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jueves, 30 de septiembre de 2021

EN EL RECUERDO

LUIS RUBEN DI PALMA:

FUENTE: INFOBAE/DARIO CORONEL 

Por Darío Coronel


Un deportista puede trascender por sus éxitos y popularidad. Pero estar presente en la memoria también por sus valores lo enaltece, tal es el caso de Luis Rubén Di Palma. El recordado arrecifeño es uno de los máximos ídolos del automovilismo nacional, aunque también se destacó por sus gestos solidarios y ética con sus colegas, priorizando en casos una relación de amistad o camaradería a lograr un título. Tuvo golpes, pero siempre supo rehacerse. 





Fue el primer representante de un clan con tres generaciones de pilotos cuyo bien de familia parece interminable.


El Loco Luis, como se lo conocía a Di Palma, nació el 27 de octubre de 1944. De aquél chico que casi tuvo que criarse solo, que fue mecánico de su vecino Carlos Alberto Pairetti, a competir contra éste en el TC, donde debutó en 1963.


El 31 de mayo de 1964 logró su primer triunfo con 19 años, siete meses y cuatro días, en la VL Vuelta de Arrecifes, ante su gente. "Ganar justo en Arrecifes fue algo increíble. Pensar que hay mucha gente que nunca pudo ganar cerca de su ciudad y a mí se me dio a meses de mi debut. Eso me ayudó a conseguir publicidad. No nos sobraba plata, pero sí teníamos para presentar el auto bien armado en todas las carreras", recordó Luis. Durante 54 temporadas mantuvo el récord de ser el ganador más joven de la popular categoría, que recién batió Juan Tomás Catalán Magni (otro arrecifeño), con 18 años, seis meses y 30 días, pero siendo piloto invitado de Juan Manuel Silva en los 1.000 Kilómetros de Buenos Aires en 2017. Además, Luis se dio el gusto de ganar con las cuatro marcas en el TC.


Su época más gloriosa fue sin dudas en la década del setenta. Con autos construidos por Oreste Berta, nada menos, logró cinco campeonatos: TC (1970 y 1971), Sport Prototipos (1971 y 1972) y Fórmula 1 Mecánica Argentina (1974). En ésta categoría repitió campeonato en 1978, pero ya no estaba con el Mago de Alta Gracia. Luego llegaron otros dos títulos nacionales, ya con su propio equipo, en el TC 2000 (1983) y el Supercart (1993). Además formó parte de la Misión Argentina en las 84 Horas de Nürburgring en 1969, con los Torino que pusieron a la industria argentina bien arriba. De hecho, de los tres "Toros" que largaron, el que terminó la carrera fue el auto que más vueltas dio (334) en la clasificación general y terminó en el puesto cuarto.

Luis era intenso, con mucha adrenalina y corría con lo que fuese. Entre 1970 y 1972 participó de los 1.000 Kilómetros de Buenos Aires con el Berta LR, un prototipo argentino que se midió a los Porsche y Ferrari que eran referencias del Mundial de Endurance. Tuvo buenos parciales, pero sin poder concretar en aquellas carreras en el Autódromo Oscar y Juan Gálvez. 


También en las 24 Horas de Le Mans en 1973, Di Palma compitió junto a su amigo Néstor Jesús García Veiga. Con una Ferrari 365 GTB/4 fueron 29° en la clasificación general y 10° en su clase. Sumó dos ediciones del Rally de la República Argentina con un Audi Quattro en 1983 (abandonó por un despiste) y en 1984 (desertó por una falla en el motor), fechas válidas por el Mundial de la especialidad.


Sin ser un técnico o ingeniero y sin haber cursado el colegio secundario, supo prepararse sus autos y hasta fue uno de los pioneros con las energías alternativas al punto de poner en pista un Torino con motor impulsado a GNC en una carrera del Supercart, en Buenos Aires en 1990. El auto tuvo fallas mecánicas en carrera, pero su apuesta fue un hito.


Quiso mucho a su Arrecifes donde llegó a ser precandidato a intendente para las elecciones de 1999. Era un apasionado por los motores y la velocidad. También le gustaban las motos y lanchas. "Corro porque me gusta y lo siento. Aunque me gusta más volar. Soy mucho más feliz arriba de un avión que de un auto de carrera", aclaraba y por eso piloteaba ultralivianos, aviones y helicópteros, donde con uno de ellos perdió la vida en un accidente en Carlos Tejedor (Buenos Aires) el 30 de septiembre de 2000.


Tenía 55 años y en sus días finales trabajaba a destajo para poner en pista otro Torino para el TC. En su epílogo dentro de la octogenaria categoría, logró su último triunfo el 13 de setiembre de 1998, en Buenos Aires. Muy emocionado en el podio dio un mensaje que sonó a despedida, pero también demostró su grandeza: "a la juventud le pido que no se apure, que todo llega". Eran los tiempos en los que cinco Di Palma largaban una carrera de TC: Luis y Andrea como acompañante y como competidores, José Luis, Marcos y Patricio.


