jueves, 27 de enero de 2022

EL PARTIDO FANTASMA POR LA CLASIFICACION AL MUNDIAL DE ALEMANIA 1974

CHILE VS UNION SOVIETICA 

FUENTE: "TyC SPORTS"/AL ANGULO

El 21 de noviembre de 1973, Chile debía enfrentar a la Unión Soviética por la vuelta del repechaje para clasificar al Mundial de Alemania 1974. La ida había salido 0-0. Los once jugadores trasandinos salieron al campo de juego, sacaron del medio, fueron tocando la pelota con mucha facilidad hacia el área rival y Francisco Valdez controló y definió con el arco vacío. Todo sin oposición, del otro lado no había jugadores. El duelo duró 30 segundos y se dio por terminado. Ganó Chile 2-0 por walk over y se clasificó a la Copa del Mundo.



Para explicar lo sucedido en el famoso partido fantasma, y uno de los más trascendentales de la historia del fútbol, hay que retroceder poco más de dos meses. En septiembre de 1973 todo parecía normal. Chile peleaba por un lugar en el Mundial. En las eliminatorias le tocó un grupo únicamente con Perú, ambos partidos terminaron 2-0, uno para cada uno, y definieron el clasificado al repechaje a través de un duelo de desempate, que se jugó en Montevideo el 5 de agosto, con triunfo chileno por 2-1.


El 11 de septiembre de ese mismo año, el plantel comandado por Luis Álamos se encontraba a días de emprender el viaje hacia la Unión Soviética para el duelo de ida, que se jugaría el 26. Mientras tanto, en su país ocurría uno de los peores golpes de estado. Tras el bombardeo del Palacio de la Moneda, Salvador Allende habló por última vez como presidente de Chile y su lugar fue ocupado por el dictador Augusto Pinochet.


Chile era el gran aliado de la Unión Soviética en Sudamérica. Sin embargo, desde el golpe de estado a Salvador Allende, rompieron relaciones diplomáticas y el elenco de la selección chilena tuvo inconvenientes para ingresar a Moscú. Dos jugadores no lucían iguales a su pasaporte y no los querían dejar entra. A falta de embajador, fue el propio Zorro Álamos quien negoció su ingreso. Si retenían a uno, no entraba nadie. Finalmente los dejaron entrar al país y el duelo se jugó.


El miércoles 26 de septiembre, en el Estadio Lenin de Moscú, Unión Soviética recibió a Chile por la ida del repechaje para el Mundial de Alemania 1974. Con temperaturas bajo cero, los trasandinos buscaron aguantar el cero ante los soviéticos, que habían sido subcampeones de la Eurocopa un año antes. Y lo consiguieron. Con una defensiva 6-3-1, los de Luis Álamos soportaron las llegadas de la URSS, y logró la hazaña. Fue final con empate sin goles. Todo se definiría en Chile en noviembre.


Luego de consumado el golpe de estado de Augusto Pinochet, el ejército chileno utilizaba el Estadio Nacional de Santiago como un campo de concentración, por lo que la Unión Soviética emitió un pedido formal a la FIFA para jugar la vuelta del repechaje para clasificar al Mundial de Alemania 1974 en otra localidad de Sudamérica, como por ejemplo Buenos Aires. "Los deportistas soviéticos no pueden en este momento jugar en el estado de Santiago, salpicado con la sangre de los compatriotas chilenos", expresaron.


