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jueves, 24 de septiembre de 2026

"DE COLECCION"

 "CUANDO PELE Y DI STEFANO SE ENFRENTARON POR PRIMERA VEZ"

FUENTE: "KODRO MAGAZINE"

Hay partidos de fútbol que solo se viven y se juegan una vez. Este fue el caso de un Real Madrid – Santos entre Di Stéfano y Pelé, los dos genios mundiales frente a frente. Ocurría un miércoles 17 de junio de 1959 en Madrid, en el feudo blanco del Santiago Bernabéu. Fue un partido amistoso en homenaje a Miguel Muñoz, un grande del fútbol y del Real Madrid, tanto como jugador como entrenador. Era la época en la que el Santos FC organizaba sus expediciones por Europa para que su fútbol fuera conocido por todo el mundo.




Aquel partido terminó 5-3 con victoria merengue. Di Stéfano no pudo marcar y Pelé consiguió anotar un gol y colaborar en los otros dos de su equipo. Antes del partido ambos astros ya tuvieron la oportunidad de charlar y fotografiarse juntos. Estaba en boca de todos la discusión sobre quién iba a ser el mejor del mundo. Aun así la diferencia era grande, Di Stéfano ya era mayor tenía 32 años y estaba en el final de su carrera deportiva, mientras que Pelé con 18 años acababa de iniciar la suya. Pese a su corta edad, se habló mucho de aquel partido e incluso se dijo que al joven brasileño le afectó mucho aquella derrota. Todo el mundo corroboraba el gran acierto y talento del jugador y ya se decía que iba a romper numerosas barreras. Un año antes había alcanzado la fama mundial proclamándose como campeón mundial con su selección en Suecia 1958.

La llegada del Santos a Madrid provocó muchísima expectación. Fueron días de gran revuelo durante la estancia del Santos en la capital. La gente conocía la contundencia de aquel Santos, campeón paulista en 1958 y con un Pelé que había marcado 62 goles en 35 partidos. Durante la gira realizada por Europa el genio brasileño llevaba en 13 partidos 14 tantos. En sus partidos anteriores le habían endosado un 0-6 al Hamburgo, un 1-7 al Hannover y 0-5 al Ensechede -actual Twente-. El Santos era un equipo arrollador plagado de estrellas como Pepe, Coutinho o Zito.

Sin embargo, el Madrid era posiblemente su rival más temible en la época. El conjunto blanco acababa de levantar su cuarta Copa de Europa consecutiva. El duelo era muy apetecible y las comparaciones odiosas entre uno y otro equipo, allí estaban. En numerosas ocasiones se llegó a especular con que el Madrid siempre quiso rechazar aquel partido. Fuentes brasileñas decían, incluso, que la única forma de celebrar aquel partido era pagar al Real Madrid. Aun así, el Santos también tenía miedo que un tiburón como el conjunto de Chamartín fichara a Pelé. Había un respeto enorme entre ambos clubes, aunque se trató de atacar a ambos para debilitarlos.

En la víspera del partido, los dos equipos acudieron al Bernabéu a ver las semifinales de Copa. Un Granada – Valencia en el que venció sorprendentemente el equipo andaluz por 3-1. El cuadro nazarí se enfrentó al FC Barcelona en la final, tras que el equipo catalán eliminó al Madrid en su eliminatoria. Eso ocurrió el martes, el miércoles a partir de las 20:30 iniciaba el gran partido. En el conjunto blanco hay dos estrellas invitadas. La primera es el extremo Gaínza, que aquella temporada colgaba las botas. De este modo, también fue su despedida delante de su público que tanto le animó. Gento pasó a la banda derecha para que el talentoso atacante pudiera jugar por su banda natural. El segundo invitado fue Del Sol, un genio procedente del Betis. Además, el Madrid vistió de morado y dejó el blanco al Santos. Así las cosas el Madrid salió al terreno de juego con un once formado por: Berasaluce, Marquitos, Santamaría, Casado, Santisteban, Ruiz, Gento, Mateos, Di Stéfano, Del Sol y Gaínza. En el segundo tiempo saltaron al verde: Atienza y Puskas.

El Santos dirigido por Luis Alonso, un técnico gallego, sacó a: Carlos, Getulio, Pavao, Dalmo, Ramiro, Zito, Dorval, Álvaro, Pagao, Pelé y Pepe. Ramiro y Álvaro eran dos hermanos quienes poco tiempo después ficharon por el Atlético de Madrid. La sorpresa se dio con que el que triunfó fue Ramiro, que venía como obligación, mientras que Álvaro se quedó en la cuneta de todo lo que pudo llegar a ser. Tras la reanudación entraron Alfonsinho y Coutinho. El colegiado del encuentro, Horn, era holandés. En las gradas estaban prácticamente todas las localidades vendidas.

Con este escenario empezaron los goles. En el minuto 9’ se estrenó Pelé con un disparo lejano. El astro brasileño anotaba el primero y su leyenda se hacía más grande. El Bernabéu no era un feudo cualquiera. El estadio generó numerosa expectación con todo el ambiente caldeado. El resultado al descanso, fue de 3-1 los tres goles del Madrid a pase del maestro, Di Stéfano. Tras los siguientes cuarenta y cinco minutos, vuelve a aparecer Pelé, que es objeto de penal tras escaparse habilidosamente en el área. El ritmo del partido era frenético arriba y abajo. Un espectáculo para admirar lo que se estaba viendo en el césped. En el 57’ volvió a adelantarse el Madrid por medio de Puskas y diez minutos después tras un chut de Pelé, Coutinho ponía el 4-2. Una genialidad de Di Stéfano que sirvió a Gento supuso el 5-3 definitivo, ante las airadas quejas de los brasileños por un penalti no pitado a su estrella.

El partido fue un vendaval de goles y vimos la efectividad de los cariocas arriba, pero la lentitud en defensa. Un Pelé ejerciendo de líder, a su corta edad, como toda una promesa pero con un estilo muy individualista. Las críticas de la prensa fueron duras y todos alzaban la calidad de Di Stéfano: “En el Santos, el equipo jugaba para Pelé. En el Madrid, Di Stéfano jugaba para el equipo”.  En Brasil en cambio se achacó la derrota al cansancio general del equipo, tras la larga gira de partidos que llevaban -tres partidos por semana, más la carga de viajes a un lado y otro-.

Aquel partido fue muy comentado, ya que jugaron dos de los mejores jugadores del momento: una promesa consolidada frente a una leyenda que marcó época. Pelé y Di Stéfano y Di Stéfano y Pelé. No jugaron nunca juntos, aunque hubo insistencia para que lo hicieran. Tan solo se enfrentaron en aquella ocasión y ya hemos visto lo que ocurrió. Un tremendo partidazo que dio mucho que hablar. Ganó el Madrid de Di Stéfano, lástima fue no haberlos visto enfrentados más veces.

 


Álvaro Ramírez

 

domingo, 12 de julio de 2026

HISTORIAS DE COLECCION

KARAMOKO DEMBELE, EL DECLIVE DEL WONDERKID DEL CELTIC:

FUENTE: "KODRO MAGAZINE"

Karamoko Dembélé, con tan solo 13 años, prometía ser el niño prodigio del Celtic de Glasgow, cuándo debutó con el equipo Sub-20 ante el Heart of Midlothian. Una noticia que impactó al mundo del fútbol y a los aficionados al «Football Manager», que le conocían bien. Tommy McIntyre le permitió debutar en el minuto 81 del encuentro.




A partir de allí las grandes marcas comerciales se interesaron en él, y su club lo quiso atar con su primer contrato profesional, a la vez que Inglaterra y Escocia, peleaban por convencerlo para jugar con su selección. Primero jugó con Escocia y luego, cuando sus exhibiciones en torneos internacionales generaron una gran expectativa, pasó a la selección inglesa Sub-19 (nació en el sur de Londres). «Creo que Karamoko Dembélé es muy parecido a Lionel Messi. Si tiene la orientación correcta, entonces el cielo es el límite para él», llegó a decir en 2016 David Feeney, exentrenador de Karamoko Dembele en Park Villa, en declaraciones que publicó Daily Mail.

Su debut con el primer equipo del Celtic finalmente se produjo en 2019, con 16 años, tres meses y dos días, y L’Equipe lo eligió como uno de los jugadores que iban a “revolucionar el fútbol”. Al acabar, fue uno de los que recibió la medalla por el título de liga con el Celtic. Todo parecía un cuento de hadas. Pero 3 años después, y obteniendo poquísimas oportunidades, entró en su último año de contrato con la llegada de Ange Postecoglou, pero una lesión en pretemporada lo dejó apartado hasta el mes de febrero. Apenas tuvo oportunidades. Karamoko Dembélé acabó su contrato con el Celtic en 2022 después de disputar tan solo 10 partidos con el primer equipo. Tenía 19 años y quedó libre en el mercado de fichajes.