Logró 103 victorias en total. Fue un notable piloto, entre los diez mejores de la historia de pista en nuestro país. Tenía espíritu combativo y siempre se brindó por el espectáculo. Muy áspero, pero con códigos. Nunca se puso el casete para declarar. Carismático y adorado por el público está a la altura de Juan María Traverso, aunque el "Flaco" nunca fue preparador de autos. A su vez Luis era un líder natural que arriba y abajo del auto fue clave en el nacimiento y fortalecimiento de categorías como el TC 2000 (trabajó mucho para su organización y televisación), la Fórmula 2 Codasur, el Club Argentino de Pilotos y el Supercart.


Afirmaba que "a mí me interesa ir solo una vuelta primero por carrera. Eso sí, que sea la última". También que "si vos tenés algo, como lo tengo yo, es probable que la gente te envidie un poco, pero si vos hacés que te tengan envidia, es mucho peor". En tanto que sus afectos siempre fueron lo más importante: "Más que nada me gustaría ver a toda mi familia realizada. 


Cada uno en lo suyo, pero feliz, como cuando me subí al primer auto a los 19 años y empecé a ser Di Palma, el corredor. Desde ese entonces hice lo que me gusta y viví como siempre lo soñé". Antes de partir manifestó que "yo estoy viejo, pero tengo cuatro hijos con mi sangre, con el apellido Di Palma, que darán lucha por mucho tiempo en el automovilismo. Eso me basta para sentirme satisfecho y orgulloso".



El recordado periodista Alfredo Parga contó una vez una gran anécdota: "Una vez Luis me dijo, 'si hubiese sido Reutemann, le hubiese tirado el auto encima a Piquet' (por la definición del título de la Fórmula 1 en 1981). Yo lo miré y le dije que no le creía, ya que no era una mala persona y deportista para llegar a ese extremo. El Loco sólo me lo había dicho por un impulso y ambos sabíamos que una actitud tal en pista, no era genuina en él".


Pero, para conocer más a fondo su vida qué mejor que el testimonio de sus hijos. Infobae habló con ellos: "Lo que más me marcó fue su humildad. Siempre me decía 'el día que tengas un taller saludá desde el que prepara los motores hasta el que limpia el piso'. Nos educaba con el ejemplo", sostuvo Patricio. "Chocamos varias veces porque ambos somos de fuerte personalidad y como buen Di Palma nunca nos guardamos nada. Pero nunca me cerró la puerta y cuando me equivoqué y le pedía disculpas, él estaba ahí", agregó el "Negro" Di Palma.


"Era muy laburante y antes de su muerte estaba armando un Torino para TC. Quería correrlo él, pero cuando se enteró que yo me había quedado sin auto, me dijo 'correlo vos y luego armamos otro para mí'. Cuando falleció me tuve que hacer cargo de la preparación y ahí aprendí a tener mi propio taller. También, cuando terminé de armar ese auto luego lo corrí y gané en Buenos Aires en 2003. Fue increíble porque la marca (Torino) estuvo 28 años sin ganar y la última victoria había sido con mi viejo", recordó el campeón de la Clase 3 de TN en 2005.


"Por ser el más grande agarré la época de sus campeonatos en el TC, el Sport Prototipos y la Fórmula 1 Mecánica Argentina (F1 MA). Él vivía el automovilismo de forma más amateur. Durante toda su vida mi viejo ayudó a mucha gente, incluso a colegas. Hasta llegó a perder campeonatos con tal de evitar romper una buena relación. Por ejemplo, era muy amigo del "Nene" García Veiga. 


Ambos compartían equipo y llegaron a definir un campeonato de la F1 MA en 1973. En la última fecha en Comodoro Rivadavia mi papá le dio el nuevo motor que había preparado Berta que era un Tornado con inyección, con 20 caballos más… Luego en 1980 peleaba con Maldonado en la Fórmula 2 Nacional. A Yoyo se le rompió el motor y mi viejo le dio uno de los suyos y perdió otro título. 


Y en 1986 el abuelo de Agustín Canapino (actual tricampeón de TC) le rectificaba motores de ultralivianos y le dijo que 'su hijo estaba estudiando, si le daba una chance en su equipo'. Mi viejo se la dio. Ese chico era Alberto Canapino (uno de los chasistas más importantes del país). Era su primer trabajo y le preparó el VW 1500 que ganó en la primera carrera del año del TC 2000 en Balcarce", afirma José Luis, que fue campeón de la Fórmula 2 Nacional en 1986 y de la Fórmula 3.000 Británica en 1994.



