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jueves, 28 de mayo de 2026

"HISTORIAS DE VIDA"

EL EX JUGADOR DE RIVER PLATE QUE SUFRE DE ELA:

FUENTE: MITRE

Ariel Medri compartió cancha con Pipo Gorosito y Claudio Paul Caniggia en una época en la que River tenía planteles repletos de jugadores de primer nivel. Sin embargo, su carrera fue de mayor a menor, se retiró sin poder vivir del fútbol y trabajó durante años en una cabina de peaje.




A sus 60 años, Medri lucha contra la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), una enfermedad degenerativa que le hizo perder el habla y lo obligó a dejar de trabajar en el mundo del fútbol.

En diálogo con Infobae, contó: “Estoy internado para una mejor atención. Debés tener un poco de paciencia porque hay días que mis manos pueden escribir, porque ya no hablo”.

“Estoy en rehabilitación. Estoy internado para una mejor atención en el Hospital Samco de Maggiolo, donde yo vivo. Estoy bien, pero tuve que dejar mi casa y parte de mis recuerdos. Y la casa de uno, viste, es tu casa. Extraño las comidas, el ambiente y a mis cuatro hijos (Leonel, de 38 años; Natalí, de 34; Gianluca, de 22 y Nicole, de 20)”, completó sobre su actualidad.

En 2020, el exdelantero fue al médico para una serie de estudios y se encontró con el diagnóstico que le cambió la vida: “Fui al neurólogo, luego de unos estudios. Me derivó a Rosario y ahí me dijeron. Ahora estoy mal si lo comparo con aquel momento”.

En plena lucha, Ariel recibe ayuda de otros futbolistas con los que compartió equipo: “Algunos ex compañeros de River me aportan dinero vía transferencia, entre 40.000 o 50.000 pesos cada uno. Eso habla de por qué River ganó todo en aquella época. Me encanta la acción más que el importe. Ellos no tienen obligación conmigo".

“No es mi intención ni la de mi familia pedir ayuda a los clubes, pero me siento muy querido por todo lo que la gente me brinda, gracias a Dios”, cerró sobre su pelea contra la ELA.

Para costear el tratamiento, Medri puso a la venta un auto que usaba para trabajar en la Ruta 8, cuando era cajero en una cabina de peaje. “Ahí trabajé hasta el 30 de enero de 2024, en el kilómetro 381″, contó como particularidad de su vida después del fútbol.

Recordando su debut, contó por qué le tocó jugar tan poco: “Ese día, iba a jugar de titular, pero volvió antes de tiempo un compañero y fui al banco. Entré 90 segundos, toqué una sola pelota y chau“.

Al ser consultado sobre su particular récord -el jugador con menos minutos en la historia de River-, Medri fue sincero: “Fue un lujo. Fui un chico de pueblo, humilde, que antes gritaba el Mundial 78 arriba de un camión, y ocho años después, estaba ahí compartiendo vestuarios con figuras de River. Hacerle un gol a Boca en Reserva con la cancha llena fue impagable. Fue el gol más lindo de mi carrera”.

A los 34 años, después de perder lugar en el fútbol profesional, el ex River colgó los botines en Arias FC, un equipo de la provincia de Córdoba. “No tenía motivación para ir a prácticas. Me había separado de mi primera mujer y andaba bajón, sin ganas”, recordó.

En el comienzo de su vida como exjugador, alternó en diferentes trabajos: “Estuve en el club de mi pueblo trabajando en inferiores desde 1996 hasta 2021, pero tuve que dejar por esta enfermedad. Amo el fútbol, es lo que más me gusta”.

En el peaje trabjó desde 2011 hasta 2024 y luego pasó por un banco de Venado Tuerto. Así recuerda esa experiencia: “Trabajé en el Banco BID de Venado Tuerto, gracias a la gestión del club Centenario, donde jugué en el 92/93. Cumplí funciones administrativas. Grababa en la computadora débitos y créditos, de 1992 a 1996, pero luego el banco cerró por motivos de liquidez”.

Valorando su vida como futbolista, Ariel lucha contra una dura enfermedad y hace todo lo posible para costear su tratamiento. “Viví siempre al día. El fútbol me ayudó a vivir, pero nunca pude vivir del fútbol”, reflexiona a sus 60 años.

sábado, 1 de marzo de 2025

HISTORIAS DE VIDA

 LA HISTORIA DE DIEGO ARMANDO DIAZ QUE HOY DEBUTO EN LA PRIMERA DE UNION DE SANTA FE:

FUENTE: "SUR 24"

Diego Armando Díaz, delantero chaqueño de 23 años, ha cumplido su sueño al convertirse en jugador de Unión de Santa Fe en la Primera Divsión del Fútbol Argentino. Su destacada trayectoria en las ligas amateurs y su peculiar método de entrenamiento, utilizando botellas de fernet como conos, lo llevaron a ser fichado por el "Tatengue".




Originario de Los Frentones, una pequeña localidad chaqueña de aproximadamente 5.000 habitantes, Díaz inició su carrera en equipos locales como Club Atlético Vía y Obras y 9 de Julio. Su talento lo llevó a las ligas santafesinas, donde militó en clubes como Susanense y Unión de Arrufó. 


En Susanense, su capacidad goleadora fue tal que, en 2024, superó en estadísticas a figuras internacionales como Harry Kane, Kylian Mbappé y Erling Haaland, anotando 50 goles en diez meses. Ahí fue donde enfrentó a Juventud Pueyrredón de Venado Tuerto eliminándolos en semifinales, para luego caer en la final ante Atlético Tostado.


