Mostrando entradas con la etiqueta DE COLECCIÓN. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta DE COLECCIÓN. Mostrar todas las entradas

lunes, 2 de diciembre de 2024

"DE COLECCION"

 "EL MUNDIALITO" DE FRANCIA 1997

FUENTE: KODRO MAGAZINE

La celebración del Tournoi de France de 1997, conocido popularmente como el «Mundialito de Francia», nos dejó imágenes para el recuerdo como el espectacular gol de falta de Roberto Carlos, la bellísima instantánea de Ronaldo escapando de las entradas de Maldini y Cannavaro, a Inglaterra ganando un torneo de primer nivel después de más de 30 años, y a la dupla Ro-Ro haciendo de las suyas.




Francia supo estar a la altura de Estados Unidos como anfitriona, aprendiendo de su gran marketing y capacidad de organización para hacer realidad grandes eventos. A fin de ponerse a prueba como los norteamericanos lo hicieron con la Copa Camel de 1992, la federación francesa organizó Le Tournoi, el último gran torneo amistoso de selecciones que se disputaría entre el 3 y 11 de junio de 1997. Aquel verano ya no le recaía todo el protagonismo a la Copa América, y el gran éxito de aquel Mundialito del 97 provocó que tan solo seis meses después, se usara como modelo base para crear la Copa Confederaciones, mediante la modificación de la ya existente Copa Rey Fahd, que se disputaba en Arabia Saudita.

En la competición participaron las selecciones de Brasil, Inglaterra, Italia y la anfitriona, que disputarían sus partidos en 4 ubicaciones diferentes: Stade de la Beaujoire (Nantes), Stade de la Mosson (Montpellier), Parc des Princes (París) y Stade de Gerland (Lyon). Los cuatro combinados jugaban entre sí a una sola ronda y, al término del mismo, el líder de la liguilla se proclamaba también vencedor del campeonato.

 El campeón, ante todo pronóstico, fue la selección de fútbol de Inglaterra con Beckham, Gascoigne, Scholes, Ian Wright y Shearer en sus filas. Pero este campeonato siempre será recordado por un gol de falta antológico. Roberto Carlos y su “Bomba Inteligente” protagonizaron posiblemente el lanzamiento de falta más memorable de la historia, llevando a un nuevo nivel el arte de poseer un cañón en los pies. Aquella noche, en el Stade de Garland de Lyon, la fantasía se tornó realidad para regalarnos un tiro libre a 32 metros de la portería fuera de lo normal.


jueves, 17 de octubre de 2024

"DE COLECCION"

EL SCUDETTO DE LA MITICA SAMPDORIA  DE LA TEMPORADA 90/91

FUENTE: "KODRO MAGAZINE":

La Sampdoria de 1991, un equipo proyectado años antes y terminado unas temporadas después, dejó una larga huella en el calcio italiano, y la ciudad de Génova, que no veía un equipo campeón des de principios del siglo XX. Con una victoria contra el Lecce en el estadio Ferraris de Génova, el 19 de mayo de 1991 la Sampdoria ganó su primer y todavía único Scudetto en sus 75 años de historia. Uno de los equipos más amados por su propia afición, que le perdona sus altibajos que incluso lo hicieron caer en la Serie B.




 Fue el último campeonato que no ganó un equipo de Turín, Milán o Roma, y el último de un equipo de los mal llamados «de provincia» (aunque sea del más alto nivel y provenga de la ciudad desde la que se extendió el fútbol en Italia). Después de los nueve Scudetti del Génova a principios del siglo XX, el de la Sampdoria sigue siendo el último ganado por un equipo de Génova.

De ese equipo salieron dos de los mejores delanteros italianos de los años 90, los «gemelos del gol» Gianluca Vialli y Roberto Mancini, que luego contribuyeron a las victorias de dos de los equipos italianos más exitosos de esa época, la Juventus y el Lazio. Ambos siguieron en el mundo del fútbol incluso después de retirarse, con papeles influyentes y exitosos, como demuestran los trece trofeos ganados en tres países diferentes por Mancini, actual seleccionador de Italia, cargo en el que es asistido por su inseparable amigo Vialli.

La Sampdoria, campeona de Italia, era también el equipo de Gianluca Pagliuca, que más tarde se convertiría en el portero del Inter y en el portero titular de Italia en el Mundial de Estados Unidos, los defensas Pietro Vierchowod y Moreno Mannini, el capitán Luca Pellegrini, el internacional brasileño Toninho Cerezo y el extremo Attilio Lombardo, todos ellos reunidos en un grupo creado por dos figuras histriónicas y vanguardistas como el entrenador eslavo Vujadin Boskov y el propietario del club, el petrolero Paolo Mantovani.

Mantovani, que nació en Roma y creció entre Cremona y Génova, donde se instaló después de la guerra, compró la Sampdoria en 1979 tras trabajar allí como directivo en los primeros años de esa década, pero luego dejó el club por desacuerdos en la gestión. En aquel periodo de crisis del petróleo, Mantovani consiguió tener éxito en el sector con sus empresas, y también por ello se vio envuelto en numerosas investigaciones, de las que, sin embargo, salió casi indemne.

Cogió a la Sampdoria en la Serie B y en tres años la llevó a la Serie A. Entre 1982 y 1986 formó la columna vertebral del equipo que luego fue campeón de Italia. Mancini fue comprado por el Bolonia en 1982, Vialli por el Cremonese en 1984. Mannini y Pagliuca también llegaron en esos años junto con tres extranjeros que forjaron vínculos entre el Génova y el fútbol inglés: Liam Brady, Trevor Francis y Graeme Souness. Estos dos últimos contribuyeron a la victoria que inició un ciclo especial, la Coppa Italia de 1985 con Eugenio Bersellini como entrenador.

Boskov llegó en 1986 después de dos temporadas en el Ascoli, llevado allí por la Juventus, de la que iba a ser entrenador, para darle tiempo a conocer mejor el fútbol italiano después de haber entrenado durante mucho tiempo en España y en el Real Madrid en los cuatro años anteriores. Pero por una serie de coincidencias, después de que Giovanni Trapattoni en la Juventus acabara con Rino Marchesi, y Boskov se fuera a la Sampdoria.

Boskov había sido un gran jugador yugoslavo en los años cincuenta y sesenta, pero durante mucho tiempo no pudo salir del país y de su equipo, el Vojvodina de Novi Sad, debido a la prohibición de expatriación impuesta a los jugadores yugoslavos de la época. Al igual que muchos otros yugoslavos, solamente se le permitió salir del país al final de su carrera, a principios de los años sesenta, cuando se incorporó a la Sampdoria por una temporada.

Como entrenador en Génova comenzó a formar un equipo con jóvenes promesas como Vialli y Mancini y otros jugadores más experimentados, ofreciendo un fútbol proactivo y concreto, y dejando una serie de menciones memorables a lo largo de los años. Desde la primera temporada fue una mejora constante. En 1987, la Sampdoria terminó sexta, al año siguiente cuarta y ganó la Coppa Italia, trofeo que conservó al año siguiente. Gracias a estos dos éxitos jugó la Recopa en 1990, y la ganó en la final contra el Anderlecht gracias a dos goles de Vialli.