Sin embargo, el ente madre del fútbol se negó. Enviaron a un inspector a supervisar el campo (los detenidos habían sido trasladados a otra sede), y dieron el OK para que el partido se jugara allí. Llegó entonces el 21 de noviembre de 1973. Como se especulaba, la Unión Soviética no viajó y no se presentó. Chile sí. Salieron en solitario al campo de juego, se sacaron la típica foto previa al partido, el árbitro dio inicio al juego, hubo un gol que celebraron con timidez los 15 mil chilenos que fueron al Estadio Nacional, y el duelo se dio por terminado. Chile ganó 2-0 por walk over y clasificó al Mundial de Alemania 1974.



martes, 25 de enero de 2022

GRANDES RECUERDOS

"CHARLY CRRIO" EL MAGO DE LA PELOTA

FUENTE: CLUB ATETICO ATLANTA/ EDGARDO IMAS 



El ex volante ofensivo de Atlanta, Carlos Alberto "Charly" Carrió, volverá a pisar Villa Crespo y será homenajeado por su trayectoria en el club antes del comienzo del partido con Villa San Carlos. Actualmente es ayudante de campo del DT del equipo de Berisso, Osvaldo Ingrao.

Carrió comenzó en la categoría 1955 en el fútbol infantil de Atlanta, con el recordado Isaac Tirzler como delegado. En 1970 ya integraba la Novena División, junto con compañeros que, como él, debutarían cinco temporadas después en la Primera, tales los casos de Francisco Azzolini, Eduardo Filipetti, Lamadrid y Rocha.

Actuó durante siete temporadas (1974-1980) en la Primera bohemia, seis de ellas en la Primera A. Totalizó 207 presencias y 24 goles. Se lo recuerda por ser un abanderado del buen juego y por su velocidad mental para resolver en ataque.

Carrió debutó en la Primera en el torneo Nacional 1974, cuando a causa de un conflicto con el plantel profesional,

Atlanta afrontó dicho certamen con jugadores amateurs.
Su debut fue el 28 de julio de 1974, Atlanta 3 – Chaco For Ever 1, y el primer gol se lo convirtió en la 13.ª fecha, el 20 de octubre de 1974, en la victoria en Humboldt 2 a 1 a Chacarita.

A pesar de su juventud rápidamente se consolidó como el número 10 titular en el Metropolitano 1975, donde jugó el mítico partido en que Atlanta, con gol de Mario Finarolli, venció 1 a 0 en el Monumental a River, que se coronaría campeón luego de dieciocho años.

Integró el plantel que en 1979 descendió a Primera B, junto con Chacarita y Gimnasia La Plata, luego de la disputa del "cuadrangular de la muerte". Como el descenso impidió que Atlanta disputara el torneo Nacional de ese año, fue cedido a préstamo a Independiente Rivadavia (Mendoza) en el segundo semestre. Volvió en 1980 y fue subcampeón de la B con Atlanta, detrás de Sarmiento (Junín).

El último partido de Carrió en Atlanta fue el 1.° de noviembre de 1980, goleada 4 a 0 en Villa Crespo a Los Andes. En 1981 siguió su carrera en Loma Negra (Olavarría). En 1982 pasó a Gimnasia LP, donde permaneció hasta 1988 y logró el ascenso a la A en 1984. Jugó una temporada en Argentinos Juniors en la A, y volvió a la B Nacional para lograr ascensos con Huracán y Belgrano (Córdoba).

jueves, 20 de enero de 2022

CUANDO LLEGO A LA COPA LIBERTADORES 1991

EL GRAN AÑO DE DEPORTES CONCEPCION DE CHILE 

FUENTE: KODRO MAGAZZINE 

El Deportes Concepción SADP se radica en la ciudad de Concepción de la Región del Biobío y actualmente se encuentra en la Segunda División Profesional de Chile. Lejos queda su gran gesta de clasificarse para la Copa Libertadores de 1991 ante todo pronóstico, sin duda un hito que los aficionados del «Conce» nunca van a olvidar.



