del "Lobo" con la intención de exigirle algo muy importante a la Municipalidad de La Plata.

El pedido fue claro: la cesión definitiva de las tierras del Bosque, del estadio Juan Carmelo Zerillo, para de una vez por todas sentirlo propio y volverlo la casa del elenco Mens Sana. Además, en dicho momento se buscaba realizar distintas obras.

Como esto se logró, los hinchas decidieron adoptar este día como propio y todos los años deciden realizar actividades en toda la ciudad, y en el propio campo de juego de 60 y 118, aunque en este 2021, todo se pospuso para el domingo 19 ya que hoy juega Estudiantes. ¡Feliz día Tripero!

miércoles, 8 de diciembre de 2021

DE TAN JOVEN PASO A UNA NUEVA VIDA

 LA HISTORIA DE ALFREDO "EL CHANGO" MORENO

FUENTE: INFOBAE




Alfredo Moreno falleció a los 41 años de edad luego de ingresar de emergencia en el hospital por complicaciones por un tumor en el intestino. El ex jugador pidió ayuda en los últimos días para que los aficionados al futbol y familiares donaran sangre y plaquetas. El 30 de noviembre llegó al hospital y ocho días después murió.

El Chango Moreno jugó en distintos equipos de la Liga MX y se convirtió en goleador del campeonato mexicano. Moreno militó en el Club América, Xolos de Tijuana, Rayos de Necaxa; los Zorros del Atlas, San Luis; Veracruz y los Camoteros del Puebla. Por tal motivo guardará un espacio dentro de la afición de la Liga MX.

Alfredo Moreno nació en Argentina, específicamente en Santiago del Estero, en el mes de noviembre de 1980. En la temporada de 1998 debutó con Boca Juniors y sus actuaciones le valieron para llegar a Racing Club en el inicio del milenio. Los hidrocálidos de Aguascalientes se hicieron de sus servicios en 2001. El argentino probó suerte en China y tuvo una segunda etapa con los Xeneizes 2003.


Tras deambular en distintas instituciones llegó a formar parte, como segunda etapa, del Necaxa. Con los Rayos jugó cuatro temporadas y fue fichado por el San Luis. El sudamericano constantemente se mantuvo en los puestos de goleo individual. Su estancia en México le brindó la garantía de ser naturalizado mexicano tras participar más de cinco años entre Necaxa y San Luis.


Con las Águilas del América únicamente estuvo un torneo y no pudo brillar dentro de la plantilla. El atacante fue criticado por no alcanzar la cuota goleadora que requería el cuadro de Coapa y pasó a ser parte, como tercera etapa, de Necaxa. Con el xolaje conquistó el torneo de 2012. El conjunto venía de ascender al máximo circuito y posteriormente levantaron el título de la mano de Antonio Mohamed.


En México únicamente pudo ser campeón en el torneo local, pero con Boca, de Argentina, fue campeón de la Copa Libertadores en dos ocasiones, situación que pocos pueden presumir. En el 2000 y 2003 se consagró ganador de la justa internacional más grande a nivel de Latinoamérica.


El lugar de residencia del artillero fue en Aguascalientes, donde pasó mayor tiempo como jugador. Por otro lado, será recordado en Tijuana por formar parte del primer campeonato del estado fronterizo. El retiro para Moreno aconteció en 2018, posterior a formar ser parte de distintos equipos dentro de la liga mexicana.


Los conjuntos donde militó enviaron mensajes de apoyo a la familia del naturalizado mexicano. A través de redes sociales, se leyeron publicaciones como: “El Club América lamenta el sensible fallecimiento de nuestro ex jugador: Alfredo “Chango” Moreno. Nuestro más sentido pésame a sus familiares y amigos. Por cada gol, por cada triunfo, por cada historia que escribiste a nuestro lado, ¡Siempre te recordaremos!”. Mientras que los Xolos escribieron: “¡Gracias por todo lo que nos diste, ‘changuito’!”.

En total, participó con diez clubes a lo largo de su carrera. Al final de su trayectoria tuvo una cifra de 203 goles. En 2014 fue nombrado como el mejor goleador argentino en México, ya que pudo realizar 165 anotaciones en total. Aunque no pudo ganar el campeonato de goleo en ninguno de los torneos en los que participó, se le recordará por permanecer en futbol mexicano y brillar con los Xolos de Tijuana.