«Después de 13 años en el Celtic de Glasgow, mi etapa en el club ha llegado a su fin. Me gustaría dar las gracias a los aficionados y a las personas que me ayudaron en este viaje. Aunque no todo salió según lo planeado… los desafíos a los que me enfrenté en los últimos dos años no estaban previstos. ¡Grandes cosas por venir!», escribió Karamoko Dembélé en su cuenta de Instagram para despedirse del Celtic.

De todas las propuestas que tuvo sobre la mesa, eligió firmar cuatro temporadas en el Stade Brestois 29 de la Ligue 1. Se fue a vivir solo, se apartó del foco mediático y apostó por su carrera futbolística. Pero solamente jugó 15 partidos en liga, ninguno como titular. Actualmente, juega cedido en el Blackpool de la tercera división inglesa, donde intenta volver a llamar la atención de los grandes clubes.


jueves, 4 de junio de 2026

"DE COLECCION"

"EL NENE" SANFILIPPO Y EL DEPORTIVO ROCA

FUENTE: TODO NOTICIAS ROCA

El deporte argentino atraviesa una jornada de luto. Este jueves por la mañana se confirmó en Buenos Aires el fallecimiento de José Francisco "El Nene" Sanfilippo a los 91 años. Máximo artillero de la historia de San Lorenzo con 205 goles oficiales y mundialista con la Selección Nacional, Sanfilippo trascendió los límites de las áreas porteñas para transformarse en un personaje único del fútbol local.


Parados: Lucero, Fernández, Gutiérrez, Castro, Saldico, Coronel, Guaita y Poliserpi. Sentados: Sanfilippo (DT), Del Ciotto, Viedma, Phagouapé, Beoide, Castillo, Relevante y Latanzi. Abajo: Cepeda, Batalla, Travecino, Ortiz, Gugliara y Monzón.


Y en la zona, su fallecimiento toca una fibra íntima de la historia local: Sanfilippo fue el director técnico que guió al Club Social y Deportivo General Roca hacia su primer gran grito de campeón, transformando para siempre el destino futbolístico de la institución.

Apenas dos años después de la gran fusión de 1974 que unió a Tiro Federal, Italia Unida y Río Negro, la dirigencia del naciente club pateó el tablero de la región al contratar a una figura de relieve nacional para conducir el primer equipo. José Sanfilippo asumió la dirección técnica en un vestuario que combinaba talento local y la ambición de hacer historia.

Bajo su rigurosa conducción, el Depo conquistó el Torneo Oficial de la Liga Deportiva Confluencia de 1976. El camino hacia el título se selló en noviembre de ese año en una definición infartante contra Estrella del Sur de Villa Regina: un ajustado triunfo por 1 a 0 en el Estadio Luis Maiolino y un batallado empate 1 a 1 de visitante que desató la caravana de regreso a Roca por la Ruta 22.

Aquel plantel que Sanfilippo moldeó de cara a la gloria quedó grabado en la memoria de la ciudad con nombres que se volvieron leyenda: el arquero Monzón, Abel Biedma, el "Negro" Lucero, Ricardo Phagouapé, Carlos Cepeda, "Chula" Fernández, Beto Saldico y el "Chueco" Lattanzi, entre otros.

El campeonato obtenido de la mano del "Nene" Sanfilippo en 1976 le inyectó al club la mística competitiva indispensable para los años venideros. Aquel equipo sentó las bases estructurales y futbolísticas que le permitieron a Deportivo Roca disputar la finalísima anual de ese año en un dramático clásico por penales contra Cipolletti y, posteriormente, alcanzar el hito de jugar en la Primera División del Fútbol Argentino.

La ambición federal que Sanfilippo inyectó en el club se materializó poco después con las históricas participaciones en los Torneos Nacionales de 1978 y 1982, donde la escuadra naranja se midió de igual a igual ante gigantes como el Independiente de Ricardo Bochini y cosechó victorias legendarias, como el recordado triunfo por 3 a 1 ante Racing Club en Avellaneda.

El paso de Sanfilippo por General Roca excedió por completo la línea de cal de la cancha de fútbol. Fue precisamente en el Alto Valle donde el legendario exfutbolista conoció a María del Carmen Parra, la mujer que se convirtió en su compañera de vida y esposa durante décadas. El propio Sanfilippo reconoció en múltiples entrevistas que su estadía en la provincia de Río Negro representó un antes y un después en su biografía personal.

Hoy, mientras las redes sociales del fútbol argentino se inundan de condolencias y homenajes de clubes de la AFA, en General Roca se recuerda al hombre de saco y corbata que, desde el banco de suplentes del Luis Maiolino, enseñó a una joven institución patagónica a vestirse de campeón.

domingo, 26 de abril de 2026

"DE COLECCION"

LAS SELECCIONES ESPAÑOLAS "B" Y AMATEUR OLVIDADAS

FUENTE: "KODRO MAGAZINE":


La Selección Española B y la Amateur representaron oficialmente a la Real Federación Española de Fútbol entre los años 1949 y 1981 de forma discontinua. Estos «inventos», también aplicados en otros países como Italia, se usaron para rodar a jóvenes promesas que no tenían cabida en la absoluta en partidos amistosos o torneos internacionales.




Algunos historiadores consideran que la Selección Española B debutó el 29 de mayo de 1927, aunque no de forma oficial. En aquella fecha, España tuvo que dividirse en dos equipos para poder cumplir, simultáneamente, con sus compromisos ante Portugal en Madrid (2-0), e Italia en Bolonia (2-0). La prensa de la época se refirió a uno de los conjuntos como el “equipo B”, aunque la Federación Española nunca lo reconoció oficialmente como tal.

Así pues se considera 100% como debut oficial de la Selección Española B el partido disputado el 20 de marzo de 1949, frente a Portugal B, con Ricardo Zamora y Guillermo Eizaguirre como entrenadores. A Coruña fue testigo de la victoria española por 5-2. En aquel encuentro participaron jóvenes promesas como Basora, Igoa y Miguel Muñoz, quienes años más tarde se convertirían en figuras destacadas del fútbol español.

Lo más curioso del caso es que no fue la única «subselección» que llegó a coexistir con la absoluta, también existió el combinado amateur, nacido en 1953 para los Juegos Mediterráneos. Había un remoto antecedente, en 1928, cuando España envió a los JJ. OO. de Ámsterdam un equipo sin profesionales. En 1958 se repitió la experiencia, para un torneo de la FICEP (con San Román y Félix Ruiz como nombres significativos) y en 1963 volvió a los Juegos Mediterráneos, con un equipo que fue ya el que aspiró a los JJ OO de Tokio. En aquel grupo el portero era Rodri, que luego triunfó en el Atlético de Madrid, y contenía futuras celebridades como Grosso, Uriarte y Velázquez.

En la práctica, la Selección Amateur era una sub-21, pues llegados a esa edad, o antes, ya se hacían ficha profesional. La sub-23 como tal nació en 1967, para torneos específicos de la categoría. Ahí aparecían ya Reina, Marcial, Lico, Claramunt, Arieta II, Vavá… Con el tiempo, la Selección Amateur heredó el compromiso de pelear el frente olímpico, en especial desde Seúl.

Entre 1953 y 1960 fue cuando España B tuvo mayor actividad, con un total de 17 partidos, repartidos entre 8 amistosos y 9 de la III Copa del Mediterráneo. Entre los convocados estuvieron ilustres futbolistas como Segarra, Argilés, José Luis Artetxe, Zárraga, Justo Tejada, Moreno, Manchón, Collar, Maguregui, Carmelo Cedrún, Luis Suárez, Joaquín Peiró, Gento, Del Sol u Olivella.

Su cénit fue la III Copa del Mediterráneo, en la que tomaron parte España, Italia y Francia con su equipo B, y Grecia, Turquía y Egipto con el A. La ganó España, con ocho victorias, un empate y una sola derrota, en la salida a Grecia. Las victorias en Francia e Italia fueron celebradísimas. Y el partido de vuelta con Italia, en La Romareda, penúltimo del campeonato, fue un estruendo. Se jugó el 16 de octubre del 58, como cierre de las Fiestas del Pilar.

