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martes, 18 de junio de 2024

"PARTIDOS EN EL RECUERDO"

"CUANDO EL AMERICA DE MEXICO SE ENFRENTO A LA ARGENTINA DE MARADONA":

FUENTE: "KODRO MAGAZINE"

El Club América se enfrentó a la selección argentina de Maradona y Bilardo, concretamente en las instalaciones de las Águilas en Coapa, sede de la concentración de la albicelete durante aquel Mundial de México de 1986, en un partido con final totalmente inesperado.




Los mexicanos se adelantaron en aquel partido de entrenamiento con gol de Ricardo Peláez, que puso con las cuerdas a Argentina. «Éramos su ‘sparring’, de hecho la casa club, que es la casa de jugadores de fuerzas básicas que duermen aquí, la inauguró Argentina y luego nos la quedamos nosotros. Ya se había hecho noche e íbamos ganando 1-0, con un gol mío precisamente. Y el partido no acababa y no acababa hasta que de pronto dijimos ‘¡ya párale!’. Llevábamos dos horas jugando y Bilardo lo paraba y corregía, lo paraba y corregía».

Carlos Salvador Bilardo imploró al director técnico de las Águilas, Miguel Ángel Zurdo López, que no terminara el partido con el 1-0. Por aquel entonces la presión de la prensa argentina era asfixiante, y la credibilidad del conjunto de Bilardo como aspirante al título era prácticamente nula. Ya no había luz natural y en la oscuridad, Argentina logró el empate, dando así por terminado inmediatamente el partido.

 

lunes, 29 de abril de 2024

PARTIDOS EN EL RECUERDO

 ATLETICO MADRID Y LA COPA DE EUROPA DE 1974

FUENTE : "KODRO MAGAZINE"

Dos finales de Copa de Europa en las que el Atlético de Madrid del Cholo Simeone perdía frente a su vecino de la capital. Dos finales dolorosas que transcurrieron en un periodo de tres años. Pero algunos atléticos, los que han estado alentando al equipo toda la vida, recuerdan, quizá con más dolor incluso, la primera final europea que perdieron. Esta final para la mayoría de gente a la que le gusta el fútbol permanece en el olvido, pero resultó el inicio de una maldición que continúa en nuestros días.




Hablamos de la final de la Copa de Europa, de 1974. El equipo rojiblanco llegaba tras haber ganado a equipos como el Galatasaray, el Dinamo de Bucarest, el Estrella Roja y una semifinal de lo más violenta contra el Celtic de Glasgow, en este orden. Esta última también quedaría en la retina de los atléticos más mayores, e incluso en la historia del futbol.

La final se produjo en Bruselas frente al Bayern de Múnich a partido único, en el estadio Heysel el 15 de mayo. La fiesta de San Isidro se celebraba en la capital española. Esto hizo que 25.000 colchoneros se trasladaran a la ciudad belga para animar al club de sus amores. Era la primera vez que ambos equipos llegaban a una final europea.

El Bayern de aquel entonces, como hoy en día, era la base de la selección alemana. Un equipo característico por su gran superioridad física. Entre sus filas encontrados a jugadores de gran calidad como Sepp Maier, el mejor portero de entonces, el mítico F. Beckenbauer (el «Kaiser»), Uli Hoeneß y «Torpedo» Müller. Todos ellos campeones de Europa con su selección. De ahí que fuera el máximo aspirante al Mundial que se celebraba ese verano de 1974.

La retransmisión del partido comenzó dando un paseo por las gradas, mientras los equipos saltaban al campo. El colegiado encargado de dirigir el encuentro era el belga Vital Loraux. Con el pitido inicial dio comienzo el partido. Se inició con un ritmo acompasado, que no lento. Esto, sin embargo, fue algo que los hinchas del «Atleti» que se quedaron en España no pudieron ver. Un fallo técnico hizo que los primeros 15 minutos no se retransmitieran por los televisores españoles.

El equipo alemán salió con su esquema característico. El «Kaiser», desde su posición de líbero, iniciaba el juego del Bayern. El «Atleti» en cambio, en los primeros minutos se mantuvo expectante. Con el paso de los minutos, se fue haciendo dueño del balón y comenzó a acercarse al arquero alemán. El Bayern respondía contraatacando. La vida al revés.

El «Atleti» dominó la mayor parte de los 90 minutos. Luis Aragonés llevaba la batuta del equipo. Cabe destacar las actuaciones de Gárate, Ufarte y el capitán Adelardo. Aun así, concluyeron los noventa minutos sin goles por lo que se pasó a la prórroga. Hay que decir, que entonces si también la prorroga finalizaba sin goles o con empate, se celebraría un partido de desempate. Esto quiere decir que no se tirarían las tandas de penaltis.

Comenzó la prórroga y el «Atleti» seguía dominando el balón sobre el césped belga. Sin embargo, con el transcurso del juego se vio cómo las fuerzas del equipo madrileño empezaban a flaquear. Como consecuencia, los contraataques del equipo bávaro eran cada vez más peligrosos. No fue hasta el minuto 114 cuando, desde una falta en el borde del área, Luis Aragonés clavaría el esférico limpiando las telarañas de la esquina derecha de Maier. De ese gol se recuerda más la celebración anticipada del propio Luis, que el lanzamiento magistral en sí. El estadio entero se inundó de banderas y de la alegría «rojiblanca».

Pero esta alegría no duraría mucho. En el minuto 120 de la prórroga, el jugador del Bayern de nombre impronunciable, Schwarzenbeck, empataría el encuentro. Un punterazo a ras de hierba desde fuera del área, entraría pegado al palo derecho de la portería de Miguel Reina. Tras esto finalizaría el partido, llevando a ambos equipos a disputar un encuentro de desempate 48 horas después.

Los ánimos del «Atleti» estaban por los suelos. Los jugadores no durmieron en toda la noche pensando en ese gol en el último minuto. Como contaron años después, el equipo madrileño estaba menos preparado tanto física, como psicológicamente que los alemanes. Corrió la leyenda de que el portero, Miguel Reina – padre del jugador de la selección española Pepe Reina- no llegó al gol del empate porque acababa de llegar a la portería tras haberle regalado los guantes a un fotógrafo de Marca, celebrando el ya presumible triunfo colchonero.

