viernes, 17 de marzo de 2023

EL FUTBOLISTA QUE SE CONVIRTIO EN LEYENDA

LA HISTORIA DE DARIO DUBOIS

FUENTE: CIELOSPORTS

Imaginen la siguiente secuencia. Partido de ascenso en el fútbol de la Argentina, canchas en malas condiciones y en la salida de Victoriano Arenas aparece uno de los defensores con una larga caballera de rulos y el rostro maquillado, cual si fuera uno de los integrantes de Kiss. Ese tipo intimidante fue Darío Dubois, un rebelde, un fanático pero por sobre todo un luchador contra los estigmas y las etiquetas.




Dubois no era "un loquito" que se pintaba la cara, fue muy cuerdo desde siempre y eso lo hizo denunciar dirigentes que prometían y no cumplían. “El presidente de Juventud Unida (Juan José Castro) nos ofreció plata para perder, para que ellos ganen y para que él entrara en una reelección de San Miguel. Rata inmunda, jugamos gratis e igual queremos ganar y nos ofrecen plata; igual, no la vamos a recibir… pero es un político, qué se puede esperar de él?“, dijo en 2003 a Radio Belgrano.

Ese fue Dubois, un luchador del ascenso, uno más de la resistencia metalera pero sobre todo un tipo auténtico que, con el correr del tiempo, se transformó en un personaje de culto. Documentales sobre su persona hay en Brasil, Inglaterra y cuanto espacio para rarezas en el fútbol se encuentren. Dubois falleció un 17 de marzo de 2008, pero antes del final vale la pena repasar algunos momentos y explicar a que venía ese maquillaje que lo acompaño en sus tiempos de Victoriano.

Dubois, que nunca pudo vivir del fútbol ("pero siempre jugué en Primera, soló cambiaban las letras", declaró algunas vez), comenzó a jugar en el Club Social y Deportivo Yupanqui de la ciudad de Buenos Aires, en 1994, y después vistió las camisetas de Atlético Lugano, Midland, Deportivo Riestra, Laferrere, Cañuelas y Victoriano Arenas de Valentín Alsina. Se retiró en 2005, obligado, porque no pudo costearse una operación tras romperse el cruzado. Así es, fue y será el ascenso: ganas sí, plata no.

Tres momentos inolvidables de Dubois

Guerra contra el sponsor

En 1995, jugando para Lugano un sponsor le ofreció al plantel 40 pesos extra por partido ganado. El equipo sumó tres victorias al hilo pero la plata no aparecía entonces decidió llevar una cinta negra para tapar la marca, pero con la ansiedad del partido se olvidó de su idea. Cuando ingresó decidió ir por más, aprovechando el barro se tiró sobre el mismo y cubrió la casaca de tierra mojada. "La camiseta quedó toda cubierta de barro. El sponsor se cagaba de risa de nosotros y no nos pagaba. Yo, con esa guita, viajaba", declaró.

El robo al árbitro coimero

En otro de sus partidos el árbitro le sacó la segunda amarilla y del bolsillo cayeron 500 pesos. El defensor se arrojó al suelo y salió corriendo al vestuario con el motín: "Me seguían todos: el árbitro, los jugadores, el cuerpo técnico… Adentro de la manga le dije al juez: este es el premio que vos me sacas por echarme".

Su posición económica "desastrosa"

"No me gusta jugar al fútbol. Lo hago porque es muy competitivo y me entreno mucho. No como carne roja, no fumo, no tomo alcohol ni drogas. Nunca lo hice. Además, la poca plata que gano me ayuda. Mi posición económica es desastrosa”, contó en otra entrevista, y se definió como “un payaso que se pinta la cara, pero que se mata por la camiseta. Lo hago para darme polenta y algunos rivales se asustan, con eso los mató".

El final y el nacimiento de su leyenda

Una fanática contó alguna vez que un día de lluvia tocaba en su banda ‘Tributo Rock’, después de las 17, en un centro cultural de Merlo. Pero había un problema: el club no quería que vaya ningún jugador al recital, porque creían que se drogarían y tomarían alcohol. Por ese motivo, decidieron retrasar el horario de entrenamiento, para que nadie pueda ir. Ante eso el “loco” fue a entrenar, pasaron unos minutos y se fue vestido de futbolista a tocar con la banda. Estaba arriba del escenario con la camiseta del entrenamiento toda sucia, el short de fútbol y los botines puestos.