Aquella selección B se transmutó a partir de 1960 en Selección Promesas, con el límite de 21 años, dentro de una política sub-21 de carácter general. Actualmente se llama sub-21, y para los asaltos olímpicos se alarga a sub-23, según acuerdo de la FIFA y el COI.

De sus viejos buenos tiempos de la B queda aquella Copa del Mediterráneo, con los ocho goles de Badenes, un rematador seco y fiero que llegó a compartir Pichichi con Di Stéfano, las nueve presencias del genial melillense Pepillo, que no le abrieron las puertas de la A, los dos oriundos (Eulogio Martínez y Villaverde) que jugaron en ella, la formidable alternancia en la portería entre tantos (Alonso, Carmelo, Vicente, Araquistain, Pazos…) que hacían cola tras Ramallets en la A…

Durante 1961 se jugaron otros dos partidos entre los que destacaban Marcelino, Zoco o Calleja. En 1964, con Grosso y Ufarte a pie de campo dieron el último encuentro antes de la reaparición del equipo 16 años después.

Preparando la convocatoria de cara al Mundial de España de 1982, Luis Suárez y José Emilio Santamaría confeccionaron un bloque para jugar 7 pruebas amistosas a lo largo de 1980 y 1981. En ella Urruticoechea se consagró como portero, disputando 5 de los 7 partidos. García Hernández, Marcos Alonso, Rubio, Gallego, Pineda, Maceda, Víctor Muñoz, Cundi, Perico Alonso, Dani, Julio Alberto, Gerardo, Santillana o Juan José fueron algunos otros fijos en la alineación de Suárez y Santamaría.

El año 1981 fue la última fecha para la segunda categoría absoluta de la Selección Española. Con dos goles de Pichi Alonso España logró un 2-0 ante Polonia. Los jugadores con más participaciones fueron Pepillo II, Enrique Collar, Manuel Mestre, Justo Tejada, Ferran Olivella, Francisco García o Manolo Jiménez, entre otros.

La «B» cumplió un papel muy importante, aunque ahora ya no esté en la memoria, y permitió que grandes jugadores del fútbol español tuvieran en ella su primera oportunidad, un trampolín para llegar y brillar en la absoluta.

jueves, 5 de marzo de 2026

"DE COLECCION"

 "EL DIA QUE PLATINI SE CONVIRTIO EN ARBITRO"

FUENTE: "KODRO MAGAZINE": 

¿Sabías que el tres veces Balón de Oro Michel Platini se transformó en árbitro por un día? Una curiosa historia, olvidada por el paso del tiempo, que tuvo lugar el 12 de mayo de 1994 en el Stade Robert Bobin en Bondoufle (Francia).




El partido tuvo como mayor reclamo al Variétés Club de France, un club singular nacido en 1971 que reúne desde hace más de medio siglo a exjugadores, periodistas y celebridades alrededor de un balón y de una causa solidaria. Fundado por René Fano y un grupo de amigos que entendieron el fútbol como un lenguaje de camaradería, ha disputado encuentros en multitud de ubicaciones, desde Suresnes al Maracaná, del Vaticano a Reims, pasando por Jerusalén y Djibouti.

El genio que tantas veces discutió con los árbitros se convirtió, simbólicamente, en uno de ellos para aquella única ocasión. Platini tomó el silbato y dirigió parte del encuentro que enfrentó al Variétés Club de France ante un combinado de veteranos de la selección francesa, que acabó en empate a dos goles.


miércoles, 18 de febrero de 2026

"DE COLECCIÓN"

 DWIGHT YORKW Y LA TRINIDAD Y TOBAGO MUNDIALISTA DEL 2006:

FUENTE: "KODRO MAGAZINE"

Dwight Yorke representó a Trinidad y Tobago en 72 ocasiones anotando 19 goles, siendo su mayor logro la sorprendente clasificación para la Copa Mundial de 2006 en Alemania. La selección caribeña clasificó por primera vez en la máxima competición de selecciones, después de alcanzar el cuarto lugar en el proceso clasificatorio de la Concacaf y de derrotar a Baréin en la repesca intercontinental. Así, Trinidad y Tobago se convirtió en el cuarto país del Caribe en llegar a estas instancias, tras Cuba (1938), Haití (1974) y Jamaica (1998).




La selección nacional de fútbol de Trinidad y Tobago jugó su primer partido oficial en 1905. El mismo terminó con triunfo por 4-1 sobre Guyana. Sin embargo, durante muchos años los ‘Soca Warriors’ no participaron en compromisos oficiales, ya que no formaban parte de los organismos rectores de este deporte.

Sin embargo, no tardaron en darle un giro a su historia en 1962, cuando se unieron a Concacaf para luego dar otro gran paso y convertirse en miembro oficial de la FIFA, en 1964. Eso les permitió comenzar a participar en las Eliminatorias de la Copa del Mundo, siendo su primera campaña el clasificatorio para Inglaterra 1966. A partir de entonces, Trinidad y Tobago comenzó a participar tanto en las Eliminatorias como en el Campeonato de la Concacaf, registrando resultados impresionantes.

Sus mejores clasificaciones fueron el subcampeonato de Cocacaf de 1973, y su primer gran título en 1989 de la Copa del Caribe, torneo del cual se convertiría en el equipo más exitoso, con 8 campeonatos en sus vitrinas.

Yorke debutó en la absoluta de Trinidad y Tobago en 1989, y participando de forma activa en la consecución de la Copa del Caribe, el primer gran logro del delantero centro con su selección.

En 2001 el jugador renunció debido a conflictos con el cuerpo técnico. Sin embargo, su nación intentó calmar los ánimos en el Mundial Sub 17 cuando uno de los estadios (el de Bacolet) se bautizó con su nombre. Tras este gesto el jugador reconsideró su retiro del equipo nacional y volvió en 2005, cuando derrotaron a Bahrein en el repechaje intercontinental para viajar a Alemania, un logro impresionante. Y es que los Soca Warriors se convirtieron en la selección con menos población en disputar un Mundial, hasta la aparición de Islandia en el 2018.

 A pesar de ser considerada una de las selecciones más débiles que se presentó en la Copa Mundial de 2006 celebrada en Alemania, Trinidad y Tobago dejó una grata impresión de la mano del neerlandés Leo Beenhakker y de la tripleta de jugadores formada por Russell Latapy, Stern John y el propio Yorke, los tres con trayectoria en el fútbol europeo.

A pesar de terminar última en el Grupo B, se mantuvo hasta el último partido con oportunidades de pasar a la siguiente ronda. En su primer partido, logró un inesperado empate sin goles ante Suecia donde el equipo caribeño resistió jugando con un jugador menos durante casi todo el segundo tiempo, y teniendo una clara ocasión de gol desperdiciada. Ante Inglaterra, todo parecía indicar que el partido terminaría de igual forma, pero Peter Crouch y Steven Gerrard le dieron la victoria a los cabezas de serie cuando faltaban siete minutos para el final del encuentro. En el último partido, Paraguay derrotó sin problemas por 2:0 a los trinitarios, aunque la primera anotación fue por un autogol de Brent Sancho, y así se despidieron del torneo con un punto, siendo el único que se retiró del mundial sin marcar goles, pero realizando igualmente un digno papel en el torneo.

Cuando Dwight decidió retirarse en 2009 lo hizo dejando atrás un historial sumamente impresionante, no solo para el fútbol inglés (donde sigue siendo recordado como uno de los mejores delanteros de la década de los 90´) sino para todo el Caribe.

jueves, 12 de febrero de 2026

"DE COLECCION"

 "FINIDI GEORGE EN EL REAL BETIS BALOMPIE"

FUENTE: "KODRO MAGAZINE"

Finidi George es para los aficionados béticos uno de los mejores jugadores que han pasado por el Benito Villamarín, pero el extremo nigeriano es mucho más que eso. En el «Titanic», calificativo con el que Lopera bautizaba a su nuevo Betis en 1996, Finidi era el capitán de la nave verdiblanca. Un extremo derecho largo y profundo, potente y rápido, brillante ante el gol y con una carrera de gacela que le otorgaba esa imagen plástica que jamás olvidarán los béticos que disfrutaron de su juego.



El jugador tenía un preacuerdo con el Real Madrid, sin embargo, fue Manuel Ruiz de Lopera, quien culminó su fichaje en una operación de altos vuelos que tuvo un coste de 1.024 millones de pesetas, el precio del jugador entre su traspaso, los impuestos y las comisiones acordadas. El Ajax cobraba 680 millones por la cláusula de rescisión (su contrato terminaba el 30 de junio de 1997), a los que habría que sumar el 18% de impuestos para el Fisco holandés, más 110 millones como comisiones a intermediarios y 1.200.000 dólares que percibiría el futbolista, que firmó por cinco años. 1 Copa de Europa, 1 Intercontinental, 3 Eredivisie, 3 Supercopas de Holanda, 1 Supercopa de Europa con el Ajax, además de 1 Copa de África con su selección, eran parte de su espectacular carta de presentación. “No me arrepiento. El clima, la afición… disfrute del fútbol y todo lo demás durante mis cuatro años en Sevilla”.