El ambiente del fútbol argentino está de luto ante la noticia del fallecimiento de Alfredo Moreno, a sus 41 años. El ex delantero surgido de las Inferiores de Boca Juniors fue promovido por Carlos Bianchi en su primera época como entrenador del club. Fue en el año 2000 cuando el Chango brilló en un partido de la Copa Libertadores, en el que le marcó cinco tantos al Blooming de Bolivia, en la goleada 6-1, en la fase de grupos, en el inicio del camino que terminó con la consagración del equipo del Virrey.


Desde el minuto uno en Boca Juniors, Bianchi les dio confianza a una serie de jóvenes del club y entre ellos estuvo el Chango, junto con otro santiagueño, Julio Marchant. Moreno participó de la primera pretemporada del Virrey a mediados de 1998 y debutó en Primera en noviembre de 1999 en un empate sin goles ante San Lorenzo.


Por esos días Martín Palermo sufrió la rotura de ligamentos ante Colón en Santa Fe y Bianchi debió recurrir a otros delanteros como relevos del Titán. Uno fue Antonio Barijho y el otro el Chango, quienes fueron alternando el puesto de centro delanteros junto al otro atacante por la punta que era Guillermo Barros Schelotto, en la mayoría de los casos, o Marcelo Delgado.


En aquel partido contra el equipo boliviano el Chango fue titular y tuvo una labor descollante. Esa noche del 22 de marzo de 2000 formó una gran sociedad con Barros Schelotto, quien le brindó cuatro asistencias. La primera en el tanto con el que Boca Juniors rompió el cero, luego de un centro desde la izquierda: Moreno apareció solo en el segundo palo para anotar.


En el complemento metió los otros cuatro tantos. En el segundo de su cuenta personal también fue asistido por el Mellizo, que le metió un hermoso pase filtrado al Chango que quedó solo frente al guardameta y luego definió con un remate cruzado.

El tercero fue luego de un hermoso pase de Juan Román Riquelme, recibió en el área, enganchó ante un defensor y la mandó adentro ante la salida del arquero.

El cuarto y quinto fueron otra vez gracias a Barros Schelotto, que mandó un centro desde la izquierda y Moreno convirtió de cabeza. El último fue la inversa, envío de Guillermo desde la derecha y otro cabezazo del Chango.


En aquella Libertadores de 2000, Moreno se caracterizó por su olfato goleador y buen cabezazo a pesar de no ser un atacante de gran altura, pero resultó una buena carta para Bianchi, que tuvo en el Chango y en el Chipi Barijho, dos buenas alternativas hasta el retorno de Palermo en aquella noche histórica del 24 de mayo de 2000 cuando volvió el Titán y marcó el tercer tanto en la goleada y eliminación a River Plate.

Esos cinco goles en un partido de Cop Libertadoresa fueron igualados por Ignacio Scocco, cuando con la casaca de River Plate imitó su marca en el 8-0 ante jorge Wilstermann, en 2017.


Luego de su primera etapa en el club de La Ribera en el segundo semestre de 2000 pasó a Racing y tras un retorno a Boca Juniors en 2003 (también con Bianchi), se instaló de forma definitiva en México donde hizo la mayor parte de su carrera, con un total de 17 temporadas hasta su retiro en 2018.


El santiagueño disputó 38 cotejos con la camiseta boquense y convirtió 18 goles. En el fútbol mexicano jugó en el Necaxa, pero después desfiló por otros clubes como, San Luis, América, Atlas, Tijuana, Puebla, Veracruz y finalmente se retiró en el Celaya, en 2018. También estuvo un año en China, en el Shandong Luneng.


En México, Moreno decidió instalarse en Aguascalientes, ciudad en la que estaba radicado junto a su esposa y sus dos hijos, por lo que fue en dicha ciudad donde lo sorprendió una enfermedad: fue operado por una obstrucción en la vesícula biliar y en esa intervención se le detectó un tumor maligno.




LA HISTORIA DE UN GRAN BASQUETBOLISTA

VIDA Y OBRA DE MIRZA DELIBASIC

FUENTE: MCNBIOGRAFIAS.COM/OSCAR PEREA RODRIGUEZ

Delibasic, Mirza (1954-2001).