Después de ganar todo lo que podía, la Sampdoria comenzó la temporada 90/91 con la esperanza de que fuera la correcta. Al convertirse en un equipo maduro, formado por un grupo muy unido, las condiciones de los demás equipos también resultaron favorables.

El Nápoles, vigente campeón de Italia, vivía una temporada decepcionante en la que, además del desgaste de un equipo ganador que había llegado al final de su ciclo, se reflejaban los problemas que tenía Diego Armando Maradona, que en marzo de 1991 jugó su último partido en Italia contra la Sampdoria. La historia del Milan de Arrigo Sacchi, el otro gran equipo italiano de la época, considerado uno de los mejores de todos los tiempos, también llegaba a su fin.

Con la Juventus aún en proceso de reconstrucción y el Inter al final del ciclo ganador de Trapattoni, a mitad de temporada solamente el AC Milan seguía el ritmo de la Sampdoria, que en verano el director deportivo Paolo Borea había reforzado en los puestos adecuados comprando a un elegante y experimentado centrocampista soviético, Oleksiy Mykhaylychenko, y a Marco Branca como reserva de Vialli y Mancini.

Con el mayor número de victorias de la temporada (20), el menor número de partidos perdidos (3), la segunda mejor defensa del campeonato, el mejor ataque, apoyado en los 19 goles del máximo goleador Vialli y los 12 de Mancini, el 19 de mayo, en la penúltima jornada del campeonato, la Sampdoria alcanzó los 50 puntos en la clasificación y ganó matemáticamente el Scudetto por delante del Milan, el Inter y su rival, el Genoa, que, espoleado por el éxito de la Sampdoria, jugó su mejor temporada en la Serie A en décadas.

La historia de aquella Sampdoria no acabó ahí, pero duró poco. Terminó un año después en Wembley con una dolorosa derrota contra el Barcelona de Johan Cruyff en la final de la Copa de Campeones (segunda final perdida ante el equipo culé, la anterior fue en la Recopa de la 88-89), y un sexto puesto en el campeonato. Al final de la temporada, Boskov y la mayoría de los jugadores que formaban la columna vertebral del equipo se marcharon. Al año siguiente, Cerezo volvió a Brasil y Vialli se fue a la Juventus. Mantovani, aquejado de un cáncer de pulmón, falleció el 14 de octubre de 1993 dejando el club en manos de su hijo Enrico, que lo dirigió durante una década con algunas dificultades que culminaron con el descenso a la Serie B en 1999. Tres años después, Mantovani dejó el equipo a la familia Garrone, otra familia petrolera genovesa, pero esta ya es otra historia.


jueves, 30 de mayo de 2024

DE COLECCION

COSTA RICA EN EL MUNDIAL DEL 90:

FUENTE: "KODRO MAGAZINE":

El lunes 11 de junio de 1990 el Mundial de Italia dio la bienvenida a la debutante Costa Rica, un punto de inflexión que marcaría para siempre la historia del fútbol y el deporte tico. Esa tarde, en el Luigi Ferraris de Génova, los pupilos de Velibor “Bora” Milutinović no solo debutaron en un Mundial, sino que se impusieron por 1-0 a Escocia, con gol antológico de Juan Cayasso, que definió con la izquierda dentro del área rival tras un pase de Jara a los 49 minutos de partido.




Aquel Grupo C donde quedaron encuadrados no podía ser más complejo: Brasil, Escocia y Suecia. Tres rivales temibles para un equipo desconocido y al que la prensa internacional le auguraba “lógicas” goleadas en contra. Costa Rica llegó al Mundial de Italia como segundo país clasificado, el primero fue Estados Unidos (aunque acabó en segunda posición por la diferencia de goles), de la Confederación Norte, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (CONCACAF). El hecho de que Belice no participara en esas eliminatorias por una serie de deudas que mantenía con la FIFA y que México fuera marginada debido a un caso de adulteración en la edad de varios futbolistas juveniles allanaron el camino de la Tricolor.

Italia 90 supuso la primera página de oro de las seis participaciones de Costa Rica hasta día de hoy en los Mundiales de fútbol.

La selección de Costa Rica llegó a disputar la friolera de 25 partidos de preparación para la cita mundialista de Italia, la mayoría de los cuales fueron amistosos y otros tantos tuvieron lugar en las Copas Camel y Marlboro en Estados Unidos, registrando un total de 10 victorias, cuatro empates y 11 derrotas, con 41 goles a favor y 28 en contra. Los primeros 14 de los 25 encuentros fueron dirigidos por el técnico Marvin Rodríguez, que guio a la Tricolor a su primer boleto mundialista, al doblegar 1-0 a El Salvador el 16 de julio de 1989 en el Estadio Nacional.

Sin embargo, el rendimiento del técnico en esos partidos no fue positivo, ganando tan solo 12 de 28 puntos en disputa, producto de conseguir cinco victorias, dos empates y siete derrotas. Los últimos dos reveses contra el Chivas de Guadalajara mexicano, por 3-0, y ante la Unión Soviética, por 2-1, durante la Copa Marlboro de Los Ángeles, California, le costaron el puesto en el banquillo de la “Sele” 100 días antes del verano italiano, por decisión de la dirigencia de la Fedefútbol, presidida por Isaac Sasso.

En su lugar fue designado el técnico yugoslavo, de origen serbio, Velibor “Bora” Milutinović, quien había dirigido con muy buen hacer a la Selección de México en el Mundial del 86 al llevarla al quinto partido. El estratega asumió el banquillo tico a solamente 90 días del debut en Italia 90.

Sus 11 amistosos de cara a la cita mundialista ofrecieron un balance final de 5 triunfos y 2 empates. El serbio dirigió tres amistosos menos que los 14 que condujo Rodríguez, de septiembre de 1989 a febrero del 90.

Curiosamente, Costa Rica se midió con 11 clubes italianos entre 1988 y 1990, sumándole dos giras de preparación en suelo italiano. El primer desplazamiento se celebró en octubre de 1989 y el siguiente antes de jugar la Copa del Mundo, entre mayo y junio del 90.

Fue así como se midió tres veces a la AS Roma (1-0, 2-1 y 1-2) y en una ocasión al Torino (0-2), Lazio de Roma (1-2) y el Inter de Milán (2-2). También se midió a siete conjuntos de ese país que jugaban en las Series C y D. Sus rivales fueron, de 1989 a 1990, los equipos Nuova Vigor (4-0), Lodigiani (0-0), Valle de Aosta (6-1), Valle de Lemme (9-0), Livorna (2-1), Cúneo (2-1) y el combinado Mondovi-Valeo (4-0).

A nivel individual, Hernán Medford fue el mejor anotador de la Tricolor en los 25 encuentros amistosos antes del Mundial italiano del 90, con siete goles, seguido por Roy Myers con seis.

La pequeña localidad de Mondovi era un pueblo rural, campesino, antiguo, apacible y de clima moderado situado en la provincia del Cuneo, en la región de Piamonte. Se convirtió en el cuartel general de Costa Rica (salvo breves escapadas a Finale Ligure, en Savona) ofreciéndole un clima excelente y plácida tranquilidad a los ticos, pese a ser un lugar turístico. 23.000 habitantes y a 559 metros sobre el nivel del mar. La elección de la cálida Mondovi también tuvo que ver con su proximidad con Turín y Génova, ya que los partidos de aquel grupo C se jugaron en el Luigi Ferraris y en el recién inaugurado Delle Alpi). Sus principales calles fueron adornadas con banderas de Costa Rica y las plazas tuvieron grandes letreros alusivos al Campeonato Mundial.

