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miércoles, 22 de mayo de 2024

HISTORIAS PARA CONOCER:

JAN URBAN EL MAXIMO GOLEADOR EXTRANJER DEL OSASUNA

FUENTE: "KODRO MAGAZINE"


Jaworzno Urban sigue siendo el máximo goleador histórico del Club Atlético Osasuna con 184 partidos disputados y 58 goles. El jugador polaco promedió 0,28 goles por partido alcanzado un total de 45 en todos sus encuentros en Primera División.




Tras ganar con el Górnik Zabrze polaco tres Ligas y una Supercopa, y debutar con la selección polaca, dio el salto a la liga española. Así, en agosto de 1989 firmó por el Club Atlético Osasuna,​ donde pronto se convirtió en uno de los jugadores más destacados y carismáticos del equipo. En total fueron seis temporadas en las que el exdelantero internacional y mundialista polaco se ganó el cariño del Sadar con gestas como el 0-4 en el Bernabéu, el 30 de diciembre de 1990 (hat-trick, el primero de su carrera, y una asistencia), o la victoria en Copa de la UEFA por 2-3 ante el Stuttgart, equipo que acabaría ganando la Bundesliga esa misma temporada, el 6 de noviembre de 1991 (dos goles y una asistencia).

Jan fue el primero de la lista de futbolistas polacos que aterrizaron en Pamplona durante los años 90: Roman Kosecki, Ryszard Staniek, Jacek Ziober o Miroslav Trzeciak. «Tuve suerte de llegar en un momento en el que el equipo estaba jugando bastante bien, el año del 0-4 hicimos una temporada histórica, con un cuarto puesto en Liga. El año de la UEFA nos eliminó el Ajax de Bergkamp, que acabó campeón, y les jugamos de tú a tú los dos partidos. El 0-4 fue algo histórico para todos, siempre estará en la historia de Osasuna como uno de los partidos más destacados. Recuerdo que, cuando tenía que venir el Barcelona o, sobre todo, el Real Madrid, veíamos durante la semana que se iban lesionando jugadores. Los jugadores bromeábamos con que aquí no quería venir nadie y en eso tiene mucho que ver cómo es El Sadar y la afición. Osasuna, y no solamente en la época en la que yo jugué en Osasuna, ha sacado partidos e incluso ha salvado la categoría por el ambiente de El Sadar, que lleva en volandas al equipo y a veces paraliza al rival», relata Urban.

Jan Urban que también disputó el Mundial de México de 1986, acabó fichando en 1995 por el Real Valladolid, para posteriormente pasar por el CD Toledo, el VfB Oldenburg alemán y se retiró en el Górnik Zabrze en 1998.


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miércoles, 15 de mayo de 2024

HISTORIAS QUE MERECEN SER CONOCIDAS

EL BOAVISTA DE PORTUGAL DE SER CAMPEON A SU CAIDA

FUENTE: "KODRO MAGAZINE":

El Boavista Futebol Clube, eterno segundo club de Oporto, revolucionó el fútbol portugués la temporada 2000-2001 al ganar la primera liga de su historia de manos de su técnico Jaime Pacheco, ganándose así su segunda participación en la Champions League.




Aquella victoria fue histórica para el fútbol portugués y europeo, ya que desde la creación de la Primeira Liga en 1934, el título de liga portugués siempre fue para Benfica, Sporting y Oporto, con la excepción en 1946 del Os Belenenses, aprovechando la pausa de la posguerra.

Antes de ganar el título de liga en 2001, el Boavista era más famoso por su estrafalaria camiseta con forma de tablero de ajedrez, de donde le viene el apodo de Axadrezados. Durante mucho tiempo, el club estuvo atrapado en la oscura y extensa sombra de su ilustre vecino de ciudad, el Oporto. Además, tenía la reputación de ser una especie de club lanzadera y una academia auxiliar de los tres grandes. A menudo, sus mejores jugadores o las estrellas en ciernes eran cazados por clubes más grandes: Jimmy Floyd Hasselbaink y Nuno Gomes son algunos de los ejemplos de jugadores que tuvieron carreras destacadas tras su paso por el Estádio do Bessa.

En 1997, João Eduardo de Loureiro, conocido hasta aquel entonces por ser el cantante de un grupo de música pop, tomó el control del club de manos de su padre Valentim, que se jubilaba. Su padre, un exmilitar que era más bien un presidente de estilo político de la vieja escuela, había hecho un buen trabajo al convertir al Boavista en un pilar de la Primeira Liga, pero bajo su mandato el club siempre había fracasado en su ambición final de convertirse en uno de los tres grandes.

El joven y entusiasta Loureiro, deseoso de triunfar donde su padre no pudo, se propuso de inmediato llevar al club a la cima de la liga y alterar el statu quo. Una de sus primeras medidas fue el nombramiento del excentrocampista del Porto y capitán de la selección portuguesa, Jaime Pacheco, como entrenador. El tenaz Pacheco llegó en diciembre de la temporada 1997/98 con la reputación de ser un joven y prometedor entrenador cuyo carácter lo convertía en un gran motivador y que podía sacar lo mejor de los jugadores de bajo rendimiento o infravalorados.

Heredó un equipo en baja forma, y tras la conquista de la Taça do Portugal en 1997 fueron fichados sus mejores jugadores, destacando los casos del boliviano Erwin Sánchez, apodado «Platini» por compartir un estilo de juego similar al de la leyenda francesa, que se fue al Benfica, y la del máximo goleador de la temporada anterior, Jimmy Floyd Hasselbaink, que se marchó al Leeds. Sin embargo, la plantilla también estaba repleta de jóvenes talentos de la cantera y de grandes descartes, como el portero Ricardo, un nombre familiar para los aficionados ingleses gracias a la Eurocopa 2004, el futuro defensa central ganador de la Liga de Campeones Pedro Emmanuel, y los centrocampistas Rui Bento y Jorge Couto.

El entrenador portugués Jaime Pacheco consiguió motivar a los jugadores de menor rendimiento de la plantilla, e impuso una ética de trabajo en equipo que se convirtió en la piedra angular de su filosofía futbolística. En ocasiones, Pacheco fue comparado con un sargento del ejército, y utilizó toda su capacidad de organización para convertir al Boavista en uno de los mayores rivales duros de roer de Europa. El propio Fabio Capello dijo sobre el equipo: «Ningún otro club de Europa corre tanto».

La temporada 1998/99 fue la primera campaña completa de Pacheco en el cargo, y sería la primera vez que el Boavista diera un golpe a los tres grandes. La leyenda del club, el boliviano Erwin Sánchez, regresó después de una infructuosa y agria etapa en el Benfica, y se reafirmó inmediatamente en su puesto favorito de centrocampista. Tácticamente, Pacheco alternó entre el 4-4-2 y el 4-3-3, e implementó un estilo que, aunque se basaba en la velocidad, la energía y el físico, también permitía que jugadores con talento como Sánchez y el extremo Martelinho florecieran.

Pacheco y Erwin Sánchez llevaron al Boavista a ser subcampeón por detrás de su rival, el Oporto, aprovechando el bajón de forma de los gigantes lisboetas Sporting y Benfica. Los éxitos de la temporada permitieron al Boavista acceder a la Liga de Campeones de la temporada siguiente en la tercera ronda de clasificación.

En la temporada 1999/2000, el equipo de Oporto sufrió un bajón, ya que la exigencia extra de jugar la Liga de Campeones le impidió igualar las hazañas nacionales de la temporada anterior. Esto, unido al resurgimiento de los equipos lisboetas, hizo que el Boavista terminara la temporada en la cuarta posición, de nuevo a la sombra de los tres grandes. En el ámbito europeo, el equipo tampoco ha conseguido impresionar. Consiguió pasar a la fase de grupos gracias a un memorable 6-3 global contra el Brøndby. En la fase de grupos quedó emparejado con el Feyenoord, el Rosenberg y el Borussia Dortmund, pero el Boavista se vio abrumado por el salto de categoría.