Finidi George llegó desde el Ajax, con el que lo ganó casi todo, por su calidad… y la providencia. En el verano de 1993 Nigeria jugó una serie de amistoso por Holanda y los técnicos del Ajax se fijaron en aquel espigado chaval que rezumaba velocidad y buenas maneras. Dicho y hecho, se incorporó al Ajax dejando su primer club serio, el Calabar Rovers FC, que fue el que le catapultó a la selección nigeriana. Sus primeros pasos, descalzo hasta que le obligaron a ponerse botas, fueron en un club de su ciudad natal, el Port Harcourt Sharks. Después todo vino rodado hasta recalar en el Real Betis Balompié. Un cuento de hadas solo manchado por el asesinato de su hermano en una trifulca durante un partido en la ciudad nigeriana de Laos.

«Quiero comunicarme con mis compañeros, pero no puedo porque todavía no hablo prácticamente nada de español. A veces quiero hacer alguna cosa y me quedo con las ganas por no saber expresarme. Lo solucionaré pronto porque tengo una profesora que me da clases particulares. En dos o tres meses empezaré a obtener los frutos. La verdad es que me encuentro fenomenal en este club y en esta ciudad. No he tenido problemas de ningún tipo. Todo lo contrario. Creo que ya se ha visto sobre el campo lo rápido que me he integrado a un club, una nueva ciudad, una nueva afición y un nuevo campeonato», aseguraba el jugador a la revista Don Balón.

«La Sombra Juguetona», como le llamaba el speaker del estadio, celebraba cada gol como local con un sombrero cordobés que le tiraban desde la grada. «Venía de Holanda, firmé por el Betis, marqué con el Athletic y empecé a ver los gorros en el campo. Gabino me espero un día y me dijo ‘la próxima vez que marques te pones este gorro porque lo tiramos sólo para ti’. Le dije ‘espero marcar más goles’ y así empezó todo. Al siguiente gol que marque cogí uno y me lo puse. Y a partir de ahí lo hice siempre».

En su primera temporada, a las órdenes de Lorenzo Serra Ferrer, el Betis llegó a la final de Copa, partido en el que el nigeriano hizo uno de los dos goles verdiblancos, y se clasificó en cuarto lugar en la Liga. Un gran equipo en el que coincidió con futbolistas tan importantes como Alfonso, Jarni, Alexis, Roberto Ríos, Merino, etc.

Desde su llegada, el rendimiento de Finidi George fue imponente. Una tendencia que se mantuvo en las tres primeras temporadas y que sólo decreció en la campaña 1999-2000, a raíz de un agrio desencuentro con el máximo dirigente de la entidad.

En total disputó 152 partidos oficiales (130 de Liga; 11 de la Copa del Rey; 5 de la Recopa de Europa y 6 de la Copa UEFA), marcando 44 goles. Con el club sevillano llegó a jugar la final de Copa de 1997 y disputó varias veces la Copa de la UEFA. Se marchó en el año 2000, año del descenso de los andaluces, convertido ya en un icono bético. «Tenía labia, pero no es cómo empieza sino cómo acaba. Empezamos muy bien al fichar, sonrisa de oreja a oreja, y al final no me trató bien. Me fui mal del Betis por culpa de Lopera. No pagaba a los futbolistas lo que tenía que pagar, hubo cabreos en el vestuario y luego nos enteramos que se gastó no sé cuántos millones para traer a Denilson y no sentó muy bien en el vestuario. Había futbolistas que tenían que cobrar y no lo hicieron. No cobras y traes a uno que cuesta miles de millones y tú tienes que cobrar y no lo haces. Anímicamente, ahí empezó el problema hasta que bajó el Betis a Segunda División». Del Betis pasó al Mallorca, con el que jugó la temporada 2000-01, en la que el conjunto bermellón disputó la Liga de Campeones.


domingo, 8 de febrero de 2026

"DE COLECCION"

OLIVER KAHN, EL VOLCAN ALEMAN

FUENTE: "KODRO MAGAZINE"/ PAOLA MURRANDI

Oliver Kahn fue uno de los porteros alemanes más laureados de la historia y uno de los mejores de todos los tiempos. «Der Titan», a pesar de dar la impresión de ser un bruto descerebrado por su carácter agresivo e irascible, aplicaba método a su locura y reflexión en su ferocidad.




Rara vez se precipitaba a la hora de realizar una parada o un desafío, y su agresividad, a pesar de casos puntuales, disciplinada. Era simplemente alguien que aprovechaba sus atributos para imponerse en el juego de la manera más influyente que podía, sellando todas sus actuaciones con severo carácter.

Sus aportaciones individuales le valieron el récord de cuatro premios consecutivos al mejor portero europeo de la UEFA, así como tres premios al mejor portero del mundo de la IFFHS, y dos trofeos al mejor futbolista alemán del año. Además, en la Copa Mundial de la FIFA 2002, «Volcano» se convirtió en el único portero de la historia del torneo en ganar el Balón de Oro. Quedó quinto en las elecciones de la IFFHS al mejor portero del siglo XXI y al mejor portero de los últimos 25 años. A todo ello hay que sumarle ocho títulos de la Bundesliga, seis DFB-Pokals, la Copa de la UEFA en 1996, la Liga de Campeones de la UEFA y la Copa Intercontinental, ambas conseguidas en 2001.

De 1994 a 2006, Kahn formó parte de la selección alemana, en la que jugó como titular tras la retirada de Andreas Köpke, y también formó parte de la expedición que ganó la Eurocopa de 1996, aunque no llegó a jugar ni un solo minuto. Disputó 86 partidos con la selección alemana, 49 de ellos como capitán. Se convirtió en Campeón de Europa (1996) y Subcampeón del Mundo (2002).

Nacido el 15 de junio de 1969 en Karlsruhe, a los seis años, Oliver se incorporó al Karlsruher Sport Club, donde su padre Rolf había jugado de 1962 a 1965. Curiosamente, el barrio de Baden-Württemberg fue testimonio privilegiado de sus orígenes como jugador de campo, condición que con el paso del tiempo abandonaría para convertirse en el cancerbero que todos recordamos.

La temporada 1987-88 fue incorporado en el primer equipo, siendo al principio el portero suplente por detrás de Alexander Famulla en la Bundesliga. El 27 de noviembre de 1987, debutó en la liga en una derrota a domicilio por 4-0 ante el 1.FC Köln. Sin embargo, hasta 1990, el entrenador Winfried Schäfer no decidió ponerlo de titular en lugar de Famulla.

Fue considerado un jugador clave y un motivador en la plantilla del Karlsruher SC que alcanzó las semifinales en la Copa de la UEFA de 1993-94. Durante los octavos de final, el equipo logró una goleada de 7-0 contra el Valencia en su campo, después de perder el primer partido por 1-3 en el estadio de Mestalla.

 Los medios de comunicación alemanes apodaron el partido como el «Milagro en el Wildparkstadion», y Kahn fue proclamada uno de los héroes del equipo. Pero la alegría duró poco, ya que el Karlsruher SC cayó derrotado por el SV Austria Salzburgo en la semifinal. Para la historia quedaron las eliminaciones de rivales de mayor renombre, como el PSV o el Burdeos. En los 10 partidos que el KSC disputó en las cinco rondas de ida y vuelta, mantuvo la asombrosa cifra de cinco partidos sin recibir goles.

La brillante campaña del Karlsruher fue seguida por los grandes clubes europeos y el verano siguiente, el Bayern de Múnich aprovechó la oportunidad de fichar a Kahn ofreciéndole la titularidad para la temporada de su desembarco, la 1994-1995. A pesar de una grave lesión, pudo participar en 30 partidos.

La temporada 1995-96, Kahn fue capaz de ir más allá en la Copa de la UEFA que con su anterior equipo y consiguió hacerse con el trofeo. El hecho de no encajar ni un solo gol contra el Lokomotiv de Moscú y el Raith Rovers, marcaron la pauta de la competición y, tras superar con éxito esos complicados viajes, el Bayern se deshizo de los antiguos ganadores de la Copa de Europa, el Benfica, el Nottingham Forest y el Barcelona, antes de enfrentarse al Burdeos en la final.