Además de sus logros en el campo de juego, Díaz se hizo viral en redes sociales por entrenar con botellas de fernet en lugar de conos, demostrando ingenio y determinación. Estas imágenes captaron la atención del mundo futbolístico y, tras su paso por Sportivo Las Parejas, Unión de Santa Fe decidió incorporarlo a sus filas, inicialmente para reforzar la Reserva.


La historia de Diego Armando Díaz es un testimonio de perseverancia y pasión por el fútbol. Desde torneos regionales hasta llegar a un club de la Liga Profesional a los 23 años, su recorrido inspira a muchos jóvenes que sueñan con una carrera en el deporte.


El camino de Díaz refleja que, con esfuerzo y dedicación, es posible superar las adversidades y alcanzar metas impensadas, sirviendo de ejemplo para futuras generaciones de futbolistas.


Un 01 de Marzo del 2025 debutó en la PRIMERA DE UNION DE SANTA FE CON EL "KILI" GONZALEZ COMO DT Y CON VICTORIA INCLUIDA. 

viernes, 24 de enero de 2025

"HISTORIAS DE VIDA QUE VALEN LA PENA CONOCER"

 "LA HISTORIA DEL ARQUERO QUE TENIA UNA SOLA MANO"

FUENTE: "AL ANFULO/TyC SPORTS:

A principios del Siglo XX, el fútbol argentino empezaba a desarrollarse y entre las historias más curiosas de aquellos tiempos, hace casi 120 años, sobresale la del irlandés Winston Coe, un jugador único en su tipono tenía su brazo izquierdo y fue arquero del extinto Barracas Athletic Club.




El 12 de agosto de 1906, a pocos días del inicio de la liga, el equipo oriundo de Lanús no tenía quién ocupase el lugar bajo los tres palos tras la salida hacia el poderoso Alumni de José Laforia Baruca, considerado uno de los mejores en su puesto. Sin muchas opciones, los dirigentes de Barracas comenzaron a probar jugadores de campo en el puesto.


Así fue como Coe, lateral derecho, ofreció una solución inesperada. Si quieren les doy una mano, dos ya saben que no puedo, dijo, en una frase que quedó grabada en la historia. Ante la falta de alternativas, los dirigentes aceptaron su propuesta y atajó en el primer partido contra Estudiantes de Bueparnos Aires.


El debut tuvo murmullos, burlas y aplausos del público desde que Coe ingresó al campo de juego con un único guante. A pesar de la derrota por 2-1, su actuación sorprendió a todos. El diario La Prensa elogió su desempeño: "Muchísimos shots atajó el manco Coe, por lo cual se hizo célebre. Su modo de parar la pelota, la seguridad y la confianza con la que procede son dignas de elogio”.


Coe se mantuvo en el arco durante dos partidos más, aunque ambos resultaron en duras goleadas: 11-0 ante Reformer, líder del torneo, y 5-0 frente al poderoso Alumni.

Después, su vida personal estuvo envuelta en cierto misterio. Según relatos familiares, era descendiente de John Halstead Coe, un almirante que luchó junto a Guillermo Brown por la independencia argentina.


Otra versión, del historiador Daniel Balmaceda, dice que Coe llegó al arco recién en el partido contra Reformer debido a que tres compañeros, incluido el arquero titular Wolfredo Diggs, perdieron el tren que los llevaría para jugar en Campana.


Al margen, quedó en los recuerdos para siempre, aunque lo que no quedó en ningún registro es cómo fue que perdió el brazo, uno de los misterios más difíciles por resolver en la rica historia del fútbol argentino.

martes, 27 de agosto de 2024

"HISTORIAS DE VIDA QUE VALEN LA PENA CONOCER"

VIDA Y OBRA DE PAUL MCGRATH 

FUENTE: "KODRO MAGAZINE"

El fútbol inglés elige cada temporada al mejor jugador, mediante dos votaciones, la de la Asociación de Periodistas (PFAI) y la de la Asociación de Jugadores Profesionales (PFA). Para la Premier League 1992-1993, el primer organismo se decantó por Chris Waddle del Sheffield Wednesday, y el segundo por el defensa Paul McGrath, jugador que ya había sido galardonado en 1982 por la PFAI.




A pesar del galardón de 1993, «God» (como así le apodaban los aficionados del Aston Villa) vivió una tremenda desilusión, ya que no pudo conquistar la Premier League con el club de Birmingham, título que fue a parar a las vitrinas del otro equipo de su vida, el Manchester United, del que fue «expulsado» tras ser acusado por Alex Ferguson de ser un borracho.

 A sus 33 años, Paul McGrath realizó una gran temporada tanto con su equipo como con la selección de su país que dirigía Jackie Charlton. Todo el mundo se lo reconoció, incluso el propio Ferguson. La única persona que todavía no lo valoraba en su justa medida era el propio jugador, que no se cansaba de repetir que estaba muy lejos de convertirse en protagonista.

