martes, 7 de enero de 2020

UN DUELO ENTRE HERMANOS

JORGE COMAS Y JUAN RAMÓN COMAS

Los hermanos Comas, Jorge Alberto (Boca Juniors) y Juan Ramón (Racing de Córdoba), se cruzaron en el Campeonato 1988/1989. En los encuentros sostenidos entre Boca Juniors y Racing de Córdoba, 1ª y 2ª rueda, ambos hermanos marcaron para sus respectivos equipos. Particular fue el partido disputado por la 2ª rueda; todos los goles del mismo fueron marcados por los hermanos.


Campeonato 1988/1989. Fecha 14. 30/11/1988.

Boca Juniors 2 v. Racing de Córdoba 1.

Boca Juniors: Navarro Montoya; Abramovich, Simón, Tavares y Hrabina; Carrizo, Marangoni, José Luis Villarreal (H. Gutiérrez) y Tapia; Perazzo y J. A. Comas (Cuciuffo). DT: José Omar Pastoriza.


Racing de Córdoba: Bogado; Del Mul, Noriega, Sotomayor y Quiñones; Barrios, Ergo, Fabbián (Ibarra) y Ceballos (R. Martínez); J. R. Comas y Amuchástegui. DT: Oscar Cadars.


Goles: PT: 20' Jorge A. Comas; 22' Juan R. Comas (penal). ST: 25' Carlos Tapia.

Juez: Crespi.

Recaudación: 513.475 Australes (9.278 entradas).

Campeonato 1988/1989. Fecha 33. 30/4/1989.

Racing de Córdoba 2 v. Boca Juniors 1.

Racing de Córdoba: Bogado; Del Mul, Sotomayor, Quiñones y H. Maldonado; Ergo, Barrios (Ceballos), Ozán y Barrella (Mugione); Amuchástegui y J. R. Comas. DT: Rodolfo Motta.

Boca Juniors: Navarro Montoya; Stafuza, Simón, Cuciuffo y Abramovich; Carrizo (Villarreal), Marangoni y Tapia; Graciani, Perazzo y J. A. Comas. DT: José Omar Pastoriza.

Goles: PT: 9' Juan R. Comas; 37' Juan R. Comas. ST: Jorge A. Comas (penal).
Juez: Loustau.

Cancha: Estadio Córdoba (Local Racing).

Recaudación: 1.760.000 Australes (13.143 entradas).
FUENTE: MEDIUM.COM

lunes, 6 de enero de 2020

DOMINGOS DA GUIA

EL MAESTRO DIVINO

En el centro de sociología del fútbol de la Universidad del Estado de Río de Janeiro, Domingos da Guia recordó la bola así, señalándola cariñosamente: "Empecé en la fábrica Bangu. Trabajando, trabajando, hasta que encontré mi amiga. Y yo fui muy feliz con ella. Conocí el mundo entero, viajé mucho y conocí a muchas mujeres".









En realidad, Domingos Antônio da Guia -carioca del barrio de Bangu, nacido el 19 de noviembre de 1911, cadete de una familia pobre y llena de cracks-, primero, fue encontrado por la pelota. Y más tarde gracias a ella, trabajó en la fábrica textil. Era un esbelto chaval fino que al contrario de los centrales comunes, desarmaba los adversarios con calma y clase y asistía a los compañeros. Ese estilo técnico -que, de hecho, es el uso de la mente en la eficacia del fútbol- encantaba a los que le veían en los partidillos. El encanto fue tal que a los 16 años, Domingos, para jugar en el Bangu en el certamen de Río de Janeiro, se volvió un obrero de la textil. Y a los 18 sería convocado en la selección nacional - marca de juventud que sólo Pelé mejoraría en 1958, con 17 años. Ese suceso atrajo la envidia de los clubes y el América carioca se quedó con él. Pero sólo dos meses, pues -de marzo 1932 a febrero del año siguiente- el ex-obrero de la Fábrica Bangu exhibió su elegancia en el Vasco da Gama.





En seguida el prestigio de ese defensa central creativo llegó a Uruguay -entonces campeón del mundo de fútbol-, y en 1933 el Nacional lo contrató para ganar el Campeonato Uruguayo. Domingos se convirtió en un dios en Montevideo, formando una dupla de defensa legendaria con Nasazzi, el astro mayor de la Celeste. Tras sus actuaciones impecables, el brasileño fue inmediatamente llamado "Muralha" y "Fortaleza", hasta que la prensa lo definió mejor como "el Divino Maestro" -el nombre más justo que nunca se aplicó a un jugador. Tanto que ese renombre le impedía salir a la calle, donde era cercado por los fans pidiendo autógrafos. Además de ser casi acosado sexualmente por las chicas uruguayas, en caza de esos verdes 20 años en flor del Divino Maestro, ciudadano brasileño y carioca.