El partido de desempate no pudo ir peor. El «Atleti» cayó 4-0 ante un Bayern muy superior físicamente. El cansancio por el primer partido y el bajo estado anímico de los jugadores «rojiblancos» pasó factura. El Bayern de Múnich ganaría así, su primera Copa de Europa. El «Atleti» perdía su primera final de la máxima competición europea.

En 1974, perdía en el último minuto y contra un equipo de uniforme blanco. En 2014 y 2016, se repetiría la historia. Una maldición que todavía no se ha roto. Sin embargo, el «Atleti» se sitúa hoy en día como uno de los equipos más competitivos de Europa. La «orejona» sigue siendo un sueño para todos esos atléticos que nunca dejan de creer.

 

jueves, 28 de septiembre de 2023

EN EL RECUERDO

ESTUDIANTES DE LA PLATA Y MANCHESTER UNITED EN LA INTERCONTINENTAL DEL 68

FUENTE: "KODRO MAGAZINE":

Manchester United y Estudiante de la Plata se enfrentaron, y nunca mejor dicho, a doble partido para la consecución de la Copa Intercontinental de 1968, y los red devils fueron doblegados en el partido de vuelta en su propio feudo. En Inglaterra la confianza para que el United de Matt Busby se proclamara campeón del mundo era total.




Y la verdad es que no era para menos, la absoluta inglesa venía de llevarse el Mundial que había organizado en 1966 y el Manchester acababa de ganar la Copa de Campeones de Europa. El Benfica de Lisboa cuya figura estelar era Eusebio, la Perla Negra de Mozambique, fue su víctima.

Entre sus mejores jugadores encontrábamos a Bobby Charlton, Alex Stepney, Pat Crerand, Tony Dunne y Nobby Stiles, contundente mediocentro defensivo pieza clave en el Mundial 66. Pero de entre todos ellos brillaban el mejor jugador escocés de la historia, Denis Law (Balón de Oro 1964/1965) y el mejor jugador norirlandés de todos los tiempos, George Best, Balón de Oro de 1968.

Estudiantes se coronó en la Copa Libertadores de América tras eliminar a grandes equipos como Universitario de Lima, Independiente de Avellaneda y Racing Club, vigente campeón sudamericano y mundial, para al cabo dar la vuelta olímpica el 16 de mayo, en el Estadio Centenario, tras imponerse sin atenuantes a Palmeiras de São Paulo en el tercer y decisivo juego.

Estudiantes de La Plata se había regalado el derecho a disputar una final intercontinental, siendo el tercer conjunto argentino en hacerlo, copiando los pasos de Independiente (cayó con el Inter de Italia en 1965 y 1966) y Racing (venció al Celtic en 1967). El primer encuentro se desarrolló en la “Bombonera” un 25 de septiembre de 1968 y ante 35 mil almas presentes. El “Pincha” conducido por Osvaldo Zubeldía salió a la cancha del 1 al 11 con: Alberto Poletti, Oscar Malbernat, Ramón Aguirre Suárez, Raúl Madero, José Medina, Carlos Salvador Bilardo, Carlos Pachamé, Néstor Togneri, Felipe Ribaudo, Marcos Conigliaro y Juan Ramón Verón.

El tanto de Conigliaro estamparía las cifras finales: 1-0 y esperanza intacta para viajar hacia Inglaterra veinte días más tarde. Un resultado que curiosamente varios jugadores del Manchester celebraron en el propio campo de La Bombonera, firmemente convencidos de que la desventaja era exigua y que por ende en la revancha pondrían las cosas en su lugar y ganarían por goleada. Algo más o menos así deducía la prensa inglesa que además se encargó de fomentar un clima hostil que en Old Trafford se tradujo en un estentóreo “¡Animals, Animals!” contra los jugadores de Estudiantes.

La planificación de Zubeldía para hacer arder a los red devils en su propio infierno tuvo resultados sorprendentes, un plan urdido curiosamente durante la concentración del equipo en Roma.

Juan Ramón Verón, tras una jugada de laboratorio y con golpe de cabeza, puso el 1-0 y enmudeció Old Trafford. Ni Denis Law, ni Bobby Charlton y mucho menos George Best, pudieron con Estudiantes, que tras la expulsión de Tato Medina se agrandó aún más y supo cómo jugar con el nerviosismo de su rival que llegó a la igualdad sobre el final del partido a través de Morgan.

 Los campeones del mundo alistaron a Alberto José Poletti, Ramón Aguirre Suárez y José Hugo Medina: Oscar Miguel Malbernat, Carlos Oscar Pachamé y Raúl Horacio Madero; Felipe Ribaudo, Carlos Salvador Bilardo, Marcos Conigliaro, Néstor Togneri y Juan Ramón Verón.

En el segundo tiempo ingresó Juan Miguel Echecopar, que ese 16 de octubre cumplió 22 años de edad, en tanto el banco de suplentes fue completado por Mario Gabriel Flores, Hugo Spadaro, Rodolfo Fucceneco, Eduardo Manera, Ernesto Juan Alvarez y Luis Lavezzi. En Argentina se había quedado uno de los puntales de la conquista de la Libertadores, Eduardo Flores, el Bocha, quien años después sería modelo de cómo pegarle bien a la pelota de un adolescente Michel Platini que andaba sus primeros pasos en el Nancy de Francia.

 Ese 16 de octubre de 1968 perdura en la retina de todos. Porque Estudiantes, contra todos los pronósticos, tocó el cielo con las manos y cumplió al pie de la letra una frase que quedará por siempre en la memoria de todos los estudiantiles: “A la gloria no se llega por un camino de rosas”.

Ese 16 de octubre de 1968 perdura en la retina de todos. Porque Estudiantes, contra todos los pronósticos, tocó el cielo con las manos y cumplió al pie de la letra una frase que quedará por siempre en la memoria de todos los estudiantiles: “A la gloria no se llega por un camino de rosas”.


jueves, 7 de septiembre de 2023

PARTIDOS EN EL RECUERDO

 LA MAYOR GOLEADA 149 A 0 EN LA LIGA DE MADAGASCAR

FUENTE: KODRO MAGAZZINE

La liga de Madagascar vio el 31 de octubre de 2002 la mayor goleada de la historia del fútbol, en un partido que enfrentó al AS Adema y al Stade Olympique L’Emyrne, en el Estadio Municipal de Mahamasina, de Antananarivo. El resultado final reflejado en el marcador fue un exagerado 149-0, en el que se marcaron 1,6 goles por minuto o uno cada 36 segundos. Para ser más exactos deberíamos considerar este partido como el encuentro donde más goles en propia puerta se han registrado, ya que los futbolistas visitantes siguieron las órdenes de su entrenador, Ratsimandresy Ratsarazka, y en lugar de intentar marcar en la portería contraria lo hicieron repetidamente en la suya como medida de protesta ante una supuesta persecución arbitral.