Para llegar hasta la cima, Paul McGrath tuvo que sudar sangre hasta el último día de su carrera. Su madre, cuando todavía era un bebé, se lo llevó a Dublín, donde pasó lo mayor parte de su infancia en un orfanato. Salió de él a los 16 años, edad en la que fue adoptado por una familia de la misma ciudad. Los padres adoptivos lo apuntaron al fútbol formativo del Saint Patrick’s Athletic, club habitual en la Premier Division de Eire. Allí se formó como futbolista, hasta que la temporada 82-83 fue traspasado al Manchester United, en el que sería el gran salto de su carrera.

Cuando Alex Ferguson se hizo cargo del Manchester United la temporada 1986-1987, quiso implantar una estricta disciplina en el seno de la plantilla de Old Trafford. El técnico escocés confesó muchas veces que cuando llegó se encontró con unos futbolistas que estaban más preocupados por la bebida que por el fútbol. Ferguson fue especialmente duro con Paul McGrath, acusándolo de estar obsesionado por el alcohol. El escocés confesó que más de una vez, después de un entrenamiento en la sesión de tarde, decidió hablar con el jugador, con su mujer y con el médico del club, con la única idea de devolverlo por el camino de la tranquilidad.

La decisión de Ferguson de no contar con McGrath por «borracho», como así lo definió, provocó que el irlandés tuviera que dejar el Manchester United y fichara por el Aston Villa de Birmingham, tras ser rechazado por el SSC Napoli.

Desde aquel entonces muchas cosas se dijeron de él, pero su siguiente entrenador en el Aston Villa, Ron Atkinson, no se cansó nunca de repetir que era el mejor defensa del mundo. Por su parte, el seleccionador de su país, Jackie Charlton, dijo que “no puedo encontrar otro jugador como él. McGrath es un milagro de la naturaleza, ya que a pesar de estar siempre lesionado, lo da todo en el campo y logra superarse día a día”. La realidad era que Paul padecía una lesión crónica en las dos rodillas, que le imposibilitaba entrenar durante la semana con el resto de sus compañeros, «si lo hiciera no podría jugar el fin de semana». A pesar de ello, McGrath rindió como el que más en el campo, aunque cuando acababan los partidos sentía un gran dolor en sus rodillas que lo mortificaba, razón por la cual se aficionó a la bebida.

El jugador acabaría su carrera en el Sheffield United la temporada 1997-1998, tras un año en el Derby County. Fue un total de 83 veces internacional (el 7.º que más partidos ha disputado), anotando 8 goles y participando en dos Mundiales (90 y 94). En su carrera sumó 598 partidos, 31 goles, 1 FA Cup, 2 Football League Cup, 1 PFAI Players’ Player of the Year, 1 PFA Players’ Player of the Year, y fue Aston Villa Player of the Season en 4 temporadas consecutivas, entre otros reconocimientos.

miércoles, 8 de mayo de 2024

HISTORIAS DE VIDA QUE MERECEN SER CONOCIDAS

EL TRAGICO FINAL DE VICTORIO " CASA

FUENTE: "TyC SPORTS":

Casita fue un grande y de no haber mediado aquello, hubiera sido más grande todavía. A veces me daba vergüenza gritar un gol mío porque él se pasaba a cuatro o cinco tipos, los dejaba tirados y me la dejaba servida. Fue un grande con todas las letras”. La frase es de Héctor Veira, y está dedicada a su amigo Victorio Casa, con quien coincidió en las juveniles de San Lorenzo y en el recordado equipo de los Carasucias.




El Bambino hablaba de lo había ocurrido el domingo 11 de abril de 1965. En aquella fecha, se había suspendido el fútbol por una terrible lluvia que invadió a Buenos Aires. El cuadro de Boedo debía visitar a Argentinos Juniors por la primera fecha del Torneo Local, todos los futbolistas habían sido liberados de la concentración y Casa había decidido salir en una noche que le cambiaría la vida.

El propio Casa detalló aquella trágica secuencia: “Había llegado el martes de Mar del Plata. Martes, miércoles, jueves y viernes me acosté a las 9. Y el sábado nos concentramos. Si la fecha no se suspendía me iba a dormir temprano y no pasaba nada. A las 7 dejé a Telch (Roberto), que estuvo a punto de venir conmigo. Los fuegos artificiales fueron a las 9. ¡Se salvó el Oveja!”.

El marplatense estaba en su auto, un Valiant blanco, junto a su amigo y peluquero José Ariel Delgado y dos mujeres cuando decidió estacionarse enfrente de la Escuela de Mecánica de la Armada (Ex ESMA, hoy Espacio Memoria y Derechos Humanos), donde el estacionamiento estaba prohibido por ser una zona militar.

Un guardia lo vio y le hizo señas para que se retire, pero él no se dio cuenta por el volumen de la música. ¿Qué pasó? El centinela le disparó al auto con una ametralladora, lo que le provocó a Casa la pérdida del brazo derecho. Por fortuna, a sus acompañantes no les ocurrió nada.

Herido, Casa caminó por Av. Libertador hasta que un taxista hincha del San Lorenzo lo reconoció, lo subió a su auto y lo trasladó al Hospital Pirovano. El director del hospital, doctor Marcos Sonneberg, había resuelto someterlo a una operación de urgencia. “Su brazo era una verdadera papilla”, describió el médico al ver que le destrozaron el cúbito y el radio al delantero.

Además, una radiografía mostró que había recibido otro disparo en el abdomen, sin orificio de salida, pero con la “suerte” de que el proyectil se alojó debajo de una costilla y no le dañó ningún órgano vital.