Cuando los equipos leían en los periódicos que "es la perfección depurada de la defensa... desarma el adversario sin violencia y luego se da el lujo de hacer un pase de ataque... vengan a ver a Domingos", el deseo de contar con él crecía. A los pocos meses en Montevideo, le pidieron de naturalizarse, pero no aceptó. También, los analistas observaron que con Domingos en el campo, los estadios contaban con una media de 5.000 personas más en la grada. Pero nada de eso quitó a da Guia esa manera de ser nostálgico de la samba, del sol, de la playa, de las mujeres, de los bares y peligros de Brasil. Y volvió.





En 1934, el Vasco montó un súperequipo. Con Leônidas, viniendo de Uruguay también y Fausto reincorporado. Entonces, incluso con una propuesta financiera inferior a la de Nacional, Domingos firmó para el Vasco da Gama. Y jugando 12 partidos fue campeón carioca. Al fin del año, no resistió a una oferta de Boca Juniors, hizo las maletas otra vez, embarcó y -como en Uruguay- fue el El Divino Maestro en Buenos Aires, donde también se consagró campeón en 1935.




Con poco tiempo en Argentina, ya de los escasos jugadores millonarios, en julio del 36, Domingos fue suspendido un semestre. El Boca lo dejó volver a Río para disfrutar unas vacaciones forzadas y jugar provisionalmente en la Gávea, junto a Leônidas da Silva y Fausto -éste ya desgraciadamente tuberculoso. Además de contar con la presencia de sus hermanos Mamédio -que se suicidó- y Ladislau, ambos titulares del Flamengo. Con el fin de la sanción, en el inicio de 1937, Boca exigió su retorno para cumplir el contrato. Lo que hizo a los 24 años, casado con Erotildes. Pero en octubre, tras una lidia en el club, fue multado, y volvió a Río, a la espera del fin de su contrato con los bonaerenses. Esta vez, tras rehusar propuesta del Racing Club de París, el Flamengo lo retuvo y empezaría la fase más luminosa de su carrera.




En sus seis años en la Gávea, Domingos fue 3 veces campeón. En 1938, su estrella brilló intensamente en la selección de Brasil en el Mundial de Francia. Allí, fue considerado como el defensa central más completo del planeta. En 1944 -año del tricampeonato de Flamengo-, el Corinthians compró su pase en la mayor transacción financiera del fútbol brasileño. Y aunque no conquistó títulos en São Paulo, sería la alegría del "Timão" hasta 1947. Como corintiano, el Divino Maestro sirvió a Brasil en los Sudamericanos 1945 y 46 -este último año con el más tumultuoso (y último de Domingos en selección, el 10 de febrero) de los encuentros entre brasileños y la entonces excelente selección argentina. Sobre da Guia corren casos fabulosos.




Uno de ellos -según Zizinho, su amigo, fan y compañero en los rojinegros- en un Fla-Flu, el genial Tim, frente a él, amagaba irse para un lado, para el otro, y Domingos allí, parado, aguardando lo que el tricolor iba a hacer, por donde iba a salir, Tim insistió y el Divino, inmóvil. Allí el medio ofensivo entendió que nada había que hacer y con ese respetó al defensa central y a sí mismo, se salió de la situación con un chut. Y, cuenta Zizinho, Tim "salió insultando a todo el mundo", como hacía el incontrolable Heleno de Freitas.




El gran cronista Mario Filho (que dirigió el Jornal dos Sports y dio su nombre al estadio Maracaná) cuenta que da Guia se acaparó de una bola en su área y que el mismo Heleno -el más clásico, artístico y pasional de los delanteros centros- se lanzó sobre él como sobre un plato de comida. Pues, Domingos le dribló varias veces. Abatido, Heleno de Freitas se cayó en el campo -no se sabe si en una crisis nerviosa o de cansancio- y el Divino nuestro señor da Guia, la cabeza erguida, salió con ella en los pies, en una "domingada" más, como se llamarían sus jugadas para salir del área con la pelota controlada.