Jugador de baloncesto bosnio, nacido en Tuzla el 9 de enero de 1954 y fallecido en Sarajevo el 8 de diciembre de 2001. Actuando en el puesto de base o en el de escolta, la magia de este baloncestista, 1'97 m de altura, impregnaba cada una de sus acciones hasta el punto de elevar un simple juego, el baloncesto, a la categoría de arte, por la mezcla de precisión, estética y talento con que Mirza aderezaba su juego. Tirador implacable desde larga distancia, dotado de unos fundamentos de dribling y bote impresionantes, Delibasic fue además privilegiado por su visión de juego, lo que, unido a su altruismo, provocó que de sus manos salieran algunas de las más bellas asistencias del deporte de la canasta. Mucho antes de que el NBA Earvin Magic Johnson diera pases por la espalda mirando hacia otro lado, el genio de Tuzla ya los hacía.



El príncipe del baloncesto europeo

Delibasic nació en el seno de una familia bosnia de confesión musulmana. A pesar de que él no profesó en demasía la religión de sus padres, éstos debieron de sentir una premonición al bautizar a su hijo como Mirza, que en árabe significa 'príncipe'. El pequeño Mirza ya destacó como deportista en su infancia, pues con doce años logró proclamarse campeón infantil de la entonces República Yugoslava de Bosnia-Herzegovina en la modalidad de... tenis. En efecto, las raquetas fueron el primer compañero deportivo de Delibasic, aunque el frío de su Tuzla natal hizo que la mayor parte de su entrenamiento fuera en pista cubierta; ahí fue donde Mirza, para mayor gloria del balón naranja, descubrió el deporte que le habría de catapultar al Olimpo de la Fama. Con catorce años debutó en el modesto Sloboda Tuzla y rápidamente comenzó a despuntar en campeonatos locales, como en 1970, cuando aupó a la selección de la República de Bosnia al campeonato yugoslavo en categoría cadete. En 1972, Delibasic formó parte de la selección junior yugoslava que se alzó con la medalla de oro en el Campeonato de Europa Junior, siendo el líder de ese conjunto y su jugador más destacado, lo que le abrió las puertas para abandonar el modesto Sloboda Tuzla y fichar por el Bosna de Sarajevo. Por aquel entonces, ya era conocido en toda Yugoslavia con el apodo de Kindje.

En el equipo de la capital bosnia se convirtió en uno de los mejores jugadores de la competitiva liga yugoslava, dominada por el Partizán de Belgrado y por la Jugoplástika de Split. Delibasic jugaba entonces de alero y obtuvo medias anotadoras extraordinarias (29 puntos por partido en la temporada 1975-76), pero los títulos seguían cayendo del lado de los poderosos clubes de Belgrado. El seleccionador nacional yugoslavo, el croata Mirko Novosel, quedó cautivado de inmediato del juego del escolta bosnio, así que le convocó para el primer equipo que iba a competir en el Campeonato de Europa de 1975, celebrado precisamente en Belgrado. Yugoslavia se alzó con la medalla de oro y los precisos tiros de Delibasic ayudaron sobremanera a este triunfo, que continuaba la senda victoriosa de la selección plavi en las citas internacionales. Curiosamente, en ese campeonato se retiraba del equipo nacional uno de los fabulosos talentos yugoslavos de la canasta, el alero Nikola Plecas; Delibasic tomó el relevo generacional y ocupó el puesto de Plecas para formar parte de uno de los equipos más grandes de la historia del baloncesto: la selección yugoslava de los grandes genios, como Zoran Slavnic, Cresimir Cosic, Dragan Kicanovic, Drazen Dalipagic, Damir Solman o Rajko Zizic. Al año siguiente, en los Juegos Olímpicos de Montreal '76, únicamente la fastuosa selección norteamericana que, a las órdenes de Dean Smith, fue armada para olvidar la afrenta olímpica de Múnich '72, pudo batir a Yugoslavia, aunque Delibasic obtenía su segunda medalla, de plata en este caso, en su segunda convocatoria con la selección absoluta.