Perdió su primer partido ante el Rosenberg por 3-0 en casa, y no consiguió ganar nada hasta que venció al Dortmund por 1-0 en casa en su último partido. Aunque decepcionante para el Boavista, el entrenador Pacheco conocía ahora los retos que suponía ser un club europeo de primera fila. La temporada supuso un gran aprendizaje y, sin duda, la experiencia adquirida fue un factor importante para la temporada siguiente.

La temporada 2000/01 fue la cumbre; fue la temporada en la que el Boavista pasó de ser uno de los demás a ser el mejor de los mejores. Fue una campaña muy reñida, en la que el Oporto les presionó hasta el final, y en la que el campeonato solamente se decidió en el penúltimo partido de la temporada, lo que evitó un derbi de Oporto para decidir el título. A lo largo de la temporada, los Axadrezados destacaron por su equilibrado planteamiento táctico. Pacheco mantuvo la fe en los sistemas que había implantado en las temporadas anteriores y eso dio sus frutos.

Al final de la temporada, el Boavista fue el equipo que menos goles encajó, ya que su férrea defensa dejó pasar 21 goles. En cuanto a la ofensiva, el equipo marcó un total de 63 goles, solamente superado por el Oporto. Y lo que es más notable, la mayoría de sus goles llegaron desde diferentes posiciones: su máximo goleador esa temporada fue el delantero Duda, con solo 11 tantos.

Al final, el campeonato se decidió en el penúltimo partido, ya que la famosa victoria sobre el Aves hizo que el Oporto no pudiera recortar la diferencia de cuatro puntos que el Boavista había conseguido sobre él. El Oporto se impuso al Boavista por 3-0 en el último partido de la temporada, pero a los seguidores de los chevrones no les importó: habían logrado lo inalcanzable y, de paso, habían superado a su rival de la ciudad. Las celebraciones fueron salvajes y los gritos del himno del Boavista se escucharon por toda la ciudad.

A lo largo de las dos temporadas siguientes, el Boavista mantuvo su desafío a los tres grandes, pero no con el mismo grado de éxito; terminó como subcampeón en la 2001/02 y tuvo una campaña de Liga de Campeones más exitosa que la anterior. En esta ocasión, consiguió llegar a la segunda fase de grupos y dio buena cuenta de sí mismo frente a equipos como el Liverpool, el Bayern de Múnich y el Manchester United, antes de quedar fuera del torneo.

La temporada 2002/03 sería la más cercana al éxito en el frente europeo, ya que el Boavista consiguió llegar a las semifinales de la Copa de la UEFA antes de ser eliminado en casa por el Celtic de Martin O’Neill gracias a un gol de Henrik Larsson en el minuto 79. Desgraciadamente, esto impidió la posibilidad de una final exclusivamente portuguesa, ya que el todopoderoso Oporto de José Mourinho había logrado avanzar desde la otra semifinal.

Lamentablemente, las sólidas actuaciones en Europa enmascararon la podredumbre que ya había comenzado a instalarse en el Boavista. La decisión de construir un nuevo estadio para la Eurocopa 2004 y el incumplimiento por parte de la Federación Portuguesa de Fútbol de su promesa de entregar los fondos para una parte del proyecto dejaron al club en grave peligro financiero. Esto, unido a la pérdida de jugadores clave como Pedro Emanuel y Petit, hizo que su rendimiento en la competición nacional se resintiera mucho a lo largo de la temporada y, al final, terminara en el 10º puesto.

El último clavo en el ataúd llegó en 2004, cuando Pacheco fue despedido y sustituido por su antiguo capitán Erwin Sánchez. Pero ni siquiera Sánchez fue capaz de cambiar la suerte del club, que se vio inmerso en una serie de resultados en la mitad de la tabla.

 Lo peor llegó en 2008, cuando descendió a segunda división por su papel en el escándalo de Apito Dourado, en el que se acusó al club de intimidar a los árbitros para que les dieran decisiones favorables. Parte del resultado fue la prohibición de que João Loureiro participara en el fútbol y, posteriormente, tuvo que dimitir como presidente. En 2009, el club volvió a sufrir un desastre al descender a la tercera división por primera vez en 41 años.

En 2014, la Primera División se amplió, permitiendo que otros dos equipos se unieran a la liga. Un caso judicial anuló la sanción anterior del Boavista y, por tanto, se le invitó a volver a la primera división. Además, en 2013 Loureiro se reincorporó al club y comenzó su segunda etapa como presidente, consiguiendo llegar a un acuerdo con los acreedores del club, que redujo sus deudas a la mitad.

Para sorpresa de muchos, el Boavista consiguió mantener su estatus de equipo de primera división tras su reincorporación en la temporada 2014/15. Desde entonces, el club ha empezado a crecer de nuevo; la asistencia ha aumentado gradualmente, el rendimiento ha mejorado, el club se ha vuelto más estable y está empezando a terminar más arriba en la liga, con vistas a terminar entre los primeros.

 Desde que el Boavista ganó el título, los tres grandes han retomado sus posiciones como fuerzas dominantes en la liga. El Braga, en un par de ocasiones, desequilibró el statu quo con finales en tercera y segunda posición, sobre todo gracias a la ayuda de Jorge Mendes y a los fallos del Sporting, pero no ha logrado dar el paso definitivo hacia la victoria en la liga. Además, desde el nombramiento de Jorge Jesús por parte del Sporting, el dominio de los tres grandes en la liga es más fuerte que nunca, y la liga y los aficionados se han acostumbrado al intercambio de títulos entre el Benfica y el Oporto.

Los tiempos han sido difíciles para los seguidores de Os Axadrezados desde las vertiginosas alturas de 2001, e incluso los aficionados más excepcionalmente positivos reconocerían que sus posibilidades de volver a la cima son escasas. Pero si se le pregunta a cualquier aficionado del Boavista por aquella temporada especial y por la era de Jaime Pacheco, seguramente responderá con una amplia sonrisa que el Oporto lucía mejor cuando se vestía de blanco y negro.


jueves, 29 de febrero de 2024

HISTORIAS PARA NO OLVIDAR

EL VIEJO TABLERO ALUMNI:

FUENTE: C.I.H.F CENTRO PARA LA INVESTIGACION DE LA HISTORIA DEL FUTBOL:

Un viejo clásico: la revista “Alumni”




En estos tiempos modernos de Instagram, Snapchat, Twitter, WhatsApp, YouTube y Facebook, recordamos el principal medio que tuvieron por mucho tiempo los espectadores argentinos para enterarse de lo que ocurría simultáneamente en otras canchas de fútbol de Primera División. Perduró durante tres décadas hasta que la radio a transistores le extendió un certificado de defunción. Se trata de la revista “Alumni”, aparecida en 1932, cuya principal atracción eran las claves que identificaban a cada uno de los equipos y que permitían, mediante la lectura de un tablero instalado en los estadios, conocer al instante los resultados de la fecha. El tablero quedó como parte del paisaje futbolero en los distintos escenarios, mientras que la publicación entró en la historia del periodismo deportivo por el material que, además de las citadas claves, ofrecía a los lectores.

Por Ricardo Gorosito (Buenos Aires, Argentina), socio del CIHF.

La tarde del domingo 29 de mayo de 1932, quienes asistieron al partido entre Racing y River en Avellaneda se encontraron con una novedad: iban a poder seguir al minuto los resultados en las otras canchas.

La novedad era relativa, porque los diarios habían anunciado en los días previos la aparición del tablero que se haría famoso con el correr del tiempo.

Los canillitas inauguraban esa tarde el pregón famoso: ¡Alumni, Alumni con la clave!