El Girondins, que solamente se había ganado su puesto en la competición al superar la primera edición de la Copa Intertoto eliminando al antiguo club de Kahn, contaba con los futuros campeones del mundo franceses Christophe Dugarry y Zinedine Zidane entre sus filas, pero no fueron rival para los bávaros. La victoria por 2-0 en Múnich en el partido de ida (otra vez con la portería a cero en una gran ocasión) dio al Bayern la base para seguir avanzando, y en la vuelta arrasó con el equipo francés, con Jürgen Klinnsman, que marcó su 15º gol en la competición, en una victoria por 4-1.

Fue la primera vez que Kahn se hizo con un trofeo, y no tardó en conseguir su primera Bundesliga y la DFB-Pokal la temporada siguiente. A su brillante temporada en el ámbito nacional se sumaron más éxitos en el ámbito europeo; como miembro de la selección alemana en la Eurocopa 96, se marchó de Wembley con otra medalla de campeón (sin jugar) para añadir a su floreciente palmarés. Sin embargo, la siguiente oportunidad de Kahn de ganar una competición europea en el ámbito de clubes terminó en un desengaño, y es una que dejó una marca indeleble en él y en la mente de los aficionados: Barcelona 1999.

Todavía era de día en el Camp Nou cuando Mario Basler lanzó un suntuoso tiro libre que rodeó la barrera y entró por la esquina inferior para dar al Bayern una ventaja que debía defender. Cuando la oscuridad empezó a descender, también lo hizo la marea roja, mientras el Manchester United intentaba remontar el marcador. Aunque el United se lanzó a por el partido, la verdad es que el portero del Bayern tuvo poco que hacer. Mientras mantenía a raya a los contrarios, tenía que ver cómo sus compañeros desperdiciaban ocasiones presentables, ya que se las ingeniaban para golpear el poste y el larguero.

Y entonces las cosas cambiaron. Cuando Teddy Sheringham empató el partido, Kahn cayó impotente en el centro de su área, con un solo brazo en alto, el dedo índice levantado y agitando mientras suplicaba una bandera de fuera de juego que nunca llegaría. Momentos después, su portería fue profanada una vez más, esta vez por Solskjær, el «deus ex machina» favorito del United, que evadió los intentos de Kuffour de despojarlo para rematar instintivamente un pase al primer palo.

 Fue fascinante ver a Kahn cuando el balón llegaba al fondo de la red. Por una vez, esas piernas gruesas como un roble parecían haber echado raíces en la boca de gol para mantenerlo en su sitio mientras miraba impotente. La única parte de su cuerpo que se movía era la cabeza, que giraba, primero para seguir la trayectoria del disparo y luego para seguir los movimientos de los jugadores del United celebrando el gol. El Bayern fue dominante y desperdició numerosas ocasiones de oro en una final que representa una de las mayores remontadas de la historia del fútbol.

Dos años después, el Bayern tuvo otra oportunidad de conseguir el trofeo que se le había escapado por poco. Tras deshacerse del Real Madrid en las semifinales, los alemanes se dirigieron a Milán para enfrentarse a un nuevo rival español, el Valencia. La final de la Liga de Campeones de 2001 fue un partido dominado por los penaltis. Se lanzaron tres durante los 90 minutos, con Gaizka Mendieta y Stefan Effenberg convirtiendo tranquilamente cada uno de los lanzamientos de Mehmet Scholl, que se dirigió directamente a Santiago Cañizares, pero no fueron suficientes para separar a los dos equipos y se llegó a la tanda de penaltis. Aquí es donde Oliver Kahn se lució.

Acabó realizando tres paradas, incluida la decisiva para conseguir la victoria: una zambullida hacia su derecha, rechazando el balón con una técnica poco ortodoxa, utilizando el dorso de sus puños cerrados para rechazar el disparo. Fue feo e intransigente y típicamente Kahn: canalizar su beligerancia en una impresionante hazaña de portero.

La mejor de sus paradas se produjo en el lanzamiento de un penalti de Amedeo Carboni que iba directo al centro. Kahn, que en un primer momento interpretó mal el lanzamiento, se dejó caer hacia su izquierda, pero tuvo la presencia de ánimo para levantar el brazo derecho y lanzar el balón contra el travesaño sin esfuerzo, como un oso pardo que saca un salmón de un río. Después de que el balón rebote y se ponga a salvo, se abalanza sobre él, lo agarra con las dos manos mientras lo sacude violentamente y grita. Es un momento de puro alivio y de pura locura.

Kahn recibió el premio al mejor jugador del partido por su actuación y el Bayern consiguió exorcizar los demonios de Barcelona que le perseguían desde entonces. Fue una victoria catártica, pero también una demostración de su gran personalidad y de su condición de auténtico caballero del fútbol. Para la historia queda su imagen consolando a un Santiago Cañizares totalmente abatido por la derrota, mientras sus compañeros de equipo celebraban la victoria.

El Mundial de 2002 vio como los alemanes a pesar de no practicar un gran fútbol y sus graves limitaciones lograron superar su grupo. A partir de ahí, se esforzaron por conseguir victorias por un solo gol contra Paraguay, Estados Unidos y la anfitriona Corea del Sur en las rondas eliminatorias. No es exagerado decir que aquella selección teutona no habría llegado tan lejos sin su portero, que a veces, sobre todo contra Estados Unidos, parecía arrastrarlos a través de los partidos con su carácter hasta llegar a la final.

De la misma manera que la victoria del Bayern sobre el Valencia le permitió alejar el fantasma de su espectacular derrota contra el United, la final de la Copa del Mundo dio a Brasil la oportunidad de superar lo ocurrido en París cuatro años antes. Más concretamente, ofreció a Ronaldo, la posibilidad de dar la talla en el mayor escenario de todos, después de que las extrañas circunstancias que le rodearon justo antes de la anterior final contra Francia le hicieran jugar como una sombra de sí mismo.

Por momentos, el resto del partido pareció secundario ante el duelo personal entre el delantero brasileño y el portero alemán: Ronaldo no consiguió más que rozar sus tacos en un uno contra uno, y luego Kahn blandió su espinilla derecha para rechazar un disparo con la zurda al filo del descanso. El objeto aparentemente inamovible no podía negar la fuerza irresistible. Al cabo de una hora, Kahn se quebró.

Un disparo desde fuera del área de Rivaldo parecía que iba a ser una parada fácil, pero se escapó de las manos de Kahn y fue a parar directamente a los pies de Ronaldo. Fue un error espantoso que se castigó sin contemplaciones. Es fácil criticar al guardameta por cometer un error de esta magnitud, pero en este caso sus compañeros de equipo le defraudaron: Dietmar Hamann perdió la posesión de la pelota por parte de Alemania al caer débilmente ante un reto de Ronaldo y Ramelow no reaccionó en absoluto al rebote, por no mencionar el hecho de que su equipo no habría llegado tan lejos sin él.

Poco después, la defensa se volvió a complicar. Thomas Linke se vio tan sorprendido por el amago de Rivaldo que Ronaldo tuvo tiempo de sacar el transportador y medir su disparo en la esquina inferior por la parte interior del poste. En 10 minutos, Ronaldo consiguió enterrar cuatro años de malos recuerdos, destrozar los sueños de los alemanes y privar a Oliver Kahn de la condición de portero ganador de la Copa del Mundo. Destacable la muestra de empatía del brasileño en acabar el partido al correr hacia Oliver para reconocer su actuación y animarlo en la derrota. ¡Qué grande fue el fútbol!

Los tres años transcurridos entre 1999 y 2002, con una victoria europea intercalada entre dos gloriosos fracasos, llegaron a definir y socavar el legado de Kahn. Por desgracia la historia la escriben siempre los vencedores y apenas se piensa en los vencidos. Es demasiado fácil dejarse envolver por la alegría de una buena historia que llega a buen puerto y olvidar las consecuencias para los vencidos. Una mirada a la carrera de Oliver Kahn nos recuerda que los cuentos de hadas no tienen un final feliz para todos.


miércoles, 14 de enero de 2026

"DE COLECCION"

MARADONA Y BIAGGIO AQUELLOS DUELOS DE 10 

FUENTE: "KODRO MAGAZINE":

Diego Maradona y Roberto Baggio han sido dos de los mejores 10 que han pasado por el exigente fútbol italiano a lo largo de sus más de 100 años de historia. Ambos astros se enfrentaron en 11 ocasiones en el fútbol italiano y la Copa del Mundo de 1990, ofreciendo grandes espectáculos de puro calcio entre 1986 y 1991.




