jueves, 11 de abril de 2019

CUANDO NO SE USO LA ALBICELESTE


CUANDO  LA SELECCIÓN ARGENTINA VISTIO DE AMARILLO:

La Argentina tiene pésimos recuerdos del Mundial de Suecia en 1958, su peor actuación histórica en la Copa del Mundo, hasta ese momento. El equipo, dirigido por Guillermo Stábile, venía de ser campeón en el Sudamericano de Lima y la expectativa por conquistar el título era grande, tanto como lo fue el golpe que recibió con la eliminación en la primera rueda.



El seleccionado cayó en el debut ante Alemania, el vigente campeón mundial, en la ciudad de Malmoe. Pero además, ni siquiera pudo usar su camiseta en ese partido. "Los jugadores argentinos cambiaron su tradicional camiseta celeste y blanca por una amarilla y usaron pantalón y medias negros [...] El árbitro Reginald Leafe ordenó el cambio de casaca por entender que se podían confundir con los alemanes", escribió la agencia AP aquel 8 de junio de 1958.



Lo que no se explicaba en el cable es que la camiseta le pertenecía al conjunto local, Malmoe FF. Después de aquel partido, y ya con sus colores, la Argentina se impuso por 3 a 1 a Irlanda del Norte, y se despidió del Mundial con una humillante derrota ante Checoslovaquia por 6 a 1.




martes, 9 de abril de 2019

LA MALDICION LOS PERSIGUE

EL EQUIPO MAYO GAELICO QUE  NUNCA GANO


La mala fortuna de este equipo de fútbol irlandés es tan extraordinaria, que la historia de "la maldición de Mayo" es conocida por casi todos los fanáticos. Es el hechizo más famoso de Irlanda.


Todo comenzó en 1951. El equipo volvía a Mayo, condado ubicado en la costa oeste de Irlanda, después de vencer al prestigioso club Meath en Dublín.


En aquella época, los campeones viajaban con menos pompa que ahora. El viaje previo a la noche de celebración lo hicieron en la parte trasera de un camión.




En un pueblo llamado Foxford, según cuenta la leyenda, pasaron de largo junto a un funeral sin mostrar el debido respeto. La maldición fue entonces lanzada: Mayo no ganaría una final hasta que murieran todos los miembros de aquel equipo.


Solo dos miembros de aquel conjunto, Dr. Padraig Carney y Paddy Prendergast, continúan vivos.

La angustia de ser segundos

En 1989 el club jugó su primera final desde 1951. Se enfrentaban al equipo de Cork.


Después de la primera mitad, anotaron un gol y la victoria parecía inminente. Al entusiasmo siguió la decepción.


Greg Maher, estrella del futbol gaélico de Mayo y miembro de ese equipo, murió el jueves.


¿Qué es el fútbol gaélico?

  • Es el deporte más popular de Irlanda, por encima del rugby o el fútbol.
  • Juegan dos equipos, cada uno con 15 integrantes.
  • Se anota un punto cuando el balón es pateado o golpeado con el puño y pasa por encima del travesaño de la portería en forma de H.
  • Se suman tres puntos cuando el gol es anotado por debajo del travesaño.
  • El terreno de juego es un poco más grande que los campos de fútbol y de rugby.
  • A diferencia del rugby, en el futbol gaélico no existe el try o ensayo.


Mayo no cree en hechizos


Irónicamente, ningún otro condado alberga tanta pasión por este deporte.

Mientras tanto, en cada pueblo y villa del condado abundan festones rojos y verdes, los colores del equipo.


El club Mayo ha discutido el título ocho veces en 27 años. 


Francie Maloney, quien tenía 17 años cuando asistió a la final de 1951, explica cómo la actitud de los seguidores del equipo varía antes y después de la celebración de cada final.

Maloney nunca se ha perdido un partido importante de su equipo en el Croke Park de Dublín, hogar de los juegos gaélicos.

"Cada vez que pierden, la gente piensa que la maldición realmente existe", según cuenta.

"En cambio -asegura-, nadie quiere creer en el embrujo antes de jugar la final."

FUENTE: BBC DEL 17 DE SEPTIEMBRE DEL 2016

En un país tan supersticioso como Irlanda, las maldiciones son uno de esos elementos en los que el pueblo cree, y si además está vinculado al deporte, más aún. Hablamos de Eire y de su fútbol gaélico, una maldición que sigue vigente 65 años después.