Al precio de 10 centavos y 20 páginas, la revista creada por Lorenzo Traverso vio la luz en el año que el fútbol argentino tenía una figura excluyente: Bernabé Ferreyra. Se anunciaba como “Revista de Foot-Ball - Estadística semanal”. La administración funcionaba en Tacuarí 1080 de la Capital y el teléfono era 25 (Buen Orden) 3553.

El contenido

En la tapa, y como no podía ser de otra manera, la foto del equipo de Alumni que había ganado en 1906 el Campeonato de Primera División y las Copas de Honor y Competencia.
En la siguiente, el Racing campeón de 1918, donde se ven a Marcovecchio, Pepe, Canaveri, Juan N. Perinetti, Hospital, Ochoa, Reyes, Ohaco, Betular, Olazar y Arduino.


El editorial rezaba así:

ALUMNI - ¡Viejo Alumni! Sobre el recuerdo vibrante que te prolonga a través de las generaciones argentinas y forma la aureola que te distingue en la historia del fútbol universal, venimos –un puñado de muchachos criollos– a rendirte el homenaje que mereces por derecho propio e indiscutible. El nombre que enalteciste, dejándolo grabado en el basamento de granito sobre el cual se yergue, poderoso, el fútbol rioplatense, será nuestra divisa, y a honrarlo nos dedicaremos con todo el entusiasmo de que somos capaces. Te invocamos – ¡viejo Alumni!– con el acento sincero y espontáneo de los jóvenes. Sin nostalgias, pero con el respeto profundo y la admiración con que se invoca a los Maestros. 

Manes tutelares de los Brown, de Laforia, de Watson Hutton, del glorioso once rojo y blanco: nos ponemos bajo vuestra advocación, conscientes de nuestra responsabilidad.
Luego continúa con un saludo al periodismo deportivo, del que vierte conceptos elogiosos respecto de la actividad que desarrollan y el agradecimiento por los anuncios que habían hecho los días previos sobre la aparición de la revista y los tableros. Por último, el fundamento de la publicación.

NUESTRO ROL – Nosotros venimos a ocupar un puesto entre ese nutrido y valioso periodismo. Un puesto humilde, tal vez, pero que reclama para sí el valor de una iniciativa largamente esperada por la extensa pléyade de aficionados de nuestro fútbol. No venimos a continuar caminos truncos ni tampoco a sentarnos a la sombra promisoria de los altos árboles plantados con mano ajena. Pretendemos aportar a la afición ventajas que ya está apreciando, gracias a nuestro esfuerzo. 

ALUMNI hará que el aficionado sepa, mientras contempla su partido predilecto, cuál es el desarrollo de los partidos que se juegan en las demás canchas. Nuestros indicadores se siguen instalando en todas las canchas y nuestro servicio de informaciones directas se perfecciona constantemente. En estos momentos, servimos a una cantidad enorme de aficionados y en breve serviremos a la totalidad.
Sobre los méritos de esa iniciativa y la oportunidad de su ejecución, no queremos insistir. Nos interesa, exclusivamente, anotar de modo inequívoco, nuestro aporte al futbolismo (sic) argentino.
Ocupemos pues, un puesto que nos corresponde en absoluto. 

Obviamente, en esa primera aparición, no estaban cubiertos todos los estadios y por lo que se desprende de un comentario del segundo número, el único tablero instalado ese día era el del partido Racing – River. En ocasión de cumplirse la fecha 26, jugada el 18 de septiembre anunciaba que “para el próximo domingo esperamos instalar el tablero en la cancha de Independiente”, aunque luego esto no es confirmado.

A continuación presenta el resumen de la fecha anterior, la undécima del torneo de 1932 con las síntesis, recaudaciones, goleadores, tabla de posiciones y hasta la estadística de penales, que marcaba que Merani, de Vélez, y Fossa, de San Lorenzo, convirtieron un penal cada uno, mientras Herminio Masantonio figura con uno en la columna “Inconvertido” (sic), aunque no aclara que fue detenido por el arquero Curti, de Vélez.

La tabla de goleadores tenía a Bernabé Ferreyra al tope con 18 goles seguido de Seoane y Zozaya con 11.

Sorprendentes resultan los datos de la página siguiente. Con el título de “Estadística de la actuación de los equipos” reseña la cantidad de tiros al arco, a favor y en contra, de cada uno de los equipos desde la primera fecha del campeonato. 

En tiros a favor marchaba al frente Boca con 260, de los cuales 121 resultaron desviados, 8 pegaron en los postes y 131 fueron detenidos. River lo seguía con 259, resumidos así: 141 desviados, 7 en los postes y 111 atajados. No menciona los que fueron goles. El menos eficiente era Argentinos Jrs, con 120 remates al arco (50, 4 y 66 respectivamente).

En tiros en contra, el arco de Estudiantes de La Plata había recibido 151 (74 desviados, 5 pegaron en los postes y 72 atajados) y lo seguía Independiente con 156 (67, 8 y 81). Atlanta era quién más tiros al arco había recibido: 270 (126, 5 y 144) aunque evidentemente, aquí hay un error en la suma.

No menos curiosa resulta la estadística de la página siguiente referida a la fecha anterior. Con el título “Crónica de los partidos en números”, detalla los “Out-Balls”, “Hands”, “Fouls”, “Off-Sides”, “Córners” y “Tiros al arco”.

Veamos el partido donde River venció a Lanús 4 a 1 en la fecha 11.

Out Balls: River 20 – Lanús 23

Hands: River 1 - Lanús 2

Fouls: River 7 - Lanús 7

Off sides: River 0 - Lanús 5

Córners: River 10 - Lanús 1

Tiros al arco: River 26 - Lanús 10


Estas estadísticas ya no aparecen en el número 6. A partir de entonces son reemplazadas por notas a jugadores, comentarios de la fecha anterior y noticias sobre los equipos.

En ese número inicial se informan las síntesis de Reserva, donde cumplidas 10 fechas el puntero era Huracán con 19, seguido de Boca y Chacarita con 16. 

En la página central estaban las claves del día, motivo principal de la revista, que fueron éstas:

K Platense L Independiente
E Quilmes F San Lorenzo
H Estudiantes (LP) J Tigre
M Boca Juniors N Gimnasia y Esgrima (LP)
S Lanús T Argentinos Juniors
C Huracán D Talleres
P Racing R River Plate
A Atlanta B Vélez Sarsfield
U F.C. Oeste V Chacarita Juniors

Se aclaraba que cuando se retiraba una de las chapas, significaba que el encuentro había terminado. La información llegaba vía telefónica y en números posteriores se hace saber a los lectores de las dificultades que tuvieron en varias oportunidades por una huelga de empleados telefónicos.
A continuación se informaban los resultados de Cuarta y Quinta Divisiones, el cuadro de resultados de Primera y Segunda (Reserva) y el listado de los campeones desde 1893, pero no se menciona el del 1891 ganado por Saint Andrew’s.


En la última página, la foto de River campeón de 1920. Con el fondo de uno de los arcos de la cancha de Alvear y Tagle posaron estos jugadores: Simons, Giúdice, Crotti, Cándido García, Choperena, Etchenique, y la delantera integrada por Chavin, Rofrano, Laiolo, Galanzino y Arroyuelo.
Las fotos de River y Racing seguramente estaban relacionadas con el clásico que ambos jugaron en esa fecha.

Las publicidades 

La primera que se lee dice: “Argentinos y Extranjeros: en causa común, suscribíos al EMPRESTITO PATRIOTICO”. Es la única que se repite páginas más adelante.
Recordemos que en mayo de 1932 era presidente el general Justo y su ministro de Hacienda el Dr. 
Carlos Hueyo.

También estaban los “Cigarrillos 43”, “Vinos Toro y La Colina, orgullo de la producción nacional”,“Geniol, que calma, entona y descongestiona”, “Agua Palau, única termal”, la “Sastrería Casa Muñoz”, que ofrecía un traje sobre medida en casimir inglés a 85 pesos, “Zurcidos y Tejidos Villanueva”, el “Linimento de Sloan” y “Casa Mas”, donde se podía adquirir un par de espléndidos botines para “foot-bal”l, en todos los números, por $ 3,95.