La Federación Costarricense de Fútbol vio en el Hotel Park di Mondovi de cuatro estrellas el sitio ideal para alojarse: servicios de baño, sauna, piscina y campo de tenis; restaurante, tienda, cafetería, bar y hasta adaptaron una sala como centro de oraciones para rezar antes de cada encuentro. Se reservaron en el segundo piso 15 habitaciones dobles para los jugadores y el cuerpo técnico, así como dos “suites” para los jefes de la delegación. No fueron alojados ni aficionados ni periodistas, con el fin de garantizar al plantel la mayor tranquilidad posible.

Con figuras como el portero Luis Gabelo Conejo y los delanteros Claudio Jara, Juan Cayasso y Hernán Medford, todo estaba dispuesto para la gran cita.

El éxito contra la Escocia de Andy Roxburgh fue solo el primer acto de la actuación de una generación de jugadores llenos de orgullo y entrega, que vieron multiplicada su ambición después de la victoria por 1-0 ante los escoceses, con 30.867 espectadores como testimonios. Los ticos jugaron con su habitual camiseta roja, pantalón y medias blancas formando con esta alineación:Luis Gabelo Conejo, Roger Flores, Ronald González, José Cháves, Mauricio Montero, Germán Chavarría, Óscar Ramírez, Roger Gómez, Héctor Marchena, Claudio Jara (Hernán Medford 86’), y Juan Cayasso, el goleador del encuentro.

 En la primera parte ninguno de los dos equipos practicó fútbol ofensivo, aunque hubo varias ocasiones para ambos. Cayasso sacó un remate en el minuto 6 que se fue ligeramente desviado. En el 18 Roy Aitken sacó un disparo que pasó por un costado de la portería de Conejo. Buena oportunidad para Escocia, equipo que por momentos tomó el control del partido. Hubo también otras dos jugadas donde Richard Gough y Stuart McCall se acercaron al área de Gabelo de forma muy peligrosa, pero no definieron de la mejor manera y sus remates salieron desviados. La presión de Escocia generó una de las jugadas más recordadas por todos los costarricenses en Italia 90. Era el minuto 39 y Mo Johnston, extremo de la derecha, recibió un gran pase retrasado y sacó un remate de zurda que Gabelo envió al tiro de esquina de forma espectacular. Gran parada del guardameta tico, que se acabaría convirtiendo en el mejor de su equipo, y la primera parte terminaría 0-0, y sin mucho trabajo para el colegiado argentino Juan Carlos Loustau.

El único gol del partido llegó en el arranque del segundo tiempo cuando Costa Rica tomó el control del encuentro, Óscar Ramírez combinó con Héctor Marchena, este avanzó con el esférico, aprovechó que el “Machillo” se desmarcó y entró al área, sirvió a Claudio Jara quien de tacón dejó a Cayasso de cara a gol y este no falló ante la salida del guardameta Jim Leighton. Jugada brillante, con golazo final y locura en el Estadio Luigi Ferraris de Génova. Aunque Escocia intentó la remontada de todas maneras, Luis Gabelo Conejo y su muralla defensiva mantuvieron su portería imbatida.

En su segundo partido, ante Brasil en Turín el 16 de junio, los ticos sorprendieron con una camiseta albinegra a franjas verticales, pantalón y medias blancas, en homenaje al Club Sport La Libertad, club pionero del balompié costarricense. Este curioso hecho hizo que la afición italiana lo interpretara a su manera como un guiño a la Juventus y se volcara con los ticos desde el primer minuto.

 Aunque perdieron por la mínima con gol de Müller, su histórica victoria ante Suecia por 1-2 en el tercer partido les dio el pase a octavos, donde fueron finalmente eliminados en Bari por la Checoslovaquia del tanque de 1,93 cm Tomáš Skuhravý, que les destruyó con un hat-trick demoledor. A pesar de que el resultado final fue de 1-4, los ticos se fueron ovacionados de San Nicola, que tuvo una asistencia de 47.673 espectadores. Cerca de 300 seguidores costarricenses despidieron con aplausos y lágrimas a sus ídolos en una cita histórica. La curiosidad final de la participación de Costa Rica en Italia 90 es que usaron 2 camisetas distintas del uniforme titular confeccionado por la marca Lotto.

"SIN OBLIGACION" SE PUEDE COLABORAR CON UN: cafecito.App/bjorgeomar


martes, 28 de mayo de 2024

DE COLECCION:

 RUBEN SOSA EL PRINCIPITO QUE CONQUISTO EUROPA

FUENTE: "KODRO MAGAZINE"

Rubén Sosa, apodado como «El Principito», es considerado como uno de los mejores futbolistas surgidos en Uruguay durante la segunda mitad del siglo XX. Durante su extensa carrera profesional, que tuvo lugar de 1982 hasta 2005, el exinternacional uruguayo disputó 687 partidos y marcó 221 goles en clubes de hasta 5 países. En su palmarés encontramos una Liguilla Pre-Libertadores, una Copa del Rey, una Bundesliga, tres campeonatos de Uruguay y una Copa de la UEFA, además de reconocimientos de máximo goleador de la Primera División de Uruguay de 1998 y de la Copa Libertadores de 1999 o el Premio Pirata d’Oro al futbolista del año del Inter de Milán de 1993.




Con la selección de Uruguay ganó la Copa América de Argentina 1987 y la celebrada en su país de origen en 1995, además de ser subcampeón en Brasil 1989. También participó en el Mundial de Italia 1990, en Copa América Ecuador 93, así como en las eliminatorias del Mundial de Estados Unidos de 1994. Como juvenil jugó el Campeonato Mundial Juvenil en 1983. Disputó un total de 46 partidos, marcando 15 goles, que le valieron para ser el goleador de las Eliminatorias sudamericanas de 1989 y el mejor jugador de la Copa América de 1989.

Nacido en Montevideo un 25 de abril de 1966, para él y su familia nada fue fácil al comienzo. “Yo tenía 10 hermanos y mi vieja me decía, el que no viene a la 1 no come, entonces veníamos rápido. Cuando dejé el baby fútbol en Potencia, estudiaba poquísimo porque quería ayudar a mi vieja y a los 13 años empecé a matar pollos, a trabajar. Me acuerdo de que yo decía, esta es mi pretemporada, yo voy a ser futbolista”, recuerda el jugador. A los 14 debutó en la Sexta de Danubio y a los 15, Sergio Markarian lo puso en Primera división.

“Yo era un inconsciente que le gustaba correr atrás de la pelota, le quería ganar a Maradona y a todos los fenómenos. Cuando debuté en Primera estaba como loco para jugar y yo jugaba contra grandes jugadores y ya veteranos que tenían más de 30 años, pero no miraba la edad. Es como decía Markarian, cuando sos bueno no hay pasaporte, hay que meterte en la cancha. Te tienen que cuidar, porque no es meter por meter. Markarian me ponía 15 o 20 minutos, yo quería jugar más, hasta que entré de titular y no salí más”.