El objetivo era sufrir una goleada escandalosa que llamara la atención no solo en Madagascar, sino en el resto del planeta, y lo consiguieron. La Federación de Madagascar tomó cartas en el asunto suspendiendo al técnico del Stade Olympique L’Emyrne durante tres años, mientras que cuatro jugadores fueron sancionados durante un año. El resto fueron multados y fueron apartados de la selección durante un año.

Hasta aquel 31 de octubre de 2002, el partido celebrado el 12 de septiembre de 1885 entre el Arbroath FC y el Bon Accord FC (36-0) aparecía en las estadísticas como la primera mayor goleada entre clubes en un partido oficial. El encuentro, correspondiente a la Copa de Escocia, se celebró en el Cathkin Park de Glasgow.

viernes, 11 de agosto de 2023

PARA EL RECUERDO

CUANDO EL NEW YORK COSMOS ANDUVO DE GIRA POR ARGENTINA

FUENTE: KODRO MAGAZINE:

 El New York Cosmos, el equipo más popular de la antigua NASL y con la superestrella alemana Franz Beckenbauer en sus filas, llegó a disputar hasta 5 partidos amistosos en territorio argentino entre 1978 y 1980.




Primero se enfrentó al combinado juvenil de Argentina (liderado por Maradona), Club Atlético Belgrano, Independiente de Rivadavia y Boca Juniors en 1978; y dos años después, «El Pelusa», vistiendo la camiseta de Argentinos Juniors, volvió a enfrentar al «Kaiser» en territorio argentino. Hay que destacar que aquel no fue el segundo encuentro entre ambas estrellas, sino el tercero, ya que en 1979 se enfrentaron también en el Giants Stadium de East Rutherford.

 

Argentina (combinado juvenil) – New York Cosmos, 3 de noviembre de 1978

Argentina venció 2–1 al New York Cosmos con goles de Maradona y de Barrera, contrarestando el de Chinaglia, en la cancha de San Martín de Tucumán. A pesar de haber jugador en dos épocas distintas, Franz Beckenbauer y Diego Armando Maradona lograron enfrentarse por primera vez gracias a aquel partido. Maradona tenía sus primeras presentaciones con la camiseta del seleccionado juvenil argentino y Beckenbauer jugaba sus últimos partidos con la camiseta del New York Cosmos.

Argentina: García, A. Alves, Rossi, Simón, Barbas, Meza, Rinaldi, Maradona, Escudero, Díaz y Barrera.
Cosmos: Jasin, Formoso, Carlos Alberto, Roth, Eskandarian, Hayre, Beckenbauer, Davis, Seminho, Etherington y Chinaglia.

Club Atlético Belgrano – New York Cosmos, 7 de noviembre de 1978

Belgrano se enfrentó en el Chateau al Cosmos de Nueva York, igualando 1 a 1. El conjunto norteamericano alineó también a Franz Beckenbauer, Carlos Alberto y Giorgio Chinaglia. El match terminaría empatado a 1. El gol pirata fue marcado por Mario Carballo, a través de un penal.

Las crónicas de la época contaban un dato curioso para nuestras costumbres futboleras: «la organización dispuso de un aperitivo inédito para un partido de fútbol en nuestra geografía: en la previa del encuentro hubo un mini recital a cargo de Gloria Gaynor, interpretando el hit del momento «I Will Survive».

Belgrano: Bossio; Roma, Beccerica, Coletti, Gardiol (Vega); B.Rodríguez, Carballo, Monserrat (Piozzi); R.Rodríguez, Viller (Carranza) y Bonet (Baldessa).
New York Cosmos: J.Brand; S.Formoso, Carlos Alberto, Roth, A.Eskandarián (Morais); T.Garbet, F.Beckenbauer, R.Davis; D.Tueart (G.Etherington), G.Chinaglia y Seninho.

Club Sportivo Independiente Rivadavia – New York Cosmos, 12 de noviembre de 1978

«Parecen aviones». Esa fue la definición de Eduardo Francisco Bazán para ejemplificar el juego del Cosmos. Lo dijo en el camarín de los «Azules» después del 2 a 1 adverso para el campeón mendocino, donde las opiniones fueron unánimes al reconocer la legítima victoria del equipo norteamericano. También lo admitió Hardan Curi aquella noche, que con toda sinceridad señaló: «No sólo nos ganaron bien, sino que nos ganó un gran equipo. Ellos jugaron mucho mejor que contra Belgrano en Córdoba».

El Cosmos, ese equipo que hizo historia en el fútbol estadounidense, dejó a un Independiente Rivadavia que por aquella época era imbatible, sin un invicto de 23 partidos.

Independiente Rivadavia: E.Garín; R.Chavero, E.Marlia, M.Pasqualetto, J.C.Millán; J.Pedernera (E.Velázquez), E.Bazán (A.Godoy), C.García Cambón; J.Funes (M.A.Roríguez), C.Molina (R.Giménez) y D.Garro.
New York Cosmos: J.Brand; S.Formoso, Carlos Alberto, R.Iarusi, A.Eskandarián (O.Nelsi); V.Dimitrijevik, F.Beckenbauer, R.Davis (T.Garbet); Seninho, G.Chinaglia y D.Tueart (G.Elhenington).

 

Club Atlético Boca Juniors – New York Cosmos, 16 de noviembre de 1978

Boca le ganó a Cosmos 4–2 en Mar del Plata en el segundo encuentro de la minigira argentina, con goles de Perotti (2), Zanabria y Salinas. Descontaron Chinaglia y Zazhinho.

Boca Juniors: O.Santos; V.Pernía, F.Sa, R.Mouzo, R.Alonso; J.Benítez, R.Suñé, M.Zanabria; E.Mastrángelo (C.Veglio), C.Salinas y H.Perotti.
New York Cosmos: Yasin; Formoso (Morais), Carlos Alberto, Iarusci, A.Eskandarián; V.Dimitrijevik, F.Beckenbauer, R.Davis; Seninho, G.Chinaglia y D.Teuart.