Completaba “Pineral, el gran aperitivo”, “Quilmes de invierno, la mejor cerveza” y “Casa Testai”, donde una camiseta para foot-ball se pagaba $ 1,25 y en la contratapa un aviso de “Pan Graham Tanoira, regulador del intestino.”

Ése fue el comienzo de una revista que cubrió una memorable época de nuestro fútbol. Dejó de aparecer a finales de los años ’60, cuando el transistor la condenó al olvido y se convirtió en el inseparable compañero del hincha.

Imágenes: El tablero y la tapa de la revista. Adentro de la misma te indicaba qué letras tenían, en esa fecha, los distintos clubes.

jueves, 8 de febrero de 2024

UN DATO OLVIDADO

CUANDO RUUD GULLIT JUGO EN EL NEWCASTLE

FUENTE: "KODRO MAGAZINE"

Sí, Ruud Gullit vistió la camiseta del Newcastle en un partido disputado el 24 de julio de 1999 ante el Reading en el Madejski Stadium. Las Urracas viajaron a Berkshire para ayudar a inaugurar el nuevo estadio de los Royals, pero fue el holandés quien acaparó los titulares cuando se incluyó entre los suplentes en un amistoso de pretemporada… y luego debutó tras el descanso con su equipo perdiendo 2-0.




La presencia de Gullit en el terreno de juego animó a su equipo, y su pase en diagonal de 50 metros a Paul Robinson hizo que el delantero ganara un penalti convertido por su joven compañero de ataque James Coppinger. Para no ser menos, Robinson empató a diez minutos del final y el partido terminó 2-2. Gullit demostró que aún se encontraba en gran estado de forma, y es que no olvidemos que la campaña 1997-1998 fue jugador-entrenador del Chelsea.

Aquel verano, el equipo entrenado por Gullit disputó nueve amistosos en solamente 17 días. Además de un viaje a Holanda para enfrentarse a los modestos Den Bosch, SV Deurne y Helmond Sport, le siguieron partidos en Livingston, Dundee United, Reading, Celtic, Stoke y, por último, el Vfl Bochum alemán.

miércoles, 13 de diciembre de 2023

EN EL RECUERDO

CUANDO ALEXIS LALAS JUGO EN EL EMELEC DE ECUADOR:

FUENTE: "KODRO MAGAZINE"

Panayotis Alexander Lalas, más conocido como Alexi Lalas, posiblemente el jugador más popular del fútbol en Estados Unidos durante la década de los 90, recordó este 2020 su breve y pésimo paso por el fútbol ecuatoriano en su cuenta de Twitter, refiriéndose a él como una “aventura”.




Posteriormente unos días después en un “live” de Instagram añadió lo siguiente sobre los “eléctricos”: “Pasé un tiempo interesante. Fue una locura, fue una aventura y lo mejor que fue depósito directo, en mi cuenta bancaria norteamericana, eso salió bien. Solo estuve pocos meses”.

Para aquellos que no lo conozcan, en el currículum del defensa central de ascendencia griega, con look a lo Buffalo Bill, destacan tres datos: su participación en las Copas del Mundo de los años 1994 y 1998, el hecho de haberse convertido en el primer jugador de Estados Unidos en jugar en la Serie A italiana, y tener corazón de músico de rock and roll. Tres logros que no le sirvieron de nada para demostrar ningún tipo de talento durante su breve paso por Ecuador.

El 1 de noviembre de 1997, el New England Revolution cede a su estrella Alexi Lalas, incluido en el último MLS All Star, al Emelec ecuatoriano “para ganar experiencia”, según palabras del propio técnico americano Thomas Rongen.

El torneo ecuatoriano permitía reforzarse para la liguilla final, compuesta por 10 partidos, y Lalas junto al también norteamericano Max Moore, fueron contratados por el dirigente Omar Quintana Baquerizo para hacerse con el título de campeones.

 La afición del “bombillo” depositó todas sus esperanzas para conseguir la corona nacional en ambos fichajes, aunque finalmente el título acabó siendo para el Barcelona de Guayaquil.

La tremenda decepción provocó el enfado de los “eléctricos” que centraron su frustración por la no consecución del título en ambos fichajes, y aún a día de hoy son recordados como dos de los peores fichajes de la historia del club.



miércoles, 11 de octubre de 2023

HISTORIAS DEL NO FICHAJE

RIQUELME AL REAL BETIS 

FUENTE: "KODRO MAGAZINE"

Juan Román Riquelme estuvo cerca de certificar su fichaje por el Real Betis Balompié en dos etapas muy distintas de su carrera. La primera tuvo lugar en 1998, cuándo pudo haber compartido vestuario con Denílson, y la segunda el septiembre de 2007 con Héctor Cúper en el banquillo verdiblanco.




En ambas ocasiones la operación no llegó a buen puerto y la estrella argentina nunca pudo enamorar a los aficionados del Estadio Benito Villamarín.

El representante y exfutbolista gallego, Francisco García Gerpe, alias el ‘Pibe’, relata la situación que se vivió con Juan Román Riquelme y el Real Betis Balompié a principios de 1998 en una entrevista concedida al portal Más Allá del 10. “Estaba todo preparado para que Juan Román (Riquelme) se fuera de Boca Juniors, tenían atado incluso a su sustituto. Yo hice una gestión telefónica por él con el Betis y Lopera. Me voy para Sevilla sin conocer en persona al presidente. 

Llego a su empresa. Su secretaria me dice que está muy ocupado, que no me puede atender… Y le digo a la chica: no me voy de Sevilla hasta que el señor Lopera no me reciba. Al final me recibe, pero me dice la chica: ‘hazlo lo más corto posible…’ Estuve toda la mañana con él (ríe). Me llevó a comer. Era un crack. Y al final me dijo: ‘es un gran jugador, pero nos acabamos de gastar la ‘guita’ en Denílson y no podemos comprar a nadie más’. Pero me lo pasé genial con él. Un genio. Si no llegan a hacer esa operación, Riquelme habría jugado en el Betis. Yo le dije, ‘presi’ si no tienen nada que ver. Denílson era un zurdo rápido. Riquelme era un organizador, técnicamente un mago. Cuando le llegaba el balón sabías que era jugada segura. Le veías entrenar y era la leche”.

El septiembre de 2007 Juan Román Riquelme seguía sin ser tenido en cuenta en Villarreal, momento en el que el técnico argentino del Betis, Héctor Cúper, supñaba con contar con la estrella argentina. La posibilidad surgió después el defensor Nano se lesionara seriamente en la rodilla izquierda en Riazor. El posterior diagnóstico fue lapidario: rotura del ligamento cruzado y seis meses de inactividad. Entonces apareció el resquicio en el reglamento que permitía que Riquelme emigrara del Villarreal una vez cerrado el mercado de pases. La normativa española permite incorporar un jugador fuera de término solamente en casos de una baja prolongada.

Pese al interés del cuadro andaluz, Riquelme rechazó la oferta, ya que su prioridad era volver a Argentina.


jueves, 5 de octubre de 2023

HISTORIAS DE COLECCION

BERNARD LAMA EL ARQUERO RASTAFARI

FUENTE: "KODRO MAGAZINE":

Bernard Lama fue uno de los porteros más destacados y populares del fútbol francés de los años 80 y 90, más allá de permanecer en la memoria de los aficionados al fútbol por su inconfundible look con pantalones largos y su compromiso con el movimiento rastafari. Con la selección francesa ganaría el Mundial de 1998 y la Eurocopa del 2000, aunque aceptando su rol de suplente de Fabien Barthez.