Este club chileno fundado el 15 de abril de 1966 ejerce de local regularmente en el Estadio Municipal Alcaldesa Ester Roa Rebolledo, recinto ubicado en la misma ciudad, y que posee una capacidad aproximada de 33 000 espectadores. Su fundación tuvo lugar el 25 de enero de 1966, como resultado de la fusión de varios clubes de fútbol de la ciudad de Concepción (Galvarino, Liverpool, Juvenil Unido y Santa Fe), que, renunciando a un brillante y largo historial deportivo, se fusionaron para hacer realidad el ambicioso proyecto de tener un equipo representativo de la cuenca del Biobío en el concierto futbolístico chileno.​

A estos clubes se les sumó el apoyo deportivo y financiero del prestigioso Lord Cochrane, club desde el primer día, e incluso antes, durante un fallido intento en 1965, se comprometió con la idea de incorporar un nuevo club al fútbol rentado.​ El club nació como Deportes Concepción Unido, y fue aceptado en la Segunda División el 15 de abril de 1966, fecha que sería adoptada erróneamente como aniversario, confundiéndose con una inexistente formación de un primer directorio. La denominación de «Unido» se quitó del nombre del equipo en 2 de marzo de 1968.

Gracias al explosivo aporte goleador de Juan Carlos Almada y después de cinco participaciones en Liguilla Pre-Libertadores, Deportes Concepción logra clasificar al minitorneo de 1990 como ganador de uno de los «tramos» en que se dividió el campeonato de ese año. La liguilla se disputó íntegramente en Santiago, y el equipo fue dirigido en la ocasión por Luis Vera, que había reemplazado al renunciado Fernando Cavalleri.

Luego de una categórica derrota por 0-4 ante Universidad Católica en la primera jornada doble, los lilas se recuperan derrotando por 3-0 a O’Higgins y 2-0 a Unión Española. El último partido del minitorneo, que se disputaba en el Estadio Nacional entre Universidad Católica y O’Higgins, era el decisivo en determinar quién sería el acompañante de Colo-Colo en la Copa Libertadores de América. El empate final 2-2 terminó clasificando sorpresivamente a Deportes Concepción, que accedió, de esta forma, a su primer torneo internacional. El triunfo en la liguilla significó que los lilas, en lo formal, se titularan subcampeones chilenos de la temporada 1990, y acompañaran a Colo-Colo en la Copa Libertadores de América de 1991.

Ya en el torneo continental, el equipo logra acceder a segunda fase, merced a sus triunfos como local sobre Liga de Quito (3-0) y Barcelona S.C. (1-0), ambos equipos ecuatorianos y dos empates: uno, como local, ante el que sería campeón del torneo, su compatriota Colo-Colo (0-0) y otro, como visita, frente a Barcelona S.C. (2-2). En la segunda ronda, los lilas enfrentaron al América de Cali en un Estadio Municipal de Concepción sumido en una espesa niebla, cayendo derrotados por 3-0. En la revancha, jugando en San Cristóbal, Venezuela, conquistan un empate 3-3, que de todas formas los deja fuera de competencia.

La base de aquel equipo la conformaron jugadores históricos como los mencionados Juan Carlos Almada, Miguel Ardiman, Marcelo Miranda y Nicolás Villamil, más el aporte de Héctor Adomaitis, Héctor Correa, Danilo Figueroa, Óscar Lee Chong, Héctor «Tito» Francino, José Perez, Luis Carrasco, Oscar «Negro» Lepe, Juan Cruz entre otros.

“Fue todo tan nuevo para ese grupo. Eliminamos al subcampeón de América, dimos pelea con Colo Colo que fue campeón ese año y nos eliminó el América de Cali, que era la mitad de la selección de Colombia. En la Copa América después estaban los mismos que nos ganaron a nosotros”, recuerda Óscar Lepe, una de las estrellas de Deportes Concepción que en 1991 jugó su primera Copa Libertadores y llegó a octavos de final.

El “Negro”, que defendió 6 años al “León” como volante, aún recuerda que “clasificamos a pura pelea en la liguilla del año anterior, donde nadie nos daba muchas posibilidades. Fue con Luis Vera de técnico y después llegó Siviero, que era un caballero. Nada que decir. Y le gustaba el fútbol directo, igual que a nosotros. Éramos de pegarle para arriba y teníamos a (José) Pérez y Almada que te aguantaban todo y hacían la pausa para que llegáramos. Cruz y yo éramos más de meter, no tan pulcros. Óscar Lee Chong era el más ‘10‘, pero no teníamos uno clásico.