Por lo que respecta a la competición doméstica, el entonces entrenador del Bosna de Sarajevo, Bogdan Tanjevic, comenzó a dar minutos de juego a Delibasic en el puesto de base, lo que, unido a la llegada del pívot Zarko Varajic, repercutió en una mejora general del juego del Bosna, convertido de inmediato en la alternativa baloncestística a los equipos de Belgrado. Con Mirza al mando de las operaciones, su media de anotación no se resintió (entre 25 y 26 puntos de media), sino que sus compañeros se beneficiaron de sus mágicas asistencias. Por aquella época, Delibasic solía anotar con frecuencia 40 o incluso 50 puntos en algunos partidos, cuando en el baloncesto FIBA no existía la canasta de 3 puntos. Teniendo en cuenta que gran parte de los lanzamientos exteriores del alero bosnio se producían desde distancias lejanas, sería inimaginable hasta dónde podía haber llegado su producción ofensiva en caso de contar con esta norma. Gracias a su aportación ofensiva, el Bosna de Sarajevo irrumpió con fuerza en la liga yugoslava, superando al Partizán de Belgrado y empatando a triunfos con la Jugoplástika de Split, de tal modo que fue necesario disputar un encuentro de desempate entre ambos conjuntos en pista neutral. Finalmente, la Jugoplástika se proclamaría campeón de liga, con una canasta de Damir Solman en el último segundo.

Después de alzarse con una nueva medalla de oro con Yugoslavia en el Campeonato de Europa de Lieja '77, la temporada 1977-78 significó la consagración de Delibasic como el mejor baloncestista de Yugoslavia, llevando al Bosna de Sarajevo al doblete: campeón de Copa y campeón de Liga. Kindje, además de desquitarse de la final del año anterior, dio muestras de su carácter competitivo: el 21 de marzo de 1978 se disputó en Banja Luka la final de la Copa Korac entre el Bosna de Sarajevo y el Partizán de Belgrado, título que cayó en manos del equipo capitalino de Yugoslavia. Una semana más tarde, el Bosna debía rendir visita a Belgrado en la penúltima jornada de Liga doméstica, en un encuentro en el que ambos se jugaban el título. Delibasic no estaba dispuesto a permitir un nuevo tropiezo y acabó con la hegemonía del Partizán en un partido memorable, en el que anotó 36 puntos ante un ambiente hostil para dar la victoria al Bosna y vengar la derrota de Banja Luka ocurrida una semana antes. Como colofón, en el Mundial de Filipinas '78, Delibasic se proclamaría campeón del mundo al derrotar Yugoslavia en la final del campeonato a la no menos poderosa selección de la URSS. El propio técnico soviético, Alexander Gomelski, no dudó en alabar el juego de Delibasic y señalarle como el mejor jugador del continente. Como muestra de la inmensa valía del bosnio, valga un detalle significativo: cuando la liga profesional NBA apenas prestaba atención a los jugadores europeos, por considerarles netamente inferiores a los norteamericanos, los diversos ojeadores desplazados a Manila no dudaron en señalar que el único con posibilidades reales de participar en ella era precisamente Mirza Delibasic.

En la temporada 1978-79, Delibasic traspasó su condición de mejor jugador yugoslavo a nivel internacional, pues se convirtió en el amo del continente. Aunque el Bosna no pudo revalidar el título nacional, el club de Sarajevo se coronó como campeón de Europa al batir por 96-93 al intratable conjunto italiano del Emerson de Varese, con Dino Meneghin y Bob Morse de figuras, en uno de los partidos más memorables de la historia del baloncesto: la final de la Copa de Europa disputada en Grenoble el 5 de abril de 1979. Delibasic, jugando de base, anotó 30 puntos, a lo que hay que sumar la mayor parte de los 45 puntos encestados por Varajic, que se benefició de los pases letales de Mirza ante los dobles marcajes que el conjunto italiano realizaba sobre él, en un estéril intento de anular su juego. A pesar de toda la tradición del baloncesto yugoslavo, y pese también a que los plavi dominaban los campeonatos europeos desde Barcelona '73, fue el Bosna de Sarajevo, de la mano de Delibasic, el primer club yugoslavo en alcanzar el máximo cetro continental, acabando con la hegemonía que los equipos españoles (Real Madrid), soviéticos (TSKA de Moscú) e italianos (Varese, Milán...) mantenían en esta competición.