La de Dubois fue una historia de apego a los principios, la de un tipo apegado a sus convicciones. Luchando entre tantos, en medio de un pobreza agobiante, los inicios del marzo de 2008 y con 37 años Darío fue víctima de un robo en La Matanza, ese espacio donde millones buscan la paz en medio del caos, dos balas cruzaron el cuerpo de Darío buscando quedarse con una plata que no había. Una bala fue a su estómago y otra en a su pierna. Fue operado en ocho ocasiones pero no fue suficiente. Darío murió como vivió: peleando y resistiendo, como el metal indica.


jueves, 16 de marzo de 2023

EL SUEÑO FALLIDO

EL MILANO CITY FC

FUENTE: "KODROMAGAZINE"

El Bustese Milano City Football Club fue un club de fútbol de la Serie D italiana de Busto Garolfo, municipio de la ciudad metropolitana de Milán, en la región de la Lombardía. Su nacimiento se remonta a la temporada 2016/2017 cuando el ASD Bustese Calcio se salvó in extremis en el último partido de promoción para evitar el descenso a la categoría Eccellenza, máxima categoría del Calcio amateur italiano controlada por la Lega Nazionale Dilettanti (Liga Nacional Amateur).




Es entonces, cuando un grupo de empresarios deciden dar un gran impulso al ASD Bustese Calcio, ofreciendo recursos económicos e influencia empresarial para el crecimiento de la estructura del club y del estadio Municipal Roberto Battaglia, con el objetivo de convertir en un futuro a los “granata” en el tercer club más influente de la capital lombarda. Una vez cerrado el acuerdo (fácil y en cuestión de días), nace el Bustese Milano City Football Club, uno de los proyectos más ambiciosos del fútbol modesto italiano. Hay que tener en cuenta que el ASD Bustese Calcio estaba en un momento muy delicado, y su venta lo salvó de la bancarrota.

El Bustese Calcio nació durante la posguerra, en 1946, cuando un grupo de jóvenes que dirigían el Bar Branca, formaron el primer club de fútbol de Busto Garolfo (13.752 habitantes), con una sociedad de participación popular. El primer presidente fue Domenico Branca. El equipo se sirvió solamente de jóvenes del país, que jugaron con gran entusiasmo y compromiso… pero con muy poca técnica, como explica el propio club.

La evolución del plantel fue bastante problemática y después de haber pagado el precio de la inexperiencia, también a nivel directivo, la asociación “granata” en los años de 1948 a 1954 se convirtió en un punto de referencia del fútbol amateur italiano, ascendiendo dos categorías, ganando 2 campeonatos (Terza y Seconda Categoria) y la Copa de Lombardía en 1950. Las memorables “batallas de Calcio” con el Corbetta, Inveruno, y sobre todo con el Snia Varedo, fueron las mejores del club. El año 1963 se refundó como Unione Sportiva Bustese.

La historia de profesionalización del US Bustese Calcio comenzó la temporada 2007/2008, cuando Giancarlo Piatti asumió la presidencia del club, llevando al equipo entrenado por Ferdani de la Prima Categoria (séptimo nivel de Italia) a la liga Promozione (sexto nivel), en el grupo de la Lombardia, y cambiando su nombre a ASD Bustese. Los dos años siguientes el equipo se ubicó en el 11º lugar del campeonato, pero por fin durante la 2010/2011 por fin llegaron los resultados esperados, conquistando un gran quinto lugar que les permitió jugar los play-offs de ascenso, que finalizaron después de la histórica victoria 4-3 en el campo del Bienate que les permitió ascender a Eccelenza (quinto nivel).

La temporada 2011/2012 finalizan en un decepcionante duodécimo puesto, similar al del 2012/2013 (13). En la temporada 2013/2014 los “granata” se colocan con un respetable séptimo sitio final. La siguiente temporada consiguen sus mayores gestas históricas: el ascenso a la serie D después de un campeonato sin derrotas, la segunda Copa de Lombardía de su historia, y poder jugar la final nacional de la Coppa Italia de su categoría, donde consumaron la única derrota de toda la temporada, siendo superados por los Apulianos de Francavilla. La temporada 2016-17 los lombardos consiguen salvar el descenso a Eccelenza en el último partido de la promoción de descenso.

