sábado, 6 de noviembre de 2021

HISTORIAS QUE NO SE OLVIDAN

EL DIA QUE MARADONA JUGO EN ARABIA SAUDI 

FUENTE: KODRO MAGAZINE

Diego Armando Maradona se enfundó la camiseta del Al-Ahli Saudí FC un 11 de noviembre de 1987 en el 50º aniversario del club saudí contra el mítico Brøndby IF danés de Brian Laudrup, Kim Vilfort y Peter Schmeichel. La exótica ciudad de Yeda fue testimonia del enésimo acto de indisciplina de la estrella absoluta del Napoli ante uno de los mejores equipos daneses de la historia.




El Nápoles de Marouane Fellaini evidentemente no veía con buenos ojos que su estrella se fuera a Arabia Saudí y temía una posible lesión, pero se trataba de Maradona, y como siempre, hacía lo que quería sin consecuencias, dentro y fuera del campo. 100.000 dólares era una cifra demasiado buena para rechazarla, aunque en la prensa de la época se hablaba de una cifra cercana a los 250.000.

El Napoli por aquel entonces lideraba la tabla clasificatoria en la 8ª jornada del campeonato de Serie A. Tras el empate contra el Como, el siguiente fin de semana hubo parón de selecciones, y Maradona no desaprovechó la invitación del jeque árabe Jaled Abdallah, también mandamás del Al-Ahli Saudí FC.




El equipo saudí con el ‘Pibe de Oro’ en sus filas consiguió ganar 5-2, y disfrutar de un par de goles de bella factura de su delantero estrella, además de participar en los otros 3, ante la locura en las gradas de los más de 60.000 espectadores reunidos para la ocasión.

martes, 2 de noviembre de 2021

SIN POCOS DIVIDENDOS

 EL DIA QUE RACING DE CORDOBA GANO EL PRODE 

FUENTE: LA NACION




Pasaron mas de 36 años, pero los protagonistas lo recuerdan como si hubiera sido ayer. El 6 de mayo de 1984 el plantel de Racing de Córdoba acertó los 13 puntos del Prode (Pronósticos Deportivos), el juego de azar más popular de esa época. Cuando el equipo entró a la cancha sólo le faltaba el punto de ese partido: ganar o no la apuesta dependía de los propios jugadores, que eran los que habían llenado la boleta con más integrantes del club. Y vencieron por 2 a 1 a Ferro por el Metropolitano. El pozo era de 1,7 millones de dólares, una fortuna, porque la semana anterior había quedado vacío. Eso los había motivado a apostar. Pero no les tocó mucho dinero -como esperaban-, porque hubo 94 ganadores.

Ni los espectadores que estaban en el estadio ni los que seguían el partido por televisión –por entonces con transmisión de ATC (Canal 7)- entendían el entusiasmo y el festejo de los jugadores. Se jugaba la sexta fecha del campeonato y no se definía nada. Claro, para el resto. Para los 11 en la cancha, los del banco, el cuerpo técnico y utileros, la historia era otra. Por eso la alegría que, para el resto, lucía desmedida.

Roberto "Pato" Gasparini fue el protagonista indiscutido de la noche; el partido Racing-Ferro cerraba la fecha. El máximo goleador de la Academia -una de las tribunas del estadio Mario Kempes lleva su nombre- convirtió los dos tantos. Cuenta a LA NACION que, a su entender, el primero está entre sus mejores conversiones. "Fue inolvidable; un golazo, de los mejores de mi vida. Después nos empataron, era todo puro nerviosismo", recuerda y subraya que Ferro –dirigido entonces por el cordobés Carlos Timoteo Griguol- estaba entre los mejores equipos. "Había salido campeón dos años antes, tenía jugadores de la Selección".

Cuando faltaban cinco minutos para terminar, llegó el segundo gol, el de la victoria. "Fue un tiro libre y ya pensábamos en la boleta", admite. Con el 2 a 1 sumaron los 13 puntos. Enrique "Quique" Vivanco integró el equipo y menciona que habían jugado "una tarjeta cara, de las que tenían varios dobles y triples. En nuestro partido hicimos una simple y eso le dio seriedad. Imaginate, pensábamos después, qué hubiera pasado si marcábamos empate o derrota….Nos hubieran quemado vivos".