 Diego Armando Maradona le ganó a Roberto Baggio en 8 ocasiones, mientras que Baggio lo hizo en 2 (una con la Fiorentina, otra con la Juventus). El resto acabó en empate.

 Ambos coincidieron en el campo un total de 802 minutos, en los cuales Maradona marcó 4 goles y Baggio 5, destacando en sobremanera el que marcó el italiano el 17 de septiembre de 1989 en el Napoli – Fiorentina de la temporada 1989-1990, con Maradona sufriéndolo desde el banquillo de suplentes.


martes, 13 de enero de 2026

"DE COLECCION"

"SERGIO GALVAN EL SEGUNDO MAXIMO GOLEADOR DE LA HISTORIA COLOMBIANA"

FUENTE: "KODRO MAGAZINE"

Sergio Alejandro Galván Rey es el segundo máximo goleador en toda la historia del fútbol colombiano, con 224 goles, tras ser superado por Dayro Moreno. En 2004, se nacionalizó colombiano no solamente por lo deportivo (ser convocado al seleccionado), sino también por el amor y cariño por el país cafetero.




Nacido el 9 de junio de 1973 en Concepción de Tucumán, Argentina, el apodado «El Rey del Gol» inició su carrera deportiva en Concepción Fútbol Club de su ciudad natal en 1991, en donde se destacó por ser un jugador rápido, con mucho desborde y sacrificio. En 1993, jugó para la reserva de Boca Juniors, para pasar al siguiente año al Deportivo Aguilares de Tucumán. En 1995 retornó a Concepción FC.

En 1996, Sergio Galván llegó a Colombia para defender los colores de Once Caldas. Fue recomendado al club por su compatriota, el ex delantero Alfonso Núñez, quien jugó en el club cafetero entre 1961-1965 y en 1968. Con la camiseta de Los Albos, debutó el 28 de enero de 1996 en la victoria 2-1 frente a Independiente Santa Fe. Jugó durante 8 años en el cuadro de Manizales (1996-2004) y se convirtió en uno de los grandes ídolos de la institución.

Con 171 anotaciones, también es el máximo goleador en la historia de Once Caldas (160 tantos marcados por Liga y 11 por Copa Libertadores). Fue el máximo artillero del campeonato colombiano en 1999 (26 goles) y se coronó Campeón del Torneo Apertura 2003. Además, formó parte del plantel ganador de la Copa Libertadores 2004, de la mano del entrenador Luis Fernando Montoya.

Entre 2004 y 2005, llevó su fútbol y sus goles al NY MetroStars de la Major League Soccer de los Estados Unidos (51 partidos y 9 goles). En 2006, retornó al fútbol colombiano para jugar en Atlético Nacional. Con los Puros Criollos completó 180 partidos y marcó 58 goles, consagrándose en los Torneos Apertura (máximo goleador, con 13 tantos) y Finalización en 2007.

Sergio Galván se unió al América de Cali para disputar la Temporada 2010. El 25 de abril de ese año, se transformó en el máximo goleador histórico de la Liga de Colombia al superar el récord de Iván René Valenciano. En 2011, cerró su brillante carrera deportiva en el Club Independiente Santa Fe, en donde registró 38 presencias y 8 goles.


martes, 6 de enero de 2026

"DE COLECCION"

VLADIMIR BEARA EL MEJOR PORTERO BALCANICO DE LA HISTORIA

FUENTE: "KODRO MAGAZINE"

 Vladimir Beara fue todo un líder bajos palos de la selección «plavi» en las décadas de los 50 y los 60, llegando a disputar hasta tres Mundiales con la selección absoluta de Yugoslavia además de conseguir la plata en los Juegos Olímpicos de 1952. Con un estilo repleto de rapidez y elasticidad gracias a las lecciones de baile que recibió de pequeño. Fue un portero espectacular y eficaz, con un potente salto y una descomunal velocidad de reacción a la altura de otras leyendas socialistas de la época como el húngaro Gyula Grosics y el soviético Lev Yashin. El 11 de agosto de 2014 falleció en Split a la edad de 85 años.




Beara fue la máxima representación del talento balcánico bajo palos, que siempre abundó de sobremanera. Desde el pionero Dragutin Vrdjuka, a Milovan Jaksic; desde el espectacular Franjo Glazer al gigantesco Srdjan Mrkusic; desde el acróbata Milutin Soskic al seguro Blagoje Vidinic… Por no citar a Ivan Curkovic, Ilija y Dragan Pantelic, el felino Enver Maric o Dragan Mutibaric.

 Quien mejor describió a Vladimir Beara fue el ya difunto Bernard Vukas, el legendario delantero centro del Hajduk y de la selección «plavi» en los años 50, «Beara fue mejor que Gyula Grosics, Gordon Banks y los grandes metas de la época. No puedo olvidar sus paradas, fuera del alcance de los guardametas mortales». El apodo de «Gran Vladimir» llegó como un reconocimiento de la prensa londinense tras la magnífica actuación de Beara en el amistoso Inglaterra-Yugoslavia disputado el 22 de noviembre de 1950 en el estadio Highbury. A sus 22 años, volaba desde un palo al otro. El choque terminó empatado a dos, pero el joven meta balcánico no tuvo la culpa en ninguno de los goles.

Vladimir Beara nació en la pequeña localidad de Zelovo, cerca de Sinj (Croacia), el 2 del noviembre de 1928. Cuando su padre obtuvo trabajo en la policía de Split, toda la familia se trasladó a la costa adriática, donde Vladimir estudiaba para electricista y acudía a la escuela de baile. Precisamente los ejercicios de baile le ayudaron a conseguir una increíble elasticidad en su cuerpo. La casa de Beara estuvo a un paso del viejo y legendario estadio del Hajduk, toda una institución en el fútbol croata, puesto que fue fundado en 1911. Un día de 1946, al lado del césped, Vladimir Beara seguía la sesión del primer equipo del Hajduk, cuando el legendario lateral derecho Jozo Matosic se le acercó para pedirle que se situara como portero. «No tengas miedo, que no te vamos a chutar fuerte». Vladimir se colocó bajo los palos, con tanto éxito que le invitaron a que volviera el día siguiente. Así empezó curiosamente la carrera del mejor guardameta yugoslavo.

Beara tuvo la suerte de trabajar con Luka Kalitema, aquel lobo viejo del Hajduk que pulía a las jóvenes promesas. Un tiempo después, debutaba en el mejor equipo del Hajduk el 12 del octubre de 1947, contra el Mornar. A lo largo de su estancia en el Hajduk (1947-55), Beara se convirtió en el mejor arquero balcánico y uno de los mejores en Europa. Disputó 308 encuentros con la elástica del conjunto de Split y encajó 139 goles. Ganó tres Ligas yugoslavas (1950, 52 y 55). El ‘hombre de goma’, la ‘pantera negra’, el ‘bailarín con manos férreas’… Muchos eran los apodos de Beara. Él mismo reconoce que su encuentro favorito en el Hajduk tuvo lugar en la temporada 1954/55, contra el Partizan de Belgrado, cuando detuvo un penalty a Zlatko Cajkovcki que valió una Liga.

Pese a haber sido un jugador clave, a Beara nunca le trató bien la afición y la junta directiva del conjunto de Split. La razón principal de esa animadversión era de origen racista, ya que Vladimir no era nativo de Split, py le llamaban «Vlar, un sobrenombre injurioso para todos los novatos que venían del campo. Le acusaban de estar loco y le insultaban. Beara solía decir que tanto los técnicos como los compañeros del equipo le coartaban su creatividad; estos, por su parte, le reprochaban que jugara mucho mejor en la selección que en el Hajduk. La gota que colmó el vaso de la paciencia del portero fue la celebración del título de 1955: nadie mencionó su nombre entre los héroes. Tras esa polémica, en Belgrado le recibieron con los brazos abiertos. Su marcha al Estrella Roja provocó una explosión de rabia en Split. Este hecho marcó las relaciones entre estos dos clubs, que posteriormente se convirtieron en los abanderados del nacionalismo de cada país.

Beara pasó cinco temporadas en el Estrella Roja (1955-60), y en 174 partidos encajó 83 goles, para conquistar cuatro Ligas (1956, 57, 59 y 60) y dos Copas (1958 y 59). Con siete Ligas y dos Copas en total, Beara aun a día de hoy es el jugador con más trofeos en la historia del fútbol yugoslavo. En cuanto a sus relaciones con el Hajduk, insistía en no jugar en Split contra su ex club, y los directivos del Estrella Roja lo aceptaban sin discusión alguna. Los más fervientes seguidores del Hajduk nunca perdonaron la marcha de Beara al Estrella Roja. Sencillamente, para ellos él fue un traidor; y los traidores, como los héroes, trascienden los límites del tiempo y de la memoria colectiva.