Desgraciadamente, y a causa del Coronavirus, al final de la 2020/2021 el club se disuelve, poniendo punto final al sueño de conseguir ser el tercer club de Lombardia…


 


miércoles, 15 de marzo de 2023

PARA RECORDAR

CUANDO BOCHINI JUGO EN SPORTIVO BARRACAS 

FUENTE: "KODROMAGAZINE"

Ricardo Bochini dejó el retiro después de 714 partidos en Independiente, el 25 de febrero de 2007, cuando decidió defender la camiseta del Club Sportivo Barracas Bolívar en un partido oficial correspondiente a la zona 57 del Torneo del Interior frente a Deportivo Argentino de Pehuajó.




«El Bocha», ídolo de Diego Armando Maradona, fue el líder de los Diablos Rojos entre 1972 y 1991, un período durante el cual el club de Avellaneda conquistó dos Copas Intercontinentales, cuatro Libertadores, tres Interamericanas y cuatro torneos vernáculos.

Bochini se retiró el 5 de mayo de 1991 a causa de una violenta entrada de Pablo Erbín en el Independiente-Estudiantes disputado en la antigua Doble Visera. Mientras Erbín se iba al vestuario expulsado antes de una salida caótica que lo obligó a escaparse en un patrullero, el Duende fue retirado en camilla.

 Para concretar el homenaje, y al tratarse de un campeonato oficial del Consejo Federal, Bochini firmó con el Barracas Bolívar, y el 15 de febrero, diez días antes de su debut, la Asociación del Fútbol Argentino autorizó la transferencia.

«Esto es lo más lindo que a uno le puede pasar. Después de haber dejado de jugar en el 91, pensé que no iba a volver a jugar un partido de estos. Estoy muy contento, lo estoy esperando como uno de esos partidos frente a Racing, River o Boca, cuando teníamos que jugar y poner todo, eso es lo que uno va a hacer en el estadio de Bolívar», advirtió en la previa del partido el crack argentino.

Ya en el estadio, el sueño de Barracas Bolívar estuvo a punto de truncarse por un hecho insólito, ¡Bochini se había olvidado el DNI en su casa! “Si no trae el documento no juega”, amenazó el árbitro Fernando Álvarez. Una fotocopia salvó la noche, con tribunas atiborradas esperando al astro.

Dirigido por Claudio Daniel Brizuela, Barracas Bolívar alineó a Bochini como titular con 53 años de edad. El plan inicial era que tan solo jugara apenas 20 minutos, pero al final acabaron siendo 43 antes de ser reemplazado por Sebastián Hauche.

El Bocha se lució tirando un sombrero, intentando dos caños y hasta asistió a su compañero Luciano Ruiz en un gol que fue anulado por posición adelantada. Fue una noche inolvidable para Bochini: “Mis hijos nunca me habían visto jugar personalmente, cuando podía hacer una jugada gritaban mi nombre y me hacía acordar a la cancha de Independiente. La verdad es que podría haber jugado mejor, es bravo con pibes que están en competencia permanente. Pero haber entrado a la cancha y disfrutado la mayor parte del partido fue algo maravilloso”, declaró post partido.

Barracas Bolívar se impuso por 2-1 a Deportivo Argentino de Pehuajó, clasificó a la siguiente instancia como líder de su grupo y quedó afuera a manos de Sportivo Bragado en la primera eliminatoria por el tercer ascenso, ya sin Bochini en sus filas.

 

martes, 14 de marzo de 2023

HISTORIAS INSOLITAS

EL DIA QUE BOCA JUNIORS JUGO CON LA CAMISETA DEL MILAN

FUENTE: "KODROMAGAZINE"


 El 26 de junio de 1963, Boca Juniors enfrentó a Universidad de Chile en el estadio de La Bombonera en la fase de grupos de Copa Libertadores. Los chilenos llegaron con camiseta azul, Boca por ser local debía cambiar los colores, pero no tenían las casacas suplentes a mano.




La alternativa fue usar un juego de casacas que el AC Milan les había regalado, protocolarmente tras el traspaso del peruano Víctor Benítez al club «rossonero». En el entretiempo los directivos de Boca Juniors pudieron facilitar unas nuevas camisetas amarillas, y el resultado fue la victoria 1-0, con gol de Alberto Mario González a los 47′.