Habría partido de vuelta ese mismo 1978, concretamente un 9 de septiembre en Giants Stadium de Nueva York, con empate final a 2.

Asociación Atlética Argentinos Juniors – New York Cosmos, 21 de marzo de 1980

El 21 de marzo de 1980, día que comenzó el otoño de aquel año bajo una lluvia torrencial, el Argentinos Juniors de Diego Armando Maradona cayó derrotado 1-2 ante el Cosmos en el estadio José Amalfitani de Vélez Sarsfield.

Por aquel entonces Argentinos vivía momentos muy especiales, era protagonista del Campeonato Metropolitano argentino y jugaba un sinfín de partidos amistosos para mostrar a su máxima estrella, Diego Armando Maradona. Tan solamente 48 horas más tarde de una derrota 1-2 ante Boca, Argentinos salía nuevamente a la cancha, esta vez para enfrentar al Cosmos de Estados Unidos. Argentinos empezó ganando con un gran gol de Diego Armando Maradona, quien con una gran acción dejó en el camino al portero Birkenmeier.

Argentinos Juniors (1): Roberto Rigante; Eduardo Beaulieu, César Bartolomei, Néstor D’Angelo y Adrián Domenech; Ricardo Giusti, Eduardo Solari y Diego Maradona; Lorenzo Román [Miguel Molnar], Silvano Espíndola y José Luis Petti.
DT: Miguel Ángel López

New York Cosmos (2): Birkenmeier; Eskandarian, Carlos Alberto, Durgan y Wilson; Ricky Davis, Franz Beckenbauer y ‘Romerito’; Zeninho, Chinaglia y Liverik.
DT: Mazzei

Goles: 32′ Maradona; 44′ y 68′ Chinaglia

El 30 de julio de 1980, el New York Cosmos se enfrentaría a River Plate en un amistoso disputado en el estadio del Cosmos. 1-1 en el marcador final.

Bonus track: New York Cosmos – Argentina, 6 de junio de 1979

El 6 de junio de 1979, Argentina con su selección absoluta, y con Maradona en sus filas, se enfrentó al New York Cosmos en territorio norteamericano, concretamente el Estadio de los Gigantes. Con gol de Passarella de cabeza, Argentina le ganó 1–0.

Cosmos: Brand, Smith, Rijsbergen, Carlos Alberto, Formoso, Davis, Marinho, Carbonani, Stewart, Chinaglia y Liberich.
Argentina: Fillol, Holguín, Oviedo, Pasarella, Tarantini, Barbas, Gallego, Maradona, Houseman, Luque y Valencia.

miércoles, 12 de julio de 2023

PARTIDOS QUE NO SE OLVIDAN

INTERCONTINENTAL DE 1963: EL SANTOS DE PELE CONTRA EL MILAN DE RIVERA

FUENTE: "KODRO MAGAZINE"

La Copa Intercontinental de 1963 reunió al mítico Santos FC de «O Rei» Pelé y al AC Milan de Gianni Rivera en tres inolvidables partidos disputados en San Siro y Maracaná, en una de las eliminatorias más recordadas de este torneo.

 


 

El Associazione Calcio Milan se clasificó al ganar la Liga de Campeones de la UEFA 1962-63, al imponerse al Benfica de Eusebio por 2-1 en la final disputada en Wembley, logrando por primera vez su primera Copa de Europa.

 

En la Copa de Campeones de América de 1963 el «Peixe» ingresó en semifinales, por ser el vigente campeón. En dicha instancia se enfrentó con otro equipo de su país, el Botafogo, al que venció por un global de 5 a 1. En la final lo esperaba Boca Juniors con jugadores como Marzolini, Rattín y el polémico Sanfilippo. En el partido de ida, disputado en el Maracaná se impuso el local por 3 a 2, pero llegó a estar 3 a 0 arriba en el marcador por los dos goles de Coutinho y Lima. La vuelta se jugó en la Bombonera ocho días después y otra vez se impuso el Santos dando vuelta el marcador. Los argentinos se avanzaron con un golazo del “Nene”, pero primero Coutinho y luego Pelé le dieron la victoria y el título por segunda vez consecutiva al Santos.

 En 16 de octubre de 1963, en el estadio San Siro de Milán se jugaría el partido de ida, arbitrado por el austriaco Alfred Haberfellner. El partido sería ganado por los «rossoneri» entrenados por el reputado técnico argentino Luis Carniglia por un contundente 4-2. Los goles de Trapattoni, el brasileño Amarildo por partida doble y Mora, se impondrían a los dos de Pelé.

 

Este potente Milan disponía en sus filas de jugadores como Cesare Maldini (padre de Paolo), Bruno Mora, Giovanni Trapattoni, Giovanni Lodetti, Gianni Rivera (Balón de Oro de 1969), y los internacionales brasileños Dino Sani, José João Altafini «Mazzola» (este nacionalizado italiano) y Amarildo Tavares da Silveira.

El Santos de Pelé entrenado por Lula lucía en su once inicial de cracks de la época como Gilmar en la portería, José Ely de Miranda «Zito», Dorval, Coutinho, José Macia «Pepe» y Mengálvio Pedro Figueiró.

El 14 de noviembre de 1963, en el mítico Estadio Maracaná, se jugaría el partido de vuelta, con malas perspectivas para los brasileños, los internacionales brasileños Zito y Calvet causarían baja. Ante un estadio lleno hasta la bandera (150.000 espectadores), el argentino Juan Regis Brozzi sería el colegiado encargado de dirigir el partido. Aunque el partido se puso 0-2 a favor de los italianos al final de la primera parte con goles de Altafini y Mora, el Santos devolvió el marcador del partido de ida en la segunda parte arrollando con cuatro goles marcados por «Pepe» por partida doble, Almir y Lima. El estadio literalmente enloqueció con esta gran remontada histórica totalmente inesperada después de los primeros compases de partido y la inoportuna lesión de Pelé a causa del juego sucio de Trapattoni.

 Dos días más tarde llegaría el partido decisivo, forzado por dos partidos de clara igualdad entre ambos conjuntos. El 16 de noviembre Maracaná rozó la locura, y vivió una de las grandes noches de su larga historia con la victoria del Santos por 1-0, gracias al gol de penalti transformado por Dalmo en el minuto 31 de partido.