Cuando cumplió la mayoría de edad se fue al Real Zaragoza, después de tres años con su primer club profesional, Danubio, en Uruguay. En las tres temporadas anteriores, Zaragoza había terminado sexto, séptimo y décimo en la máxima categoría española. Sosa contribuyó con cinco goles en 17 partidos para ayudar a su nuevo equipo a alcanzar un cuarto puesto en su primer año. “Fue difícil el primer año porque entrenaban distinto ellos, en las montañas, con nieve, corría 100 metros en la montaña y yo con 18 años no tenía mucho músculo, era flaquito. Los primeros meses no le hacía un gol a nadie, era otro ritmo. Jugué contra Hugo Sánchez, Míchel, Butragueño, eran profesionales mayores. Ahí tenía un buen entrenador también, Luis Costa, que era de Zaragoza, que hizo lo mismo que Markarian, me cuidó y de repente a veces me dejaba descansar y me metía en el segundo tiempo, y después cuando vio que estaba físicamente bien, que estaba fuerte, empecé a jugar de titular”.

No solo el Real Zaragoza superó al Atlético de Madrid para obtener un puesto entre los cuatro primeros, sino que también llegó hasta el final en la Copa del Rey, derrotando al Barcelona de Terry Venables en la final. Sosa marcó el único gol del partido contra los catalanes, logrando meter un tiro libre raso tras una ligera desviación en la barrera defensiva. Fue el primer trofeo doméstico del Zaragoza en 20 años.

Esa fue la mejor temporada para Sosa y el conjunto maño durante su paso de tres años por La Romareda. Aunque el Zaragoza no saboreó más éxito durante ese período, Sosa, entonces con 22 años, se había establecido como uno de los nombres más emocionantes y prometedores del juego. Marcó 18 goles en la liga en su última temporada en España, lo que le valió un traslado a Lazio.

El pase de Danubio a Zaragoza lo hizo el presidente de la Franja, el ingeniero Héctor Del Campo, junto a un abogado. Cuando terminó el contrato en el club español, empezó a representarlo Francisco Casal. “Paco me preguntó si quería ir para Italia, era el boom en los 90. Por supuesto, le dije”. Fue en Italia donde la carrera de Sosa realmente despegó. Había sido parte del equipo de Uruguay que ganó la Copa América de 1987 y ahora, un año después, estaba a punto de comenzar a ejercer su oficio en lo que entonces era la liga más importante del mundo. “En Italia me dijeron de hacer el pasaporte comunitario para jugar un par de años más y dije que no, me voy, ‘sono uruguaiano’ les decía. Me sentía un embajador de Uruguay porque respetaba a los chicos que salían de acá. Uno de los primeros fui yo, después fueron el Pepe Herrera a Cagliari, el Enzo, el Pato Aguilera la rompió».

A pesar de su estatura baja y robusta, Rubén Sosa tenía una explosión de velocidad que lo hacía especialmente efectivo en el Calcio. Además, su toque con el pie izquierdo era algo impresionante. Sosa podía ejecutar los toques más delicados por encima de un portero que avanzaba o disparos de larga distancia que parecían capaces de romper un larguero.

En un momento en que Diego Maradona estaba brillando en el Napoli, Sosa hizo su propio nombre en la Lazio, especialmente como especialista en tiros libres. Marcó ocho goles en la Serie A en cada una de sus dos primeras temporadas para los gigantes de Roma, junto a estrellas como Luigi Di Biagio y Paolo Di Canio.

En la Copa América de 1989, Sosa marcó cuatro goles mientras Uruguay terminaba segundo detrás de Brasil. Fue votado como el mejor jugador del torneo por delante de Maradona, Romário, Bebeto y el propio El Príncipe, Enzo Francescoli.

Sosa aumentó su cantidad de goles con 11 y 13 en su tercer y cuarto año en Roma. Sin embargo, no hubo trofeos para El Principito ni para la Lazio antes de unirse a Internazionale en 1992. Los Biancocelesti no terminaron más arriba del décimo puesto en la Serie A mientras Sosa estuvo en el club.

Desde su llegada a la Serie A, Sosa nunca había formado parte de un equipo que desafiara por el título. Todo eso cambió en su primer año con el Inter. Impulsado por la presencia de estrellas como Walter Zenga, Giuseppe Bergomi, Nicola Berti, Matthias Sammer y Totó Schillaci, El Principito comenzó a jugar el mejor fútbol de su carrera. En lugar de achicarse en su nuevo entorno entre jugadores de renombre, Sosa demostró que pertenecía y que podía ser un pez gordo en lo que ya era un estanque bastante grande.

Inter había vendido a sus tres leyendas alemanas: Andreas Brehme, Lothar Matthäus y Jürgen Klinsmann, el verano en que llegó Sosa después de terminar en octavo lugar en 1991/91. Demostró ser un reemplazo más que capaz para Klinsmann, marcando 20 goles en su primera temporada.

Inter quedó segundo detrás de sus rivales locales, AC Milan, dirigidos por Fabio Capello y contando con el talento de jugadores de clase mundial como Franco Baresi, Paolo Maldini, Demetrio Albertini, Ruud Gullit, Dejan Savićević, Frank Rijkaard, Jean-Pierre Papin y Marco van Basten. En términos futbolísticos, era una vergüenza de riquezas que tenían a su disposición sus vecinos cercanos.

En 1993/94, Inter cayó a un decepcionante 13.º lugar en la Serie A, a pesar de agregar a su propia contingencia holandesa al equipo. Llegaron un joven Dennis Bergkamp y el centrocampista Wim Jonk. Sosa volvió a ser el máximo goleador del club en la liga con 16 goles. «Dennis era un chico muy cerrado, un holandés típico, con una técnica bárbara, que vino muy jovencito al Inter. Era muy tímido, no se reía, y cuando festejaba apenas abría los brazos, mientras que yo hacía un festejo a toda alegría con “el avión” (risas). Pero era un campeón, no era fácil sacársela y, así como podía errar un mano a mano, hacía un gol increíble o salía de dos o tres marcas con gran facilidad. Fue un jugador estupendo».

Inter se había clasificado para la Copa de la UEFA. Con Sosa y un influyente Bergkamp llevando los hilos, llegaron hasta el final y levantaron el trofeo. Inter venció a Austria Salzburgo 2-0 en el global en la final a doble partido. Sosa disfrutó de una gran relación con los aficionados de Inter, como mencionó en una entrevista muchos años después de retirarse. «Tengo grandes recuerdos de mi tiempo en Inter, de jugar en un escenario como San Siro. Los aficionados solían cantar mi nombre cuando marcaba goles, y ese fue uno de los equipos más importantes para mí».

 En la escena internacional, Sosa y Uruguay sufrieron unos años estériles. Salieron de Italia 90 en octavos de final, perdiendo 2-0 contra los anfitriones. Sosa fue omitido del plantel de Uruguay para la Copa América de 1991 por el entrenador Luis Alberto Cubilla. La Celeste no logró avanzar más allá de la primera fase de grupos en Chile.

Cubilla aún estaba a cargo para el torneo de 1993. Esta vez llevó a Sosa a las finales en Ecuador, pero el jugador de 27 años no disputó ni un minuto en el campo. El equipo de Cubilla fue eliminado en penales por Colombia en los cuartos de final. Afortunadamente, para Sosa, su historia en la Copa América no terminó ahí.