En el verano de 1979, Delibasic y sus compañeros de selección tuvieron que conformarse con la medalla de bronce en el Europeo de Turín '79, al ser derrotados en semifinales por la URSS en lo que constituía la primera victoria soviética contra Yugoslavia en ¡13! años. En la temporada 1979-80, de nuevo Delibasic volvió a coronarse como el más grande, haciendo campeón de la liga yugoslava al Bosna de Sarajevo y alcanzando la cumbre más imposible: el oro olímpico de Moscú '80. Es preciso decir que Estados Unidos no compitió en la cita por el boicot de Washington a los Juegos, y que la gran favorita, la URSS, fue apeada sorprendentemente de la final por la subcampeona olímpica, Italia. Pero no es menos cierto que Yugoslavia coronaba una impresionante trayectoria deportiva en el baloncesto de la mano de una generación irrepetible de baloncestistas.

La temporada 1980-81, la última que Delibasic jugó en el Bosna, se saldó con sabor agridulce: el Partizán volvió a imponer su ley en la competición doméstica, a pesar de que al Bosna se había incorporado otro de los grandes baloncestistas bosnios, el alero Emir Mutapcic. En cambio, el genio de Tuzla volvió a conseguir la medalla de oro en el Europeo de Praga '81. Al acabar el campeonato balcánico, el Real Madrid consiguió hacerse con sus servicios no sin trabas, ya que en la entonces Yugoslavia comunista estaba prohibido que los deportistas abandonasen el país antes de cumplir 28 años y a Mirza le faltaba uno, aunque su calidad de héroe nacional le sirvió para poder solapar esta cuestión. El club blanco, en una maniobra que más adelante se repetiría con otro inolvidable jugador balcánico, Drazen Petrovic, intentaba evitar así que los puntos de Kindje impidiesen al Real Madrid optar a los títulos, como fue el caso de la Copa de Europa de 1979, en la que Delibasic, con una portentosa exhibición de 44 puntos en el Pabellón de la Ciudad Deportiva, apartó al equipo madrileño de la final.

La liga española (entonces organizada por la Federación y no por la todavía nonata ACB) carecía de competitividad y, a través de las jornadas a doble vuelta, únicamente el bífido enfrentamiento Real Madrid-Barcelona acababa por decidir el vencedor. El equipo catalán se alzó con la victoria en el pabellón madridista durante la primera vuelta, con una gran actuación de su refuerzo americano, Marcellus Starks, pero en la devolución de visita, Delibasic realizó un auténtico partidazo en el Palau Blaugrana (26 puntos), dio la victoria a su equipo y, de camino, se alzó con su primer título de liga en España. No tuvo suerte Delibasic en la Copa de Europa, donde el otro extranjero madridista (en la liga española el reglamento sólo permitía uno), el americano Joe Chrnelich, fue un fiasco absoluto y lastró las opciones de su equipo. En el Campeonato del Mundo de Colombia '82, Yugoslavia bajó un peldaño al tener que conformarse con la medalla de bronce, derrotando en la final de consolación precisamente a la selección española por 117-113, en un partido polémico por las decisiones arbitrales pero en el que Delibasic, de nuevo, se convirtió en la pesadilla de sus defensores. El Mundial '82 fue la última presencia de Kindje en la selección yugoslava: en sus 175 partidos internacionales, Yugoslavia ganó 147, una marca estratosférica.

En la temporada 1982-83, Delibasic contó con la ayuda de otro compatriota suyo, Drazen Dalipagic, para intentar el asalto a la Copa de Europa, aunque los cada vez más potentes equipos italianos cerraron de nuevo su paso. En la competición hispana, el nuevo reto de imponerse al Barcelona acabó de forma rocambolesca, en la que tal vez haya sido la liga española más sorprendente de la historia: al quedar igualados a victorias, y al no ser la diferencia de puntos suficiente, ningún factor particular podía decantar el título, por lo que se decidió que, excepcionalmente, el vencedor saliera de un duelo singular, una auténtica final de liga, entre ambos equipos. El encuentro, disputado en Oviedo el 7 de abril de 1983, acabó con victoria del Barcelona (76-70), en el que Epi, con una defensa extraordinaria, anuló a Delibasic y se convirtio en verdugo de los blancos con una actuación portentosa en ataque. Los círculos internos madridistas, así como la siempre mordaz prensa de la capital, señalaron a Delibasic como el culpable de este fracaso, lo que sirvió para que, de una manera que no merecía, el gran jugador bosnio fuese despedido del club y saliera por la puerta de atrás.