Fue un verdadero espectáculo, con abundancia de grandes jugadas de ataque y luchas cuerpo a cuerpo, pura emoción durante 90 minutos. La única nota negativa fue el descarte de Pelé por lesión.

  

martes, 16 de mayo de 2023

EN EL RECUERDO

RIVER PLATE VS STEAUA BUCAREST

La Copa Intercontinental de 1986 enfrentó un 14 de diciembre en Estadio Nacional de Tokio al campeón europeo, el Steua de Bucarest, contra el campeón sudamericano, River Plate. Los argentinos contaban con jugadores importantes como: Nery Pumpido, Oscar Ruggeri, Héctor Enrique, Américo Rubén Gallego, Roque Alfaro, ‘Beto’ Alonso, Antonio Alzamendi y Juan Gilberto Funes; mientras que los rumanos llegaban con Belodedici, Stoica, Lăcătuş y Piţurcă.




El cuadro suramericano estaba decidido a llevar un nuevo trofeo a Argentina para dar un final feliz al año de gracia del fútbol argentino, que en 1986 llevaba ganados tres títulos de importancia: campeón mundial, en México 86; Copa Libertadores y campeón de los III Juegos Suramericanos, en Chile. Los de Núñez además llegaban tras ganar el campeonato argentino de la 1985-1986 con 10 puntos de ventaja sobre su escolta, Deportivo Español, y alzar por primera vez en su rica historia la Copa Libertadores de América, después de ganarle al América de Cali de Falcioni, Ischia, Roberto Cabañas y Gareca 2 a 1 en Colombia y 1 a 0 en Núñez.

El Steaua de Bucarest dominaba el campeonato rumano y en la final de la Copa de Europa de 1986, disputada en el Sánchez Pizjuán de Sevilla ante el FC Barcelona, se dio un hecho insólito. Tras el 0 a 0, el conjunto catalán erró los cuatro penales de la definición (algo solo igualado por Boca en la final de la Libertadores de 2004), y los rumanos ganaron 2 a 0 (entre ambos equipos fallaron 6 de los 8 disparos).

Aquella fue la vigésima quinta edición del torneo que enfrentaba al campeón de la Copa Libertadores de América con el campeón de la Copa de Europa. Se llevó a cabo, por séptima vez consecutiva, en un único encuentro jugado el 14 de diciembre de 1986, en el Estadio Nacional de la ciudad de Tokio ante 62.000 espectadores. El árbitro del encuentro fue el uruguayo José Martínez Bazán, con Lee Do Ha, de Corea del Sur, y Shizuo Takada, de Japón, como jueces de línea.

El equipo sudamericano se llevó la victoria por la mínima diferencia, con un gol de Antonio Alzamendi en el minuto 28 de juego, jugador que fue nombrado «Man of the Match». Así, River Plate alcanzaba por primera vez el título de campeón mundial.

El Steua de Bucarest de Iordanescu utilizó un uniforme especial para la ocasión, de color celeste, que evocaba los inicios del club. En dicho partido, se retiró profesionalmente el destacado mediapunta de River, Norberto Alonso. «Fue el último acto de mi carrera como futbolista profesional. Lo viví junto a mis queridos compañeros, dignos de aquella obtención. Un 14 de diciembre de 1986, hace 35 años, River Plate se coronaba campeón del mundo. La Copa Intercontinental, se iba para Núñez».

Con este galardón, el club dirigido por Héctor «Bambino» Veira, se convirtió en el primer equipo en la historia del fútbol argentino en conseguir el denominado «triplete» en un año calendario.


martes, 19 de julio de 2022

PARTIDOS QUE NO SE OLVIDAN

LA FINAL DEL MUNDIAL DEL 74 ENTRE ALEMANIA OCCIDENTAL VS HOLANDA 

FUENTE: "KODRO MAGAZZINE"

El Mundial de 1974 tuvo una de las finales más míticas de la historia del fútbol, la Alemania Occidental de Franz Beckenbauer contra la «Naranja Mecánica» de Johan Cruyff, dos leyendas que acapararon los focos en ausencia de Pelé.




Ambos lideraron a sus respectivas selecciones hasta la final que se disputó en Múnich el 7 de julio ante 75.200 espectadores. Del mismo modo que había hecho 20 años antes contra los Magiares Mágicos de Ferenc Puskás, el combinado germano se alzó con el triunfo tras remontar un marcador adverso y ceñirse su segunda corona a expensas de los favoritos.

El Mundial estuvo marcado por la Guerra Fría, con Berlín Occidental como una de las sedes del campeonato. Además, en esta edición debutó el equipo de Alemania Democrática, que logró una victoria por 1-0 ante Alemania Federal en la primera fase de grupos.

La Holanda de Cruyff alcanzó la final invicta y aplastando a sus rivales: 4-0 a Argentina, 2-0 a la República Democrática Alemania, 2-0 a Uruguay y 4-1 a Bulgaria. Solamente cedió un 0-0 con Suecia en la primera fase. Así, los holandeses alcanzaron la final como claros favoritos ante la Alemania Federal de Franz Beckenbauer y Gerd Müller. Pero ocurrió lo que pocos esperaban.

“Holanda no tenía un sistema de juego. Tenía varios y los aplicaba según las necesidades del partido. Nos importaba saber cómo juega el adversario, sus puntos fuertes y sus flancos débiles. Pero sobre todo nos interesaba saber que éramos capaces de hacer», así definía Cruyff el espectacular juego de Holanda durante el Mundial.

Johan Neeskens adelantó a los orange en el primer minuto, gracias al famoso penal provocado antes siquiera de que los alemanes pudieran tocar el balón, pero Paul Breitner empató el partido con otro penal y Müller, justo antes del descanso, marcó el gol que dio vuelta al marcador y, a la postre, entregó el título mundial a los alemanes. La derrota, sin embargo, no evitó que Cruyff fuera elegido como mejor jugador del mundial y que meses después recibiera su tercer y último Balón de Oro.

«Él fue el mejor jugador, pero yo soy campeón del mundo», se quejó entonces Beckenbauer cuando conoció que Cruyff era el ganador del Balón de Oro. La FIFA recuerda aquella final en su página web con el titular: «Holanda se lleva los aplausos; Alemania, el título».