 Adomaitis llegó ese año y lo suyo era lo físico. Teníamos un tremendo equipo, pero más directo que vistoso. Se mantuvo una base del año anterior y llegaron un par y los extranjeros”. También destaca el orden defensivo. “El ‘Negro’ Correa era un jugadorazo y hacía goles. Miranda tenía mucha llegada y Ardiman era impasable. Jugaba de lateral y tenía una velocidad que nadie se lo llevaba mano a mano. Miranda se fue a Cobreloa, Ardiman a Católica. Enfrentamos a delanteros de categoría mundial y nunca nos achicamos. Cuando llegábamos a otro país, nadie sabía quién era Concepción, si era del norte o del sur. Se conocía solo a Colo Colo, Católica y Cobreloa. Ni la ‘U’ era conocida”, repasa el mediocampista.

Debutaron empatando con Colo Colo 0-0 en Collao, con el penal que Villamil le tapó a Pizarro, luego derrotaron a Barcelona 1-0 en casa con tanto de Almada. “Era extraordinario. Defendiendo, aguantando. Le podíamos tirar cualquier cosa”. Luego empataron 2-2 en Guayaquil, perdieron 4-0 en Quito y 2-0 a manos de Colo Colo. Todo se puso cuesta arriba, pero lograron el boleto a octavos goleando 3-0 a Liga. Los goles fueron de Correa, Adomaitis y Pérez.

“Era un grupo magnífico, lo pasábamos bien juntos. No había celulares ni tanta prensa encima. Hacíamos hartas tonteras. También estaba Villamil que siempre fue bien loco. Se mandaba sus errores también, pero siempre fue de acercarse y disculparse. Conmigo, por ejemplo. Nos eliminó un América de lujo (6-3 global), en ese partido con neblina donde no se veía nada, con De Ávila, Rincón y Bermúdez en cancha. Es un orgullo y la gente lo recuerda. Te lo hacen sentir”, concluyó.

sábado, 15 de enero de 2022

HISTORIAS DE COLECCION

CUANDO FIFA PROHIBIO LAS CAMISETAS DE CAMERUN 

FUENTE: KODRO MAGAZINE 

Las camisetas de la selección de Camerún prohibidas por la FIFA pasarán a la historia, más que por su estética, por la polémica que generaron en su momento. A principios de la década del 2000 las marcas de ropa deportiva estaban en plena revolución tanto en diseños visuales como funcionales, y Puma quiso posicionarse dando un toque de innovación un par de veces a las camisetas de la selección de Camerún. Pero el recorrido de las dos brillantes ideas acabaron en la mesa de la FIFA.



La camiseta sin mangas con la que Camerún disputó y ganó la Copa de África 2002 fue un verdadero antes y después. La FECAFOOT no puso ningún problema en lo que era una variante nunca vista hasta aquel momento, pero la FIFA no toleró que los indomables leones de África se presentaran con la misma camiseta en el Mundial de Japón y Corea.

Lo más curioso del caso fue que la justificación oficial relativa a la prohibición de la camiseta se refería a la imposibilidad de colocar el parche del torneo en las mangas. Camerún intentó un tira y afloja que sabía que no podía ganar, pero a pesar de las mangas negras que se añadieron después, arruinando el experimento de diseño de PUMA, la camiseta sigue siendo aún a día de hoy un hito en los diseños de camisetas de fútbol.

El segundo desencuentro entre la selección nacional africana con la organización futbolística más poderosa del mundo tuvo lugar en 2004 cuando Puma elaboró una especie de «body»: un maillot en rojo y verde. Inmediatamente después del partido de la Copa Africana de Naciones 2004 contra Túnez, Sepp Blatter legisló sobre las nuevas equipaciones, declarando que «todas las camisetas y los pantalones cortos deben ser prendas separadas».