Tras el Corinthians, Domingos terminaría su carrera en el Bangu, exhibiendo un fútbol vistoso hasta 1949. Señalemos que esa relación con el equipo proletario de Moça Bonita llevó al famoso escritor Jorge Amado a confesarse rojiblanco. Años más tarde, da Guia llevaría su hijo Ademir al Bangu donde se consagró campeón juvenil bangüense, confirmando la sangre de genio que corría en sus venas. Luego Ademir sería el cerebro de la legendaria Academia de Palmeiras. Y también, en razón de la época en que actuó, el jugador brasileño que sufrió la injusticia más grande.




Además de Ademir, el Divino Maestro generó una escuela de defensas centrales finos, sus discípulos, del estilo de Mauro Ramos, Aírton y Luís Pereira, que lo consideraron su estrella guía en todo los sentidos. Y generó esa convicción de que en Brasil, el arte está sintetizado en el fútbol, como dice el novelista José Lins do Rêgo: "Dominio de nervios y de músculos que nos deja orgullosos de la especie humana". A los 89 años, Domingos da Guia falleció en Río de Janeiro el 18 de mayo de 2000. Y sin perder su flema... tan característica que Mario Filho lo comparó al mayor escritor del País: "De cierta forma Domingos fue el Machado de Assis del fútbol... Inglés por fuera, brasileño por dentro. Sobre todo carioca". Tras su muerte, en una edición especial, la revista Placar publicaba que fue electo el 5º mayor astro de la historia del Flamengo.... delante de Júnior, Romário, Leandro y Jair Rosa Pinto.



Fuente: Antonio Galvao

miércoles, 1 de enero de 2020

SE FUE UNA LEYENDA DE LA NBA

FALLECIÓ DAVID STERN COMISIONADO TÉCNICO DE LA NBA


David Stern, ex comisionado de la NBA, falleció este miércoles a los 77 años como consecuencia de una hemorragia cerebral sufrida el pasado 12 de diciembre, informó la Liga estadounidense en sus redes sociales. El comisionado emérito tuvo que ser sometido ese mismo día a una cirugía de emergencia en un centro hospitalario de Nueva York en el que murió hoy en compañía de su familia.

Stern fue incluido en el Salón de la Fama del Baloncesto Naismith Memorial en 2014. Se desempeñó como comisionado de la NBA desde 1984 hasta 2014, una carrera de 30 años que ayudó a dar forma a la Liga y convertirla en una auténtica “multinacional”.
Bajo su supervisión, la NBA agregó siete nuevos equipos y cambió a otras seis franquicias, además de ser el verdadero promotor e impulsador de la llamada globalización del deporte profesional del baloncesto estadounidense y del resto de los deportes.
Los ingresos anuales de la liga por su contrato televisivo aumentaron 40 veces, el salario promedio de los jugadores pasó de 250.000 dólares al año en 1984 a más de 5 millones de dólares, y el valor de las franquicias se disparó al superar una gran mayoría los 1.000 millones de dólares.
La NBA explotó a nivel mundial bajo el mandato de Stern, quien fue incluido en el Salón de la Fama del Baloncesto Naismith Memorial en 2014, además de ser junto con el ex presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), el español Juan Antonio Samaranch, los verdaderos artífices de la llegada de las grandes estrellas de la NBA a los Juegos Olímpicos de Verano.
El legendario e histórico “Dream Team” que hizo su debut en los Juego Olímpicos de Barcelona 92, donde ganaron la medalla de oro, fue uno de los grandes hitos que se dieron dentro del movimiento olímpico moderno.
La Liga abrió 13 oficinas en todo el mundo, organizó juegos de temporada regular fuera de Estados Unidos, el primero en deportes profesionales, además de fundar, en 1997, la liga profesional femenina (WNBA).
FUENTE: INFOBAE

lunes, 30 de diciembre de 2019

LOS GRITOS DEL GRINGO EN CAMPANA

HECTOR HORACIO SCOTTA Y SU PASO POR VILLA DÁLMINE


Consiguió lo que muy pocos pueden dejar: una marca imborrable en la historia. En 1975, hizo 60 goles para San Lorenzo y marcó el record absoluto de gritos en una temporada. Héctor Scotta, con este cañonero que en su tiempo de jugador se cansó de reventar redes y de burlar arqueros contrarios, me reencontré en 2016 despues de largo tiempo, por esas vueltas que tiene la vida. En ese entonces, a los 66 años, con el mismo físico imponente, sigue acaparando el cariño de la gente que lo vio jugar y no olvida sus éxitos deportivos y su paso por el fútbol de Campana.