"Tuvo menos plata que la que pareció. Pero nunca ahorró. Recuerdo que nos decía a modo de broma 'para qué voy a guardar la plata, capaz que me pasa algo y no quiero dejársela a ustedes'. La disfrutó, se dio todos los gustos en vida y lo tuvo muy merecido", cuenta el padre de Josito, actual piloto de TC y Clase 3 de TN, y Stefano, que corre en la Clase 2 de TN.



"Extraño mucho sus consejos. A veces no le dábamos bola con la preparación de los autos, luego nos dábamos cuenta que estábamos equivocados y volvíamos a pedirle que nos diera una mano. Él siempre estaba", destaca.



"Era una persona muy generosa. Conmigo recuerdo que siempre me hacía regalos, pero nunca me trajo una muñeca, siempre eran autitos, ja, ja", recuerda su hija Andrea con una sonrisa. "Pero también fue muy generoso y solidario con mucha gente. En las carreras del Supercart iba y les alineaba los autos a sus competidores. A todos los empleados que tuvo los ayudó para que pudieran tener su casa propia. 


Cuando se inundó Pergamino (1995) agarró su helicóptero y se fue a ayudar a la gente (rescató a más de 70 personas). Llegó antes que las autoridades locales", cuenta emocionada.



"Pasó solo casi toda su niñez. Y mi abuela lo abandonó cuando tenía cinco años. Mi abuelo era custodio de Perón y era patrulla motorizada. No estaba nunca en casa. Aparte puso una parrilla en Arrecifes y mi papá se pasaba todo el día allí. Con el correr de los años pudo haber sido un resentido, pero nunca mostró rencores por nadie. Todo lo contrario. Mucho de ello es por haber tenido a su lado a mi mamá, una gran mujer que le perdonó todo", resalta su hija Andrea. Luis se casó con María Cayetana Lo Valvo, sobrina de Ángel Lo Valvo, el campeón de TC en 1939.



"Se fundió varias veces, pero se rehizo en lo económico porque era muy emprendedor. Como nunca dejó de correr, en los momentos difíciles, mucha de la plata que agarraba por los patrocinantes en sus autos la ponía en negocios como transporte de camiones, una fábrica de ultralivianos, concesionario de motos y hasta una empresa de volquetes. Supo reinventarse y arreglárselas para salir adelante", explica la madre de Juan Cruz Federici Di Palma, que compite en la Clase 2 del Turismo Pista.



"Era muy innovador. Fue el primer piloto que tuvo un motorhome en el país. Él viajaba mucho por las carreras y si bien la que más estaba con nosotros era mi vieja, mi viejo hizo todo lo posible para que no nos falte nada. Recuerdo con mucho amor las vacaciones en familia cuando nos íbamos a Embalse Río Tercero (Córdoba). Agarraba la casa rodante y en un tráiler llevaba cinco motos para nosotros", describió con nostalgia.



"Hoy le digo a mis hijos que su abuelo fue un ídolo del automovilismo, pero principalmente una gran persona. Nos enseñó a ayudar a los demás y ese es el mejor legado que nos dejó. La gente se lo reconoce. Por ejemplo, acá en Arrecifes usamos mucho la cuenta corriente en los comercios. Cuando falleció mi papá fuimos a pagar sus deudas y nadie nos quiso cobrar. 'Cómo te vamos a cobrar con todo lo que hizo tu viejo por nosotros', nos decían".



"Lo mejor que me dejó es el apellido, si no, yo no hubiese sido piloto", bromea Marcos, a pesar de que fue campeón del Supercart con 20 años y ganó 11 carreras en TC. El menor de los hermanos Di Palma hoy está afuera de las pistas e inserto en la política siendo diputado bonaerense por Unidad Ciudadana. "Fue un gran tipo que se hizo de abajo y lo más importante que nos dejó es su vocación por el trabajo. Fue incansable", dice Marcos.



"En la época que logró su último título (Supercart en 1993) ya corríamos con él. El sábado previo a la última carrera la gente de su rival, Hugo Olmi, empezó a entregar invitaciones para celebrar su campeonato, ya lo daban por hecho… Pero el 'viejo' Di Palma todavía tenía con qué pelear y se lo ganó", recordó. "Cuando ayudaba a otros pilotos con sus autos yo lo quería matar, le decía que 'estaba loco, que nadie iba a darle un mano'. Después me di cuenta que mi viejo nunca necesitó de ningún secreto técnico en los coches para ganarle a los demás, le sobró talento para hacerlo". A propósito aseguró que su padre "fue uno de los cinco mejores pilotos de la historia a nivel nacional, sin dudas".