Si ya muchos recordaban aquella historia, ahora quedará "grabada" para siempre: salió el trailer oficial del documental Prode, una producción audiovisual que fue expuesta en un festival de Dinamarca y que participará de otro en Barcelona.

Pascual Noriega se suma a los memoriosos: "Lo insólito fue que un equipo de fútbol que participaba en el campeonato ganó la apuesta. Los únicos que sabíamos que teníamos la boleta éramos nosotros, nadie más. Llegamos a ese domingo a la hora del partido con 12 de los 13 puntos". Vivanco tiene presente que estaban concentrados en el hotel Savoy, en Alta Córdoba, y cuando bajaron a merendar se amontonaron alrededor de Gasparini, que tenía la boleta. "Los que habían dormido la siesta no sabían cómo íbamos, así que todo era entusiasmo".

El plantel tenía multas por llegar tarde y los mismos jugadores administraban ese dinero. "En general lo usábamos para comprar regalos o una torta para los cumple años y cada tanto para el Prode. Hacíamos varias boletas", repasa Noriega. El pozo vacante de la fecha anterior los impulsó a jugar; siempre ponían las apuestas a nombre de la esposa de Miguel Ángel Seronero… Imaginate si se iba con el papel", ríe y no puede obviar la referencia a Mercedes Ramón Negrete, el paraguayo que en abril de 1972 ganó US$30 millones en el Prode y terminó separado de su esposa Fabiana, quien le reclamó y le ganó US$17 millones.

En el ’84 no había teléfonos móviles en los bolsillos de todos, así que ese domingo después del partido, mientras se preparaban para la cena del festejo intercambiaron llamadas a teléfonos fijos especulando con cuánto les tocaría. Vivanco afirma que iba en el auto desde su casa a la parrillada del centro donde se reunirían cuando escuchó en la radio que "habría unos 100 ganadores; nosotros éramos casi 40 en la tarjeta así que ya era la pauta de que ‘millonarios" no seríamos".

En el asado con la familia les "arrancaron la cabeza", así que todos se divierten pensando que una parte de lo que les tocó –alrededor de $50.000 de hoy a cada uno- quedó en esa mesa. "Nos divertimos mucho, Racing entonces era una familia, veníamos de inferiores y cada vez que nos juntamos algunos vuelven estas anécdotas", apunta Noriega, quien vio el partido contra Ferro desde la tribuna junto a Osvaldo Coloccini.

"Para mí se mezclan recuerdos lindos con unos tristes –dice Vivanco-. Me había lesionado y había salido unos minutos antes del final del partido; eran otros tiempos y estaba en el vestuario con mi hermano, quien murió después y me estaba haciendo el aguante. Desde ahí sentimos el festejo. Con lo que me tocó cambié los mosaicos de mi casa".

Después de que Racing ganara el Prode, el Ministerio de Bienestar Social –del que dependía el juego- realizó modificaciones para que los equipos no pudieran apostar. "Fue una polémica grande. Nosotros apostamos a favor nuestro –señala Gasparini-. El que más criticó fue Bernardo Neustadt, nos mataba sin razón".

En 2018 el Gobierno nacional dispuso el estado de liquidación de la Lotería Nacional y eliminó el Prode que fue inaugurado en la Argentina el 27 de febrero de 1972. En aquella fecha, el primer partido computado fue la victoria de Estudiantes de La Plata por 2-0 ante Atlanta.




martes, 26 de octubre de 2021

HISTORIAS QUE VALE LA PENA CONOCER

LOTHAR MATTAHUS EN EL NEW YORK/ NEW YERSEY METROSTARTS

FOTO: KODRO MAGAZINE

Lothar Matthäus se incorporó al New York/New Jersey MetroStars un 12 de marzo del 2000, el considerado por aquel entonces peor equipo de la MLS a pesar de haber alineado a Roberto Donadoni la 1996-1997. Con 38 años el Balón de Oro de 1990 dejó la disciplina del Bayern, y puso rumbo al Giants Stadium en el que sería el último reto de su carrera antes de colgar las botas en octubre de aquel mismo año conquistando contra todo pronóstico el campeonato la Conferencia Este (MLS).


 

En lo alto de la Torre Trump, en el 721 de la Quinta Avenida, vivía un alemán enfadado. Lothar «Terminator» Matthäus se quejaba de que los apartamentos de Nueva York eran diminutos, las cocinas aún más pequeñas y las calles estaban atascadas de taxis amarillos.