-¿Te acordas de ese domingo 26 de abril del 1981, en Lima, cuando cenamos juntos con el plantel?
-Sí, es verdad. tenés buena memoria. Veníamos de jugar en Rosario ante Newell´s. Yo jugué la fecha anterior pero igual integré esa delegación que tenía como director técnico a Victorio N. Cocco.


-Con San Lorenzo, lograste dos títulos. Metropolitano 72 y Nacional 74. Fueron con la "Azulgrana" 226 partidos y señalaste 140 goles. ¿Estos hoy cuánto te valdrían?
-En realidad no tengo idea, pero gracias a ellos llegó la titularidad en la mudanza al fútbol europeo, al Sevilla de España. Despues de la vuelta al país para jugar en Ferro, otra vez en San Lorenzo, Boca y unos cuantos clubes del ascenso y entre ellos Villa Dálmine.


-El Sevilla te compró en 300 mil dólares, cifra record en su momento.
-Sí, fue despues de la gira de la Selección. Fueron los cuatro años más felices de mi vida.


-¿Qué me podes decir del 87, cuando también luciste la divisa de Villa Dálmine?
-También es hoy un recuerdo muy lindo. Fue Roberto Resquín, en ese momento el director técnico, que me tuvo en cuenta para conformar un excelente equipo. Recuerdo a Salvaggio, José Céliz, Oscar Barrios, el "Tano" Labonia, Crema, José Basualdo, entre otros muchachos generadores de una muy buena compañía. Cuando llegamos a la semifinal del torneo zonal Sureste, le ganamos el primer partido de local a Estudiantes de Río IV, por 2 a 1. El primer gol lo señaló Lucchetti y a mí me tocó la alegría de obtener de penal el tanto de la victoria. Después empatamos de visitante en Córdoba (foto) y también eliminamos a Argentino Oeste en San Nicolás y perdimos la posibilidad de ascender ante Almirante Brown. Fue una pena, es que Dálmine y su gente se merecía ese gran halago.


-Muchos no saben que te agrada jugar a la paleta.
-Fue con mi amigo Roberto Telch, que nos gustó darle al frontón con esa pequeña pelotita, costumbre que viene de cuando éramos compañeros en San Lorenzo.


-El fútbol, por su brillante trayetoria, te ha dejado seguramente, innumerables recuerdos.
-La verdad que sí, y todo eso me encanta. En mi hogar, tengo una pieza en donde se puede ver, aquella casaca de San Lorenzo con el escudito a la izquierda y sin publicidad. La de la Selección. La Nº 10 de Diego Maradona. La del Sevilla de España. Banderines, presentes recordatorios, como el de la Filial Roberto Telch. A esa pieza que ya te señalé, hoy me cuesta mucho entrar, va mi hijo Héctor Leonel. Es que pasan los años y yo me emociono mucho.


Es hincha de Independiente, cuando de chico aprendió en sus pagos de Santa Fe a pegarle con potencia a la pelota. El que siguó los consejos de Juan Carlos Lorenzo. el que conoció ser campeón, en un lugar histórico como el viejo Gasómetro de Avenida la Plata. El que con la fama nunca perdió la humildad, entendió en 1989 que por fin se merecía un descanso y también los guardavallas.



Hoy cuando lo ven, nadie deja de saludarlo. Se sacan fotos con él. "Es para la revista la Chacra", dice el "Gringo" con una sonrisa. Dicen que el que siembre, siempre algo cosecha y Héctor Horacio Scotta, recoge el fruto por darle en su pasado al hincha, tantas victorias, con sus goles, que son por su importancia, a pesar de los años ya transcurridos, muy difíciles de olvidar.


FUENTE: LA AUTENTICA DEFENSA / POR HÉCTOR TABORDA

viernes, 20 de diciembre de 2019

EL TRISTE FINAL DE BARBOSA

EL ARQUERO DEL MARACANAZO

Los vecinos de la calle Joao Romariz, en el barrio de Ramos, en Leopoldina, zona norte de Río de Janeiro, creen que en el número 56 hay un incendio. El humo aumenta. En la casa, sin embargo, todo está tranquilo. El automóvil De Soto Luxo, como siempre, permanece estacionado frente a la puerta. 