El verano de 1994, recién comenzado la danza de fichajes de todos los años, el Real Madrid con Jorge Valdano como nuevo entrenador, andaba tras los pasos de un delantero de nivel. Sonaban algunos nombres como Eric Cantona (Francés) y Rubén Sosa (Uruguayo). Comenzaron los rumores, el representante del jugador lo daba por hecho. Fuentes del propio Real Madrid lo daban por cerrado el traspaso. Se habían reunido y pactado el fichaje por aproximadamente 500 millones de pesetas (cerca de 3,5 Millones de dólares de hoy en día).

 Al final ni fichaje ni nada, e incluso Sosa fue multado en el Inter por sus declaraciones, y además se quejó públicamente de la actitud de Ramón Mendoza, presidente del Real Madrid. Así pues, la temporada 1994/95 sería la última de Sosa en Italia. El nuevo entrenador Ottavio Bianchi llevó al Inter a un respetable sexto lugar en la Serie A con Sosa nuevamente como máximo goleador del club, aunque con solo ocho goles. Sin embargo, no pudieron defender con éxito su corona de la Copa de la UEFA, ya que Sosa falló el penalti vital en Villa Park después de que el Inter empatara 1-1 en dos partidos con el Aston Villa de Ron Atkinson. El lanzamiento de Sosa golpeó el larguero y rebotó al otro lado de la línea. Villa marcó su último penalti y eso fue todo. La aventura del Inter en la Copa de la UEFA había terminado y Sosa partió hacia Alemania en el verano de 1995.

Ottmar Hitzfeld llevó a Sosa a la Bundesliga, persuadiéndolo para unirse al campeón defensor Borussia Dortmund. Aunque solo pasaría un año en Alemania, Sosa ganó su primer título de liga doméstica allí. Junto a Jürgen Kohler, Andreas Möller, Karl-Heinz Riedle y Stéphane Chapuisat, Sosa se encontró siendo utilizado como jugador de plantilla. Disputó 17 partidos (ocho como titular) para el Dortmund de Hitzfeld, contribuyendo con tres goles. El Dortmund fue eliminado de la Liga de Campeones en los cuartos de final, derrotado 3-0 en el global por un Ajax inspirado por Jari Litmanen.

 Hablando de su experiencia en la Bundesliga, Sosa dijo: «Es un fútbol rápido, creo que fue más un impacto físico para mí que técnico. Pero veo que hay muchos aficionados. Los aficionados son apasionados por el fútbol. Fue un año hermoso para mí, porque ganamos el campeonato alemán».

Sosa ganó su último trofeo en el fútbol internacional como parte del plantel de la Copa América de 1995 dirigido por Héctor Núñez. Principalmente, fue utilizado como suplente en las primeras etapas de la competencia, ya que Núñez había decidido sobre una pareja de ataque titular compuesta por Francescoli y Daniel Fonseca. Sin embargo, Sosa había ganado su segunda medalla de oro de la Copa América. Lamentablemente, nunca volvería a representar a su país, terminando con un respetable registro de 15 goles y 46 apariciones para Uruguay.

Después de solo un año en Alemania, Sosa regresó a LaLiga, uniéndose al recién ascendido CD Logroñés. Aunque ya superaba los 30 años, jugó 35 partidos en la máxima categoría y marcó siete goles. Sin embargo, no pudo evitar que el club descendiera directamente a la segunda división. Con eso, se cerró el capítulo europeo de la carrera futbolística de Sosa.

En 1997, Sosa regresó a su tierra natal, uniéndose al club que había apoyado de niño: Nacional. Tres títulos uruguayos seguirían en sus cinco años en Nacional en 1998, 2000 y 2001. Sosa volvió a disfrutar de su fútbol y de la adoración de los aficionados de Nacional. En 1999, aunque Nacional solo llegó a los octavos de final de la Copa Libertadores de ese año, Sosa fue el máximo goleador del torneo con seis goles.

Le siguió un traslado al club chino Shanghai Shenhua en 2002. Allí, Sosa ganó un título de liga, aunque sería retirado de los honores del club debido a hallazgos de amaño de partidos más de diez años después. El delantero regresó a Uruguay para jugar intermitentemente durante los próximos años en Nacional y Racing Montevideo, finalmente poniendo fin a su carrera profesional en 2006, a la edad de 40 años.

SIN OBLIGACION SE PUEDE COLABORAR CON UN:cafecito.App/bjorgeomar

sábado, 25 de mayo de 2024

DE COLECCION

CAFU EN EL ZARAGOZA

FUENTE:"KODRO MAGAZINE" 

Cafú llegó por primera vez a Europa con 24 años el enero de 1995, recién nombrado mejor jugador sudamericano y convirtiéndose en el primer fichaje de invierno de la historia del Real Zaragoza. Pese a llegar con la condición de campeón del mundo y haberlo ganado todo con el São Paulo de Telê Santana, la limitación de tres extranjeros en el once inicial y el estado de forma del internacional español Belsué le impidieron jugar con regularidad, aunque sumó la Recopa de Europa a su palmarés.




«Tengo un recuerdo fantástico de Zaragoza, increíble. Estoy muy agradecido al club porque fue el primer club que me abrió las puertas de Europa. Y ahí fuimos muy felices con la familia y con la familia del Zaragoza también, con todos. Fui a Europa para aprender una cultura diferente, para jugar un fútbol diferente. Porque en Brasil ya lo había ganado todo con el São Paulo y con la selección y tenía muchas ganas de jugar en España, Italia o Inglaterra y conocer también otros idiomas y a otra gente, otro fútbol. Me vinieron a buscar porque necesitaban un jugador más que pudiera jugar por la izquierda y por la derecha porque por la derecha teníamos peso, pero por la izquierda teníamos pocos jugadores y hacía falta uno que pudiera hacer las dos posiciones. Era increíble cómo jugaba ese equipo, cómo nos hacía jugar. Jugábamos muy bien al fútbol porque teníamos jugadores de una calidad increíble».

En aquella campaña, en la que el Real Zaragoza se encontraba inmerso en tres competiciones: Liga, Copa y Recopa,y Víctor Fernández vio en Marcos Evangelista de Morães un verdadero salto de calidad para la plantilla, y consiguió lo que el Real Madrid no pudo dos años antes. Cafú se convertiría así en el quinto extranjero del equipo aragonés, que ya contaba con Cáceres, Poyet, Esnáider y Franco. Aquel era un equipo construido a base de oficio y con los roles automatizados en cada línea. En su posición, el capitán Alberto Belsué, se encontraba en un fantástico estado de forma que incluso le permitió hacerse un hueco en la Selección Española que participó en la Eurocopa de Inglaterra de 1996. Por eso, y por alguna que otra lesión, la figura de Cafú nunca llegó a brillar en la capital del Ebro como lo haría años más tarde en Roma o Milán.

 Cafú acabó disputando 1.160 minutos en total repartidos en 19 partidos entre Liga, Copa y Recopa, donde fue protagonista únicamente en la vuelta de semifinales frente al Chelsea. Pese al deseo de que permaneciera en el club, el jugador decidió volver a su Brasil natal, donde pasó primero por el Juventude antes de recalar en el Palmeiras. «Jugué poco porque claro, solo podían jugar tres extranjeros y, además, por delante tenía a Belsué, que era el capitán e internacional. Así que como a mí lo que me gustaba era jugar y tenía muchas ganas de hacerlo, pues me volví a Brasil para poder jugar. Me fui al Palmeiras».