Toda la historia se centra en un pequeño condado de la isla verde, el condado de Mayo. No tiene más de 130.000 habitantes y está situado al norte de Galway, en la provincia de Connacht. Llevan medio siglo luchando por ganar el trofeo más prestigioso de fútbol gaélico, el que te nombra campeón de toda Irlanda (All-Ireland Senior Football Championship, llamado de esta manera porque compite toda la isla, incluidos los condados de Irlanda del Norte).





Desde 1951 llevan 7 finales perdidas, la primera en 1989 contra Cork, más tarde, en 1996 contra Meath, donde a falta de 18 minutos para el final del partido, Mayo ganaba por una ventaja de 6 puntos. Pero Meath consiguió empatar en el último minuto. Replay y derrota, de nuevo en Croke Park y por 13 a 10.






Posteriormente perdería las finales de 1997, 2004 y 2006, contra el condado de Kerry, el equipo que más veces se ha laureado campeón de All-Ireland con 37 títulos. En 2012 y contra Donegal, volvía a perder otra final (2)11 – (0)13. Dublin esperaba en la final de 2013 y el resultado fue el mismo, derrota  (2)12 – (1)14.





Repasados estos datos, sólo quedan dos preguntas por hacerse ¿Qué maldición persigue al Condado de Mayo? ¿Qué les impide ganar la final del All-Ireland Championship?





Para encontrar una respuesta a estas preguntas hay que remontarse a 1951, exactamente al año que ganó su último título. Dice la historia que después de la victoria contra Meath en Croke Park y proclamarse campeones por segundo año consecutivo, el equipo salió a celebrarlo y festejaron la victoria por todo lo alto, recorriendo el condado en un bus lleno de trompetas y banderas. Pasaron por todas las ciudades y pueblos del Condado y llegaron a Foxford, un pequeño, donde sucedió un episodio desafortunado. Los festejos de los campeones interrumpieron el cortejo fúnebre de un funeral que se estaba celebrando en ese momento en la pequeña localidad. El sacerdote que oficiaba dicho funeral no se tomó muy bien esa interrupción y  maldijo al equipo de Mayo: “Mientras alguno de vosotros viva, no ganaréis nunca”.





En 2012, y en vistas de la final contra Donegal, uno de los cinco supervivientes del equipo de 1951, Mick Mouldering, declaró que no se interrumpió ningún funeral en Foxford. El sacerdote, Padraic Costello, realizó una serie de investigaciones y dictaminó que no hay ninguna prueba de la interrupción del cortejo fúnebre. El sacerdote va más allá, declaró que en los días sucesivos a la victoria de 1951 no hubo ningún funeral en Foxford. Pero estamos en Irlanda, y la maldición está ya en la mente de cada uno de los habitantes del Condado de Mayo. Quizás por superstición o quizás por romanticismo, nunca ha sido desmentida esta maldición, y la gente sigue creyendo en ello.




La creencia en esta maldición llegó al punto que ese mismo año, antes de la final de 2012, el Taoiseach o primer ministro irlandés, Enda Kenny, nacido en Castlebar, en el Condado de Mayo, visitó el Vaticano. Cuentan que el mismo Kenny le comentó al entonces Santo Padre Benedicto XVI esta historia del funeral interrumpido en 1951 para pedirle su intercesión. Ni el Papa pudo hacer nada, pues ya sabemos el resultado de esa final.




Todas las historias de este tipo cuentan con anécdotas internas que las convierten en algo todavía más romántico. En este caso el punto anecdótico lo puso uno de los jugadores de 1951 que murió en enero de 2016, Peter Quinlan. El bueno de Peter, jugaba con otro apellido, por lo que era difícil de identificar ya que su nombre verdadero era Peter Quinn. ¿De qué se escondía Peter Quinn? Resulta que era sacerdote, e incluso llegó a ser misionero en Filipinas. Pero de joven tenía una pasión, el football. Sin embargo los sacerdotes no podían jugar, dado que en el Gaelic Football diversas acciones relevantes del juego se resolvían a puñetazos, y claro está, no era algo normal ver a un religioso liarse a golpes. Por esta razón el Padre Peter debía jugar con un apellido falso. Una anécdota maravillosa que sólo podía suceder en Irlanda..




A día de hoy solo quedan dos jugadores de aquel equipo de Mayo de 1951, Paddy Prendergast y Paradigm Carney. 