Desde hace casi dos décadas Luis Rubén Di Palma no está de forma física. Pero pasó a la inmortalidad en el corazón de la gente porque es un icono popular del automovilismo y el deporte argentino. Era el de la sonrisa contagiosa, ese padre que hizo todo por sus hijos, el campeón con sobrados laureles, solidario con todos y un colega con valores de fierro. Hace 55 años el "Loco" comenzó a escribir su gran historia y sigue siendo resistente al olvido.



viernes, 27 de marzo de 2020

ENRIQUE CASTRO QUINI

EL ETERNO BRUJO DEL GOL


La muerte de Enrique Castro González «Quini» provoco un gran impacto en el fútbol español. Los reconocimientos y homenajes han sido constantes en esos días para recordar la figura de uno de los jugadores más emblemáticos de los años 80. En Memorias del fútbol también queremos recordar a esta leyenda del fútbol, repasando los momentos más destacados de una carrera impresionante.





Enrique Castro Quini nació en Oviedo el 23 de septiembre de 1949 aunque a los 5 años se trasladó a Avilés donde comenzó a jugar al fútbol. Su ilusión era ser portero como su padre pero tras varios años bajo los palos se destapó como un excelente goleador.

Su carrera profesional comenzó en el Ensidesa de Tercera División dónde comenzó a destacar desde muy joven. El Real Oviedo quiso ficharlo para su filial pero, aconsejado por su padre, Quini espero a otra mejor oportunidad mientras permanecía cerca de casa. No tuvo que esperar mucho ya que en 1968 fichó por el Sporting de Gijón para jugar en Segunda División. Allí llegó junto a su hermano Jesús (que sí ejerce de portero) y acaba ganándose el puesto de titular. La campaña siguiente logra consagrarse alcanzando el Pichichi de Segunda División y logrando el ascenso a la máxima categoría.

1970 es el año de su consagración ya que tras debutar en Primera División es convocado por Kubala para jugar con la selección española. Dos años más tarde, con la camiseta de España, viviría uno de los momentos más amargos de su carrera deportiva. En un partido frente a Irlanda del Norte el delantero recibió el codazo de un jugador irlandés. El golpe le fracturó el pómulo izquierdo provocándole una grave lesión de la que tuvo que ser intervenido con una delicada cirugía.

Aquella lesión le mantuvo un año lejos de los terrenos de juego, a los que consiguió volver en la 73-74 tras una lenta recuperación. Esa temporada consiguió eludir el descenso con el Sporting de Gijón con el que marcó 20 goles y ganó su primer trofeo pichichi en Primera.

Quini volvió a ser Pichichi en 1976 y tras sus buenas temporadas en el Sporting recibió una oferta para jugar en el Barclona. Pero el Sporting se negó a traspasar a su estrella, haciendo efectivo el llamado derecho de retención (con el que los clubes conseguían evitar la marcha de sus estrellas subiéndoles un 10% más el sueldo de su contrato).

Quini permanecería en el Sporting 6 años más dónde tras bajar a Segunda División vivió los mejores momentos de la historia del equipo rojiblanco. Pichichi de segunda por segunda vez en 1977, Quini y el Sporting volvieron a Primera con más fuerza que nunca. Tras quedar quintos en la 77-78, el Sporting logró el subcampeonato de la temporada siguiente. En la 79-80 logró la tercera plaza, en una temporada en la que Quini volvió a ser el máximo goleador del campeonato.

A los 31 años el Barcelona seguía detrás del fichaje de Quini, que esta vez sí consiguió firmar por el equipo azulgrana. Fue en el verano de 1980 y a cambio de 80 millones de pesetas. Sus comienzos en el Barcelona no fueron fáciles. El equipo comenzó mal y fue eliminado por el Colonia en la Copa de la UEFA. Kubala fue despedido y el mítico  Helenio Herrera llegó para revertir la situación. Los culés fueron escalando posiciones y tras ganar 6-0 al Hércules (con dos goles de Quini) se puso a dos puntos del líder, el Atlético de Madrid.

El Barcelona era el favorito al título hasta que el 1 de marzo de 1981 Quini fue secuestrado por unos maleantes armados. El jugador tenía previsto ir a recoger a su mujer y sus hijos al aeropuerto pero acabó metido en el maletero de un coche rumbo a Zaragoza.

La desaparición del delantero causó una gran conmoción en la sociedad española mientras se multiplicaban las especulaciones sobre su posible paradero. Comenzaron a llegar reivindicaciones de varios grupos anti-sistema: de un partido revolucionario español, de un supuesto batallón Catalano-Español…pero en realidad los secuestradores eran unos trabajadores con pocos recursos económicos que reclamaban 70 millones de pesetas por la liberación del futbolista.

Quini permaneció retenido en un zulo durante casi un mes, en el que no recibió noticias del exterior hasta el día 25 de marzo. Aquella tarde los secuestradores le facilitan un televisor para ver el partido de España, que jugaba un amistoso contra Inglaterra en Wembley. La selección ganó por 1-2 (goles de Satrústegui y Zamora) y le dedicó el triunfo a su desaparecido compañero.Por la noche la alegría fue doble ya que la policía consiguió detener a uno de los secuestradores y rescatar al débil y desaliñado futbolista. Casi 2.000 personas lo recibieron en su domicilio de Barcelona.