Allí conquistaría otro Campeonato Paulista antes de volver para su segunda aventura europea en la Roma, con la que conquistaría el Scudetto en 2001 y tres años más tarde, en 2004, con el Milán, con quien también alzaría la Champions y el Mundial de clubes en 2007. Además, volvería a ganar el Mundial con Brasil en 2002. Numerosas gestas junto al logro de haber entrado en el Mejor Once de la Historia del Fútbol de L’Equipe.

"SIN OBLIGACION" SE PUEDE COLABORAR CON UN:  cafecito.App/bjorgeomar

 

viernes, 17 de mayo de 2024

DE COLECCION

ZIDANE Y DUGARRY LA HISTORIA DEL NO FICHAJE EN EL BLACKBURN ROVERS

FUENTE: "KODRO MAGAZINE":

Zinedine Zidane y Christophe Dugarry estuvieron muy cerca de fichar por el Blackburn Rovers Football Club para la temporada 1995-1996. El campeón de la Premier League 1994-1995 incluso llegó a tener al dúo francés en sus instalaciones para negociar su posible traspaso desde el Girondins de Bordeaux.




La función de ambos en el Ewood Park habría sido complementar en la delantera a Shearer y Chris Sutton. Pero el propietario de la Blue Army, Jack Walker,  tenía otras ideas y acabaron uniéndose respectivamente a la Juventus y al AC Milan un año después. Se dice que la razón para rechazarles estaba enraizada en la admiración de Walker por el capitán del equipo campeón de liga, Tim Sherwood.

Finalmente, el Blackburn llevó a cabo una campaña de fichajes veraniegos mediocre, llegando solo Adam Reed y Matty Holmes por un total de 1,4 millones de libras. Los errores en la planificación de la plantilal fueron el comienzo del fin para los Rovers en la cima del fútbol inglés, mientras que el capitán Sherwood admitió más tarde que Walker cometió un gran error al no autorizar los acuerdos para ambos jugadores. «Éramos campeones de Inglaterra y Zidane y Christophe Dugarry vinieron al campo de entrenamiento para echar un vistazo», dijo Sherwood en el podcast Squeaky Bum Time hace dos años. «Era un campo de entrenamiento impresionante, por cierto, pero decidieron, o Jack Walker decidió, que no se unirían a nosotros.»

sábado, 11 de mayo de 2024

DE COLECCION

JUAN MARIA TRAVERSO "LA LEYENDA"

FUENTE: "LA NACION"

Traverso había nacido el 28 de diciembre de 1950 en Buenos Aires, aunque siempre se identificó con Ramallo. Su apodo “Flaco” se debía a su delgada figura, que mantuvo hasta los 30 años. Tras dejar de fumar durante tres, aumentó de peso. Luego volvió a los cigarrillos, pero no perdió los kilos.




Vivía en Beccar, provincia de Buenos Aires. Estaba casado con Susana y tenía tres hijos: María Paula, María Manuela y Juan Cruz. Y tenía una nieta, Juanita.

A los 15 años tuvo un Ford A sin escape. Cursó el secundario en el Colegio Carmen Arriola de Marín, de San Isidro, y volvió a Ramallo para dedicarse a la actividad agropecuaria. Se hizo amigo de “Marito” García, que corría en karting y luego incursionó en el Turismo Carretera. “Mi viejo no sabía, pero me ayudó a conseguir un auto de carreras. Es una de las personas que recuerdo hoy, en mi retiro”, sostuvo al dejar las pistas. El Flaco lo acompañaba a las carreras cada vez que podía y su debut en el Turismo Carretera fue consecuencia de que García se incorporara al equipo oficial de General Motors y le cediera el Torino Liebre con el que estaba participando.

Traverso protagonizó su primera competencia el 31 de octubre de 1971, la Vuelta de Pergamino, su “carrera más importante”. Casi un año después, el 29 de octubre de 1972, ganó por primera vez: logró el premio Supernafta YPF, disputado en el autódromo semipermanente de 25 de Mayo. En su vuelta triunfal a Ramallo lo esperaba una multitud y los festejos duraron tres días.

En 1973 se incorporó en el equipo oficial Ford, ocupando el lugar que había quedado vacante por la muerte de Nasif Estéfano, y teniendo como compañero a Héctor Luis Gradassi.

En 1977 logró su primer campeonato de Turismo Carretera, y al año siguiente repitió la victoria.

En 1979 hubo ciertos inconvenientes con la Asociación Corredores Turismo Carretera (ACTC) y el equipo Ford, por lo tanto el Flaco se fue a correr a Europa en la Fórmula 2, con un March. Acerca de lo que implicaba ir a correr a Europa comentó: “Con el paso de las carreras les fui perdiendo el respeto a los demás corredores”. Allí perfeccionó su habilidad para correr en pista mojada.

Bernie Ecclestone le ofreció un contrato para que participara en la temporada de 1980 en la Fórmula Aurora y las dos carreras en América de Fórmula 1, pero en la Argentina su padre tenía problemas financieros (Fiplasto, empresa de la que era dueño don Juan Cruz Traverso, estaba en convocatoria de acreedores), y Juan María prefirió volver a acompañar a su papá en esa situación. “Tenía un contrato con el equipo Brabham. Yo corría con Keke Rosberg, por ejemplo, a quien le gané y quien me ganó. Dos años después fue campeón de Fórmula 1. Creo que habría andado muy bien allí, pero tuve que regresar con mi padre”, detalló.

En 1983, de la mano de José Miguel Herceg y los hermanos Aventin, volvió al TC y punteó los campeonatos de TC 2000 y TC, pero terminó separándose de El Polaco.

En 1985 se incorporó en el equipo Renault de TC 2000 con un Renault 18, y en 1986, con Oreste Berta como preparador de los Renault oficiales, empezó una serie de victorias y títulos en la categoría, obteniendo con la coupé Fuego, los campeonatos 1986, 1988, 1990, 1991, 1992 y 1993.

En 1988 Sevel organizó el 7º Desafío de los Valientes, una carrera en pista y en tierra en la que intervenían los mejores pilotos de pista y de rally. Todos, con autos exactamente iguales: Fiat Duna estándar, los mismos que el público podía adquirir en las concesionarias. Traverso les ganó en la pista y en la tierra a Carlos Reutemann, Gabriel Raies y Jorge Bescham, entre otros.

En 1993 fue a correr en Turismo Italiano con Miguel Ángel Guerra y se quedó con el subcampeonato, detrás de él. Rompió relaciones a fines de ese año con Berta y Renault.

En 1994, con el apoyo de Peugeot, inició una etapa de desarrollo del modelo 405 para competir en TC 2000, marca con la que volvió a salir campeón. A mediados de año volvió al TC y a la victoria en esa categoría, con un Chevrolet, y terminó sexto en el campeonato (dos triunfos). En 1995 salió campeón del Turismo Carretera y del TC 2000.