Esta triste situación sólo fue el preludio del destino cruel que aguardaba en la vida de Delibasic. Tras salir de España, su amigo y compatriota Bogdan Tanjevic había conseguido convencerle para jugar en el equipo italiano de Caserta durante la temporada 1983-84; en un entrenamiento previo al inicio de la temporada, Mirza Delibasic sufrió un infarto cerebral que por poco no acaba con su vida. Ante los informes médicos, se tuvo que retirar del baloncesto con tan solo 29 años, cuando todavía le quedaban muchas canastas por encestar y cuando, en Caserta, hubiera formado la pareja anotadora más explosiva de la historia del baloncesto, ya que su compañero de equipo iba a ser el inconmensurable Óscar, el genial tirador brasileño.

Apartado de la práctica activa, regresó a Sarajevo junto a su familia. Allí continuó ligado a la cantera del Bosna, ayudando a las categorías inferiores de su club para la formación de una nueva generación de talentos, entre los que cabe destacar a Pedrag Danilovic y Nenad Markovic. Lamentablemente, otro regate del destino cercenaría a estos jóvenes: la guerra civil yugoslava (1991-1996), en la que el antiguo país balcánico se escindió en pedazos a través de las armas y el sufrimiento. Mirza Delibasic vio empeorar su salud a pasos agigantados, toda vez que la guerra se había llevado por delante a amigos y seres queridos. La vida fue tan macabra, para él y para los demás, que se dio la horrorosa circunstancia de que el deportista al que seguramente habían aplaudido todos los combatientes en el conflicto fratricida se vio obligado a cambiar las zapatillas por las botas militares, el parqué por las trincheras y el balón de baloncesto por el fusil. En su calidad de coronel del ejército bosnio, Delibasic fue constantemente perseguido por las autoridades serbias, que le consideraban un traidor a la patria. Únicamente en una ocasión volvió a dejarse ver por los escenarios baloncestísticos acostumbrados: cuando acompañó a la selección de Bosnia-Herzegovina como entrenador ayudante al Eurobásket de Alemania '93. En 1996, tras la finalización de la guerra, Delibasic continuó ligado al baloncesto bosnio como Director Técnico del Bosna, pero su salud ya era muy precaria por el cáncer que sufría, lo que le obligaba a pasar grandes períodos de tiempo en el hospital de Sarajevo. En abril del año 2001, el Comité Olímpico Internacional le condecoró con la medalla de la Orden Olímpica, en un sentido homenaje al que acudió su hijo Darío, nacido de su primer matrimonio y que siguió sus pasos como jugador de baloncesto en el Estrella Roja de Belgrado, así como su actual esposa, Slamica Suka, y su hijo pequeño, Danko.

Su muerte, ocurrida el 8 de diciembre de 2001, paralizó al país que le veneraba como mito por no haber querido abandonar Sarajevo durante los bombardeos serbios. Se decretó luto oficial por parte del gobierno y a su funeral asistieron más de 10.000 personas, en lo que constituyó una muestra más del cariño y de la admiración que Delibasic despertaba entre sus compatriotas. Para todos aquellos que le vieron jugar, todos aquellos que pudieron disfrutar de sus pases impensables, de sus tiros lejanos encestados, de sus malabarismos acrobáticos y, en definitiva, del arte convertido en deporte, el baloncesto ya estaba huérfano de magia desde su retirada, desde el día en que la frágil salud del príncipe le impidió seguir impartiendo su proverbial sabiduría entre dos tableros. Antes que sus vicisitudes y su triste final, ha de prevalecer la imagen de un príncipe que, con el balón en las manos, era capaz de arrancar al espectador esa tremenda mezcla de sentimientos, admiración y sorpresa, emoción y alegría, perfección y atrevimiento, con la que sólo los más grandes genios son capaces de deleitar a quienes gozan de su arte: así fue Kindje.

martes, 7 de diciembre de 2021

CUANDO FERNANDO MORENA HIZO FELIZ AL RAYO VALLECANO

ALLI MARCO SU GOL 500 

FUENTE: EL PAIS

Que Morena fichase por el Rayo Vallecano fue una gran sorpresa. Ocurrió en el verano de 1979, y aunque el Rayo estaba en Primera, Morena era una figura internacional de envergadura que superaba las dimensiones de ese simpático club de barriada.