 


martes, 28 de junio de 2022

LA LLUVIA DE GOLES

EL PLATENSE 5- RACING CUB 5 DE 1938

FUENTE: "XENEN.COM.AR"

El título llama la atención y es completamente subjetivo. Pero aquel domingo 22 de mayo de 1938, en Manuela Pedraza y Crámer, Platense y Racing Club brindaron un espectáculo irrepetible. Por alternativas, emoción y goles - pasadas ocho décadas - aún no se repitió un partido con características similares.




1938 quedó en la historia como el año de los goles en el fútbol argentino. El promedio de gol fue altísimo, casi cinco por encuentro. Fue la temporada qué Independiente - brillante campeón - y Racing superaron la barrera de los cien goles. En el caso de la Academia con un récord imbatible: convertir 24 goles en tres jornadas consecutivas.

Entre 1936 y 1938 ningún partido de primera división finalizó 0 a 0. El fútbol era un espectáculo de goles que movilizaba al pueblo. Colectivos, trenes y tranvías llevaban a los hinchas por los diferentes estadios porteños. En una Buenos Aires sin demasiadas actividades recreativas, el fútbol era un espectáculo tan fascinante que la salida del domingo estaba cantada.

Para aquel 1938 hacía veinte años que Platense se había afincado en Manuela Pedraza y Crámer, esa nebulosa geográfica entre Núñez y Saavedra. El mítico templo calamar, en el cual durante la fresca tarde del domingo 22 de mayo de 1938 - mientras el mundo del fútbol estaba pendiente de la inauguración del Monumental Stadium de River Plate - se jugó un partido inigualable. Se enfrentaban Platense y Racing Club.

 Sexta fecha del campeonato. Racing llegaba entonado luego de vencer 3 a 2 a Boca Juniors en un partidazo. Platense no se quedaba atrás: había convertido diez goles en las últimas dos fechas (6 a 2 a Gimnasia y 4 a 0 a Talleres). Desde temprano se fueron llenando los tablones calamares. Más de veinte mil hinchas dejaron en boleterías 14.958 pesos, récord de recaudación del estadio en la temporada.

La hinchada de la Academia se movilizó en masa hacia Saavedra. Los que llegaban desde Avellaneda lo hacían en el tranvía 3 o 65. Eran días que no había separación de tribunas por colores, pero el grueso de la vieja Guardia Imperial se ubicó en la tribuna de calle Amenabar. La Academia tenía un gran equipo en nombres pero descompensado dentro del campo de juego. Pero brillaba esa delantera con nombres delujo: Oscar Cañoncito Larretchart, Vicente Bordadora Zito, Evaristo Ómnibus Barrera, Mateo Pont y Enrique Chueco García.

Platense tenía su fuerte en el mediocampo. Allí estaban Gregorio Esperón, jugador de Selección Argentina, el durísimo veterano rosarino Cataldo Spitale - guapo entre guapos - y el juninense Mario Pajoni, un exquisito con la pelota que una vez retirado dirigió algún partido en 1944 por huelga de árbitros, con la particularidad de utilizar anteojos.

A las 14:58 los equipos ya estaban dentro del campo de juego. Para darle marco de partido importante, el juez designado fue el británico Isaac Caswell. Pelón, con finos cabellos rubios en las sienes y en su camiseta bordado el escudo con los tres leones del imperio británico. Don Caswell había llegado al país en un intento de la Asociación del Fútbol Argentino de poner freno a los fallos escandalosos de los árbitros criollos. Amado u odiado, la figura de Caswell no pasaba desapercibida.

Racing comenzó con todo, atacando hacia el arco de la calle Crámer. A los ocho minutos de juego, la primera emoción: Mateo Pont recibió por izquierda, combinó con Evaristo Barrera. El cordobés, con sus cien kilos y fuerza inusitada, sorprendió algo fuera de su repertorio: una hábil gambeta. Pasó de largo Segundo Ibañez y con un potente derechazo batió al arquero Oscar Bermúdez.

No cesaban los festejos cuando volvió a caer la meta local. Otro cordobés de la Academia, Dante Bianchi, metió la pelota en el área. El back izquierdo Antonio Blanco la paró y quiso salir jugando. El chiquito Larretchart leyó bien la jugada y se la robó. Su remate fue tapado por Bermúdez, pero el rebote lo tomó Mateo Pont, quién anotó el 0-2.

22 minutos de juego, el defensor racinguista Luis Villa sale desde el fondo. Habilita a Enrique García que bajó a recibir. El Chueco gambeteó rivales por la raya izquierda haciendo delirar a sus hinchas. Su centro fue conectado por Barrera, quién batió nuevamente la meta calamar. 0 a 3 y fiesta académica.

Cuando Racing comenzaba a florearse y se presumía una goleada notable, José María González se lesionó. El Ruso - o Llamarada por el color rojo intenso de su cabello - no pudo continuar el partido y la visita debió seguir el encuentro con diez hombres. José Coché García ocupó la posición de back izquierdo. A pesar de la desventaja, a los 40 minutos del primer tiempo llegó el 0 a 4: Barrera e Ibáñez forcejean en el área una pelota aérea enviada por Larretchart. Ambos caen en el césped. Hoy un delantero pediría penal, pero el Ómnibus la siguió desde el piso donde logró conectar la pelota para batirlo por una vez más.

Los jugadores racinguistas se fueron ovacionados a descansar al vestuario. Mario Fortunato, entrenador de la Academia, decidió el regreso al campo de juego de José María González. Fortunato era un estudioso del fútbol, uno de los primeros técnicos preocupados por la táctica y la estrategia, y entendía que era mucha ventaja jugar con un futbolista menos. Para que volviera González a la cancha, cambió el equipo: mandó a la cueva a Alfredo Díaz. García nuevamente en su posición. El Ruso se ubicó como wing derecho. Allí estaba jugando con gran acierto el petiso Larretchart quién pasó a ocupar el lugar de Díaz como half derecho. Era un invento, pero ganando 4 a 0 ¿Qué podía pasar?