En 1997 fue ganador del campeonato de TC. Luego pasó a Ford, En 1998 inició la temporada de la peor forma, ya que sufrió uno de los accidentes más fuertes de su trayectoria, en Mar de Ajó, pero sin consecuencias físicas. En 1999 se apoderó de otra corona.

En el año 2000 se retiró del Turismo Carretera, enfrentado con los dirigentes, y se incorporó al equipo Toyota, de TC 2000. La Fundación Konex le entregó su premio de Platino. Resultó campeón del Top Race con un BMW 320i y así obtuvo su tercer cetro en la categoría y el 16º campeonatos nacionales: 6 de Turismo Carretera, 7 de TC2000 y 3 de Top Race.

Tras su regreso al TC en 2002 tuvo diversos preparadores, pero con ninguno volvió a ser competitivo ni alcanzó a pelear hasta el final por un campeonato. Largó en total 770 carreras.

martes, 23 de abril de 2024

EN EL RECUERDO

DIEGO Y LOS CEBOLLITAS DE 1969 A 1976:

FUENTE: "MUSEODELFUTBOL.COM"

Con apenas 8 años de edad, un sábado de marzo de 1969, Diego Armando Maradona luego de recibir la invitación de su amigo del barrio Goyo Carrizo fue a probarse en las inferiores del club Argentinos Juniors, las cuales estaban al mando del entrenador Francisco «Francis» Cornejo.




“Yo armaba un equipo con chicos de la clase 60 y estaba conforme con los jugadores. Había uno que era un espectáculo, jugaba de nueve y la rompía. Se llamaba Goyo Carrizo y tuvo mucho que ver en la llegada de Diego. Un día me contó que tenía un amiguito del barrio que jugaba mejor que él y me preguntó si lo podía traer a las prácticas. Venían muchos a decirme que conocían a un crack, que después no lo era tanto, y aunque yo pensé que éste era uno de esos chascos acepté que viniera”.

Goyo Carrizo finalmente apareció en la práctica con su amigo Diego en el club. Francis los saludó y les pidió que lo esperaran en la cancha. Pero como el campo de juego estaba embarrado y no se podía jugar bien le dijo Francis: “Vamos a jugar a Las siete canchitas”.

Luego de correr entre los eucaliptos del parque, Diego pide la bolsa donde está guardada la pelota. Comienza la prueba y mientras lo ve, Cornejo piensa que Dieguito es “de otro planeta”.

“Hacía maravillas con la pelota, cosas que yo nunca le había visto hacer a nadie. Hay una que no me la voy a olvidar jamás, porque cierro los ojos y la sigo viendo como si fuera ayer. Cuando a un jugador la pelota le viene de aire, lo que hace es bajarla con el pie y después la deja caer al suelo y ahí patea o toca. Eso es lo que hacen todos. Pero aquel pibe no, aquel pibe hizo otra cosa: la dominó con la zurda, en el aire y, sin dejarla tocar el piso, con el pie todavía en el aire, le volvió a pegar para hacerle un sombrerito a un rival y mandarse hacia el arco contrario. La jugada siguió pero yo me quedé mirándolo, mirándolo a él. ‘Es un enano’, pensé.

No podía tener 8 años, era seguro. Fue una pavada haber pensado eso. La edad no tenía nada que ver con lo que ese pibe había hecho. Si era más grande o más chico no tenía importancia: esa jugada no tenía edad.

Un jugador normal, incluso uno muy habilidoso, puede pasarse la vida sin poder hacerla aunque la ensaye una, dos, mil o un millón de veces. Para hacer una jugada así -y como la hizo él: como si fuera la cosa más sencilla del mundo- aquel pibe tenía que ser diferente, muy diferente de los demás. Y yo me di cuenta. Ahí mismo me di cuenta. Por eso puedo decir, sin ponerme colorado y sin temor de que me acusen de agrandado, que yo descubrí a Diego Armando Maradona, un milagro del fútbol. Y también mi milagro personal”,

“Enseguida se hizo famoso entre los vecinos. Venían los jubilados y no se cansaban de aplaudir. Un señor hasta le quiso regalar una bicicleta”. Relató emocionado Francis en su libro Cebollita Maradona.

“Cada vez que voy al Parque Sarmiento y veo esos árboles me emociono. Ese lugar es entrañable para mí”, contaba en entrevistas el Dt.

Diego rápidamente paso a integrar el equipo de la categoría 60, del cual ya tenía algunos integrantes y se estaba preparando para ingresar a los torneos de infantiles.

Es aquí donde este equipo recibe el nombre de Cebollitas, viene de la mano de su entrenador al ver que todos sus jugadores eran chiquititos.

Hasta ese momento los clubes no podían fichar oficialmente jugadores menores de 14 años, es que utilizaron el nombre de Cebollitas para disputar los torneos infantiles y juveniles como por ejemplo para los Torneos Evita, ya que ellos no podían representar oficialmente a Argentinos Jrs.

Maradona comenzó a afianzarse en el equipo, pero su entrenador lo cuidaba mucho porque era el más pequeño.

En plena etapa de su adolescencia los rivales de Diego podían tener de 2 hasta 4 años más y eso entre los 10 y 14 años se notaba mucho a nivel físico. Sin embargo, ‘Pelusa’ se destacaba entre todos y todos quedaban admirados ante su habilidad a tan corta edad.

Diego empezó a ser tan conocido que en ciertas ocasiones el técnico lo inscribía con el apellido Montaña (otro de sus compañeros), para que sus rivales no supieran que estaba disponible.

En 1973 debutaron los Cebollitas en el Torneos Evita con una muy buena actuación en la zona Buenos Aires.

En su último partido de ese año lograron la victoria por 5 a 4 con tres goles de Maradona ante Banda Roja (luego integrantes de las inferiores de River). Sin embargo, meses después tuvieron que viajar a Río Tercero, Córdoba, a disputar la instancia final contra otras provincias y el resultado no fue el esperado. Empataron 2-2 vs. Santiago del Estero y luego quedaron eliminados por penales.

Al año siguiente finalmente lograron obtener tan preciado título.

También estos Cebollitas se consagraron campeones en las infantiles de Argentinos Jrs., no solo en Novena sino también en Octava. Obteniendo un record de 136 partidos invictos, perdiéndolo en la novena fecha ante Ferro.

Con tan solo 16 años, Diego Armando Maradona pasó a integrar el plantel de Primera de AAAJ. Habían pasado sólo seis años desde el inicio de los Cebollitas.


domingo, 21 de abril de 2024

DE COLECCION:

"EL NO FICHAJE DE MARADONA AL MILAN"

FUENTE:"KODRO MAGAZINE":

EN julio de 1992 La Gazzeta dello Sport publicaba en portada el interés del AC Milan por hacerse con el fichaje de Diego Armando Maradona. «Una sensacional propuesta sacude el Calcio, el Milan llama: Maradona, ven». Se aseguraba que con un télex enviado al Sevilla, los rossoneri habían pedido formalmente a Diego Maradona si estaría dispuesto a formar parte de un nuevo «Dream Team» para hacer una gira mundial con el club.