 Formaciones de los equipos de aquella noche:

Boca Juniors: Antonio Roma, Edson Dos Santos, Silvio Marzolini, Orlando Pecanha de Carvalho, Antonio Rattín, Julio Novarini (Carmelo Simeone 39), Oreste Corbatta, Angel Clemente Rojas, Norberto Menéndez, José Sanfilippo, Alberto Mario González. DT: Arcadio López.

Universidad de Chile: René Pacheco; Humberto Donoso, Sergio Navarro, Hugo Villanueva, Carlos Contreras; José Moris, Osvaldo Rojas; Carlos Campos, Ernesto Alvarez, Rubén Marcos, Leonel Sánchez. DT: Luis Alamos.

domingo, 12 de marzo de 2023

SE FUE UN GRANDE

NOS DEJO EL BETO PASCUTTI 

FUENTE: "PAGINA 12":

Alberto "Beto" Pascutti, uno de los futbolístas emblemáticos del fútbol del ascenso, falleció el sábado a la noche como consecuencia de una descompensación cardíaca. Tenía 64 años y una extensa y celebrada trayectoria en clubes del ascenso. Alguna vez había dicho que no hizo carrera en Primera División A porque no le gustaba mucho entrenar. "El ascenso no es parte de mi vida, es mi vida", reforzaba el exquisito 10 su forma de sentir el fútbol.




El Beto brilló en El Porvenir (donde le hizo hacer al centrodelantero Cañón Landaburu decenas de goles), salió campeón con All Boys, ascendió con Morón y logró algo que pocos futbolistas consiguen: ser ídolo en equipos con una gran rivalidad. Al Beto se lo quiso en All Boys, Morón y Chicago (como técnico), eternos rivales del Ascenso.

En una temporada en que All Boys se fue al descenso, el Beto fue contratado como director técnico cuando quedaban pocos partidos para la finalización del campeonato. El albo de Floresta prácticamente tenía su destino marcado. Pascutti hizo una gran campaña, pero no alcanzó y All Boys se fue al descenso en el último partido. La hinchada lo sacó en andas de la cancha. 

Pascutti era un volante ofensivo elegante, habilidoso y con una notable pegada, pero además ponía la pierna fuerte cuando el partido así lo requería.

El Beto resultó un jugador "distinto" en las categorías de ascenso. Integrante de un podio de cracks, junto a José Luis 'Garrafa' Sánchez (ex Banfield y Deportivo Laferrere), el mítico Trinche Carlovich (Central Córdoba) y Miguel Angel Colombatti (ex Deportivo Morón, luego pasó por Racing).

Curiosamente, a pesar de que forjó su rica carrera futbolística en el ascenso, el  mediocampista inició su trayectoria en Primera División A: debutó en Chacarita Juniors en la temporada 1977, cuando la entidad de San Martín lograba sumar para escaparle a la parte baja de la tabla.

Luego, con el descenso a la Primera B, el volante continuó en el conjunto 'funebrero' hasta 1980 para pasar luego a Banfield, donde permaneció solamente en 1981.

Posteriormente, Pascutti hilvanó -quizás- lo mejor de su carrera y exhibió su jerarquía en El Porvenir, donde estuvo tres años (1983, 1984, 1985), con 10 goles en 71 partidos.

Sus condiciones le valieron ser transferido a Quilmes, otro equipo en el que se destacó con 9 tantos en 55 cotejos (1985-1986).

A medida que fue creciendo en edad, Pascutti fue adquiriendo características de líder, dentro y fuera de la cancha. De allí que la mayoría de los equipos se pelearan por conseguir su concurso.

Así, Deportivo Morón militaba en la Primera B y recurrió al 'Beto' para que participe en la campaña del Deportivo Morón, que ascendió a la B Nacional (1989-1990) superando en un sprint a Nueva Chicago.

También fue jugador de Tigre y vivió otro momento de gloria en su carrera cuando fue contratado por All Boys, al que llevó a la B Nacional con su enorme jerarquía en la temporada 1992-1993, con un golazo incluido ante Deportivo Armenio (2-1) en la penúltima fecha. Casi sobre el final del partido, la tomó en la banda izquierda de la cancha, se sacó un rival de encima y desde bastante lejos del área rival clavó un zapatazo junto al poste del arco que da espaldas a la avenida Alvarez Jonte.

En total jugó 275 partidos y anotó 35 goles en tres distintas categorías del fútbol argentino.