En el ámbito de clubes tuvo una carrera especialmente exitosa como guardameta del Lille y del PSG, con el que consiguió 4 títulos (liga, supercopa y dos copas francesas) y consiguió eliminar 2 temporadas seguidas al Real Madrid, primero en la Copa de la UEFA 1992-93 y un año después en la Recopa de Europa 1993-94 convirtiéndose en su bestia negra. También jugó para Brest, RC Lens, FC Metz, West Ham United y Stade Rennais FC. En 1994 fue nombrado mejor portero por la revista France Football.

Nacido en Saint-Symphorien en 1963, Bernard Lama pasó su infancia en Guyana. A los 12 años, se incorporó al club USL Montjoly. En 1981, a la edad de 18 años, el guardameta guyanés se incorporó al filial del LOSC francés. Tercer portero en la jerarquía del Lille y falto de minutos de juego ante el gran momento de forma de Philippe Bergeroo, que le bloquearía el acceso al once inicial.

 En busca de más minutos para seguir progresando, Bernard aceptó ser cedido al SC Abbeville de la D2 (antigua Ligue 2) para la temporada 1982-1983. “La acogida fue agradable e incluso me convertí en la atracción local. Pero desde el punto de vista deportivo, todavía no estaba a la altura. Cuando me di cuenta, ni siquiera intenté aguantar y apenas jugué en toda la temporada algún partido de copa. También fue la época de mi primer piso, mi novia se había unido a mí, pero yo no había podido con todo. Esta experiencia fue, por tanto, un fracaso, tanto a nivel deportivo como social…”. En cambio, la segunda, en Besançon, fue mucho mejor”.

En el Besançon RC descubrió el mundo profesional a través de partidos de liga y copa, 28 en total durante esa temporada en D2. De vuelta a Lille en el verano de 1984, firmó un contrato profesional como suplente del portero titular Mottet. Con 22 años, jugó sus primeros partidos en D1 con el Lille durante la temporada 1985-1986. A partir de la temporada 1986-1987, Lama se convirtió en portero titular del LOSC. Después de tres buenas temporadas en el Lille, el contrato de Bernard Lama finalizó en el verano de 1989. Sin embargo, decidió fichar por el FC Metz. Al año siguiente, se incorporó al Brest Armorique (Stade Brestois 29) y tuvo una temporada 1990-1991 desigual.

Tras una temporada en el Lens, fichó por el PSG en 1992. De 1992 a 1998, Bernard Lama vivió sus mejores años como futbolista. Ganó la Liga de Campeones y la Recopa de Europa. Ya en el PSG, ganó la Recopa de Europa, un título de campeón de Francia y dos Copas de Francia, alcanzando el punto álgido de su carrera. Sus buenas actuaciones llamaron incluso la atención de Johan Cruyff para incorporarlo al FC Barcelona, aunque el despido del holandés perjudicó la operacón. Dejó el club parisino para jugar una temporada en Inglaterra, en el West Ham, antes de regresar al París Saint-Germain. Terminó su carrera profesional en el Stade Rennais.

Bernard Lama se incorporó a la selección francesa en 1993, y fue el portero titular durante el dramático partido Francia-Bulgaria de noviembre de 1993, que eliminó a Les Bleus de la participación en la Copa Mundial de 1994. A pesar de contar con la confianza de Aimé Jacquet para la Eurocopa de 1996, tras una lesión y una suspensión de 6 meses (que acabó en 2) por consumo de cannabis, perdió su puesto y se acabó convirtiendo en el eterno suplente de Fabien Barthez.

 A pesar de ello formó parte de las plantillas que se alzaron con el Mundial de 1998 y la Eurocopa de 2000. Fue en este segundo torneo donde Lama participó en la fiesta en el tercer partido de la primera ronda, con Les Bleus ya clasificados para cuartos de final tras el 3-0 de Francia a Dinamarca y el 2-1 de Francia a la República Checa. Bernard Lama mantuvo la portería de Les Bleus contra Holanda, pero los franceses perdieron este partido (2-3) con su segundo equipo, ya que los primeros descansaron para enfrentarse mejor a España en cuartos de final (2-1) y después a Portugal (2-1). A lo largo de su carrera, este guardameta ha demostrado muchas cualidades en la portería. La relajación de Lama, su colocación, sus salidas y sus zambullidas hicieron muy felices a los aficionados del PSG y de la selección francesa (44 partidos en total).



miércoles, 4 de octubre de 2023

HISTORIAS QUE VALEN LA PENA CONOCER

HAMADI AGREBI EL LIDER DEL TUNEZ MUNDIALISTA 

El centrocampista Mohamed Ben Rhaiem, conocido como Hamadi Agrebi “el artista”, pasó toda su vida defendiendo los colores del modesto Club Sportif Sfaxien luciendo su inseparable dorsal 8, y lideró a la primera Túnez mundialista hacia la Copa del Mundo de Argentina del 1978.




 Su dorsal fue retirado el año 2017 por la Juventus Al Arab (La Juventud Árabe, como así también se conoce al CS Sfaxien) como homenaje a su amor eterno por el club, y una estatua de 2,5 metros de altura recubierta de oro con su efigie fue instalada delante del estadio Taieb-Mehiri de Sfax.

El 21 de agosto de 2020, después de su triste muerte a sus 69 años en una clínica privada en Sfax, tras luchar durante meses contra el cáncer, el jefe de gobierno Elyes Fakhfakh anunció que el Estadio Olímpico de Rades sería rebautizado con su nombre.

En la previa del derby de El Cairo (Egipto) posterior a su muerte, entre Al Ahly y Zamalek, los jugadores tunecinos Ali Maaloul y Ferjani Sassi también le rindieron homenaje con camisetas alusivas y una pancarta en su honor con la que posaron antes del inicio del partido.

 Túnez durante el Mundial del 78 quedó encuadrada en el grupo B junto a Alemania Federal, Polonia y México, iniciando el torneo con una sorprendente y contundente victoria por 3-1 sobre los norteamericanos. Agrebi fue el puntal defensivo en el medio del campo de una escuadra de leyenda que se quedó al borde del pase a octavos tras perder el segundo partido contra Polonia (1-0), los polacos acabarían como líderes del grupo, y empatar a cero contra la Alemania Federal con jugadores de la talla de Sepp Maier o el delantero Karl-Heinz Rummenigge.

Para ser conscientes de esa gesta sin precedentes de esa selección tunecina hay que recordar que Túnez no se volvió a clasificar por un Mundial hasta Francia 1998.


miércoles, 9 de agosto de 2023

DOS PAJAROS EN BOCA JUNIORS

CLAUDIO PAUL CANIGGIA Y LUIS HERNANADEZ

FUENTE: KODRO MAGAZZINE:

Claudio Caniggia y Luis Hernández coincidieron en 1997 seis meses en Boca Juniors. El fichaje del internacional mexicano procedente del Necaxa fue el capricho de Diego Armando Maradona para completar un tridente que se prometía demoledor.




Los periodistas le rebautizaron como «El Pájaro», por su parecido físico con Caniggia, jugador conocido con el mismo mote, sin embargo, más allá del increíble parecido físico entre ambos delanteros y de haber sido figuras en Copas del Mundo, también tuvieron en común su vida profesional al más puro estilo nómada. Caniggia firmó por diez clubes entre los que destacaron River Plate, Atalanta, Roma y Boca Juniors, mientras que Hernández tuvo paso por once equipos como Cruz Azul, Necaxa, Tigres y, por supuesto, Boca Juniors.

“El Petrolero” llegó como uno de los cinco jugadores mejores pagados de Argentina (ganado 50 mil dólares al mes de aquella época). No obstante su continuidad dependió mucho de la federación, que en ese momento intentaba convencer al sindicato de jugadores del futbol argentino de la ampliación del cupo de extranjeros (tres foráneos de los 16 jugadores incluyendo titulares era la regla en ese momento).