Solamente hacía seis semanas que se mudó para jugar en los MetroStars de Nueva York/Nueva Jersey, y el jugador reconocía en una entrevista a Bild que se había equivocado. Matthäus era el primer futbolista alemán de la MLS y estaba, como dicen en Estados Unidos, en un mal lugar, viviendo una extraña inversión del sueño americano: llegar a ser millonario, trabajar muy poco y acabar sin nada. Todo ello se tradujo en una terrible noticia para Alemania.

Justo antes de dejar el Bayern de Múnich, Matthäus se preguntaba cómo se las arreglaría en un equipo de jugadores «no muy buenos». La temporada anterior a su llegada, los MetroStars registraron el peor récord de la historia de la Major League Soccer, con siete victorias y 25 derrotas, y se ganaron el apodo de «el peor equipo del mundo». Matthäus respondió que, «aunque no fueran los futbolistas más dotados, mientras trabajaran duro, no había problema».

Matthäus en cada partido chillaba como un loco. Cada vez que un compañero tocaba el balón, agitaba los brazos y gritaba sin parar con desesperación. Cuando los MetroStars marcaban, sus compañeros, comprensiblemente, se animaban, pero Matthäus simplemente se enfadaba más.

Las cosas empeoraron de mala manera con el partido ante los Wizards, en los que participaba el prácticamente moribundo escocés de 37 años Mo Johnston. Marcaron dos goles y Matthäus lanzó el brazalete de capitán al juez de línea, un individuo de aspecto duro llamado Chip Reed, que se limitó a devolverlo. Unos minutos después, Matthäus corrió hacia la línea de banda para mirar a Reed, pero este le devolvió la mirada. Matthäus pasó la mayor parte del resto del partido deambulando por el campo y murmurando para sí mismo.

Cuando el partido terminó con el resultado de 1-2, tiró el balón, arrojó su camiseta a la veintena de jóvenes que estaban detrás de la portería y que constituían el núcleo duro de los MetroStars, y se marchó.

Después del partido, explicó que su rabieta había sido una táctica para motivar a sus compañeros. Su entrenador, Octavio Zambrano, demostró a la superestrella alemana quién era el jefe: «Si realmente creía que estaba intentando despertar a los chicos, ¿qué puedo decir? No puedo castigarlo por eso’. El portero del equipo, Mike Ammann, veterano del fútbol inglés, dijo que entendía el punto de vista de Matthäus: si ciertos chicos del equipo eran demasiado tontos para escuchar, ¿qué se podía hacer?»

Sus números finales fueron 16 partidos de la liga regular, 4 de play-off y 2 en la Open Cup, haciendo un total de 23 apariciones, 3 asistencias de gol, y sin ver portería (jugando como líbero). Lo mejor fue la consecución del título de campeón de la Conferencia Este de la MLS, aunque en los MLS Cup Playoffs los MetroStars fueron derrotados en semifinales por el Chicago Fire de Hristo Stoichkov.

lunes, 25 de octubre de 2021

SI DE AVENTURAS SE TRATA

ALEXIS LALA EN EMELEC DE ECUADOR

ALEXIS LALA EN EMELEC DE ECUADOR:


FUENTE: KODRO MAGAZINE

Panayotis Alexander Lalas, más conocido como Alexi Lalas, posiblemente el jugador más popular del fútbol en Estados Unidos durante la década de los 90, recordó este 2020 su breve y pésimo paso por el fútbol ecuatoriano en su cuenta de Twitter, refiriéndose a él como una «aventura».




Posteriormente unos días después en un «live» de Instagram añadió lo siguiente sobre los «eléctricos»: “Pasé un tiempo interesante. Fue una locura, fue una aventura y lo mejor que fue depósito directo, en mi cuenta bancaria norteamericana, eso salió bien. Solo estuve pocos meses”.

Para aquellos que no lo conozcan, en el currículum del defensa central de ascendencia griega, con look a lo Buffalo Bill, destacan tres datos: su participación en las Copas del Mundo de los años 1994 y 1998, el hecho de haberse convertido en el primer jugador de Estados Unidos en jugar en la Serie A italiana, y tener corazón de músico de rock and roll. Tres logros que no le sirvieron de nada para demostrar ningún tipo de talento durante su breve paso por Ecuador.