Como entrenador pasó por Tigre (ascendió a la Primera B Nacional a mediados de los '90), Nueva Chicago, All Boys, Juventud Antoniana de Salta, Almirante Brown, Aldosivi de Mar del Plata, Sarmiento de Junín, Talleres de Remedios de Escalada, Sportivo Italiano y Tiro Federal de Rosario, entre otros varios clubes.

El fútbol de las grandes luces y millones acaso ni siquiera se entere de la partida del Beto Pascutti. Para los que tuvieron el privilegio de verlo inventar gambetas algún sábado en un tribuna de madera, la noticia es un trago amargo. La pelota está de luto.

sábado, 11 de marzo de 2023

PARA LOS MEMORIOSOS

EL CORCK CITY FOOTBALL CLUB DE LOS 90

FUENTE:"KODROMAGAZINE"

El Cork City Football Club es un club de fútbol irlandés, con sede en la propia ciudad que le da nombre, fundado en 1984. No solo fue uno de los primeros clubes de Irlanda (y el primero de Cork) sino que también fue pionero en contar con un equipo de futbolistas profesionales.




El club irlandés ganó su tercer título de la LOI Premier Division, y su primer doblete de la FAI Cup, durante la temporada 2017. Aunque el club descendió a la LOI First Division el 2020, consiguió el ascenso de nuevo a la máxima categoría al ganar el título de 2022 de la segunda división irlandesa.

Los colores tradicionales del club son el verde y el blanco con ribetes rojos, y el escudo es una variante del escudo de Cork. Los partidos en casa del City se juegan en Turners Cross.

Es difícil para los aficionados jóvenes entender cómo era el fútbol de la Liga de Irlanda en Leeside hace 30 años: una época de elegantes equipaciones, Copas Mundiales y tangos; sin banda ancha, sin circunvalaciones y solamente para espectadores de pie; fútbol de invierno con apenas una brizna de hierba en el campo en febrero, y un equipo de fútbol tenaz y con talento que envejecía junto con pocos trofeos para marcar su contribución.

Antes de la temporada 1992-1993, en la que consiguió su primer título de liga, el club había estado cerca de conseguir otros valiosos títulos. En 1989 perdió la final de la Copa FAI contra el Derry City. En 1991, el Dundalk les derrotó en la última jornada de la temporada en Turner’s Cross y les arrebató el título. Luego llegó 1992, cuando un gol de Dave Tilson dio la Copa FAI al Bohemians y condenó al City a otra campaña insatisfactoria. Pero no todo fueron decepciones en el pasado, ya que en 1988 el equipo ganó la Copa de la Liga y la Munster Senior Cup.

A principios de la década de 1990, el Cork City se mantuvo invicto durante muchos partidos de liga, ocupó posiciones altas en la clasificación, conservó la Munster Senior Cup durante cuatro años y disputó varios encuentros en competiciones europeas. El partido europeo más destacado fue la eliminatoria de la Copa de la UEFA contra el Bayern de Múnich, en la que el Cork City se impuso a los alemanes por 1-1 en Musgrave Park, antes de caer por 0-2 en los últimos minutos en Baviera.

En 1993, el Cork City se proclamó campeón de la primera división de la Liga de Irlanda por primera vez, tras una complicada eliminatoria entre tres equipos. O’Mahoney dimitió y el club se trasladó a un nuevo estadio en Bishopstown al final de la temporada.

Damien Richardson tomó el timón y la temporada 1993/94 comenzó con la remontada del City de tres goles en contra para vencer al Cwmbran Town galés en la Liga de Campeones de la UEFA. En la siguiente ronda, sufrió derrotas por un gol en casa y a domicilio ante el Galatasaray turco. Ese año, el City se proclamó subcampeón de liga.

La temporada 1994/95 fue muy variada para el Cork City. Tras un buen comienzo de temporada, las presiones financieras obligaron a Richardson a dimitir y, al no desarrollarse Bishopstown según lo previsto, los partidos se trasladaron a Cobh, Turners Cross y un viaje forzoso a Tolka Park. Noel O’Mahony fue nombrado de nuevo entrenador, pero la lucha por el título se vino abajo. Sin embargo, esa temporada el club obtuvo éxitos en la Munster Senior Cup y en la League of Ireland Cup.