Nacido en Montevideo, debutó a los 17 años en Primera División con el River Plate de Montevideo. A los 21 salta al gran club del país, el Peñarol, con el que es el máximo goleador del campeonato seis años consecutivos, de 1973 a 1978, y de la Copa Libertadores en 1974 y 1975. En siete años en el Peñarol promedió 1,28 goles por partido.


Tenía 27 años, le tentaron muchos clubes europeos y sorprendentemente escogió el Rayo. Le convenció el entrenador, Héctor Núñez, uruguayo, que le aseguró que el Rayo era el mejor lugar para un aterrizaje sin riesgos en Europa. Su costo (500.000 dólares) pudo ser pagado en parte por el traspaso de Landaburu al Barça. Su llegada fue sensacional. Era un caballero de pies a cabeza, con una forma culta y pausada de hablar que sorprendió aquí.


La cuenta de sus goles nos llegó de Uruguay: vino con 484. El 9 de diciembre le marcó en Vallecas al Athletic el 499, con nueve en Liga, tres en Copa y tres en amistosos. El siguiente partido, 16 de diciembre de 1979, era la visita a Mestalla. Allí le esperaba el formidable Kempes. En el banquillo, Di Stéfano. Goleador y entrenador uruguayos contra goleador y entrenador argentinos.


Aquello adquirió una dimensión sensacional en el Río de la Plata. El Valencia recibió solicitudes de acreditación de numerosos periodistas de ambos países, entre ellos el célebre relator Víctor Hugo Morales, el mismo que años más tarde dejaría para la historia su narración del gol de Maradona a los ingleses.


Y no hizo el viaje en balde, porque desde la cabina que le asignaron, en la esquina del anfiteatro con el Gol Gran, pudo narrar, con su peculiar estilo, elegante y estrepitoso a un tiempo, el gol 500 de Morena. Ocurrió a las 17.23 (el partido había empezado a las 17.00). No fue un gol limpio, llegó en un golpe franco que rozó la barrera. Pero era el gol 500, que venía a escoltar al 1.000 de Pelé, 10 años antes.


En la segunda mitad, primero Saura y luego Orlando Giménez, paraguayo, marcaron para el Valencia. “Un paraguayo resolvió el duelo entre los gigantes argentino y uruguayo”, se dijo con orgullo en Paraguay. De inmediato, el Rayo viajó a Montevideo para un amistoso concertado en el traspaso. Acabó 2-2, con gol 501 de Morena.


Morena completó una estupenda campaña, con 21 goles. Cuarto del Pichichi, precedido sólo por Quini (24), Santillana (23) y el propio Kempes (22). Pero sus goles no consiguieron salvar al modesto Rayo y él fichó precisamente por el Valencia, que pagó por él 65 millones de pesetas. En el Valencia hizo pareja con Kempes, pero este regresó a mitad de temporada al River Plate. Morena dejó 24 goles, entre ellos el muy celebrado al Nottingham que valió la Supercopa europea. Sufrió una sanción de ocho partidos tras una expulsión por protestarle insistentemente a Sánchez Arminio un penalti de Arteche.


Pero lo le disfrutamos más aquí. Uruguay sufría por su ausencia. Entre la afición del Peñarol (la mitad del país) surgió un movimiento espontáneo para repescarle con el lema A Morena lo traemos todos,primer verso de esta cuarteta que se repetía por todas partes: Morena lo traemos todos / porque todos somos Peñarol / Una hinchada que se juega entera / por Morena, un gran goleador.


El Valencia exigió un millón de dólares. Mucha gente acudió al reclamo de radios y periódicos y puso lo que pudo. También empresas de todo tipo. Y el dinero salió. Morena volvió y el año de su regreso, 1982, Peñarol ganó el campeonato, la Libertadores y la Intercontinental. En 1983, una fractura de tibia y peroné ante Venezuela en la Copa América (ganada por Uruguay) le frenó. Jugó unos cuantos partidos en Boca Juniors y regresó a Peñarol para repetir título nacional en 1984. Una vez retirado, accedió a regresar en 1986 aunque sólo para la Copa Libertadores, con un contrato simbólico de 50 centavos. Marcó a Boca en La Bombonera su último y definitivo gol, el que hacía el número 668 de su carrera, el 334, justo la mitad, en partidos oficiales.

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