Y dentro de casa, Clotilde, vestido claro, estampado, habla y sonríe con Moacyr, camisa de seda, short oscuro y medalla de oro de Nuestra Señora Aparecida. Moacyr ve que las llamas alcanzan buena altura, entre cerámicos y flores rojas y amarillas. Llegan invitados y curiosos. 
Reciben explicaciones y asisten a la ceremonia en silencio. No miran la carne, que ya está lista para ir a la parrilla. Miran el fuego. La madera que se convierte en brasas. Es 1963 y Moacyr Barbosa está quemando los postes que, trece años atrás, fueron su prisión perpetua. Son los postes del Maracanazo, la final del Mundial de 1950 que Brasil, dijeron todos, perdió por su culpa. Cantó Tabaré Cardozo: "Quema los palos Barbosa/ del arco de Brasil/ la condena del Maracaná/ se paga hasta morir".
A  años de su muerte, Barbosa sigue sin paz. En 2009, una epidemia de dengue en Praia Grande, litoral de San Pablo, obligó a encontrar nuevos espacios para enterrar tantos muertos. 
Las autoridades quisieron remover su tumba en el cementerio municipal. Tereza Borba, heredera, resiste desde hace años y ahora quiere que la tumba sea un centro de atracción turística. Puso en subasta el trozo de uno de los postes malditos que Barbosa salvó de su propio fuego. 
Barbosa, ya retirado, trabajaba en 1963 en el Maracaná y su jefe, Abelardo Franco, le regaló los postes cuando la FIFA ordenó instalar nuevos arcos de hierro. Los viejos postes de madera aparecen en Maracaná, documental uruguayo presentado hace unos días en el Festival de Cine de Punta del Este. La sala Cantegrill estalló en gritos de gol cuando Alcides Ghiggia, único sobreviviente y allí presente, sorprendió a Barbosa, quien intuyó centro atrás y descuidó el primer palo. Fue el 2-1. El gol acaso más mítico en la historia de los Mundiales, anotado ante una multitud récord de 200.000 personas, el diez por ciento de la población de Río de Janeiro.
Al primero que le escuché la historia de los postes fue a Eduardo Galeano. Barbosa le dijo que los partió con un hacha y los quemó hasta hacerlos ceniza. Pero "el exorcismo -escribió Galeano- no lo salvó de la maldición". "En Brasil -dijo una vez Barbosa, después de que, en 1993, supuestamente, le prohibieron ingresar a una concentración de la selección, por mufa-, la pena mayor por un crimen es de treinta años de cárcel. 
Hace 43 años que yo pago por un crimen que no cometí." Dos libros brasileños reconstruyeron en 2013 la historia de los postes quemados, con el añadido del asadito. Barbosa, de Roberto Muylaert, y Queimando as traves do 50, de Bruno Freitas. También tengo Anatomía de una derrota, el fabuloso libro que Paulo Perdigao escribió en 2000. Unos meses atrás, Geneton Moraes Neto presentó Dossié 50. Entrevistas que hizo en los 80 a los once titulares de aquella final. "Todos con el estigma del naufragio." "Todos -me dijo hace poco Ghiggia- señalan a Barbosa, pero esa tarde yo volví loco a Bigode."
Pocos saben que, en realidad, el primer apuntado apenas terminó el partido fue Bigode, desbordado por Ghiggia en los dos goles. Pasó dos años dentro de su casa. Sólo salía para ir a entrenarse. El DT Flavio Costa y el plantel señalaron siempre a Juvenal, porque falló en ambas coberturas. La noche previa a la final, Juvenal, autorizado a salir, volvió a la concentración tarde y borracho. Venía del Dancing Avenida, un cabaret en el centro de Río. 
Mantuvo el puesto sólo porque el suplente Nena estaba lesionado. Ese equipo fue el primer Brasil subcampeón de la historia. Ninguna otra selección brasileña llegó a anotar 22 goles en un Mundial. En la rueda semifinal, después del 7-1 a Suecia (mayor goleada de Brasil en todos los Mundiales), se produjo el 6-1 a España, según muchos, la mejor exhibición de una selección verdeamarilla en el Maracaná. "Fútbol del futuro", lo describió el periodista inglés Brian Glanville. Pero no hubo título. "Antes de la final -dijo Ademir, goleador con 9 tantos- tenía una fortuna en mis manos. Era nombre de pelota, marca de chocolate y cigarrillos y hasta concejal. Cuando terminó el partido, era un hombre muerto." El eterno señalado, sin embargo, siguió siendo Barbosa. "Ése -le dijo una madre a su hijo al verlo por la calle- es el hombre que hizo llorar a doscientos millones de brasileños."