El 1 de noviembre de 1997, el New England Revolution cede a su estrella Alexi Lalas, incluido en el último MLS All Star, al Emelec ecuatoriano «para ganar experiencia», según palabras del propio técnico americano Thomas Rongen.

El torneo ecuatoriano permitía reforzarse para la liguilla final, compuesta por 10 partidos, y Lalas junto al también norteamericano Max Moore, fueron contratados por el dirigente Omar Quintana Baquerizo para hacerse con el título de campeones.

La afición del «bombillo» depositó todas sus esperanzas para conseguir la corona nacional en ambos fichajes, aunque finalmente el título acabó siendo para el Barcelona de Guayaquil.

La tremenda decepción provocó el enfado de los «eléctricos» que centraron su frustración por la no consecución del título en ambos fichajes, y aún a día de hoy son recordados como dos de los peores fichajes de la historia del club.

Tal fue el «paseo» del defensa central Alexi Lalas por la liga ecuatoriana durante los casi seis meses de su periplo, que acabó siendo caricaturizado como Alexis Jalas en el programa «Ni en vivo ni en Directo», como podemos ver en el siguiente vídeo. Toda una «aventura» sí.

 

viernes, 22 de octubre de 2021

HICIERON HISTORIA

NIGERIA EN EL MUNDIAL DE 1994 

FUENTE: KODRO  MAGAZINE


La selección de Nigeria vivió por primera vez la fase final de un Mundial gracias a una generación irrepetible de jugadores que conquistaron Estados Unidos por su carisma, humildad y entrega. «Las Águilas Verdes» fueron una de las 24 selecciones participantes en la Copa Mundial de Fútbol de Estados Unidos 1994, un bloque con una gran calidad humana liderado por el entrenador holandés Clemens Westerhof, que llevó al país al momento más especial de su historia deportiva. Fueron dignos herederos del orgullo africano mostrado por el Camerún de Roger Milla en Italia 90 y en el propio Mundial celebrado en tierras de Norteamérica.




Es fácil recordar la magistral actuación en el primer partido del grupo D contra Bulgaria, con la icónica celebración de Rashidi Yekini al agarrar la red. Aquel partido mostró todo lo que hizo aquel equipo de forma soberbia: el desvío de Daniel Amokachi hacia la zona ancha, que permitió a Finidi George «colarse» en el espacio entre el central y el lateral para asistir el primer gol, fue espectacular.


En el segundo partido en el Foxboro Stadium fueron arrollados por la Argentina de Maradona, aunque el marcador reflejó una mínima diferencia de 2-1. Siasia fue el autor del gol de los nigerianos a los 8 minutos, que encontró doble réplica a cargo de Caniggia en menos de 7 minutos.


En el tercer partido de la liguilla volvió la inspiración, esta vez contra Grecia, tanto Yekini como Amokachi abrieron un sinfín de espacios en el corazón de la defensa griega arrastrando a los marcadores. Emmanuel Amuneke y Finidi se combinaron en una zona central para abrir el marcador en aquella ocasión; ambos eran los extremos nominales del equipo. Finidi aportó su granito de arena en la otra banda. Nigeria se impuso por 0-2 curiosamente con goles de gran carga psicológica, ya que fueron anotados en el tiempo extra de cada parte gracias a George y Amokachi.


En la siguiente ronda esperaba la Italia de Roberto Baggio, que vivía una guerra interna en la Arrigo Sacchi jugaba el papel de protagonista. Si «Il Divin Codino» no hubiera sacado a los «azzurri» del abismo de inseguridad en el que habían caído… no cabe duda que Nigeria hubiera llegado como mínimo a semifinales. Pero la realidad fue otra distinta.

El instinto goleador de Amunike a la salida de un córner en el minuto 25 puso por delante a las «Águilas Verdes», aunque 10 minutos después Amokachi tuvo que retirarse lesionado. Los nigerianos sufrieron todo el resto del partido hasta que Baggio en el 88 puso el empate en el marcador, y en el 102, ya en la prórroga, marcó un penalti que dejó desarmados a los nigerianos. Jay-Jay Okocha, que jugaba por delante de Adepoju y Sunday Oliseh, hizo un partido tremendamente pobre, en parte porque no estaba seguro de su papel en el planteamiento del equipo. Se encontraba en una fase de su carrera en la que carecía de verdadera destreza física, y tampoco era un corredor nato, por lo que conectar el centro del campo con Yekini era una carga demasiado grande. Acabó aportando poco.