Durante su ausencia el Barcelona tuvo que jugar 3 partidos y no ganó ninguno (2 derrotas ante Atlético y Salamanca y un empate en casa ante el Zaragoza). El vestuario estaba destrozado y el Barça perdió aquella liga que acabaría ganando la Real Sociedad. Pese a perderse casi un mes de competición, Quini terminó la temporada marcando 20 goles y ganando su 4º trofeo Pichichi.

Después de su liberación Quini disculpó a los secuestradores y retiró la acusación contra ellos renunciando a la indemnización que le correspondía. Los acusados fueron condenados a diez años de prisión.

El mismo año de su secuestro, Quini consigue ganar la Copa del Rey con el Barça. El destino quiso que la final fuera con el Sporting de Gijón, al que le marcó dos goles para ganar el primer título de su carrera deportiva. Después ganaría la Recopa de 1982 ante el Standard de Leija en una temporada en la que conquistaría su quinto trofeo Pichichi. En 1983 formó un gran dúo con Maradona para conquistar la Copa del Rey y la Copa de la Liga.

En la 83-84 Quini gana la Supercopa de España. Al finalizar la temporada anuncia su retirada e incluso juega un partido homenaje organizado por el Barcelona. Durante sus años en la Ciudad Condal se gana el cariño de la afición y logra marcar el gol 3.000 del Barcelona en la Liga. Pero un mes después el delantero reconsideró su decisión y volvió a los terrenos de juego con la camiseta del Sporting. En el Molinón jugó otras 3 temporadas hasta su retirada en 1987 con  38 años.

Durante sus casi 20 años como profesional, Quini consiguió marcar 219 goles en 448 partidos en Primera División. Lo llamativo es que si sumamos los goles que marcó en sus temporadas en segunda y tercera, Quini sería el tercer máximo goleador de la historia de la Liga. Sumaría 281 goles ¡Solo por detrás de Cristiano Ronaldo y Lionel Messi! Además Quini es el único jugador en ganar 7 trofeos Pichichi (5 en Primera y 2 en Segunda división).

Con la selección española jugó 2 Mundiales (1978, 1982) y 1 Eurocopa (1980). Con la roja jugó 35 partidos y marcó 8 goles.


Tras abandonar el fútbol Enrique Castro Quini se alejó del fútbol e incluso llegó a trabajar de comercial. Pero el Sporting le ofrecería volver para ejercer como delegado del primer equipo. En 1993 recibió la noticia de la muerte de su hermano Jesús, que tras salvar a dos niños en la playa acabó ahogado debido al gran esfuerzo realizado. En 2008 la vida vuelve a golpear a Quini, al que le diagnostican un cáncer. El brujo salió adelante tras dos operaciones y siguió regalando sonrisas. El 27 de febrero  de 2018 muere inesperadamente de un ataque al corazón. Se nos fue el Brujo del gol, una leyenda del Sporting y de todo el fútbol español.


FUENTE: MEMORIAS DEL FUTBOL 


jueves, 6 de febrero de 2020

SE LLEVÓ SU RÉCORD AL CIELO

CARLOS BARISIO SE FUE DE GIRA 

El fútbol argentino llora a uno de los nombres emblemáticos de su historia: el arquero Carlos Barisio murió a los 69 años luego de pelear contra una enfermedad. El hombre que brilló en Ferro todavía sostiene hoy el récord de imbatibilidad del fútbol nacional a 38 años de haberlo conseguido.