La reconstrucción del día final desnuda que la derrota pudo haberse debido a algo más que a las fallas de dos jugadores negros (Barbosa y Bigode) y de un mulato (Juvenal). A las 7 de la mañana, los jugadores asisten a una misa organizada por una radio. "Éstos -los presenta en portada el diario O Mundo- son los campeones del mundo." 
A las 11 comienza el almuerzo, pero hay que pararse porque llega Cristiano Machado, candidato a presidente. "Están a un paso de dar a nuestra patria un trofeo que figurará bien alto en el pedestal de la inmortalidad", les dice el político. Le sigue Adhemar de Barros, candidato a senador. Y luego Eduardo Rios, ministro de Educación. Los socios de Vasco da Gama -la concentración es en Sao Januario- reclaman a Adhemir, su ídolo. Un desconocido invoca misión oficial y hace firmar a los jugadores decenas de fotos que luego planea revender a precio de oro. "Vámonos ya mismo al Maracaná", decide Costa. 
El micro toca un portón y Augusto, el capitán, se raspa la cabeza. Una versión indica que los jugadores debieron bajarse para empujar el ómnibus. Costa dispone colchones en el piso del vestuario, apaga la luz y hace sándwiches de queso para los que ni siquiera pudieron almorzar. Faltan tres horas para el partido. 
Ya cerca del inicio, la charla final de Costa es interrumpida porque llega Angelo Mendes de Morais. "Ustedes -dice el alcalde por los 254 altavoces del estadio-, que en pocas horas serán aclamados campeones por millones de compatriotas. Ustedes, que no tienen rivales en todo el hemisferio? Ya los saludo como vencedores. Yo cumplí mi promesa construyendo este estadio. ¡Ahora cumplan con su deber, ganando la Copa del Mundo!" Su busto, fuera del estadio, cae destruido tras la derrota. Es el único daño de la multitud en luto. "Prepararon la fiesta para coronar al rey, pero el rey -diría luego Barbosa- murió antes de tiempo."
"Clotilde -le dice Barbosa a su esposa al día siguiente de la derrota-, vestite que vamos a salir." Suben al De Soto Luxo. Pasean. El arquero compra un regalo a Clotilde. En el cine, unos jóvenes amagan decir algo. Años después, a otro joven burlón Barbosa le pregunta si sabe "por qué la vaca defeca mucho y el cabrito hace apenas una aceituna". 
"Si no sabés ni de la mierda, no podés hablar conmigo de la Copa del Mundo." Barbosa fue elegido mejor arquero del Mundial. Ganó todo con el Vasco da Gama. No fue al Mundial siguiente por una fractura de rodilla. Atajaba sin guantes. Sufrió seis fracturas en la mano izquierda y cinco en la derecha. Se rompió tres costillas. Las crónicas recuerdan atajadas formidables. Se retiró a los 42 años. 1300 partidos. Los gastos para curar a Clotilde liquidaron sus ahorros. 
Muerta su esposa, en 1996, y cansado de que siempre le preguntaran sólo sobre el gol de Ghiggia, Barbosa se refugió en Praia Grande. Tereza Borba se convierte en la hija que no tuvo. Barbosa ubica su silla al lado de su quiosco, sobre la playa, en Cidade Ocean. Tereza logra que el Vasco le pague a Barboza el alquiler de un humilde departamento de 50 metros cuadrados. 
Allí lo entrevista Muylaert. El periodista termina su libro con un cuento que fue llevado al cine. El actor Antonio Fagundes hace del hombre que ve el futuro y que se desespera para avisarle a Barbosa que Ghiggia apuntará al primer palo. Para evitar "nuestro Hiroshima", como lo exageró Ary Barroso. También Geneton Moraes hizo un documental con Dossie 50. El trabajo, una verdadera lección de historia, comienza jugando con un poema de Walt Whitman: "¡Viva para los que cayeron! ¡Y para aquellos cuyos buques de guerra se hundieron en el mar! ¡Y para todos los generales de estrategias derrotadas! ¡Fueron todos héroes!".
Por: Ezequiel Fernández Moores/DIARIO LA NACIÓN