Al comienzo de la temporada 1995/96, Rob Hindmarch tomó las riendas, pero el club estaba en apuros. El estadio se hundía, se llamó al administrador judicial y el club se quedó «sin techo». Los esfuerzos por salvar la situación se tradujeron en la instalación de una nueva junta directiva y el traslado de nuevo a Turners Cross. Con fondos limitados, el Hindmarch había salido adelante, pero el descenso seguía amenazando, y una eliminación de la Copa FAI supuso el nombramiento de Dave Barry. El equipo terminó noveno en la liga y, por primera vez en cinco años, perdió la Copa Munster, ante el Waterford Crystal, un equipo juvenil de Waterford.

En 1996/97, el City terminó cuarto. El club también perdió por poco la Copa de la Liga, al caer inesperadamente ante el Galway United, de la primera división. La afluencia de público empezó a aumentar y se recuperó la Munster Senior Cup. La temporada siguiente, el Cork tuvo una buena actuación en la Copa InterToto y el equipo mejoró hasta el tercer puesto de la liga. El reinado de Dave Barry alcanzó su punto álgido ese año, cuando el City ganó la Copa FAI de 1998. El Cork comenzó la temporada siguiente con ocho victorias consecutivas, pero al final tuvo que conformarse con el segundo puesto, ya que tres derrotas ante el campeón, el St Patrick’s Athletic, le costaron muy caras. Tras quedar subcampeón por segunda temporada consecutiva en 1999/2000, Barry dimitió para ser sustituido por Colin Murphy.


 


viernes, 10 de marzo de 2023

EL HOMBRE DEL SILENCIO

HUGO VILLAVERDE EL DE LOS LENTES DE CONTACTO 

FUENTE: "CURIOSIDADESDELFUTBOL.WORDPRESS.COM":

Esa noche, en el viejo estadio de Independiente, yo estaba con mi padre y mi hermano en la tribuna de la visera. El rival era Rosario Central. En un momento, un jugador visitante escapó a toda velocidad por la banda izquierda. Se le apareó un muchacho flaco, de larga cabellera y que lucía el dorsal 2 en la casaca roja. Desde las gradas, se oyó una voz: “¡Abajo, Villa!”. Obediente, el jugador rojo se dejó caer con la pierna extendida, en un movimiento no exento de gracia; y, con precisión quirúrgica, le extirpó el balón al atacante rival y lo sacó a un costado. “Je, je –dijo la misma voz –No perdona”.




Esa noche, Hugo Villaverde entró en mi universo futbolero. Como en el colegio me ponían en la defensa, empecé a observarlo y a copiarlo. Y cuando los Reyes me trajeron la camiseta roja, pedí que le pusieran un 2 en la espalda.

Durante muchos años, pude ver a este defensor genial sostener el ataque de su equipo desde su posición de último hombre, en un rol silencioso y pocas veces reconocido; acorde a su carácter taciturno y sus pocas palabras. Llevo grabada en la memoria la imagen de este hombre haciendo visera con las manos, como un centinela, cuando, en los segundos tiempos, Independiente atacaba hacia el arco del oeste.

Había nacido en Santa Fe, el 27 de enero de 1954. Dio sus primeros pasos futbolísticos en Sunchales, hasta que fue transferido a un grande de la Provincia: Colón de Santa Fe. El costo de su pase se saldó con un juego de camisetas. Debutó en la primera rojinegra en 1973. En el equipo sabalero conoció a su amigo Enzo Trossero. Con él formó una zaga central de la más famosas y eficientes de la época. Ambos se consolidaron cuando fueron transferidos a Independiente. Se complementaban a la perfección. Trossero era rubio, zurdo y temperamental, con dotes de líder. Pateaba tiros libres y penales, y pasaba al ataque con frecuencia (es uno de los defensores con más goles convertidos de la historia) Villaverde, o Villa, como se le empezaba a decir; era derecho, de pelo oscuro y callado. Jamás pasaba a la ofensiva y no convirtió un solo gol en toda su carrera. Trossero consiguió jugar en Francia e integró la plantilla argentina en España ’82. Pero nada de esto hubiera sido posible sin Villaverde, que le cuidaba las espaldas. No he podido averiguar cuántos partidos jugaron juntos, pues coincidieron en Colón, Independiente y la Selección; y en una función donde el conocimiento es fundamental para la coordinación de los movimientos. Yo creo que se entenderían sin hablarse. Hasta trabajaron juntos como entrenadores.