Platense salió a jugar la segunda etapa con orgullo. Antonio Campilongo era un wing derecho encarador. Figura emblemática en Saavedra. Luego jugó en Roma y continuó la dinastía familiar ligada al Marrón con su hijo, el dibujante CEO, quién siempre recordó en su obra al equipo donde brilló su padre. Campilongo movió la estantería. La defensa de Racing comenzó a hacer agua. Así llegó el primer descuento calamar: córner de Campilongo, el arquero Ángel Capuano, cegado por el sol de frente, sale a destiempo; permitiendo que Juan Prado marque el 1-4.

El griterio de su tribuna animó a los locales. Luego que le anularan un gol por off-side, el centrodelantero Adolfo Juárez fue en búsqueda de otro descuento. Este llegó a los 18 minutos: luego de eludir a Vicente Zito y Luis Villa su remate cruzado dejó sin chances a Capuano. 2-4.

Festejo local y preocupación en la visita. Maltrecho, José María González volvió a la defensa. El Colorado - conocido por su dureza - era más útil metiendo murras en el fondo qué de espectador privilegiado. Los últimos quince minutos de juego tuvieron de todo. A la media hora, Cataldo Spitale habilitó al insider derecho Eduardo Oviedo, quién abrió juego hacia Campilongo. Cuando le salió Díaz, el Turco le tiró un caño, mandó el centro para que el rosarino Máximo Fernández concretara el 3-4.

Las tribunas bramaban. De alegría o bronca. Pero todo era un pandemonio. Una caldera de emociones. El aliento era ensordecedor. 34 minutos. Foul de Luis Villa a Prado. Centro enviado por Spitale. Capuano, nuevamente enceguecido, no retiene el balón. Cataldo Spitale, a la carrera, convierte el empate de Platense. 4 a 4. Lágrimas en rostros curtidos. Una hazaña futbolística inmensa.

Pero quedaban diez minutos de juego y era demasiado tiempo. Platense siguió yendo al ataque. Antonio Blanco tocó para Máximo Fernández, quién abrió para Adolfo Juárez. El centrofoward su remate pegó en la base del palo izquierdo. Alcanzó a tomar el rebote y lo mandó a la red. El milagro se había consumado. Platense, que perdía 0-4 daba vuelta el partido para ponerse 5-4. Cinco goles en sólo 24 minutos.

La responsabilidad pasó a ser toda de la Academia. Desde las tribunas locales llegaban las cargadas. También dentro del campo, ya que los muchachos del Marrón le recordaban a la Bordadora Zito y Enrique García sus filigranas con el partido 0-4. A falta de cinco minutos, García ingresó al área calamar. Habilitó a Vicente Zito quién señaló el 5-5 con un fuerte remate de derecha. Su festejo fue increíble: buscó la platea de Damas para agarrarse sus genitales mientras gritaba como poseído. Como era de suponer el escándalo fue mayúsculo.

Antes que el partido se suspendiera, con una multitud exacerbada en las tribunas, el inglés Caswell decidió terminar el partido antes de tiempo. Eran las 17:08 del domingo 22 de mayo de 1938. Pasaron exactos 8o años del partido más espectacular que se recuerde en nuestras canchas.

jueves, 11 de junio de 2020

CUANDO BOCA GANÓ POR PRIMERA VEZ EN EL MONUMENTAL

FUE UN 11 DE JUNIO DE 1939

La rivalidad entre Boca y River tiene muchísimos años y se encuentra repleta de partidos inolvidables para los hinchas de ambos equipos. Un 11 de junio, pero de 1939, se disputó un superclásico que significa mucho en la historia del Xeneize, ya que aquel día venció al Millonario por primera vez en el Monumental, en la era del profesionalismo.


Tras disputarse 12 fechas del campeonato, ambos equipos se encontraban en la lucha del torneo, ya que tanto Boca como River sumaban 23 puntos, producto de siete triunfos, dos empates y tres derrotas, por lo que en la previa, no había un claro favorito. El Monumental, que por aquel se la conocía como “Herradura”, por su forma y aún sin estar como lo conocemos hoy, había sido inaugurado un año antes, y el primer encuentro entre los dos equipos más populares del país había finalizado con un empate.

Pel cotejo de aquél 11 de junio del 39, el entrenador xeneize Ángel Fernández Rojas puso el siguiente equipo: Juan Estrada; Segundo Ibáñez, Víctor Valussi, Arcadio López; Francisco Angeletti, Pedro Suárez; Ricardo Alarcón, Francisco Varallo, José Lizhterman, Daniel Pícaro y Rodolfo Danza. El partido se abrió rápidamente a los 14 minutos para Boca con el gol de Pícaro. El Millo fue en búsqueda del empate, y a los 26 tuvo una gran oportunidad a través de un penal, pero Estrada le contuvo el remate a Adolfo Pedernera. 

Minutos más tarde, Pancho Varallo estableció el 2-0 para el Xeneize y ese sería el resultado final, llevándose el primer triunfo Boca del Monumental en el profesionalismo. Algo para destacar sobre el histórico Varallo es que ese partido sería el último que dispute en cancha de River, ya que al finalizar ese año se retiró del fútbol.

Desafortunadamente para los hinchas del equipo de la Ribera, luego de esa buena racha que tuvo el equipo de Rojas, no tuvo ese año una buena campaña en la segunda rueda, y finalizó sexto en el torneo tras sumar 40 puntos, 16 unidades menos que el campeón de esa edición, Independiente.

FUENTE: DEPO.COM.AR

viernes, 8 de mayo de 2020

EL DIA QUE UN TAL CARLOVICH BAILO A LA SELECCIÓN ARGENTINA

CUANDO EL SELECCIONADO DE ROSARIO LO DERROTO 3-1 

“Ser de Rosario es ser de una manera exagerada argentino. Se llegaba hasta las últimas consecuencias”

Jorge Valdano







Para hablar de fútbol en Argentina no solo hay que centrarse en Buenos Aires y su dualidad Boca-River, existe otra ciudad donde el fútbol es la parte más importante de la vida cotidiana, esa ciudad es Rosario. Cuna de personajes ligados a la historia del fútbol argentino como Menotti o “El Trinche” Carlovich e ídolos actuales como Lionel Messi o Marcelo Bielsa. Rosario ha dado a la historia del fútbol muchas paginas gloriosas, su clásico esta considerado como uno de los partidos más fervientes del calendario futbolístico argentino, Rosario Central contra Newell’s Old Boys, o lo que es lo mismo, Che Guevara contra Maradona, Canallas contra Leprosos.