Después del Mundial en Suecia 1958, Beara quiso continuar su carrera en el extranjero, pero precisamente aquel año, Yugoslavia prohibió la salida al extranjero de todos sus jugadores. Tres años más tarde Beara volvería a solicitar la libertad, pero como no se la dieron, se dirigió directamente al presidente yugoslavo, el mariscal Tito, quien ordenó su marcha. Beara firmó por el Alemania de Aachen, y en este club pasó dos temporadas (1961/62 y 62/63), convirtiéndose en el mejor de su historia. El veterano portero balcánico demostró todas sus cualidades, pero dos fracturas de tibia le obligaron a abandonar el fútbol en 1964 pese a las ofertas que tenía tanto desde Alemania como Holanda. Con el diploma de entrenador empezó una nueva pero también fructífera etapa en su vida.

Con su retirada atrás quedaron 59 partidos con la selección nacional yugoslava entre 1950 y 1960, su participación en los Juegos Olímpicos de verano de 1952 y en tres Copas del Mundo: la de 1950, la de 1954 y la de 1958. En 1953, Beara fue uno de los cuatro jugadores yugoslavos del Once de Estrellas Mundiales de la FIFA que jugó un partido de exhibición contra Inglaterra; el partido terminó en empate 4-4, con Beara recibiendo solamente un gol.


domingo, 4 de enero de 2026

"DE COLECCION"

"ALVARO EL CHINO RECOBA" LA HISTORIA DE UN TALENTO EN ESTADDO PURO

FUENTE:"KODROMAGAZINE"

Álvaro “El Chino” Recoba siempre será recordado por su pegada eterna en el Giuseppe Meazza. 72 goles imposibles de olvidar para los tifosi nerazzurri que lo veneraron con una devoción particular. Pasión no siempre compartida por sus entrenadores y Massimo Moratti. La zurda de este internacional absoluto uruguayo fue mágica allí por donde pasó: Danubio FC, Club Nacional de Football, Venezia FC, Torino FC, Panionios GSS y la absoluta de Uruguay, siendo nombrado mejor jugador uruguayo por el periódico El País de Montevideo en 2012.




En su palmarés podemos encontrar dos Scudetto, dos Coppa Italia y dos Supercoppa Italiana, una Copa de la UEFA y dos ligas uruguayas, además de marcar hasta 6 goles olímpicos (jugada en la cual el balón enviado con efecto desde el saque de esquina entra directamente en la portería rival) a lo largo de su carrera. Con Uruguay sumó un total de 69 internacionalidades y 11 goles.

Como gran parte del continente sudamericano, Uruguay sufría una dictadura militar en la segunda mitad del siglo XX, y en ese complejo contexto nació Álvaro Alexander Recoba un 17 de marzo de 1976. Apodado como «El Chino», por sus rasgos orientales, se incorporó al Danubio FC de Montevideo como jugador juvenil, debutando con tan solo 17 años en el primer equipo. Rápidamente, se ganó la reputación de ser un jugador con una hermosa zurda, hábil para regatear y superar al rival con velocidad y astucia, deleitando a las gradas.

En sus dos años en el primer equipo de Danubio, marcó 11 goles en 34 partidos antes de dar el salto a Nacional, el club más laureado de Uruguay. Álvaro maduró y siguió goleando, 17 goles en 33 partidos entre 1996 y 1997. A sus 21 años, y con cuatro campañas en la máxima categoría del fútbol uruguayo, parecía estar listo para dar el salto al Viejo Continente, siempre ávido de talento americano.

Quedaban diez minutos y el Internazionale perdía 1-0 en casa contra el Brescia de Andrea Pirlo, en la primera jornada de la temporada 1997/98. Con los millones del propietario Massimo Moratti quemando sus bolsillos, los nerazzurri acababan de batir el récord mundial del precio de una transferencia, trayendo a golpe de talonario al brasileño Ronaldo al Giuseppe Meazza, procedente del FC Barcelona. Antes del partido, todas las cámaras y la atención se volcaron en «O Fenômeno», y se esperaba mucho más de un equipo condenado a pelear sin final feliz durante años.

Con un resultado sorprendente, entró en escena otro nuevo fichaje sudamericano, aunque de perfil más bajo que el brasileño. Ocho minutos después de sustituir a Maurizio Ganz, y a falta de diez minutos para el final del partido, Recoba recibió un pase de Benoît Cauet y envió el balón a la esquina superior de la red desde 30 metros de distancia.

Cinco minutos más tarde, con los nerazzurri ya en ventaja, se concedió un tiro libre a 35 metros de la portería, y fue Recoba quien se encargó de la tarea. Álvaro, demostrando que tenía más de una cuerda en su arco, utilizó la precisión en lugar de la potencia en un momento de máxima ansiedad, y pasó el balón por encima de la barrera y lo colocó en la esquina opuesta de la red. El alivio fue palpable, e incluso Gianluca Pagliuca salió corriendo de su portería para unirse a las celebraciones.

Con Moratti, Ronaldo y el impulso de una espectacular remontada a sus espaldas, se esperaba que el Inter saliera por fin de la sombra del AC Milan y ganara el Scudetto por primera vez desde 1989. El debut de Recoba hacía presagiar que una posible nueva etapa dorada en la historia del club coincidiría también con el ascenso de una nueva estrella.

Tras su debut con dos goles, el futuro que tenía por delante parecía brillante. Recoba volvió a salir del banquillo en el segundo partido del Inter de la temporada 1997/98, aunque los nerazzurri cayeron por 4-2 ante el Bolonia. No volvió a aparecer hasta después de Año Nuevo, saliendo del banquillo para marcar en el empate a domicilio con el Empoli. Ese fue su último gol de la campaña y solo fue titular en un partido de liga en el resto de la temporada.

La delantera estaba repleta de jugadores de la talla de Ronaldo, Youri Djorkaeff, Iván Zamorano y otros jugadores curtidos en la alta competición europea, y Recoba era todavía un joven que intentaba adaptarse a una nueva cultura y nivel de fútbol. El Inter terminó segundo en la liga, y se convirtió en su mayor desafío al título en años, además de ganar la Copa de la UEFA. Tal vez, tras un periodo de adaptación, Recoba estaría listo para mostrar su indudable promesa en su segundo año.

Sin embargo, su duro comienzo en el norte industrial de Italia continuó en su segunda temporada, en la que solamente hizo una aparición como suplente antes de Navidad. El entrenador Luigi Simoni fue destituido en noviembre tras un comienzo indiferente, con solamente 17 puntos de 33 posibles, y sustituido por Marcello Lippi. Este último, que había ganado el Scudetto y la Liga de Campeones cuando dirigía a la Juventus, esperaba hacer lo mismo con la plantilla de gran talento que había heredado de su predecesor. Recoba no entraba en los planes de Lippi, y fue cedido al Venezia para el resto de la campaña 1998-1999.

 Álvaro regresó a San Siro para la temporada 1999-2000 y se convirtió en un habitual bajo la dirección de Marcello Lippi, con un total de 27 partidos en la Serie A. Después del 21 de noviembre no se perdió ni uno, y terminó con dos cifras en la campaña de liga. El Inter quedó cuarto en la Serie A, por lo que se clasificó para las rondas preliminares de la Liga de Campeones, y llegó a la final de la Coppa Italia.

El equipo cayó en la fase de clasificación de la Liga de Campeones 2000-2001 a manos del Helsingborg, lo que privó a Recoba, que entonces tenía 24 años, de la oportunidad de cenar en la máxima competición europea. Además, tuvo que lidiar con un nuevo entrenador, ya que Lippi pagó el precio de la derrota en Helsingborg con su puesto, y Marco Tardelli fue el siguiente en pasar por la puerta giratoria de Moratti. Tras la debacle de Helsingborg, el Inter cayó en la Copa de la UEFA, llegando a los octavos de final, con Recoba marcando unos respetables tres goles en ocho partidos de la competición.