Apenas días después, recibió visitas en el hospital con un inesperado y sorprendente sentido del humor que mantuvo a pesar de la tragedia que sufrió. “Perdone que no le de la derecha, es que no la tengo”, se había disculpado irónicamente Casa del locutor Antonio Carrizo, que pasó a saludarlo.

Al mes del accidente volvió a entrenar. Regresó oficialmente el 25 de mayo por la novena jornada del campeonato ante Banfield (derrota 2-0) y fue uno de los mejores del cuadro de Boedo. “Fue el Casa conocido. El de la pirueta intrascendente o el de la apilada genial. Sufrió las consecuencias de integrar un equipo derrotado. Sin moral. Donde acaso –paradójicamente- era la excepción. Por entereza. Por ganas. Por amor propio”, calificó la revista El Gráfico.

Victorio Casa se percibía como un futbolista muy ágil, rápido, que tenía una gambeta corta que era difícil, y que todos le querían “dar”“Recuerdo una vez que gambetee a Perfumo (Roberto) varias veces y me dijo ‘lisiado, te voy a matar’ y me pegó una patada que me sacó de la cancha 10 minutos”, había contado el wing por izquierda.

Ya siendo El Manco Casa, jugó un año más en el Cuervo con un brazo ortopédico. Después pasó a Platense, luego jugó en Estados Unidos (Washington Whips y Washington Darts -era el jugador mejor pago de la North American Soccer League-) y terminó su carrera en Quilmes de su Mar del Plata natal en 1971. Tras el retiro, fue empleado del casino de La Feliz.

“Lo que más me dolió en toda la vida fue cuando San Lorenzo me dejó libre. Me pusieron de excusa que me daban el pase para que yo ganara más plata y lo mío no era la plata, yo había hecho mucho por el club. La hinchada me adoraba y yo los adoraba a ellos. Imaginate que vos tengas un perro al que le cortan la pata y lo tirás a la calle, es lo mismo”, lamentó quien posteriormente vistió los colores del Calamar.

El Manco creció en el barrio La Florida de Mar del Plata. A los 16 años ingresó a Deportivo Norte, del barrio La Perla de la ciudad balnearia, y dos años después se probó en San Lorenzo, club en el que jugó 72 partidos y marcó cinco goles en cuatro años.

El 12 de diciembre de 1965, en el Gasómetro, jugaban San Lorenzo y Boca. El Manco Casa convirtió en gol un centro que le tiraron y que el arquero Antonio Roma y el defensor Carmelo Simeone, del Xeneize, le reclamaron al árbitro del partido pidiendo mano del delantero Azulgrana. A lo que Casa le manifestó al juez: “Señor, ¿cómo va a ser mano? ¡Si soy manco!”. Finalmente, el referí convalidó la acción y fue gol del Ciclón. Una vez finalizado el encuentro, el atacante marplatense le había reconoció a sus compañero que le había dado "un cortito" con el muñón a la pelota.

Los históricos Carasucias fueron un equipo emblemático del Ciclón por haber tenido en su plantel varios pibes surgidos del semillero azulgrana con grandes condiciones futbolísticas que fascinaron a las cuervas y los cuervos, y a todo el fútbol argentino, en la década del 60. Narciso Doval; Fernando Areán; Roberto Telch; Ignacio Santamaría; el mecionado Veira y el propio Casa fueron algunos de aquellos jóvenes.

El entonces conocido como “Popoff” Casa debutó contra Ferro, en el Viejo Gasómetro, junto a Telch y Santamaría, el 9 de septiembre de 1962 con victoria por 3-2. El entrenador era José Ramos, pero quien los promovió fue el capitán del equipo José Sanfilippo, autor de dos goles en ese partido, y también quien los motivó antes del bautismo en Primera: “Chicos, como si fuese Tercera”, les había pedido el Nene.

Casita, como lo llamaban los amigos, fue un extremo izquierdo gambeteador que también vistió la camiseta de la Selección Argentina, dirigido por otro marplatense como José María Minella. Formó parte del plantel nacional que ganó de manera invicta la Copa de las Naciones de 1964 disputada en Brasil, en la que derrotaron al equipo del en ese momento bicampeón del mundo Pelé -más adelante tres veces a campeón del mundo-.

“Me gustaba mucho gambetear. Tendría que haber largado más la pelota, pero me gustaba y a la hinchada también, y yo hacía lo le gustaba a la hinchada”, había descripto su propio juego el Loco Casa en una entrevista con Mundo Azulgrana. Victorio Casa no vivió una vida, vivió dos. Un ejemplo de resiliencia. Un histórico de San Lorenzo de Almagro y del fútbol argentino.

sábado, 27 de abril de 2024

HISTORIAS DE VIDA:

N´GOLO KANTE Y SUS INICIOS ANTES DEL FUTBOL 

FUENTE:"KODRO MAGAZINE":

N’Golo Kanté, en el Al-Ittihad Jeddah de la Liga Profesional Saudí, acumula en su palmarés dos Premier League, una FA Cup, una Europa League, una Champions League, una Supercopa de Europa, una Copa del Mundo y una UEFA Nations League. Un rotundo campeón que ha triunfado bajo las órdenes de diversos entrenadores, y al que siempre se le resistió el podio del Balón de Oro, a pesar del clamor popular en redes sociales. Pero antes de llegar a la gloria, N’Golo vivió una auténtica pesadilla.