Al final, este equipo africano se ganó el aplauso por su estilo aguerrido y vertical, aunque Westerhof, a pesar de su carisma y su buen hacer, falló al equipo en su incapacidad para encontrar el equilibrio entre las estrategias. En última instancia, esto le costó a las «Súper Águilas» el pase a cuartos de final.

Entre los protagonistas de la Nigeria del Mundial de Estados Unidos de 1994 encontramos a Peter Rufai, Finidi George, Rashidi Yekini, Jay-Jay Okocha, Emmanuel Amunike, Daniel Amokachi, Sunday Oliseh, Victor Ikpeba y Wilfred Agbonavbare entre otros. El jugador más beneficiado del buen papel de Nigeria fue Amunike que fue traspasado al Barcelona de Bobby Robson con el que había coincidido previamente en el Sporting de Lisboa.



 


miércoles, 20 de octubre de 2021

UN JUGADOR DE RAZA

FRANCO OSSOLA EL 9 DEL TORINO

Franco Ossola nació en Varese el 23 de agosto de 1921, un inolvidable delantero del Grande Torino, el histórico equipo de fútbol italiano del Torino Calcio en la década de los 40. Un conjunto demoledor hasta cinco veces campeones de Italia, y cuyos jugadores fueron la columna vertebral del equipo nacional de Italia.  El 4 de mayo de 1949 en el accidente aéreo conocido como el desastre aéreo de Superga acabó con él, a excepción del lesionado Sauro Tomá.



El nacimiento del Grande Torino está asociado con el verano de 1939, cuando el empresario y antiguo jugador del club, Ferruccio Novo asumió la presidencia del AC Torino sucediendo a Giovanni Battista Cuniberti.​ Para Novo fue un regreso al pasado: jugó de hecho en las categorías inferiores del Toro en 1913, pero nunca logró llegar al primer equipo.

Los primeros movimientos fueron los de reorganizar la sociedad inspirada en la política deportiva-comercial establecida con éxito considerable de Edoardo Agnelli en la Juventus durante la primera mitad de 1930​. Cuniberti se rodeó de exjugadores como Antonio Janni y Mario Sperone (campeones de Italia 1928) y Giacinto Ellena (aún en activo en aquel periodo), además de Rinaldo Agnisetta, por aquel entonces director de una empresa de transporte, al que se le otorgó el cargo de director gerente. Roberto Copernico fue llamado a la función de asesor; el inglés, Leslie Lievesley desempeñó el papel de entrenador juvenil, mientras que la guía técnica se le dio a Ernest Egri Erbstein, quien durante mucho tiempo colaboró ​​de incógnito debido a las leyes raciales vigentes, ya que era judío.

Franco Ossola fue la primera gran compra hecha por Novo, el delantero de tan solo dieciocho años fue transferido por 55.000 liras del Varese, siguiendo el consejo de Janni. «Il bomber» debutó el 4 de febrero de 1940 en un Novara-Torino con 0-1. Ossola podía ocupar todos los puestos en el ataque y era un excelente goleador, hasta el punto de que todavía ostenta el récord de partidos consecutivos con gol (8) en la historia del Torino. Comenzó su carrera en el Varese, en la Serie C, y luego fue comprado por 55.000 liras por el Torino de Ferruccio Novo. Debutó con la camiseta del Granata en febrero de 1940 y cuando se convirtió en titular del Grande Torino marcó 85 goles en 181 partidos. Este fantástico promedio goleador permitió a Ossola ocupar el décimo lugar en la lista de goleadores de todos los tiempos del Torino. Desapareció en la tragedia de Superga el 4 de mayo de 1949 junto con sus compañeros de equipo.


sábado, 16 de octubre de 2021

QUERIDO EN TODOS LADOS

"EL LOBO FISCHER"

FUENTE: PROYECTO BOEDO

Hay jugadores que quedan en la historia por distintos motivos. Puede ser por la capacidad de hacer muchos goles, la calidad de juego, goles claves en partidos definitorios, características que los hacen únicos, personalidad, y otras muchas cosas más. Cuando se reúnen varias situaciones de éstas en una sola persona, entonces se convierten en leyenda, en ídolos eternos, en personajes amados por quienes los vieron jugar.