En el ámbito nacional, participó activamente en la campaña de la Serie A, disputando los 16 primeros partidos. La segunda mitad de la temporada no fue tan fructífera, aunque consiguió cinco goles más para terminar con ocho en la temporada, ya que el Inter terminó quinto en la liga. Terminar a 24 puntos del campeón, la Roma, no fue suficiente para el ambicioso Moratti, que prescindió de Tardelli y lo sustituyó por el argentino Héctor Cúper. Recoba ya había cumplido cuatro temporadas en el Inter, y aunque todavía no convencía, Moratti le recompensó con un contrato de larga duración que supuestamente le convertía en el jugador mejor pagado del fútbol mundial. El nuevo contrato resultó ser otro falso amanecer en el ascenso de Recoba, y la polémica no estaba demasiado lejos de destrozarlo todo.

En junio de 2001, el uruguayo fue sancionado por la Federación Italiana de Fútbol en lo que se conoció como el «Escándalo de los Pasaportes», en el que Recoba y varios otros sudamericanos fueron sancionados por utilizar pasaportes falsos para eludir los límites a los jugadores extranjeros. Afortunadamente, la sanción original de una temporada se redujo a cuatro meses en la apelación, lo que le permitió volver a los terrenos de juego en diciembre de 2001. Participó en cinco de los diez partidos siguientes, marcando un gol, y a partir de febrero se consolidó en el equipo, participando en todos los partidos hasta el final de la temporada, añadiendo cinco goles a su cuenta. El Inter terminó tercero, a solamente dos puntos del campeón, el Juventus. Después de cinco temporadas, y una vez superado el escándalo del pasaporte, ¿había llegado el momento de que Álvaro brillara?

En la temporada 2002-2003, tras cuatro años de ausencia, el Inter volvió a la Liga de Campeones, aunque tuvo que hacerlo sin Ronaldo, que se marchó al Real Madrid en verano por una cifra récord. Recoba participó en tres cuartas partes de los partidos de la liguilla en las dos primeras fases, marcando dos goles, y el Inter pasó a cuartos de final. A continuación, el Valencia CF fue eliminado y Álvaro participó en los dos partidos de las semifinales contra el rival local, el Milán, que venció a los nerazzurri por la regla de los goles fuera de casa y que acabaría derrotando a su rival local, el Juventus, en la final.

En el ámbito nacional, el Inter volvió a ser un segundón frente a la Juve, que terminó con siete puntos de ventaja en el liderato de la Serie A. Recoba consiguió nueve goles en 27 partidos de liga, una proporción respetable de uno de cada tres. Si la carrera de Recoba ha estado marcada por picos y caídas, la temporada 2003-2004 puede considerarse caída libre. En una campaña plagada de lesiones, «El Chino» solamente disputó 18 partidos de Serie A, aunque marcó ocho goles, lo que le valió para terminar segundo en la tabla de goleadores del Inter, por detrás de Christian Vieri.

El Inter terminó en cuarta posición y, una vez más, no inquietó el liderato de la liga, a pesar de haber empezado bien, con dos victorias y dos empates a cero en las dos primeras jornadas. Sin embargo, los cinco partidos siguientes no produjeron ninguna victoria, y Héctor Cúper perdió su puesto en el banquillo en favor de Alberto Zaccheroni debido a la mala racha que incluía una derrota en el derbi. La situación en la Liga de Campeones no fue mucho mejor, ya que el Inter quedó eliminado en la fase de grupos tras una humillante paliza por 5-1 ante el Arsenal FC en Milán.

La temporada 2004-2005 se caracterizó de nuevo por los altibajos tanto para el Inter como para el uruguayo. Bajo la dirección de otro nuevo entrenador, Roberto Mancini, el club terminó tercero en la Serie A y ganó la Coppa Italia, el primer trofeo desde la Copa de la UEFA nueve años antes. Sin embargo, una vergonzosa derrota global por 5-0 ante su rival, el AC Milan, en los cuartos de final de la Liga de Campeones, echó un jarro de agua fría sobre la victoria en la copa nacional.

Solo consiguió tres goles en 13 partidos de liga, pero también produjo un momento de magia, etiquetando un gol como el favorito de su carrera. En enero de 2005, el Sampdoria visitó el Giuseppe Meazza y se puso con dos goles de ventaja. Una vez más, Recoba salió del banquillo, evocando el recuerdo de su debut siete años antes, para liderar la remontada. Recoba asistió a Obafembi Martins en el primer gol, antes de que Vieri lograra el empate. Con el 2-2 en el marcador, el balón le llegó al uruguayo a 20 metros de la portería y lo golpeó de media vuelta con su zurda. El balón se estrelló en la esquina inferior derecha del portero, el efecto lo alejó de sus brazos extendidos, y su cara explotó de alegría y alivio. La temporada, y el partido de la Sampdoria, eran su carrera en microcosmos: frustración, lesiones y momentos de victoria de clase mundial capaces de poner en pie a todo un estadio.

 Si el uruguayo estuvo una vez en el lado equivocado de un escándalo cuando fue sancionado por poseer un pasaporte falso, él y su equipo fueron los beneficiarios de otro escándalo al final de la temporada 2005-2006. El Inter terminó tercero en la liga, a 15 puntos de la Juventus y a 12 del Milan. Sin embargo, los dos primeros se vieron implicados en lo que se conoció como Calciopoli, en el que varios equipos y árbitros fueron acusados de participar en un escándalo de amaño de partidos.

La Juventus descendió a posteriori, al Milan se le restaron 30 puntos y el Inter fue declarado campeón por defecto. Después de nueve años en Italia, Recoba consiguió por fin el Scudetto. Sin embargo, el éxito debió de ser agridulce para «El Chino», ya que el título se ganó fuera del campo y no dentro de él. Tenía 30 años y su influencia en el equipo estaba disminuyendo.

En la temporada 2006-2007, Recoba ya no tenía nada que hacer. Tras la desaparición de su más acérrimo rival, el Inter dominó la liga, acumulando la increíble cifra de 97 puntos, perdiendo solo un partido en toda la temporada y terminando con 22 puntos de ventaja sobre su inmediato perseguidor, el Roma. Sin embargo, «El Chino» solamente disputó 15 partidos de liga y de la Liga de Campeones, y marcó un único gol. En la temporada siguiente, la última en Italia, fue cedido al Torino, donde disputó 22 partidos y marcó un gol.

Tras su salida de Italia, Recoba permaneció en Europa y se incorporó al Panionios griego durante 18 meses, antes de que las nuevas lesiones, unidas a su elevado salario, hicieran que el club rescindiera su contrato. A sus 33 años, el uruguayo tuvo que regresar a su país, siguiendo la tradición de muchos futbolistas sudamericanos antes de firmar su retiro.

En enero de 2010 volvió a fichar por Danubio, donde pasó 18 meses en el club de su infancia, antes de regresar a otro de sus antiguos equipos, Nacional, en el verano de 2011. Recoba pasaría cinco años en el club, y aunque la edad y las lesiones limitaron sus apariciones, su influencia seguía estando a la vista. Ayudó a Nacional a ganar dos títulos de la liga uruguaya, con un golazo de falta en un Clásico decisivo contra Peñarol.

A sus 40 años, Recoba puso fin a su larga e ilustre carrera en abril de 2016 con un partido benéfico en el que participaron algunos de los mejores talentos sudamericanos de su generación, como Carlos Valderrama, Juan Román Riquelme y sus excompañeros Javier Zanetti e Iván Zamorano. Además, el partido fue presenciado por el presidente uruguayo Tabaré Vázquez, lo que demuestra el cariño que se le tiene a «El Chino» en su país, al que representó 68 veces.

 ¿Cómo se puede resumir el paso de Recoba por Italia, y su carrera en general? Llegó a la península italiana como un joven prometedor, anunciándose con un debut de sueño. Se podría argumentar que esos 18 minutos contra el Brescia marcaron un punto álgido en su carrera, ya que el resto de sus días futbolísticos estuvieron marcados por las lesiones, las decepciones, los escándalos y el potencial no alcanzado, salpicado por momentos fugaces de pura brillantez. El Inter se convirtió en la fuerza italiana dominante durante su etapa, ganando seis grandes trofeos, aunque la influencia de Recoba en cualquiera de esos triunfos es limitada. Se le recordará con cariño, pero las discusiones siempre irán acompañadas de la advertencia de «qué hubiera pasado si».

Sin embargo, Recoba no lo ve así. Al hablar tras su partido de despedida, comentó: «Tuve la suerte de jugar con tantos campeones, y estaré siempre agradecido. Siempre fui feliz durante mi carrera, porque hacía de mi hobby mi trabajo, y siempre quise entretener a la gente. No me arrepiento de nada».

Como aficionados al fútbol, a menudo nos lamentamos de la percepción de un potencial no alcanzado, pero si el propio hombre está contento con su carrera, a mí me basta, porque sin duda tiene mucho de lo que estar orgulloso.


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