Kanté, el mayor de cuatro hermanos y hermanas, nació y creció en Géranimus para posteriormente pasar a Rueil Malmaison, ambos considerados barrios marginales de la capital francesa. Este futbolista nacido un 29 de marzo de 1991 tuvo que sobrevivir literalmente des de su niñez, recogiendo y vendiendo basura reciclable cada día para poder ayudar a sus padres a sostener el hogar. Progenitores que llegaron en 1980 a la capital francesa procedentes de Mali.

La desgracia se cebó aún más cuando a sus siete años falleció su padre. Era 1998 y mientras Francia vivía en la alegría de la consecución de la Copa del Mundo, la familia Kanté vivía entre la tristeza y la desesperación por una situación que ya no podía ir a peor, habían tocado fondo.

El joven N’Golo entre la depresión y el abandono vio en el fútbol no solamente una salida profesional, sino una vía escape para intentar mejorar su ánimo. Así que decidió realizar pruebas en distintos clubes como el Rennes, Sochaux y Lorient. Todos, absolutamente todos, le cerraron las puertas debido a su baja estatura. Fue entonces cuando decidió claudicar y estudiar para ser contable, le quedó claro que el fútbol tan solo podía ser un hobby para él. Así que finalmente aceptó enrolarse en el fútbol base del JS Suresnes, de los suburbios de París.

Tal fue su influencia en este club de barrio, pese a su juventud, que fue designado a los dos años de su llegada como tutor para formar a jugadores más jóvenes que él. Cuando cumplió 5 años en el club, recibió una llamada que suponía por fin una primera oportunidad para volver a soñar con ser profesional.

No fue hasta 2010 cuando a Kanté se le presentó la primera oportunidad de llegar a los reservas del Union Sportive de Boulogne. Fue fichado por el propio presidente de la entidad tras la recomendación de un miembro de su modesto equipo de scouting. No era un paso definitivo al profesionalismo, pero sí un salto hacia el mundo semiprofesional que le permitiría poder ofrecer un pequeño sueldo real a su familia.

Tras una larga y difícil adaptación al ritmo de juego de su nueva categoría, en el último encuentro de su primera temporada con los «rouges et Noirs» debutó con el primer equipo en el último partido de la temporada de la Ligue 2, el 18 de mayo de 2012, en la derrota en casa de su equipo, ya descendido, ante el Mónaco, sustituyendo a Virgile Reset.

Durante la temporada 2012-13, jugó en la Championnat National (tercer nivel francés) con ficha del primer equipo y un sueldo profesional bastante discreto, perdiéndose solo un partido de liga. El 10 de agosto marcó su primer gol, el único en una victoria sobre el Luzenac en el Stade de la Libération, y sumó dos más a lo largo de la campaña.

En 2013, se incorporó al Caen, de la Ligue 2, donde por fin consiguió un sueldo con relación a su calidad, devolviendo la confianza al club disputando hasta 38 partidos durante su primera temporada, en la que el equipo quedó tercero en la Ligue 2, lo que le valió el ascenso a la Ligue 1. En su segundo partido, el 9 de agosto, marcó su primer gol para empatar en la victoria por 2-1 en el campo del Laval.

La temporada siguiente fue la de su explosión, Kanté jugó 37 partidos para que el Caen se mantuviera en la máxima categoría; su única ausencia fue la expulsión en la derrota por 0-1 en casa ante el Rennes el 30 de agosto. Tres semanas antes, marcó su primer gol de la temporada en la victoria por 3-0 en Evian. Como nota curiosa hay que destacar que recuperó el balón más veces a lo largo de la temporada que cualquier otro jugador en Europa.

La liga francesa se le había quedado pequeña, y llegó una llamada que cambiaría su vida por completo, la de Steve Walsh, que había gestionado previamente los fichajes de Jamie Vardy y Riyad Mahrez al Leicester. El 3 de agosto de 2015, se unió al Leicester con un contrato de cuatro años, debutando cinco días más tarde sustituyendo a Vardy durante los últimos ocho minutos de una victoria por 4-2 en casa contra el Sunderland. El 7 de noviembre, marcó su primer gol en la Premier League en una victoria por 2-1 en casa contra el Watford. Y el resto ya es historia.

 

martes, 23 de abril de 2024

HISTORIAS QUE VALEN LA PENA CONOCER:

 JOSE BARRITA "ALIAS EL ABUELO"

FUENTE: INFOBAE

Cuando en el otoño de 1952 Alejandro Barritta y Antonia Orcelli decidieron tener un hijo, no se imaginaban que estarían forjando el mito más famoso entre los barrabravas argentinos. José, a quien el apellido paterno le caería como anillo al dedo, nació el 5 de enero de 1953 en Spilinga, un pueblo de la región de Catanzaro, en la provincia de Calabria, Italia. A miles de kilómetros de ahí y 28 años después se transformaría en el Abuelo, el hombre que cambió radicalmente el modo en que los barras influirían en nuestro fútbol. El manejo y reventa de las entradas, el peaje a los puestos de comida y bebida, el incipiente merchandising ilegal, el dinero extorsivo disfrazado de “aportes solidarios”, los viajes al exterior, y hasta la creación de una fundación La Doce y violencia, mucha violencia, fue el legado que construyó José Barritta, el Abuelo, aquel que viajó de Spilinga a la Argentina cuando apenas tenía dos años, vivió en La Boca hasta los seis y después se afincó en San Justo, aunque su reino siempre fue la Bombonera.