FUENTE: WANDEREERSFUTBOL (AL 32 DE ENERO DEL 2017) 

EN EL RECUERDO

ALUMNI 

Es apodado el supercampeón del fútbol aficionado en Argentina y es que desde que Alumni se fundó, en 1887, hasta su desaparición, en 1913, ganó 22 títulos.




Su época más dorada fue a comienzos del siglo pasado, cuando obtuvo ocho de los 10 torneos disputados.

Sus jugadores, que provenían de un mismo colegio, eran conocidos por su caballerosidad y lealtad deportiva, hasta el punto que el dinero que recaudaban durante los partidos lo destinaban a causas benéficas.


Muchos clubs actuales escogieron el rojo y blanco del uniforme en su honor y hasta hay un club que adoptó el nombre para su equipo.


Actualmente, el club sigue funcionando (luego de ser refundado) bajo el nombre de Asociación Alumni, dedicado exclusivamente al rugby.

FUENTE: BBC 

El último día. El de la disolución definitiva. El día más duro, más difícil para los que debieron tomar la decisión final. Si bien desde el 26 de noviembre de 1911 Alumni ya no jugaba, en abril de 1913 los pocos socios que tenía el club que más títulos había ganado en el fútbol argentino de entonces, tomaron coraje y decidieron realizar la asamblea definitiva. Fue un jueves 24 de Abril de 1913 Alumni dejaba de existir. Alumni se transformaba en mito.


A Ernesto Brown, el menor de los hermanos Brown, lo apodaban El Pacífico, por su carácter tranquilo. Con apenas 17 años, jugó el primer partido internacional de Argentina, ante Uruguay, el 20 de julio de 1902. Cumplió, como todo el equipo, una gran actuación en ese primer triunfo por 6 a 0. A él le tocó la ingrata tarea de enviar a los asociados, en su carácter de secretario, la comunicación de cierre. También, entre el 18 y el 24 de abril, el diario La Nación, en la sección "Sociedades y Compañías", apareció este aviso: "Alumni A. C. Se cita a los señores socios a asamblea general con fecha 24 del corriente, en el local de la A.F.A., calle Maipú 131, a las 9 p.m, para tratar la disolución del club y autorizar a la C. D. para distribuir los fondos de acuerdo con el reglamento. Se necesitaban 15 socios para seguir adelante. Apenas siete dieron el presente.



"El secreto de su éxito se debió a la amistad que existía entre los jugadores, más que a la habilidad de sus componentes. En este juego una gota de mala sangre entre dos de los jugadores pronto afecta a todo el team, cosa que nunca sucedió, debido, en gran parte, al carácter de los hermanos Brown, y muy especialmente al de Jorge", contó tiempo después el ex jugador Carlos Lett.



Jorge Brown fue el primer caudillo del fútbol argentino. Fue tan habilidoso como abanderado del fair play. Querido y respetado, fue el último tesorero del club. El que cuidó, centavo por centavo, el capital de Alumni. El que comunicó, aquel 24 de abril, que el activo era de $ 12.322,29. Ocho instituciones fueron las beneficiadas por Alumni, entre ellas el Hospital Británico y el Patronato de la Infancia.



Alumni no sólo fue el primer gran equipo del fútbol argentino. Sentó las bases. Tuvo por cuna una escuela, el English High School. Luego, en 1901, lo obligaron a cambiar el nombre pero mantuvo la esencia. Se llamó así porque un ex alumno llegó desde Estados Unidos con la noticia: se empleaba para denominar a los ex alumnos. Se inscribió como Alumni Football Team. Hasta 1905 usaba el emblema de la escuela en su camiseta blanca a bastones rojos. Era el equipo de la escuela. Recién desde 1906 aparece la inscripción Alumni A. C.


"Son todos jóvenes, sanos y vigorosos, se han educado juntos y por consiguiente existe entre ellos la amistad cordial y la comunidad invariable contraida en los bancos de la escuela", publicó el diario El País, el 30 de julio de 1900, al referirse a la campaña del English High School, el club del colegio fundado el 3 de octubre de 1898.