 Aunque es raro ver a futbolistas mexicanos en Argentina, Boca Juniors acabó fichando a «El Matador», que se ganó el interés del equipo porteño por su destacada actuación en la Copa América de Bolívia de 1997, donde fue galardonado con la Bota de Oro por ser el máximo goleador del torneo. Hernández, a pesar de haber tenido ofertas de Europa, se decantó por el equipo de La Boca el julio de 1997, al conocerse que era un capricho expreso de Maradona para el torneo argentino.

«Se interesaron tres equipos por mí: el Borussia Mönchengladbach, Mónaco y Boca Juniors, pero definitivamente decidí por Boca que fue y sigue siendo algo maravilloso. Simplemente, la impresión de estar con Cani, con Maradona, Fabri, Latorre, Bermúdez, Solano, grandes compañeros», aseguró el jugador.

El delantero nacido en Poza Rica, Veracruz, se convirtió en el primer mexicano de nacimiento, y único hasta la fecha (el nacionalizado Darío Benedetto también lo hizo), en llegar al conjunto argentino y, por lo tanto, el único también en compartir vestidor con el astro del futbol mundial.

Los registros oficiales concluyen que Luis Hernández tan solo disputó cuatro partidos vistiendo la xeneize, y no llegó a debutar en la liga argentina, por lo que solo participó en la Supercopa donde sí pudo dar muestra de sus condiciones goleadoras con dos anotaciones.

Uno de esos dos goles lo anotó para firmar su debut soñado el 24 de septiembre de 1997 formando tridente de ataque con Caniggia y Maradona. Aunque el cuadro bostero perdió 1-2 ante Colo Colo, «El Matador» pudo estremecer las redes y ganarse el abrazo del máximo genio del futbol mundial dentro de la cancha y hasta un insólito festejo fuera de ella, al cual no pudo asistir, por lo que no se salvó después de los reclamos del ’10’ y la confesión de lo que se perdió.

 «Yo debuto contra Colo Colo allá en Chile, pero desafortunadamente perdimos en la Mercosur. Juego con Maradona, con Caniggia y meto el gol del empate. De regreso venimos en el chárter y todos venían ahí más o menos, pero yo venía a disgusto, pero yo había metido mi gol del debut. Eso fue un sábado; el jueves que llegó Diego Maradona, llega, estoy en el vestidor y me dice ‘Luisito, vení, sos un hijo de puta, ¿dónde estabas en el hotel el sábado? Te fuimos a buscar el Guille (Guillermo Coppola) y yo, te íbamos a festejar tu gol, íbamos a festejar tu gol'», reveló Luis Hernández.

Aunque el paso del azteca por Argentina fue fugaz, tan solo 6 meses, hizo gran amistad con Maradona, Claudio Caniggia, Nolberto Solano, Diego Latorre y Jorge Bermudez. «Mi decisión de irme a Argentina fue muy buena. No me arrepiento, al contrario. Estar en Boca fue una de las experiencias más bonitas de mi carrera. Me hice hincha de Boca y nunca me voy a arrepentir de haber tomado esa decisión», comentó el internacional mexicano.

El paso de “El Matador” fue complicado debido a que el técnico, Héctor Viera, tuvo preferencia por otros foráneos como Norberto Solano, Sergio Martínez, Óscar Córdoba y Jorge Bermúdez. A pesar de esto, él quiso continuar en el equipo y pelear la titularidad. En otra entrevista declaró: “No vine a robar, que eso quede claro a la gente de Boca. Si me hubieran dicho que me traían para no jugar, ni hubiera viajado hasta Buenos Aires. No tengo problemas en pelear un puesto, pero de esta manera es imposible”. Disputó dos partidos y marcó dos goles en su paso por “La Bombonera.” Regresó al futbol mexicano con Tigres, teniendo satisfactorias actuaciones con los felinos.


miércoles, 19 de julio de 2023

LA LEYENDA DEL ARCO

AGUSTIN "EL MONO" IRUSTA DE SAN LORENZO 

FUENTE:"PROYECTOBOEDO.WORDPRESS.COM.AR"

Agustín Enrique Irusta nació el 19 de julio de 1942 en Noetinger, un pueblo de Córdoba cercano a Villa María. Hijo de arquero, hermano de arquero (y posteriormente tío de arquero) su destino estaba escrito debajo de los tres palos.




En 1961 vino a probarse a San Lorenzo. Jugaba en la tercera y mientras esperaba que llegue su oportunidad, trabajaba en el club. Barría, hacía mantenimiento. Fue albañil, cerrajero, electricista y hasta pintaba las butacas del Gasómetro. Dos años después, debutó en primera.

1963 no fue un buen año para San Lorenzo. Arrancó el campeonato dirigido por una dupla de preparadores físicos, Pablo Amándola y Adolfo Mogilevsky. El experimento duró poco: en las 6 primeras fechas, el equipo ganó un solo partido (a Boca, como manda la historia, como toda la vida) empató uno y perdió 4. Se comió 16 goles en 6 encuentros. El arquero era Marwell Periotti. Tras ese comienzo desastroso, la dupla técnica fue eyectada. En la fecha 7 asumió José Barreiro y puso en el arco a Juan Carlos Bertoldi, recién llegado de Huracán. Fue debut y despedida. San Lorenzo perdió 4-3 con Racing y Bertoldi jamás volvió a jugar.

Ante la falta de respuestas de los guardavallas, el maestro Barreiro, gran promotor de juveniles (y futuro creador de los Carasucias) para el partido siguiente le dio la chance a aquel pibe cordobés que era suplente en la tercera. El 23 de junio de 1963, Agustín Irusta defendió el arco del Ciclón por primera vez. En la cancha de Atlanta, San Lorenzo cayó derrotado ante el conjunto local por 3 a 2. Eran 6 derrotas en 8 partidos.

Pero en la fecha siguiente comenzó la recuperación. San Lorenzo le ganó el clásico a Huracán (como manda la historia, como toda la vida) 3-1 en el Gasómetro y el Mono empezó a ganarse el corazón de la gente cuando a los 2 minutos de juego atajó un penal. Terminó adueñándose de la valla azulgrana hasta el final del campeonato, siendo una gratísima revelación en un equipo con sangre joven, que levantó el nivel ganándole a Racing en Avellaneda después de 21 años y 3-0 de visitante a Boca (como manda la historia, como toda la vida).

En ese torneo hubo otros dos partidos que Irusta no se va a olvidar. Así como debutó contra Atlanta, en la segunda rueda contra los Bohemios sufrió la única expulsión de su extensa carrera. Le dió un golpe a Carone y fue expulsado. Por la agresión del Mono, el juez cobró penal. El Tucumano Albrecht se paró bajo los tres palos. Ejecutó Julio Nuin y el tiro se estrelló en el poste derecho.

Y la última fecha del campeonato del ’63 será recordada por siempre como una de las páginas más oscuras y vergonzosas de la historia del fútbol argentino. Independiente recibió en su cancha a San Lorenzo. Si le ganaba era campeón. Una victoria del Ciclón dejaría el torneo en manos de River. A los 20 minutos el Bambino Veira abrió el marcador. Pero el árbitro Manuel Velarde decidió robarle literalmente el partido a San Lorenzo: no cobró un claro penal  contra Casa, le regaló otro a Independiente y dejó que los jugadores del Rojo le peguen arteramente a los azulgranas. Veira, Telch y Zárate salieron lesionados (en esa época no existían los cambios), Páez y Albrecht fueron expulsados y San Lorenzo quedó con 6 jugadores contra 11 de Independiente. Los azulgranas decidieron protestar contra la escandalosa actuación del árbitro haciendo una huelga dentro de la cancha. Se cruzaron de brazos y no opusieron ninguna resistencia. Se limitaron a mirar cómo los rivales convertían. El bochornoso espectáculo terminó 9 a 1 a favor de Independiente. El último gol fue de antología. Coco Rossi pateó contra su propio arco desde la mitad de la cancha y el Mono Irusta la dejó pasar. Después aplaudió irónicamente al juez Velarde, que nunca más en su vida volvió a dirigir. “Nunca supe muy bien qué me pasó. Yo tenía 20 años y tanta bronca contra el referí, Manuel Velarde, que reaccioné así. Es más, sobre el final hubo una jugada en la que Coco Rossi me la tocó atrás y la dejé pasar. Entró, y yo festejé el gol con ironía. Todavía hay gente que me recuerda esa tarde que quedó en la historia… El árbitro jugó para ellos. Incluso no volvió a dirigir más”, recordó el Mono previo a la victoria de San Lorenzo que terminó con el descenso de Independiente en 2013.