Claro que antes de ser barra, el Abuelo soñó como todo pibe un futuro dentro del campo de juego. Primero se probó como siete en Almirante Brown pero no quedó. Después fue a Excursionistas, lo pusieron de ocho y le dijeron que tenía un lugar en las inferiores. Tenía 14 años y el sueño de vivir de lo que amaba. Decidió entonces dejar el colegio. Pero el Bajo Belgrano quedaba muy lejos de San Justo. Su padre no lo autorizó. Y si no quería estudiar, tampoco iba a vaguear. Así que lo metió a trabajar en un aserradero en Saladillo y Avenida de los Corrales, donde Mataderos linda con Lugano.

Ahí es dónde conoció a otros hinchas de Boca que formarían su grupo de choque. Ahí entendió que también podía vivir del fútbol, pero desde la tribuna. Con esos amigos y algunos que había hecho en el barrio de La Boca, ingresó en 1975 a la segunda bandeja que da a Casa Amarilla.

En dos años, Barritta logró destacarse y destacar a su grupo por encima de cualquier otro. Siguiendo a Boca a todos lados, lograron el respeto de Enrique el Carnicero Ocampo, líder por entonces, por ser fuerza de choque en cada enfrentamiento que se producía en las inmediaciones del estadio. Así, a comienzos de 1978, la banda del Abuelo pasó a formar parte oficialmente de La Doce y a disfrutar de las prebendas. Podían participar del almuerzo mensual con el plantel de Boca, tener entradas y micros gratis para viajar incluso al exterior cuando tocaba jugar de visitante en la Copa Libertadores. Pero el reparto nunca era igual. Y el Abuelo empezó a juntar grupos de distintas barriadas para generar el cisma.

Fue en 1981, en una tremenda batalla en Rosario previa al partido contra Central del Metropolitano de ese año, que el Abuelo ganó la barra y lo reconfirmó en la semana, primero con la recordada visita al predio de la Candela donde armado junto a 40 barras se presentó al plantel como el nuevo jefe y días más tarde terminó la faena en la Plaza Matheu, cercana al estadio, cuando aplastó lo que quedaba de la banda del Carnicero.

Desde entonces, Barritta montó un imperio y quién se interponía, terminaba mal. Su Doce generó un raid de violencia que provocó en 1983 tres crímenes tremendos: el de Raúl Calixto, hincha de Quilmes, Roberto Basile, de Racing, a quién mataron con una bengala lanzada desde la popular y el de Daniel Taranto, alias Matutito, el tres de la barra de River, que cayó por fuego amigo en una pelea que provocó la propia Doce.

Eran épocas en las que el Abuelo recibía 300 populares por partido y 50 plateas. Entre la reventa de la misma, los porcentajes que les cobraban a los concesionarios por dejarlos trabajar en paz, lo que aportaba el plantel y el financiamiento mediante el estacionamiento en las calles linderas a La Boca, la barra dejaba un buen ingreso. De hecho, el Narigón Herrera y Cabeza de Poronga, dos de su grupo íntimo que también integraban el Chueco Reguero, Chacarita Ambrosino, Querida Quintero, Francis de Maio, Manzanita Santoro y Carlos Zapata, consiguieron comprar dos taxis a los que hacían trabajar los días de semana.

Su poder fue tal que se erigió, además, como el jefe de la barra Argentina en los Mundiales. Comandó la excursión a México con la impunidad de regresar en pleno torneo para liderar la comparsa de la consagración de Boca ante Newell’s en Rosario y volver a tiempo para estar en el crucial partido ante Inglaterra. También fue el mandamás de los violentos en Italia 90. Era el hombre con el que negociaba Bilardo, y también Grondona. Era el que tenía llegada al radicalismo y al peronismo. Era el dueño de la pelota, tanto, que se casó con Sandra Barrios, su novia, en la mismísima sede de Boca.

Muchas son las historias que se cuentan del Abuelo por entonces, reflejadas en el libro La Doce, y todas con conexiones con el poder. Pero ese grado de impunidad fue, al mismo tiempo, lo que provocaría su caída. El primer paso lo llevó insólitamente a crear la Fundación La Doce, para blanquear el dinero conseguido de forma poco lícita. El Gobierno no objetó la ONG que obtuvo su personería el 3 de abril de 1991. Sí, el mismo día en que Boca cumplía 86 años. Cosas del destino. La residencia legal era una casa de Villa Lugano: Araujo 2781. El hogar de Rafael Di Zeo.

Para entonces, La Doce ponía banderas políticas, hacía campañas para el Gobierno, metía a sus integrantes en los Concejos Deliberantes de Capital y Provincia y acumulaba un poder nunca visto en el mundo de los tablones. Esa soberbia más el ingreso de las armas y las drogas como material habitual en la tribuna, generó un ambiente de descontrol que se vivía cada domingo de local y visitante. Robos, enfrentamientos a balazos con otras barras, la violencia en estado puro hizo que el Estado por primera vez quisiera ponerle un límite y en 1993 le cerró la Fundación, que en menos de tres años había recaudado tres millones y medio de dólares. Sí, un negocio impactante.