Alumni fue reorganizado en 1908, "con el objeto de fomentar y practicar toda clase de deportes y en especial el football". Fue el último intento para dejar de ser un equipo para crecer como club. Como eran Lomas, Belgrano y Quilmes. Como crecieron luego Boca, River y muchos más. Pero era demasiado tarde. Cierto carácter elitista, cerrado al clamor popular ("El equipito de los Brown", decía despectivamente en los anuncios el diario La Mañana en 1911), la idea de destinar las recaudaciones para obras de beneficencia o para la Liga y no para el club, el juego fuerte que se estaba imponiendo, el amateurismo encubierto, la falta de cancha y la escisión de 1912, aceleraron el final.



"Sólo hizo la etapa inicial de ese proceso (fútbol exclusivamente) pero con la honrosa y extraordinaria particularidad que le bastó quedarse allí, sin seguir la evolución; le bastó intentar el cambio sin lograrlo, le bastó ser lo que fue, para realizar lo que nadie pudo hacer en la encomiable vastedad de su construir; impulsar al fútbol argentino fecunda y ejemplarmente, sacándolo con sorprendente rapidez del terreno indeciso de lo experimental", resumió Ernesto Escobar Bavio en su libro Alumni, cuna de campeones y escuela de hidalguía.



Alumni marcó el camino que siguieron Racing, heredero de la mística ganadora y la cátedra exquisita del fútbol bien jugado, Boca, River y el resto. Y se convirtió en un equipo mítico, que está guardado en una caja de cristal en la historia.

FUENTE: DIARIO CLARIN

Último partido de Alumni en el campeonato argentino, un triunfo por 2:1 contra Club Atlético Porteño.

EN EL NOMBRE DEL GOL


“UN BÚFALO EN EL RECUERDO” JUAN GILBERTO FUNES

Cada enero un legado ineludible se presenta, recordar el aniversario de la muerte del ídolo máximo que dio el deporte sanluiseño, Juan Gilberto Funes.






Fue el 10 de enero a las 23 horas para Buenos Aires, fue el 11 de enero a las 24 para los puntanos, una hora más o menos no le hace. El corazón de Juan le susurró al oído “perdón Búfalo, nos tenemos que ir”, y fue así que Juan se transformó en un cometa.




Esa calurosa mañana de 1992 no fue igual a ninguna, en San Luis no hubo clases, no hubo trabajo, no hubo consuelo, las calles céntricas estaban despobladas. La ruta nacional Nº 7 aglomeró a miles de puntanos como nunca antes, el río Seco se transformó en mar, un mar hecho con lágrimas de todo un pueblo. Fue una larga vigilia esperando al querido “Búfalo” que había dejado de existir en la Clínica Güemes de Buenos Aires.




Ni el insistente Chorrillero que soplaba como un huracán despejó tanta tristeza.




Ese corazón “grande como una casa” que le dio tanta fuerza y potencia en otras ocasiones, que lo acompañó en cada embate goleador, ahora no quiso más. No resistió la quinta operación, realizada meticulosamente por René Favaloro y su equipo.




Ya pasaron 25 años y su figura se agiganta. Nada sabe del olvido. Al contrario la “leyenda del Búfalo puntano” está más latente que nunca.





Su carrera



Su historia, la del “Globo” puntano, el “Millo” colombiano, ésa de la Libertadores y la Intercontinental hasta su paso fugaz por Boca, su amor por los autos y su querida familia, esa historia escrita en mayúsculas, se agiganta a cada instante.





Comenzaba la década del '80 y Juan con 17 años descollaba en el Club Huracán, su físico era imponente y le sobraba oficio de goleador. Estudiantes, también de San Luis, fue el segundo club donde deleitó a grandes y chicos y ridiculizó a varios defensores. Jugó el Torneo Regional, enfrentó a Alianza de Villa Mercedes, Ferrocarril Oeste de La Pampa e Independiente de Mendoza.




En el '81 emigró a Sarmiento de Junín, jugó una temporada y desde Jorge Newbery de Villa Mercedes le hicieron un buen ofrecimiento y decidió retornar a la provincia. Juega un par de partidos y el “globito” nuevamente lo tentó, en 1982 fue la última vez que “el Tanque” jugó oficialmente en una cancha puntana.





La temporada ‘83/’84 vistió la camiseta de Gimnasia y Esgrima de Mendoza, y gracias a su excelente performance es vendido a Millonarios de Colombia.




River Plate fue el próximo escalón de su ascendente carrera, sólo con dos goles le alcanzó para transformarse en ídolo indiscutido. Dos goles nada más y nada menos que en la final de la Copa Libertadores de América, esos tantos le dieron el título y la posibilidad de ir a jugar a Japón y traerse la Copa Intercontinental.