Pero me he ido por las ramas e interrumpido el decurso del relato. En 1976, Independiente incorpora a este defensor y se reencuentra con Trossero, que había llegado un año antes. A partir de ese momento, Hugo crece en su juego hasta alcanzar niveles asombrosos. Independiente se caracterizaba por su estilo superofensivo. Y en esa estrategia, el rol de Villaverde era fundamental. Su exactitud para cerrar por detrás de toda la defensa y clausurar todos los caminos que conducían hacia el arco rojo, su precisión para cruzar a derecha o izquierda, deslizándose por el suelo para interceptar, lo convirtieron el mejor líbero del momento. Se destacaba tanto por su juego aéreo como por su plasticidad para rechazar de chilena.

Durante el Nacional de 1978, que Independiente conquistó brillantemente, Villaverde fue elegido por sus propios compañeros como el mejor del equipo. Su brillante desempeño mereció el reconocimiento de Menotti, que lo convocó a la Selección.

Ya por entonces no lo llamaban Villa. Como el hombre jugaba con lentes de contacto, la hinchada lo rebautizó Magoo, por el viejo cegatón de la caricatura.

Su paso por la Selección no hizo justicia a su capacidad. Debutó contra Bulgaria y protagonizó la gira que durante 1979 se realizó por Europa. Formó la dupla central con Passarella. En el partido contra Holanda (0-0), por el 75º aniversario de la FIFA, convirtió un penal en la definición. Fue una de las escasas veces que pateó al arco contrario. Se destacó contra Italia (2-2). En el partido contra Irlanda jugó con su eterno compañero Enzo Trossero. En Hampden Park, el día que Maradona metió su primer gol con la albiceleste, se lesionó de gravedad. Estuvo varios meses fuera de las canchas. Su experiencia internacional terminó en 1980, cuando volvió a lesionarse en un partido contra Irlanda jugado en cancha de River. Menotti llamó otra vez a Luis Galván, que había jugado muy bien en 1978, pero que estuvo muy flojo 4 años más tarde. Los memoriosos juran que, con Magoo en la defensa, otro gallo hubiera cantado para la celeste y blanca en 1982.

Villaverde permaneció fiel a la casaca roja durante 10 años más. Su presencia era tan importante que sus compañeros de defensa jugaban más tranquilos y mejoraban notablemente su rendimiento cuando estaba él. A sus reconocidas virtudes, los años le agregaron mayor oficio y sapiencia para ordenar a su equipo y frenar al contrario. Una tarde, contra Ferro Carril Oeste, un delantero rival cortó un pase y se encontró con la pelota picando cerca del área de Independiente. Goyén, el arquero, dio cuatro pasos al frente hasta que lo frenó el ademán imperioso de Magoo. Así impidió el remate de vaselina. Una noche, en Mar del Plata, contra River; Francescoli salió en contraataque y enfrentó a Villaverde. Hugo, sin necesidad de contacto físico, lo cruzó cortando campo y lo obligó a desviarse y alejarse de la valla.

Se ha dicho más arriba que nunca convirtió goles. En realidad, hizo uno solo. Fue en 1976, en la Copa Interamericana ante Atlético Español de México.

Otra característica de Hugo Villaverde es que casi nunca concedió reportajes. Unos pocos a medios escritos y ninguno a la radio o la televisión. Los hinchas que se cansaron de aplaudir sus intervenciones no le conocen la voz. Cuando le iban a sacar fotos individuales, se negaba: “Mejor sacá una con los otros muchachos”, sugería. Su carácter le impedía hacer otra cosa que cultivar el bajo perfil y, aunque eso le ahorró muchas polémicas, lo privó de hacerse más conocido, sobre todo en el exterior.

Jugó 437 partidos de Liga (380 en Independiente) y 6 partidos internacionales. Participó en la obtención de 7 títulos con el equipo de Avellaneda: Nacionales del ’77 y del ’78; Primera división del ’83 y ‘88/’89. ; Copa Interamericana del ’76; Libertadores e Intercontinental del ’84.

Cuando se retiró, muy pocos nos dimos cuenta. Un día se lesionó, lo suplió Monzón y ya no volvió al primer equipo. Independiente salió campeón ese año, pero no se lo vio en ningún festejo. Se fue calladamente, con la tranquilidad del deber cumplido.

Los que lo vimos jugar no olvidamos su estampa, su coraje, la manera particular de poner los brazos junto al cuerpo para correr. Porque así de imborrables son las huellas que dejan los héroes que llenaron nuestra juventud.

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