Ese es el caso de Rodolfo José Fischer, “El Lobo”, el misionero que llegó de Oberá para convertirse en uno de los máximos ídolos de la historia azulgrana. Y no fueron fáciles los comienzos porque cuando llegó a “El Ciclón”, tenía características muy distintas al juego habilidoso y lleno de talento, que mostraban las figuras de aquél San Lorenzo, Veira, Doval, Areán, por citar a los más notables. Pero se ganó su lugar, se comenzó a destacar y en poco tiempo pasó a ser figura indiscutida de San Lorenzo y del fútbol argentino. Porque Fischer fue de esos jugadores que admiran, reconocen y recuerdan los hinchas de cualquier club.


Su trayectoria en San Lorenzo habla de 144 goles en 276 partidos, cifras que se incrementan con sus actuaciones en Botafogo de Río de Janeiro y Vitoria de Bahía, en las tierras de Pelé (a quién Fischer admiraba) donde llegó casi al centenar de goles y en su paso por el fútbol colombiano, considerando solo sus participaciones en clubes de primera división. Pero la idea de ésta nota es resaltar sus características y los hechos inolvidables que lo colocan en ese pedestal reservado para pocos, el de ser parte de los grandes de la historia de nuestro querido San Lorenzo y del Fútbol Argentino todo.

El Lobo era pura potencia. Arrasaba con su vértigo y su fuerza. Sus mejores producciones eran cuando se proyectaba ofensivamente por la franja izquierda del ataque azulgrana donde desplegaba a pleno sus características ideales para el contragolpe. De tranco largo, fuerte, alto, tenía la virtud de realizar con extraordinaria eficacia su jugada preferida, la famosa “bicicleta”, esa que le pedía la hinchada, y que provocaba una sensación de admiración y estupor cada vez que encaraba. Porque cuando Fischer tomaba la pelota para lanzarse en ofensiva, la tribuna estallaba, porque El Lobo no la iba a defraudar.

Si a esto le sumamos, su tremenda capacidad de gol, sus grandes asistencias, y el prodigarse siempre dejando hasta la última gota en un despliegue inclaudicable de ir siempre a todas, sin dar ninguna pelota por perdida, con una capacidad física admirable, hizo que su figura cobrara dimensiones de ídolo.

Dueño de una fuerte personalidad, con un gran amor propio y confianza en sus condiciones, sabía de su importancia en la formación azulgrana y los rivales sabían que había que neutralizar al alto misionero para disminuir las posibilidades de “El Ciclón”. Era preocupación permanente para los rivales. Defensores de distintas características y verdaderos cracks del fútbol argentino, tenían grandes dificultades a la hora de intentar anularlo. Se puede citar al peruano Julio Meléndez, excelente zaguero de Boca Juniors o al mejor “Mariscal” Perfumo del gran Racing Club de aquellas épocas. Es que El Lobo no se rendía nunca y exigía los 90 minutos, por abajo, por arriba, metiendo desbordes, diagonales o remates furibundos desde afuera del área. Sin ser un notable cabeceador, iba bien arriba, y complicaba permanentemente. Una virtud de El Lobo era bajar pelotas en el área para que algún compañero definiera. Hizo goles de todos los tipos, de notable factura a pura potencia ó pateando desde ángulos imposibles o arrastrando o empujando pelotas que parecían perdidas. Tuvo un gran asistidor en el “Tano” García Ameijenda. Talentoso jugador que habilitaba a Fischer con precisión, poniéndole pelotas que El Lobo explotaba en beneficio del equipo. Solía en sus desbordes llegar hasta el fondo de la cancha y tirar unos centros que eran medio gol o meter las diagonales que terminaban con la pelota en el arco contrario por su gran efectividad.

Hoy en día, hay quienes sostienen que era zurdo. Pero no, su pierna hábil era la derecha. Ocurre que sus grandes desbordes los generaba por la izquierda. Había logrado producto de su perseverancia, de quedarse practicando después de los entrenamientos, de darle una y otra vez con la pierna izquierda, un dominio de la misma que le permitía ser eficaz también al utilizarla. En la final del Metro de 1968, el día de la consagración de “Los Matadores” como primer campeón invicto del profesionalismo argentino, fue el Lobo quién definió el partido con tremendo e inmortal zurdazo desde fuera del área. Con ese gol alcanzó a Obberti de Los Andes en la cima de los goleadores del torneo. También iba a ser el máximo goleador del campeonato Nacional de 1969.