Todos los periódicos, y no solamente los italianos, se lanzaron a publicar la noticia, algunos dando el traspaso por hecho y otros subrayando con frialdad las implicaciones «circenses» de la noticia publicada por La Gazzeta dello Sport. La primera declaración al respecto fue la del propio Diego: «¡Basta de fútbol! ¿El «Dream Team rossonero»? No sé nada al respecto»

Posteriormente, Fabio Capello, atacado por los periodistas durante sus vacaciones en Ecuador, compartía su opinión: «Estaría encantado de contar con Maradona desde el inicio de la concentración del 19 de julio: si el proyecto sale adelante, también podría ser utilizado en el campeonato. Maradona, te espero para tu retiro». Pero fue Carlo Ancelotti el que dio pistas claras por primera vez de lo que significaría aquel concepto de «Dream Team rossonero», al más puro estilo Harlem Globe Trotters. «Cuando llegué al AC Milan como ayudante, el propio Berlusconi me dijo que podría haber prolongado mi carrera en un equipo que hubiera llevado el nombre del AC Milan por todo el mundo».

Galliani, mano derecha de Berlusconi, se encargó de confirmarlo: «Pensemos en un AC Milan con una plantilla ampliada a 40 jugadores, capaz de jugar en varios eventos: incluso podríamos ver dos equipos jugando al mismo tiempo: uno en San Siro y otro en Brasil».+

Ante el boom de aquellas declaraciones por fin fue Silvio Berlusconi quien salió a la palestra: «Todo empezó casi como una broma en la boda de Van Basten. Un discurso en el que podría haber querido profundizar, y, por el contrario, el pequeño secreto fue revelado sin mi autorización. «Cada año recibimos al menos 60 solicitudes de amistosos para jugar alrededor del planeta. Son un ejemplo de lo que representa el Milán de hoy. Nuestro equipo ha alcanzado una dimensión mundial, lo que se confirma ampliamente con las audiencias que generan todos nuestros partidos amistosos transmitidos por televisión. Así que la hipótesis alternativa de un equipo formado por muchos jugadores va tomando forma. El hecho de tener que decir no a la posibilidad de aprovechar estas sesenta invitaciones al año supone para la empresa una pérdida de beneficios de al menos 40.000 millones de liras. De ahí la hipótesis de la creación de un Dream Team con Maradona, pero también con otros ilustres jugadores capaces de atraer e integrar a las filas «normales» del equipo.

El principal problema de aquella idea hubiera sido no sobrepasar el número de extranjeros permitidos en plantilla, en aquel entonces ya están Boban y Savicevic. Pero en el caso de Maradona, se contemplaba que la FIFA podría muy bien ayudar al AC Milan considerándolo «jugador comunitario», con el apoyo de la Federación Italiana.

El capitán Baresi, con el que Diego mantenía una relación de admiración mútua, fue el último que se pronunció antes de que el proyecto del Dream Team del AC Milan no se llegara a realizar, y lo hizo desde Versilia, donde estaba de vacaciones con Gullit. «Estaría encantado, muy encantado, de jugar con Diego» el año que viene.

Al final la fantasía de Berlusconi no se llegó a materializar.

 

viernes, 19 de abril de 2024

DE COLECCION

SATURNINO CARDOZO EL PRINCIPE GUARANI

FUENTE: "KODRO MAGAZZINE"

José Saturnino Cardozo, conocido como «El Príncipe Guaraní», es aún a día de hoy el segundo máximo goleador de la historia de Paraguay y reconocido por la FIFA como el duodécimo mejor jugador de todos los tiempos de la Liga MX. Uno de los héroes de la mítica Paraguay del Mundial de Francia de 1998.




Pepe nació el 19 de marzo de 1971 en Nueva Italia, Paraguay. Sus primeros pasos como futbolista tuvieron lugar en el Unión Pacífico. Posteriormente pasaría a River Plate de Paraguay, donde jugaría de 1988 a 1990.

A finales de ese año se mudó a Suiza para jugar en el St. Gallen, donde jugó 30 partidos y anotó 12 goles. Durante su etapa en el país helvético, Saturnino fue llamado por primera vez a la Selección Nacional de Paraguay con la que anotaría su primer gol contra Argentina, en la Copa América de 1991. En el equipo suizo también tuvieron su trayectoria Iván Zamorano y Estay.

La añoranza de Sudamérica provocó su fichaje por el Universidad Católica de Chile, donde logró llegar a la final de la Copa Libertadores de 1993, aunque solamente participó 8 minutos en el partido de vuelta y quedaría subcampeón. En la liga de Chile jugó 56 partidos y marcó 26 goles. Volvió a su país, ya con 23 años de edad. Con el Olimpia llegó a semifinal de la Libertadores 1994 y a pesar de anotar un gol en la ida, su equipo erraría dos penales y no le alcanzaría para pasar a la final. También perdió la llamada «Finalísima» de la temporada 1994 en Paraguay contra Cerro Porteño. Ese partido lo jugó con una lesión de rodilla y de tobillo, lo que le pasaría factura meses después. Cardozo participó en 50 ocasiones y generó 30 anotaciones.

El club con el que se le identificó más fue el Deportivo Toluca FC de la Primera División de México, con el que jugó desde la temporada 1994/1995 hasta el 2005 (también jugó como refuerzo del Cruz Azul en la Copa Libertadores 2001 siendo subcampeón). El Diablo Mayor ganó con Toluca cuatro ligas e igual número de títulos de goleador. Vistiendo la camiseta de los Diablos Rojos convirtió 249 goles, convirtiéndose en el máximo goleador en la historia de la institución, además de poseer el récord de más goles anotados en un torneo corto con 29. Jugó durante 10 años en el Toluca y se convirtió en el máximo ídolo de la institución escarlata.

En julio de 2005 fue contratado por el San Lorenzo de Argentina, en donde marcó tan solamente 5 goles en los 10 meses que estuvo allí. A mediados del 2006 iba a fichar por Peñarol, pero por diversos factores su fichaje no se concretó. En noviembre de ese mismo año, José Cardozo se retiró a los 35 años.

Cardozo debutó en un Mundial frente a la Bulgaria de Hristo Stoichkov, empatando a cero. Fue suplente en el partido contra España, pero un nuevo empate sin goles obligaba a su técnico a ponerlo frente a Nigeria. Ahí los paraguayos por fin se liberarían y Ayala y Benítez ponían el 2-1 ante los africanos, a pesar del dominio rival. Parecía que así acabaría el marcador, pero tras una fuerte presión de «El Pepe», como también se le conoce en su país, el arquero nigeriano erraba y cedía el balón, que regresaba a los pies de Cardozo. Tras tomarse un tiempo, el guaraní cruzaba el balón y celebraba su primer y único gol en mundiales.

El pase de los Paraguayos sorprendía en el llamado grupo de la muerte y soñaban con vencer al anfitrión, que no podría contar con Zinedine Zidane. Con un inmenso José Luis Chilavert en la puerta, los guaraníes plantaban fuerza ante los franceses, pero su resistencia caería en los tiempos extra, cuando Laurent Blanc anotaba su gol, tan solo 6 minutos antes de la tanda de penales.

Con Paraguay acabó sumando 82 internacionalidades y 25 goles.


"HISTORIAS QUE VALEN LA PEENA CONOCER"

ESTEBAN CAMBIASSO EN RIVER FUENTE: "KODRO MAGAZZINE" Esteban Cambiasso, tras una llegada prematura al Real Madrid B con 16 años ju...