También vistió la camiseta de la Selección Argentina en los IX Juegos Panamericanos de Venezuela y la Copa América '87.




Olimpiakos de Grecia en 1987 le abrió la puerta europea y tras un año sin mayores satisfacciones retornó a la Argentina y jugó en Vélez Sarsfield.


FUENTE: EL DIARIO DE LA REPÚBLICA


domingo, 7 de abril de 2019

SE EMPEZABA A PERFILAR UNA NUEVA ERA

LA ERA "JULIO GRONDONA" EN AFA






FUENTE: ADALBERTO GIOVANNOLI/ EFEMÉRIDES DEL FÚTBOL 

LA OTRA CARA DEL "CHE GUEVARA"

EL CHE Y LOS DEPORTES

“EL CHE GUEVARA EN EL MUNDO DEL DEPORTE”


Natación, saltos ornamentales, golf, caminata, montañismo, boxeo, ping-pong, tenis, fútbol, ajedrez, rugby, motociclismo, bicicleta, campamentismo, aviación, navegación, tiro, pesca, patín, hipismo, béisbol y básquetbol. ¿Se pueden realizar todas estas actividades en una sola vida? Sí, se puede. Porque Ernesto Guevara Serna, el Che, se desempeñó con mucha tenacidad y esfuerzo en cada una de ellas. En su infancia, en su adolescencia y también en su adultez. 








La relación entre el deporte y Guevara fue muy estrecha. Casi como un romance incondicional. Por necesidad, por placer y, sobre todo, por convicción. Como en sus inocentes dos años , cuando se descubrió que padecía de asma. O en su adolescencia rebelde, en la que conseguía todo lo que se proponía. O en la madurez , cuando utilizó al deporte como herramienta de su andar.



En 1928 nació Ernestito, hijo de Ernesto Guevara Lynch y Celia de la Serna, en Rosario, Santa Fe. Una familia nómade. Cuenta la historia. De Misiones a Buenos Aires; de allí a Córdoba; y de pueblo en pueblo en la provincia de las sierras. De padres deportistas, amantes del campo y de la vida en la naturaleza, se crió en plena actividad de su madre como nadadora. Porteño, el pequeño Ernestito tuvo un ataque gravísimo a los dos años. Era asmático y el doctor recetó actividad física para el niño. A los cinco, ya había aprendido a nadar con mucha habilidad y coordinación. En esa época, la familia Guevara se había instalado en Alta Gracia, Córdoba, adonde se habían trasladado para que su hijo respirara aire fresco y así apañar la enfermedad que dañaba sus pulmones.







Con Ernesto ya crecido, las caminatas por las Sierras cordobesas eran un pasatiempo ideal. Y con los cerros al alcance de la mano, el alpinismo fue sencillo en el futuro que se le avecinaba al joven Guevara. Tras asistir a un circo, en donde un grupo de acróbatas realizaba una verdadera proeza que consistía en zambullirse desde una altura exagerada en un estanque de no más de un metro y medio, quedó embelesado por los saltos ornamentales . Y en los arroyos improvisaba piruetas para las carcajadas de sus amigos. Nunca desarrolló un instinto temerario. Lo tenía incorporado, era innato, algo bien suyo. Además de la natación se interesó por el golf. Vivía muy cerca del campo de la ciudad y hasta fue caddie. " Ernestito llegó a ser un excelente jugador de golf", escribió alguna vez su padre, textual que se puede leer en el libro La Patria Deportista, del periodista Ariel Scher.






Las historias del Chancho, ya conocido como el Pelado en sus primeros años de la escuela primaria, con el deporte se suceden una a otra. Es que el gusto por la práctica de Ernesto era apasionada. Aprendió a jugar al ajedrez y se desempeñaba como arquero en los partidos de fútbol de su escuela. El fútbol fue uno de sus amoríos . Fanático hincha de Rosario Central, a pesar de no haber ido nunca a verlo. "Cuando descubrió la existencia de Rosario Central, un club de la ciudad donde él había nacido, adhirió fervorosamente a su divisa. A partir de ese instante le encantó que le preguntaran '¿De qué cuadro sos?', porque le daba la oportunidad de responder con cierta altivez: 'De Rosario, de Rosario Central . Yo soy rosarino'. No tenía la menor idea sobre esa ciudad ni había visto jamás a su equipo, pero él era rosarino y defendía su identidad...", escribió Hugo Gambini, biógrafo, en su libro El Che Guevara los inicios de la relación de Ernesto Guevara con el fútbol.