Pero Barritta no supo leer la realidad. Y La Doce siguió en su espiral demencial de violencia que provocaba que todos los fines de semana hubiese heridos graves. El punto culminante se dio el 30 de abril de 1994. River fue y venció en La Bombonera por 2 a 0 con goles de Crespo y Ortega. A la salida del estadio, La Doce emboscó en el cruce de Ingeniero Huergo y Brasil a varios camiones que llevaban hinchas Millonarios. Y desató una balancera infernal. Tres balazos le dieron de lleno a Angel Delgado, de 25 años, que murió desangrado. En el desbande, cayó herido al asfalto Walter Vallejos, de 19 años, que fue aplastado por otro camión y también falleció en el acto. Serían las dos últimas muertes de La Doce del Abuelo.

Él, junto a toda su primera línea, terminaron presos y tres años más tarde, la Justicia los condenó a penas de hasta 20 años de prisión. Para salvarse de la acusación por asesinato, Barritta declaró en el estrado contra sus antiguos camaradas. Zafó de esa acusación pero igual le dieron 13 años de cárcel, como líder de la asociación ilícita y por extorsión. Fue a Devoto, pero se convirtió en un paria tras su delación. Durante los días de visita, según el registro del penal, el Abuelo sólo recibía a su hija, a su cuñado Francisco y a su hermana Susana. Y deprimido, salía poco de su encierro.

Escuchaba los partidos de Boca por radio y los miraba por TV, preocupándose cada vez que la cámaras enfocaban la segunda bandeja y aparecía la bandera de “Abuelo Traidor”. Según un informe del Servicio Penitenciario Federal, durante su estadía en Devoto el Abuelo se sacó un seis en concepto general, lo que fue calificado como buena conducta. Y tras pasar 1633 días a la sombra y conseguir una rebaja en la pena tras la apelación, el 17 de diciembre de 1998 Barritta salió de prisión.

Su primer fin de año en libertad, lo pasaría en una quinta en San Miguel. Y después se recluyó en la casa familiar de San Justo, sin dar notas ni aparecer en lugares públicos. Su vida se fue apagando lentamente por una neumonía crónica que, dicen, había contraído en prisión. A fines del año 2000 tuvo que ser internado en el sanatorio San Juan de Dios, de Ramos Mejía. Pero ya no habría cura. Dos meses después y sin haber vuelto a pisar jamás la Bombonera, el 19 de febrero de 2001, a los 48 años, falleció. Fue sepultado en el cementerio de esa localidad y su féretro cubierto por una bandera de Boca. Pero ninguno de sus viejos compinches, ni jugadores y dirigentes con los que supo tratar, se hicieron presentes. Apenas un grupo de cuarenta hinchas despidió sus restos al grito de “José, querido, La Doce está contigo”. Era el final de un hombre que había marcado una época. Era el final del más famoso barrabrava de todos los tiempos.


martes, 9 de abril de 2024

"HISTORIA PARA CONOCER"

"EL DIA QUE MATARON AL PALOMO USURIAGA":

FUENTE: "TN DEPORTIVO"

Dentro de la galería de jugadores que deleitaron a los fanáticos de Independiente, en la década del 90 aparece el nombre de Albeiro Usuriaga: el futbolista colombiano se ganó a los hinchas del Rojo a base de esfuerzo, talento y goles, y quedó en la memoria también por el final trágico de su vida, ya alejado de la Argentina pero con el recuerdo aún fresco de lo que había mostrado en las canchas.

Pese a que apenas estuvo tres años en la institución de Avellaneda, el Palomo convirtió 20 tantos en 63 encuentros y ganó tres títulos vistiendo la camiseta del Diablo: el Torneo Clausura 1994, la Supercopa y la Recopa Sudamericana. Sin embargo, murió repentinamente a sus 37 años, mientras tomaba unas cervezas con unos amigos.

El día que mataron al Palomo Usuriaga: una fatídica noche en Cali

El artillero se retiró en 2003 luego de un breve paso por el Carabobo venezolano y volvió al lugar que lo vio nacer: Albeiro Usuriaga pasaba sus días en el barrio 12 de octubre, reconocido por ser uno de los más peligrosos de la ciudad colombiana de Cali. Allí, el crack cosechó varios vínculos e incluso continuó visitando a su círculo íntimo luego de haber construido su carrera como futbolista profesional.

El 11 de febrero de 2004, el delantero se había encontrado con algunos de sus amigos en un negocio dedicado a los juegos de azar y la venta de bebidas: el Palomo era un habitué ya que solía jugar a las cartas y pasar la noche en aquel establecimiento. Lejos de la figura del rockstar, el cafetero había bajado al llano, con la humildad que siempre lo caracterizó.

En un momento, y por sorpresa, irrumpió Mauricio Colorado Roldán, al que también llamaban “La Nana”. El hombre contaba con un arma en cada mano y, al cruzarse con Usuriaga, decidió apretar el gatillo hasta en trece oportunidades, sin darle al goleador la posibilidad de incorporarse. El joven agresor había aparecido a bordo de una moto y, pronto, se supo cuáles fueron los motivos que lo llevaron a cometer el crimen.

En un principio, los rumores apuntaban que el jugador había sido testigo de un asesinato de cuatro adolescentes y por su rol crítico ante los homicidios que se habían vuelto comunes en las zonas linderas. De todas formas, una serie de investigaciones judiciales impulsadas por la propia Fiscalía de Cali permitieron esclarecer los hechos y arrojar versiones aún más estremecedoras.