La página más gloriosa del fútbol rosarino nunca traspasó las fronteras argentinas, poco se sabe de este evento debido al ocultismo de la AFA y su intento de borrar esta humillante derrota.

En vistas al Mundial ’74 que se disputaría en Alemania meses más tarde, la selección argentina decidió jugar un partido de preparación en Rosario contra un combinado rosarino, equipo compuesto en su mayoría por jugadores de los dos grandes equipos de la ciudad el Central y Newell’s y un jugador rosarino olvidado por el paso del tiempo, el Trinche Carlovich que jugaba en el Central Córdoba (tercer equipo de la ciudad). Todos en ese partido querían verle contra la selección nacional, era una leyenda, el mismo Maradona al ser recibido en Rosario cuando fue presentado como nuevo jugador de Newell’s, un periodista dijo que era un honor tener al mejor jugador del mundo, y este respondió: “El mejor jugador del mundo ya ha jugado en Rosario, era un tal Carlovich”

El Flaco Menotti, entrenador de Argentina campeona del mundo en 1978, hablaba de un cierto “estilo rosarino” y ese día se fue su consolidación, el combinado rosarino “dio un baile”[1] a la selección nacional. Una noche en que toda Argentina vio como Rosario se convertía en el centro del futbolístico del país. Un fútbol elegante y estético, de posesión y juego colectivo, de ataque y técnico, pero sobre todo un trato exquisito al balón, así era el “estilo rosarino”.

El 17 de abril de 1974 sería el día D para los habitantes de Rosario, 30.000 personas inundaron el estadio de Newell’s, el Coloso del Parque. Por primera vez dos aficiones enfrentadas se abrazaron y animaron juntas en el mismo escenario y al mismo equipo. Toda la ciudad vivió una jornada histórica.

Juan Carlos Montes entrenador del Newell’s, antes del partido dijo a sus jugadores “Bueno muchachos, hoy tenemos una gran ocasión de mostrar al país lo que es el fútbol rosarino. Lo único que les vamos a pedir es que se entreguen al máximo y jueguen el fútbol que más les gusta. Dejen fluir el potrero y no se preocupen tanto por la marca. Acá la obligación la tienen los otros, que son los mejores del país, así que no nos enloquezcamos y juguemos como más nos gusta”

El partido no podía comenzar mejor, el primer balón que tocó el Trinche lo convirtió en una obra de arte para quien lo vio, recibió el balón de Aimar, se plantó delante de Pancho Sá, defensa de Independiente, y le hizo un gran túnel, no contento con esto, se paró y cuando Sá se dio la vuelta le volvió a meter el balón entre las piernas, túnel de ida y vuelta que fue aplaudido por todo el estadio.

Comenzó el show rosarino, Kempes, quién más tarde seria campeón del mundo con Argentina en 1978,  sirve un balón a Jorge Gonzalez para marcar el primer gol del partido. Corría el minuto 25 y Carlovich levantó de nuevo al público cuando con un balón preciso, dio una asistencia de lujo al Mono Obberti para marcar el segundo. De nuevo sería Kempes quien enloquecería a los hinchas ya que a pocos minutos del final del primer tiempo batió a Santoro, guardameta de Independiente, y cerró el partido poniendo el 3-0 en el marcador. Carlovich estaba siendo la estrella del partido, hacia malabarismos con el balón, zafó a Brindisi con dos sombreros, pases precisos y asistencias de lujo.

Era solo el primer tiempo y la selección argentina estaba siendo humillada por un equipo de provincias. En los vestuarios tuvo lugar una airada discusión, en la que Cap, seleccionador argentino, enfurecido pedía calma al equipo de Rosario y exigió a Griguol y Montes que sacaran del campo al número 5, Carlovich.

En el segundo tiempo el equipo de Rosario mantuvo el resultado y se tranquilizó, disfrutó jugando y deleitó a los presentes. La despedida del Trinche fue triunfal, un verdadero clamor popular acompañó a Carlovich en su salida del terreno de juego, temblaron los cimientos del Coloso. Desde ese momento hasta el final del partido solo destacó el gol de Cocco para Argentina, que maquilló un poco el resultado.

La ciudad de Rosario derrotó al combinado nacional de Argentina demostrando lo valioso que es su fútbol que tantos días de gloria ha dado al país y a la albiceleste.

Esa selección de Argentina no ganó más que un partido en el Mundial ’74. En la primera fase sumó una victoria, un empate y una derrota, clasificándose por delante de Italia gracias al mayor golaverage. En la segunda fase fue destruida 4-0 por la Holanda de Cruijff, perdió contra su rival histórico, Brasil y sumó un punto gracias al empate con la Alemania Democrática de Sparwasser.
Quizás Rosario lo hubieran hecho mejor.

Ficha del partido:
ARGENTINA: Miguel Ángel Santoro (Independiente); Enrique Wolff (River Plate), Néstor Togneri (Estudiantes), Francisco Sá (Indepediente), Alberto Tarantini (Boca); Miguel Ángel Brindisi (Huracán), Roberto Telch (San Lorenzo), Aldo Pedro Poy (Rosario Central); René Houseman (Huracán), Osvaldo Potente (Boca), Daniel Bertoni (Independiente)
Cambios: Carlos Squeo (Racing) por Brindisi, Victorio Cocco (San Lorenzo) por Houseman, Rubén Cano (Atlanta) por Potente, Enrique Chazarreta (San Lorenzo) por Bertoni. Entrenador: Vladislao Cap
ROSARIO: Carlos Biasutto (RC); Jorge José González (RC), Pavoni (NOB), Capurro (NOB) y Mario Killer (RC); Carlos Aimar (RC), Tomás Felipe Carlovich (Central Córdoba) y Mario Zanabria (NOB), Sergio Robles (NOB), Alfredo Obberti (NOB) y Mario Kempes (RC). Cambios: Rebotaro (NOB) por González, José Berta (NOB) por Carlovich, Roberto Carril (RC) por Robles, Daniel Aricó (RC) por Obberti. Entrenador: Carlos Timoteo Griguol (RC) y Juan Carlos Montes (NOB)
GOLES: PT: González (Rosario), Obberti (Rosario), Kempes (Rosario); ST: Cocco (Argentina)
Titular del periódico Crónica – Jueves 18/04/74 “Que baile compañero”
FUENTE: CALCIOROMANTICO.COM/VICTOR

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