Sin embargo, no hay dudas de que el rugby fue la actividad a la que más se dedicó. Al conocer a los hermanos Granados, en Córdoba, el Pelado pasó a ser apodado Fuser . No sólo en eso cambió Guevara sino que de esa manera se formó como hombre. Alberto, el mayor de los Granados, era entrenador en el club Estudiantes y fue el que le enseñó a jugar. "Mirá, Pelado - le dijo Granados -, acá el examen de ingreso consiste en saltar por arriba de un palo y caer con el hombro. Los que vienen al rugby para hacer pinta no se animan. Los que quieren jugar pasan la prueba. Ahora te toca a vos. Si no le digo basta, todavía se está tirando". El textual es de Alberto, según escribe Rubén Ayala en Días de Rugby.






Con esa garra para el rugby su apodó poco tardó en ser Furibundo Serna, luego economizado a Fuser. Pasó por el club Estudiantes de Córdoba y luego a Buenos Aires. Se inscribió en el SIC y su padre quiso impedir que siguiera practicando un deporte demasiado rudo para un niño con asma. "Viejo, me gusta el rugby. Y aunque reviente lo voy a seguir practicando", explicó el entonces Ernestito y continuó su carrera como rugbier en Yporá para pasar luego a Atalaya. "Guevara jugó, y yo lo vi, en Yporá, un equipo que jugaba los campeonatos de la Liga Católica. Lo de Atalaya fue un poco posterior. El era inside, pero el dato más llamativo tenía que ver con su aspecto cuando jugaba. En esa época, los delanteros de segunda y tercera línea usaban orejeras como protección. Los tres cuartos, en cambio, jamás se las ponían, no lo necesitaban. Conocí un sólo tres cuartos que usaba orejeras. Era Guevara...", las declaraciones son del periodista Diego Bonadeo, gran conocedor de la historia del rugby.






Ernesto Guevara jugó al rugby desde los 14 hasta los 23 años. Pero además lo inició como periodista. Fue el fundador de la revista Tackle , la tercera especializada en el deporte. Posteriormente el trío deporte-Guevara-periodismo funcionaría a la perfección. En 1955 consiguió trabajo en Agencia Latina y cubrió los Juegos Panamericanos de México. Pero ya para esa época el deporte cumplía otro rol en la vida del emergente Che. En 1951 realizó su primer viaje importante. Recorrió Salta, Jujuy, Tucumán, Santiago del Estero, Chaco, Formosa, Catamarca, La Rioja, San Juan, Mendoza, San Luis y Córdoba. Eso le valió una aparición en El Gráfico promocionando la "excelente calidad" del motor de la motocicleta en la que había se había montado por más de 4.000 kilómetros. Pero marcó un cambio en la vida deportiva. Ya su habilidad física le servía para atravesar Sudamérica de punta a punta . Con un partido de fútbol se hizo amigo de unos muchachos en Bolivia, con el básquetbol entabló relaciones con unos militares peruanos; también navegó por el Río Amazonas. El deporte se había convertido en supervivencia y había dejado de ser una necesidad lúdica. " El ajedrez es un educador del raciocinio ", declaró ya como Comandante.






El repaso de la vida del Che con el deporte es extensa. Seguramente una opción más para poder descubrir una historia. La historia . La de Argentina, la de Cuba, la de Latinoamérica y la del mundo. La diferencia entre el juego y el deporte son las reglas. Y para triunfar en el deporte también hay que ser revolucionario .





(Esta INVESTIGACIÓN fue EXTRAÍDA DEL DIARIO CLARÍN DEL 21 DE MAYO DEL 2007)



sábado, 6 de abril de 2019

....EN AQUELLOS TIEMPOS

EL SOBORNO VISTO POR NIEMBRO







FUENTE: ADRIAN ADALBERTO GIOVANINI / EFEMÉRIDES DEL FÚTBOL (FACEBOOK)

"HISTORIAS QUE VALEN LA PEENA CONOCER"

ESTEBAN CAMBIASSO EN RIVER FUENTE: "KODRO MAGAZZINE" Esteban Cambiasso, tras una llegada prematura al Real Madrid B con 16 años ju...