1964 fue el año de los “Carasucias”, el mítico equipo al que no le hizo falta salir campeón para quedar flotando eternamente en la memoria popular. Doval, Telch, Areán, Veira y Casa desplegaban su maravilloso fútbol de orfebrería, lleno de flores y guirnaldas, apoyados desde atrás por la jerarquía de Albrecht y la  seguridad de Irusta, quien ya definitivamente consolidado, atajó los 30 partidos de titular.

Al año siguiente también siguió custodiando el arco del Ciclón sin competencia. Una perla de ese 1965 se dio en el match entre San Lorenzo y Lanús en el Gasómetro. Se enfrentaron los hermanos Irusta: Agustín y Rolando, arquero del equipo granate, quien al año siguiente integró el plantel de Argentina en la Copa del Mundo 1966 (el hijo de Rolando y sobrino de Agustín, Gustavo Irusta, fue arquero de Independiente y Talleres en la década del ‘90)

El técnico de la Selección en el Mundial de Inglaterra fue el Toto Lorenzo. Antes de asumir ese cargo, dirigía a San Lorenzo. En 1966 llegó a Boedo Carlos Buttice. Lorenzo le dio la titularidad y Batman, con su estilo audaz y sus fantásticas voladas de palo a palo, se quedó con el puesto. Y gracias a su nivel superlativo, no volvió a largarlo durante los siguientes 5 años.

Durante ese lustro, el Mono jugó poco, pero eso templó su personalidad. Solo un hombre con una tremenda fortaleza anímica pudo aguantar estar más de dos años sin jugar un solo minuto. Sin hacer un solo reclamo, siempre sumando y apoyando a sus compañeros. Durante 1966 y 1967 Buttice tuvo asistencia perfecta. Irusta volvió a custodiar el arco azulgrana recién en la primera fecha del Metropolitano 1968. Y así se dio el gusto de salir campeón por primera vez integrando el fabuloso equipo de “Los Matadores”, el primer campeón invicto de la historia del fútbol argentino. Jugó 5 partidos de esa campaña: el 5-1 a Atlanta en la fecha 1, el triunfo 2-1 a Boca en la Bombonera (como manda la historia, como toda la vida), 0-0 con Racing, 1-1 con Estudiantes y 5-0 a Ferro.

En 1970, “Batman” Buttice volvió a jugar absolutamente todos los partidos y a fines de ese año se fue a jugar al fútbol brasileño. En 1971 Irusta alternó la titularidad con Jorge D’Alessandro. Y en 1972 tuvo su revancha. El mismo Toto Lorenzo que años antes había optado por Buttice, ahora le dio plena confianza y el Mono respondió en forma brillante, alcanzando el pico culminante de su carrera. San Lorenzo, dueño total y absoluto del fútbol nacional, pasó por arriba a todos sus rivales y ganó los dos campeonatos que se disputaron en el año, el Metropolitano y el Nacional (este último en forma invicta una vez más). Irusta fue pieza clave de una defensa inexpugnable. Entre los dos torneos jugó 43 partidos (solo faltó a 5) y en 19 cotejos mantuvo la valla invicta.

En 1973 fue el arquero titular del equipo azulgrana que llegó a las semifinales de la Copa Libertadores. Y en 1974 jugó todo el Metropolitano, pero en el Nacional, Osvaldo Zubeldía le dio la titularidad a Alfredo Anhielo, que había llegado de Defensores de Belgrano. De todas maneras, el Mono se dio el gusto de ganar su cuarto campeonato en el CASLA, habiendo jugado dos partidos, con sendas victorias, Atlético Regina 4-0 y Chacarita 3-1.

En 1975 alternó con Anhielo y otro recién llegado, Ricardo La Volpe. 1976 fue la última temporada del Mono en Boedo como futbolista profesional. Aprovechando la convocatoria de La Volpe para integrar la Selección Argentina, Irusta se volvió a apoderar del arco azulgrana y terminó su ciclo en el club jugando la mayoría de los partidos, haciéndolo en gran nivel. Se ganó el cariño incondicional de la hinchada que lo erigió en uno de sus ídolos y hasta recibió el aplauso de parcialidades rivales, que reconocían su humildad y profesionalismo. Ese año la campaña de San Lorenzo fue paupérrima, poco quedaba de aquellos brillantes planteles campeones de la época dorada del club. Todas las grandes figuras habían emigrado. Era tan grande el caos institucional que cuando el Mono jugó su último partido con el buzo del Ciclón, un empate 2-2 contra Ferro en Caballito, el equipo fue dirigido por la Subcomisión de fútbol: ni técnico había.

En 1977, dieciséis años después de haber llegado a San Lorenzo, Agustín Enrique Irusta fue contratado por Unión de Santa Fe.

Años después volvió al club, su club, para trabajar como entrenador de arqueros, en las inferiores. También lo hizo en primera división, por ejemplo en tiempos del Coco Basile, Ramón Díaz y el Bambino Veira como directores técnicos. En su labor por las divisiones formativas, desde niños pasaron por sus manos arqueros campeones en San Lorenzo, como Saja y Orión, que llegaron a jugar en la Selección mayor o Ramírez, Centeno, Champagne y Devecchi, que integraron seleccionados juveniles. Todos resaltan su sabiduría, experiencia y sus grandes conocimientos técnicos, como también sus inmensas cualidades humanas.

El Negro José Ramírez le destacó al respecto: “La técnica para pegarle a la pelota. Irusta solía corregir esos defectos en los arqueros, te tenía horas trabajando para perfeccionar la pegada y buscaba hacer del arquero un jugador más dándole participación en el juego”.

En San Lorenzo jugó 270 partidos. Está en el Top Ten de máximas presencias en la historia del club en el profesionalismo. Es el arquero que más partidos jugó; el que más veces terminó con la valla invicta: 91 en 270 partidos (33%). El que más campeonatos ganó: 4 títulos (Metro ’68, Metro ’72, Nacional ’72 y Nacional ’74). Atajó 7 penales y lo expulsaron una vez. Y encima barría y pintaba el Gasómetro. Y a la hora de renovar los contratos los firmaba en blanco.  Les decía a los dirigentes: “Ustedes pongan lo que creen que tengo que ganar”.

Como arquero, los hinchas cuervos que lo aplaudieron en la cancha, lo recuerdan enfundado en una polera negra, con su físico imponente, sus manos enormes, sus reflejos, su audacia para arrojarse encima de los delanteros que lo enfrentaban y sobre todo, la más maravillosa pegada en los saques de arco que se haya visto; le daba con tres dedos y la ponía justa en los pies de los compañeros:«Eso lo aprendí de Amadeo Carrizo, un maestro. Yo le pegaba de costado, le daba dirección y la pelota bajaba limpita. Además se las daba al ras del piso. Me salía bien, tuve esa virtud”, explicó con humildad.

Demasiada, para un hombre que es ejemplo de compromiso profesional, amor por los colores, identidad y pertenencia sanlorencistas.

Un hombre que llegó a San Lorenzo a los 19 años, cumplió 80 y sigue ligado al club.