Su nombre pasó a la inmortalidad estadística en julio de 1981 cuando sufrió un gol de Humberto Rafael Bravo en un empate 1-1 entre Ferro y Talleres que significó el fin de su emblemática marca sin recibir goles en primera división: acumuló un total de 1.075 minutos.
Lamentamos informar el fallecimiento de Carlos Barisio. Le enviamos nuestras condolencias a la familia y a sus amigos. ¡Hasta siempre, Carlitos!”, informó la entidad de Caballito por intermedio de sus redes sociales. “Carlos Barisio fue campeón con Ferro en 1982 y logró el récord, aún vigente, de 1.075 minutos sin recibir goles en el fútbol argentino. Siempre te recordaremos”, agregaron en la institución en su perfil oficial.
Al histórico Carlitos, que surgió de River en 1968 y pasó por Boca en 1983, le habían diagnosticado en el último tiempo un cáncer de pulmón“Estuve con una enfermad importante, me tengo que cuidar”, había advertido en una nota con Radio Mitre Córdoba a fines del 2018.
Su nombre quedó asociado por siempre al Verdolaga –club en el que militó entre 1978 y 1982– gracias al título en el Nacional de 1982 y aquel récord que culminó un 26 de julio de 1981 en el choque contra Talleres (la marca se había iniciado a los 3 minutos del choque contra San Lorenzo en mayo de ese año). Sin embargo, su carrera se nutrió de las camisetas de Gimnasia de La Plata, All Boys, Deportivo Armenio y Chacarita Juniors, última institución de su trayectoria profesional.
“Lo sentí como la cosecha de lo que había sembrado a la lo largo de mi carrera, porque atajar mal o bien es una circunstancia, lo importante es haber sido buena gente”, le confesó a Infobae en una entrevista que realizó el año pasado como conmemoración de su récord, el cual estuvo cerca de ser quebrado por el hombre de River Franco Armani, a quien le faltaron 109 minutos sosteniendo su valla en cero para alcanzarlo.
La institución donde es ídolo le había realizado un emotivo homenaje en octubre del 2018 para recordar su récord de 1.075 minutos sin recibir goles en la máxima categoría durante la era profesional.
Entre otras distinciones que se realizaron tras conocerse la noticia de su muerte, la cuenta oficial de la AFA publicó un mensaje: “La AFA lamenta el fallecimiento de Carlos Barisio, ex arquero de Ferro y quien posee el récord de 1075 minutos sin recibir goles en el Fútbol Argentino”. Una acción similar protagonizó River: “Homenaje del Museo River a Carlos Barisio, ex arquero de River Plate que falleció en las últimas horas. Barisio defendió la valla millonaria en 26 partidos entre 1971 y 1973. Saludamos a sus familiares y amigos”.
FUENTE: INFOBAE


sábado, 1 de febrero de 2020

LA LEYENDA QUE NUNCA SE OLVIDARÁ

EL GRAN KOBE BRYANT

FUENTE: BUSCOBIOGRAFIAS.COM

Artículo: Biografía de Kobe Bryant 
 Autor: Víctor Moreno, María E. Ramírez, Cristian de la Oliva, Estrella Moreno y otros
 Website: Buscabiografias.com
 URL: https://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/9852/Kobe%20Bryant 
 Publicación: 2018/04/16 
 Última actualización: 2020/01/27 
 Fecha de acceso: 2020/02/01

Kobe Bryant

(1978/08/23 - 2020/01/26)



Kobe Bryant nació el 23 de agosto de 1978 en FiladelfiaPensilvania.

Fue el hijo el menor tras sus hermanas Shaya y Sharia, de Pamela Cox Bryant y de Joe "Jellybean" Bryan, ex jugador de Philadelphia 76ers.

Pasó gran parte de su niñez en Italia. En 1991 volvieron a los Estados Unidos.


Asistió al Lower Marion High School donde consiguió un gran reconocimiento nacional siendo el segundo jugador que saltó directamente del instituto a la NBA sin pasar por ninguna universidad.

En 1996, Bryant fue transferido a Los Angeles Lakers. Los dos primeros años no jugó mucho, pero cuando Phil Jackson llegó al equipo, Bryant pasó a ser titular.

Triunfó en los All Star Rookies siendo el máximo anotador con 31 puntos, y ganando el concurso de mates.

En su segunda temporada en la NBA fue elegido como integrante del quinteto titular para el All Star. En su tercer año en este equipo, promedió 20 puntos por partido.

Se complementó muy bien con Shaquille O'Neall, consiguiendo juntos tres títulos consecutivos bajo la dirección de Phil Jackson. El primero en el año 2000 frente a Indiana Pacers, el segundo en el 2001 frente a los Filadelfia 76ers y el tercero en el 2002 frente a New Jersey Nets.


En el año 2004 Shaquille O'Neal fue traspasado a Miami Heat y Phil Jackson, Gary Payton y Karl Malone dejaron el equipo, convirtiéndose así en el líder del mismo, pero Bryant no pudo llevar a Los Lakers a los playoff durante la temporada 2004-2005, por primera vez en una década. El jugador no entró en ningún quinteto defensivo y fue relegado al tercer mejor quinteto de la temporada.


En la temporada 2005-06 volvió al equipo Phil Jackson, entrando de nuevo en playoffs. Bryant fue el máximo anotador de la liga con 35,4 puntos por partido. En la temporada 2006-2007 disputó su noveno All-Star Game y ganó su segundo MVP del partido. La siguiente temporada el equipo funciona bastante bien, contando con jugadores como Lamar Odom, Andrew Bynum, Derek Fisher o Pau Gasol.

Kobe es nombrado MVP de la temporada regular. Con su equipo en semifinales de playoffs, le otorgaron el premio de MVP de la NBA. En la temporada 2008-2009 el jugador logró su cuarto título de la NBA, además de su primer MVP de las finales. La temporada siguiente los Lakers consiguieron por tercera vez consecutiva el campeonato de la Conferencia Oeste.