jueves, 19 de diciembre de 2019

LA HISTORIA DEL BOXEADOR DE 60 AÑOS QUE SUBIO A UN CUADRILATERO

LA LEYENDA DE SAOUL MAMBY

Mamby, nacido en el Bronx neoyorquino, hijo de madre española y padre jamaicano, fue a la Guerra del Vietnam antes de hacerse profesional. Debutó en 1969, y en 1980 se proclamó campeón del mundo del peso superligero en Corea del Norte. Lo defendió con éxito en cinco ocasiones, y en su carrera boxeó en Jamaica, Puerto Rico, Venezuela, Tailandia, Francia, Indonesia, Antillas Holandesas, Nigeria, México, Guyana, Canadá, Zambia... y España. En 1992, Javier Castillejo lo derrotó en Bilbao.

Pero su pelea más mítica, la que lo convirtió en una leyenda, fue en las Islas Caimán, un ocho de marzo de 2008. La Comisión Atlética del Estado de california lo había retirado por razones de salud ocho años antes, cuando, con 52 años, perdió a los puntos en ocho asaltos contra Kent Hardee, pero él quería más. Ocho años después decidió que era el momento de hacer historia.

Como estaba vetado para pelear en los Estados Unidos, intentó organizar una velada en una reserva india para, bajo sus leyes, pelear; no pudo. Así, encontró hueco en una velada en las Islas Caimán contra Anthony Osbourne. Cuando saltó al ring ya había hecho historia.

Mamby perdió, en una decisión unánime a los puntos en 10 asaltos, ante un pésimo boxeador, que por entonces había ganado seis combates y había perdido 26. Quizá no fue el final que él esperaba. A la historia del deporte, eso sí, le da igual. Él está en ella para siempre.

FUENTE: LA INFORMACION.COM

EL ARQUERO CANTOR

JULIO MUSIMESSI 

Se suele decir en España que, cuando un portero comete un fallo garrafal, ‘canta’. El de hoy es un portero cantante, pero no por malo, sino porque de verdad le daba a la canción. Y muy bien, además. Era Julio Musimessi.




El 9 de julio de 1924 nacía en Resistencia, provincia del Chaco, Argentina, Julio Elías Musimessi. De niño, la pasión de Julio era el baloncesto, pero la casualidad lo llevó a ponerse bajo una portería. Debido a la lesión de un amigo, Musimessi tuvo su primera experiencia como guardameta, y le fue bastante bien.


Animado, se enroló en un equipo llamado Boca Unidos, en Corrientes, y con 19 años firmó su primer contrato, con Newell’s Old Boys de Rosario. Con la ‘Lepra’ estuvo 11 años, donde se consagró como uno de los mejores porteros del continente. Pero de manera paralela al fútbol, Musimessi practicó su otra gran pasión: la canción.


Daba recitales en directo y a través de la radio, y llegó a tener su propio programa en la emisora LR2 Radio Argentina. Por esto, en su país se le conocía como ‘el Arquero Cantor’.



En 1953 lo ficha Boca Juniors, y pocos meses después de debutar con la selección argentina. Con los ‘xeneizes’ logra una liga en 1954. Debutó con la selección en un amistoso ante España, en Chamartín, el 7 de diciembre de 1952. 



Ganaron los albicelestes 0-1 y ese día Musimessi dio una exhibición. En julio del año siguiente, España le devuelve la visita a Argentina en Buenos Aires y se repite el resultado, con otro partidazo del cantante. Se dice que don Santiago Bernabéu trató de llevárselo al Real Madrid, pero Musimessi declinó la oferta.



El protagonista de hoy, que disputó con Argentina el Mundial de 1958, jugó en Boca hasta 1960, cuando se fue al Green Cross chileno, donde se retiró al año siguiente.
Tras colgar botas y guantes, Musimessi abrió un bar en Castelar. 



En 1986, en una pelea con un grupo de borrachos que organizó una trifulca porque no querían que Musimessi cerrara el local, recibió dos disparos que le dejaron herido grave. Se recuperó y diez años más tarde, el 4 de septiembre de 1996, sufrió un derrame cerebral y moría a los 72 años de edad.



POR: EDUARDO CASADO /BLOGS.20 MINUTOS.ES

"HISTORIAS QUE VALEN LA PENA CONOCER?

¿QUIEN ES VOZINHA EL ARQUERO DE COLO COLO DE CHILE? FUENTE: DAZN.COM Vozinha fue  uno de los jugadores más veteranos del Mundial 2026 y una...