El día que mataron al Palomo Usuriaga: el crimen pasional de un líder sicario

Según se supo, “La Nana” era uno de los laderos de Jefferson Valdez Marind, que se desempeñaba como el líder de una de las bandas de sicarios más importantes de Cali. Aquella agrupación era comandada oficialmente por el policía Jair Molina y, tal y como lo indica su apellido, el conjunto se hacía llamar “Los Molina”. Una insólita situación había generado que tuviesen al Palomo en el punto de mira.

Usuriaga, por aquellos tiempos, estaba saliendo con una exnovia de Valdez, que no había podido resistir el hecho de que la mujer hubiese comenzado un romance con otra persona que no fuese él. Por ello, aquellos celos motorizaron un asesinato que estremeció a propios y extraños, teniendo en cuenta la importancia de la figura del delantero en Colombia y en Argentina.

El funeral del exartillero tuvo algunos condimentos imprevisibles: miles de personas se acercaron al estadio Pascual Guerrero para poder despedirlo. El número de individuos que se agolparon en el césped superó incluso las estimaciones previas: el multitudinario cortejo fúnebre llevó el cuerpo del futbolista hasta el cementerio Metropolitano de la ciudad, con música incluida.

Posteriormente, el sicario que encomendó el asesinato del talentoso jugador apareció muerto en una cancha en el barrio de Ciudad Jardín, que resalta ya que buena parte de las familias de clase alta residen allí. Las especulaciones comenzaron rápidamente: uno de los jerarcas de “Los Molina” había sido ejecutado en represalia por la muerte del Palomo, aunque aquello no pudo ser confirmado.

jueves, 4 de abril de 2024

HACIENDO HISTORIA

LA BATALLA QUE GANO FLORENCIA ROMANO Y PUDO DIRIGIR UN PARTIDO DE HOMBRES 

FUENTE: "URGENTE24.COM"

Hace dos décadas, el mundo del fútbol argentino fue testigo de un cambio significativo: la irrupción de mujeres en el arbitraje del fútbol. Florencia Romano, nacida el 26 de octubre de 1970, se convirtió en una pionera en esta transformación.

Florencia Romano, originaria de Tucumán, llegó a Buenos Aires con un sueño en mente, lista para conquistar la gran ciudad. Había acumulado experiencia dirigiendo 450 partidos en la Liga Amateur, un impresionante logro por sí mismo. Sin embargo, cuando buscó consejo del presidente del Consejo de Árbitros de San Miguel sobre su participación en la Primera Divisiónse encontró con la desaprobación. Le aconsejaron no mezclarse con los hombres en ese nivel, pero a pesar de los obstáculos, ella estaba decidida a forjar su camino en el arbitraje.

Desde una edad temprana, aprendió a enfrentar los prejuicios. En su infancia, se cortó el pelo y presentó un documento apócrifo para jugar como arquero en Tucumán CentralIncluso adoptó el nombre “Roque” porque su segundo nombre era Raquel. Aunque su padre le enseñó a jugar al fútbol, su madre la inscribió en una escuela de modelaje. Romano estaba decidida a superar estos obstáculos y continuar su camino en el mundo del fútbol.

Julio Grondona, histórico presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), se mostró reticente a la idea de que una mujer dirigiera partidos de hombres. Sin embargo, el Sindicato de Árbitros de la República Argentina (SADRA) apoyó a Romano, y Guillermo Marconi, secretario gremial del sindicato, respaldó su decisión. A pesar de la oposición inicial, Romano no se rindió y lideró un reclamo que llegó al Congreso de la Nación. La huelga de hambre que inició frente a la sede de la AFA generó un impacto significativo.

En 1998, Florencia Romano (centro) dirigió su primer partido de fútbol de la AFA. Fue el primer paso para convertirse en referí internacional, llegando a arbitrar una Copa del Mundo femenina.

Finalmente, en 1998, dirigió su primer partido bajo la órbita de la AFA en un duelo entre Victoriano Arenas y Club Social y Deportivo MuñizLa audiencia, que incluía un ambiente futbolero tradicionalmente masculinola recibió con cánticos y expectación. Su determinación la llevó a convertirse en referí internacional y a dirigir el Mundial Femenino de Estados Unidos 2003. A pesar de sus logros, nunca se le dio la oportunidad de dirigir partidos en la Primera División del fútbol argentino.

Hoy, Romano se encuentra alejada de la actividad arbitral y exploró su faceta como artista plástica en su Tucumán natal. Sin embargo, su legado persiste como un faro de inspiración para las mujeres árbitras en Argentina y en todo el mundo. Su historia abrió las puertas para que otras mujeres, como Estela Alvarez de Oliveira y Gisela Trucco, se destaquen en el arbitraje y sigan derribando barreras.

El legado de Romano sirvió de inspiración para que otras mujeres (como Stephanie Frappart, Bibiana Steinhaus y Ekaterina Kostyunina) arbitren las categorías más altas de fútbol masculino.

A nivel internacional, mujeres como Stephanie Frappart, Bibiana Steinhaus y Ekaterina Kostyunina han demostrado su capacidad en ligas de alto nivel, destacándose por su habilidad en el arbitraje. La historia de Florencia Romano es un recordatorio de que la pasión no conoce límites de género, y que las mujeres pueden ser una parte integral de la comunidad futbolística.

"HISTORIAS QUE VALEN LA PEENA CONOCER"

ESTEBAN CAMBIASSO EN RIVER FUENTE: "KODRO MAGAZZINE" Esteban Cambiasso, tras una llegada prematura al Real Madrid B con 16 años ju...