El 30 de noviembre de 2015, Kobe Bryant anunció su retirada con un poema dedicado al baloncesto después de 20 años en activo y en el momento más bajo de la carrera del legendario escolta de Los Angeles Lakers.

Sus camisetas con los números 8 y 24 fueron retiradas por Los Angeles Lakers el 18 de diciembre de 2017, la primera vez en la historia que a un jugador le retiran dos números del mismo equipo.

El 18 de abril de 2001 contrajo matrimonio con Vanessa Laine con quien tiene tres hijas: Gianna Maria-Onore Bryant, Natalia Diamante Bryant y Bianka Bella Bryant Laine presentó la demanda de divorcio el 17 de diciembre de 2011 alegando diferencias irreconciliables.


Falleció en un accidente de helicóptero , el 26 de enero del 2020,cuando el aparato colisionó con una colina en calabasas (California). También viajaba y perdió su vida, tenía solo solo 13 años y se dirigian a un campamento de La Mamba para un entrenamiento.


  • Draft de la NBA: 1ª ronda (puesto 13), 1996 por Charlotte Hornets
  • Equipo: Los Angeles Lakers (1996-2016)
  • Posición: Escolta
  • Dorsales: 24 y 8
  • Padres: Pamela Cox Bryant y Joe Bryan
  • Cónyuge: Vanessa Laine Bryant (m. 2001)
  • Hijos: Gianna Maria-Onore Bryant, Natalia Diamante Bryant, Bianka Bella Bryant
  • Nombre: Kobe Bean Bryant
  • Altura: 1,98 m

jueves, 28 de noviembre de 2019

UN GRAN ARQUERO EN SILENCIO

HECTOR RODOLFO "CHOCOLATE" BALEY


De los mejores arqueros argentinos de los años 70-80: Héctor Rodolfo Baley. Chocolatín jugó en Estudiantes, Colón, Huracán, Independiente y terminó en Talleres de Córdoba.




Compartimos fragmentos de la nota que le realizó a Chocolate Baley en El Gráfico Carlos Ferreira el 30 de marzo de 1982 titulada: TAPÓ EL PASADO, ATAJÓ EL FUTURO.


- En Puerto Comercial de Bahía Blanca, donde empecé, jugaba de cuatro o de siete; jugaba al básquet, al vóley, a todo. Pero lo que menos me gustaba era el fútbol. Somos cuatro hermanos y como papá era arquero y a ninguno de nosotros nos tiraba el puesto, un día pensé que alguno tenía que darle el gusto al viejo. Fui al arco y me quedé.


Es una experiencia hermosa, pero también cruel. Uno participa de un juego colectivo pero está solo. Es un puesto raro, ingrato. Un jugador se equivoca cuatro veces y no pasa nada; el arquero se equivoca una y su equipo pierde, o no gana. Hace unos días en una práctica de la Selección, Gallego hizo de arquero y después me decía lo difícil que era, lo distinto que se veía desde adentro. Y es así. Desde afuera parece más fácil. Date cuenta: tenés que cuidar una cosa que está detrás tuyo, ni siquiera la tenés adelante…es un puesto de locos, o de bobos, como dicen algunos.


Cuando el café humea aparece en el periodista una pregunta al comienzo confusa, temerosa. Baley la hace fácil. Tiene que ver con su piel, con su ser de hombre negro. Y me cuenta que no tiene problema en hablar de eso. Realmente tuvo problemas con su negritud; hubo una época en que creyó que su color lo separaba de la gente, lo hacía distinto y hasta antipático. El complejo fue desapareciendo. Viviana, su esposa, asistente social, fue el bastón en que logro apoyarse para salir de esa absurda convalecencia.


- Me gustaría saber cuál es mi origen, el de mi apellido. Creo, pero no estoy seguro, que mis antepasados eran de una colonia inglesa. Mi abuelo era negro.


FUENTE: EL GRÁFICO

miércoles, 27 de noviembre de 2019

ENTRE LOS MÁS GRANDES

PASCUAL PEREZ, SIMPLEMENTE PASCUALITO


(Tupungato, 1926 - Buenos Aires, 1997) Boxeador argentino. Con un total de 84 victorias en 92 combates a lo largo de su carrera profesional (57 de ellas por KO), el argentino Pascual Pérez, llamado el Pequeño Toro de La Pampa, fue uno de los mejores púgiles en la categoría de peso mosca de todos los tiempos. Poseedor de un físico poderoso, basó su estilo en la rapidez y en la potente pegada de su golpe favorito, el crochet.



Fue el menor de los nueve hermanos de una familia cuyos padres se dedicaban a la recolección de la vid. Desde niño ayudó a éstos en sus tareas hasta que, al trasladarse la familia a Las Heras, población cercana a Rodeo de La Cruz, el joven Pascual comenzó a frecuentar un gimnasio que se encontraba en esta última localidad. Pronto comenzó a experimentar un interés creciente por el boxeo, lo que le hizo tomar la determinación de hacerse boxeador, a pesar de la negativa de sus padres. No obstante, su tío Juan, ex-boxeador, acabó por terminar de convencer no solamente a Pascual, sino también a sus progenitores.