Un hombre que logró convertir el arco en leyenda.



viernes, 12 de mayo de 2023

HISTORIAS DE COLECCION

JAPHET  N´DORAM EL PATRON DEL NANTES 

FUENTE: "KODRO MAGAZINE"/OSCAR FLORES

Mucho antes de que aterrizaran los jeques en la Ligue-1 en 2011, antes de que a principios de los 2000 el Olimpique Lyonnais de Paul Le Guen, capitaneado por Juninho Pernambucano, sometiera al resto de equipos del campeonato a un régimen estricto de 7 años (03-10), y justo después de que el Olimpique de Marsella fuera el equipo dominador durante un lustro (89-93), en Francia se abría un periodo precioso de alternancia y competitividad para ser el mejor equipo de la Liga.




Ser campeón iba caro, ningún equipo fue capaz de repetir título consecutivamente entre el 94 y el 2001; repartirían la gloria: PSG, Girondins, Auxerre, Mónaco, Lens y Nantes, ciudad donde nos detendremos, a la orilla del Loira, para recordar el club y en uno de sus emblemas en su etapa reciente más gloriosa: Japhet N’Doram.

No sería el Chad un lugar amable para nacer, menos aún en 1966, justo un año después de que estallara una larga guerra civil, que se perpetuó durante los años que Japhet creció en la capital Yamena. Son varias las actividades que los niños y jóvenes chadianos hacían y siguen haciendo, buscando una inyección de optimismo y evadirse de la realidad incómoda, una de ellas, el fútbol.

En este estado de conflicto permanente disputaba con el Tourbillon FC el complejo campeonato del Chad. No era raro ver jugadores descalzos, campos de arena con alguna piedra y partidos donde un malentendido o una entrada a destiempo podía acabar fácilmente en una auténtica batalla campal. Con 18 años, N’Doram peleaba por esos campos por pasión y la esperanza de ser futbolista. Jugó 5 temporadas (84-89) para el equipo entonces controlado y financiado por la Sociedad Nacional Azucarera.

Con 23 años, dispuesto a dar un paso más, decide emigrar en Camerún para ir a jugar al Tonerre Yaundé, que un año antes había traspasado a un tal George Weah al Mónaco … quizás menos, pero una liga igual de compleja que la camerunesa. Esa temporada el Tonerre fue campeón de Copa.

En la antigua colonia anglo-francesa, eran habituales los observadores caza-talentos de los clubes europeos; tras seguirlo aquella 89-90 y verlo en acción en un partido con la selección de su país, el Nantes propone su fichaje al ver en él un potencial enorme, un joven de 24 años, fuerte, de zancada amplia y poderosa, técnico y con una izquierda de seda.

La 90-91, N’Doram inicia la aventura del Loira con los «canarios». La primera temporada vive un proceso de adaptación lógico al fútbol francés, pero ya empieza a dar muestras de su clase siempre que tiene la oportunidad. Le cuesta entrar en el equipo, pero una vez instalado se gana rápidamente el afecto de la grada de La Beaujoire. La calidad, la humildad y la solidaridad del Africano, casa perfecto en el engranaje y la dinámica de Jean Claude Suaudeau, técnico que se fija como objetivo, hacer de los «Amarillos te Verdes» un bloque competitivo que a la vez aproveche y promueva el talento emergente de su bien trabajada cantera.

El Nantes baila al compás que marca el maestro N’Doram, que comienza a alternar la posición de media punta con la de delantero puro, así la segunda temporada (91-92) ya supera los 10 goles y en la 92-93, llega el primer éxito de los «canarios», que se plantan en la final de la Coupe de France, y pese a perder por un contundente 3-0 contra el PSG de David Ginola, aquel subcampeonato de Copa les marca el camino.

Si bien el equipo se va mostrando competitivo, será el período 94-96 lo que quedará para siempre grabado en la memoria de los aficionados. La 94-95 el Nantes es una máquina casi perfecta, consistente, preciso, un equipo solvente y ganador. N’Doram con 28 años está en su mejor momento, el chadiano se mueve más cerca del área y el Africano anota 16 goles entre todas las competiciones, haciendo 12 en la Liga, siendo decisivo y el eje del juego del equipo, liderando a los jóvenes Karembeu, Makelele, Ouedéc y Loko entre otros. Un grupo aquel, capaz de sumar 79 puntos en la liga y sacar 10 al O.Lyon, segundo clasificado, perdiendo solamente un partido en toda la temporada en Francia.

La 95-96 es mágica en Nantes, el club juega la Copa de Europa, aunque les acaba pasando factura en la competición doméstica donde no es el equipo sólido del año anterior, más aún después de traspasar a Loko al PSG, una dificultad que sumada a la lesión de larga duración de un Ouedéc que debía ser la referencia ofensiva, hacen que los goles y el liderazgo del centroafricano, que hace 15 en liga, cobren más importancia si cabe. Ningún reproche para los canarios que finalizan en séptima posición, una Ligue-1 que acabaría llevándose un gran Auxerre con «monsieur» Blanc en el eje de la defensa.

En Europa el equipo sí hace una gran campaña. Una hazaña histórica llegando a semifinales, eliminados por la efectiva Juventus los Peruzzi, Di Livio, Vialli, Ravanelli, Deschamps y un joven Alessandro Del Piero.

En aquella eliminatoria, el centroafricano lesionado, se pierde el partido de ida jugado en Turín. Las malas lenguas divagaban entonces del mal juego de la Vechia Signora, pero el equipo de Marcelo Lippi, siempre competitivo, no perdonaba. Los del norte de Italia se impusieron por 2-0 poniendo pie y medio en la final, partido y resultado que en la ciudad francesa aún siguen convencidos de que hubiera sido bien diferente con el Africano sobre el campo y en plenas facultades.

La vuelta jugada en La Beaujoire, los franceses se impusieron 3-2, ya con N’Doram sobre el verde, haciendo un gran partido y marcando uno de los goles. Una victoria insuficiente para remontar el oficio de la «squadra» italiana, pero que mantenía intacto el orgullo de la afición «jaune et verte».

Pasado el trance, la 96-97 fue la última de Japhet N’Doram como jugador del Nantes, el equipo acaba tercero y el chadiano era otra vez decisivo, marcando 21 goles en liga. De hecho terminaría siendo el final de un ciclo histórico en Nantes, con la marcha también del técnico «Coco» Suaudeau, Claude Makelele y Pignol.

Así, el Mónaco que precisamente había sido el campeón aquella última temporada y que jugaría en la máxima competición europea, apostaba por el fichaje del Africano. Pintaba muy bien aquel primer año en el Principado, pero solamente puede jugar 13 partidos de liga y todo se tuerce después de una grave lesión de rodilla, que acabaría no solamente con la aventura monegasca, sino también con su carrera prematuramente a 32 años.

Le quedaría para siempre la espina de no haber jugado en la Liga Española, recientemente explicó a una entrevista que le hubiera encantado, pero nunca, por increíble que parezca, tuvo opciones reales de abandonar Francia.

No sabemos si historias como las de Japhet N’Doram serían posibles en la actualidad, donde el romanticismo y la particularidad de haberse 7 temporadas en una misma entidad, más aún no siendo esta aspirando a todo, es poco menos que una utopía. Quizá por eso, en la ciudad del Loira le juran amor eterno, y aún hoy es venerado por los aficionados canarios como una de las leyendas del club, y es que la historia del Nantes quedará ligada para siempre a N’Doram y la de N’Doram a Nantes.

 Los aficionados de mientras, soñarán con otra catarsis, pondrán su aliento, fiel y pasional, esperando ver la amarilla y verde donde se merece, y los cánticos que aún resuenan en las gradas de La Beaujoire, explicarán a los nuevos que vengan, que un día vieron un jugador del Chad con el 10 en la espalda que entusiasmarlos y les hizo sentir lo que son, únicos.

"HISTORIAS QUE VALEN LA PEENA CONOCER"

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