Hizo varios “hat trick”, memorables goles a todos los grandes de nuestro fútbol. Porque en las paradas más bravas, ahí aparecía en todo su esplendor. Son muchos los recuerdos de partidos donde su figura fue decisiva. La mencionada final del Metro 68, aquella semifinal del 71 con Independiente donde anotó de cabeza a los 90 minutos el 2 a 2 y forzó al alargue y la posterior definición por penales, que nos depositó en la final, los 3 goles a River en Abril de 1972 en el Monumental de Núñez en un histórico 4 a 0 que terminó con el ciclo de Didí como entrenador millonario. Los grandes goles a Boca y River y muchos otros partidos. Recuerdo nítido un partido televisado de 1971, cuando vencimos a Colón 4 a 2 y ese día hizo 3 goles y le atajaron un penal. Siempre peleando los primeros puestos entre los goleadores del campeonato, en épocas de Bianchi, “Pinino” Mas, Yazalde, Morete, Obberti y otros notables. Cuando se fue al Botafogo en 1972, se despidió con el gol sobre la hora para ganarle a Lanús 1 a 0 y dejar a San Lorenzo en la punta de la tabla de posiciones. Se iba con la marca en ese torneo, de haber anotado 11 goles en 12 partidos y ser el máximo goleador del campeonato.

Volvió a vestir nuestra camiseta en 1977 y en el debut marcó un gol de penal a Ferro en una lluviosa jornada. Además le marcó muchos goles a Huracán, siendo sus dos primeros tantos en primera, al eterno rival.

A nivel de selección, cómo olvidar el orgullo qué me hizo sentir cuando en 1971 y por la Copa Roca, le anotó 2 goles al Brasil campeón del Mundo en un partido que terminó 2 a 2 en cancha de River. Uno de ellos un golazo espectacular desde fuera del área al arquero Félix. Y todavía nadie volvió a marcar 4 goles en un partido oficial de la Selección desde que Fischer le hizo 4 al seleccionado de la Concacaf en la Copa Independencia de Brasil en 1972. Fue el primer jugador en ser convocado a la Selección Nacional jugando en un club extranjero (Botafogo de Río de Janeiro – Brasil). Justamente, hechos como consagrar al primer campeón invicto del fútbol argentino marcando el gol del campeonato, mantener esa marca de 4 goles desde 1972, ser el primer convocado desde el extranjero a la selección, son hitos que graban a fuego su nombre entre los grandes del fútbol argentino de todos los tiempos.

Pero más allá de los hechos históricos, de los números y los récords, Fischer fue un futbolista valorado por sus condiciones de jugador fundamental en cualquier formación azulgrana y preocupación permanente de los rivales. Esa indescifrable “bicicleta” que desconcertaba a sus marcadores y lo proyectaba en velocidad (a pesar de tener un físico atlético, pero pesado por su contextura y altura) tenía una ferviente obsesión de terminar con la pelota en la red.

También supo jugar de delantero central, aunque siempre con esa tendencia a desplazarse hacia la franja izquierda del ataque, y lo hacía con mucha eficacia. Mucho se dice de la habilidad de un futbolista. Yo considero que hay distintas habilidades. ¿O no era hábil un tipo que se cansaba de hacer goles, aunque no fuera un prodigio de la gambeta? Fischer era de esos goleadores natos, con el talento y la habilidad de concretar en la red, los avances ofensivos de El Ciclón. Nada menos.

Una característica de Fischer era que jugaba con las mismas ganas, fuerza y despliegue sea un entrenamiento, un amistoso o un partido oficial. El iba fuerte a cada pelota, claro que iba fuerte, pero de frente, leal, como se debe jugar al fútbol. Es un ejemplo a imitar. Hay muchas anécdotas que definen a El Lobo. Lo más importante es que fue un futbolista que por sus características, su presencia, su poder goleador, su empuje, sus ganas, su entrega, su potencia y su célebre “bicicleta” se convirtió en un jugador inolvidable.


El Lobo Fischer, ídolo eterno de San Lorenzo, goleador implacable.

Por Adrián Pullés, autor del libro “Goleadores históricos de San Lorenzo”





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