Con un par escaso de centímetros por encima del metro y medio de altura y apenas 46 o 47 kilos de peso, comenzó su carrera amateur a los dieciocho años. El inicio no pudo ser más fulgurante: ganó los primeros cinco combates por KO, lo que lo llevó a una imparable ascensión hasta convertirse primero en campeón de su país, y nada menos que en campeón olímpico en los Juegos de 1948, celebrados en Londres, donde venció en la final a Spartaco Baldinelli. Su balance como aficionado se había cerrado con 125 combates ganados y un título olímpico.


La profesionalización era, pon lógica, el siguiente paso. No obstante, prefirió no rentabilizar sus posibilidades por el momento, y trabajó para el Gobierno argentino durante cuatro años. Sin embargo, las estrecheces económicas le hicieron tomar la decisión de dar el salto a la categoría profesional. Debutó el 5 de diciembre de 1952, con 26 años de edad, ante José Giorino, en Gerli, por el título de campeón argentino de peso mosca. Por esta primera victoria recibió tan sólo 150 pesos. Su irrupción en los rings profesionales argentinos fue un torbellino, hasta el punto que Juan Bishop tan sólo pudo perder a los puntos frente al joven púgil de Tupungato. En definitiva, Argentina se le había quedado pequeña.


Parecía decidido a abandonar el boxeo profesional, ya que la única manera de seguir ascendiendo era luchar por el título mundial, en esos momentos en manos del japonés Yoshio Shirai, y desde el país sudamericano era prácticamente un sueño luchar por el título con un púgil del otro lado del Pacífico. Pero pudo probar suerte gracias a que un empresario foráneo accedió a hacerse cargo del combate y del viaje de Shirai, que aceptó trasladarse a Argentina. El combate tuvo lugar el 24 de julio de 1954; Pérez, con tan sólo 20 combates como profesional, hizo una espléndida pelea y acabó forzando el empate con el púgil nipón (18 centímetros más alto que él), quien reconocería el mérito del argentino y le ofrecería la revancha.

El siguiente combate fue concertado para el 10 de noviembre de ese mismo año, pero una inoportuna otitis retrasó el evento hasta el día 24 del mismo mes. Pérez ganaría por puntos, con lo que forjó el episodio más importante de su leyenda. A partir de ese momento inició un periplo de cinco años que lo llevaría a defender nueve veces el cinturón de campeón mundial con los mejores púgiles del momento: el propio Shirai, el filipino Leo Espinoza (el 11 de enero de 1954), Óscar Suárez, el inglés Dai Dower (30 de marzo de 1957, en un solo asalto), el español Young Martín (el 2 de diciembre de 1957, en tan sólo tres asaltos), Ramón Arias (19 de abril de 1958), Dommy Ursúa (15 de diciembre de 1958), y los japoneses Sadao Yaoita (16 de enero de 1959) y Nenji Yonekura (10 de agosto de 1959).


Sería el tailandés Pone Kingpetch quien, el 16 de abril de 1960, le arrebatara el título. Este combate fue, a la postre, el que le hizo darse cuenta de que se acercaba al final de su carrera. Ya alejado de su exitosa juventud, Pérez inició su declive, que le hizo primero desistir del título mundial para continuar en su propio país un errático camino en los cuadriláteros. Incluso intentó en alguna ocasión más enfrentarse a los nuevos valores fuera de las fronteras argentinas, pero la realidad pudo con su tesón y abandonó definitivamente el circuito profesional en 1964, tras haber sido vencido por KO en dos ocasiones consecutivas.


En toda su campaña llegó a recaudar cerca de cuatrocientos mil dólares; no obstante, como suele ser desgraciadamente habitual en el mundo del boxeo, el dinero se fue como llegó, y en las últimas ocasiones en las que se batió lo hizo más por problemas económicos que por seguir demostrando su indiscutible ciencia boxística con púgiles mucho más jóvenes y en mejores condiciones físicas que él, cuando ya contaba con más de cuarenta años, como pudo ponerse en evidencia en sus combates con Efrén Torres o Eugenio Hurtado.


A pesar de ese final desdichado, pues no tuvo la suerte de abandonar su carrera en la cima del éxito (al fin y al cabo cuando estuvo en la cumbre jamás rechazó un combate), Pascual Pérez ha pasado a los anales del boxeo como el primer campeón mundial argentino. Considerado un auténtico héroe en su país, en 1995 su nombre fue incluido en el Salón de la Fama del Boxeo de Nueva York.

FUENTE: BIOGRAFIAS YVIDAS.COM

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