Camerún seguiría jugando con ese uniforme, haciendo caso omiso de la nueva norma procedente de las oficinas de Nyon. El desafío de Camerún acabó con una multa de 130 mil euros y 6 puntos de penalización en el grupo de clasificación para el Mundial 2006.

viernes, 14 de enero de 2022

HISTORIAS QUE VALEN LA PENA LEER

LA HISTORIA DEL GRAN  OLIVER KHAN 

FUENTE: KODRO MAGAZINE/PAOLA MURRANDI 

Oliver Kahn fue uno de los porteros alemanes más laureados de la historia y uno de los mejores de todos los tiempos. «Der Titan», a pesar de dar la impresión de ser un bruto descerebrado por su carácter agresivo e irascible, aplicaba método a su locura y reflexión en su ferocidad.



Rara vez se precipitaba a la hora de realizar una parada o un desafío, y su agresividad, a pesar de casos puntuales, disciplinada. Era simplemente alguien que aprovechaba sus atributos para imponerse en el juego de la manera más influyente que podía, sellando todas sus actuaciones con severo carácter.

Sus aportaciones individuales le valieron el récord de cuatro premios consecutivos al mejor portero europeo de la UEFA, así como tres premios al mejor portero del mundo de la IFFHS, y dos trofeos al mejor futbolista alemán del año. Además, en la Copa Mundial de la FIFA 2002, «Volcano» se convirtió en el único portero de la historia del torneo en ganar el Balón de Oro. Quedó quinto en las elecciones de la IFFHS al mejor portero del siglo XXI y al mejor portero de los últimos 25 años. A todo ello hay que sumarle ocho títulos de la Bundesliga, seis DFB-Pokals, la Copa de la UEFA en 1996, la Liga de Campeones de la UEFA y la Copa Intercontinental, ambas conseguidas en 2001.

De 1994 a 2006, Kahn formó parte de la selección alemana, en la que jugó como titular tras la retirada de Andreas Köpke, y también formó parte de la expedición que ganó la Eurocopa de 1996, aunque no llegó a jugar ni un solo minuto. Disputó 86 partidos con la selección alemana, 49 de ellos como capitán. Se convirtió en Campeón de Europa (1996) y Subcampeón del Mundo (2002).

Nacido el 15 de junio de 1969 en Karlsruhe, a los seis años, Oliver se incorporó al Karlsruher Sport Club, donde su padre Rolf había jugado de 1962 a 1965. Curiosamente, el barrio de Baden-Württemberg fue testimonio privilegiado de sus orígenes como jugador de campo, condición que con el paso del tiempo abandonaría para convertirse en el cancerbero que todos recordamos.

La temporada 1987-88 fue incorporado en el primer equipo, siendo al principio el portero suplente por detrás de Alexander Famulla en la Bundesliga. El 27 de noviembre de 1987, debutó en la liga en una derrota a domicilio por 4-0 ante el 1.FC Köln. Sin embargo, hasta 1990, el entrenador Winfried Schäfer no decidió ponerlo de titular en lugar de Famulla.

Fue considerado un jugador clave y un motivador en la plantilla del Karlsruher SC que alcanzó las semifinales en la Copa de la UEFA de 1993-94. Durante los octavos de final, el equipo logró una goleada de 7-0 contra el Valencia en su campo, después de perder el primer partido por 1-3 en el estadio de Mestalla. Los medios de comunicación alemanes apodaron el partido como el «Milagro en el Wildparkstadion», y Kahn fue proclamada uno de los héroes del equipo. Pero la alegría duró poco, ya que el Karlsruher SC cayó derrotado por el SV Austria Salzburgo en la semifinal. Para la historia quedaron las eliminaciones de rivales de mayor renombre, como el PSV o el Burdeos. En los 10 partidos que el KSC disputó en las cinco rondas de ida y vuelta, mantuvo la asombrosa cifra de cinco partidos sin recibir goles.


La brillante campaña del Karlsruher fue seguida por los grandes clubes europeos y el verano siguiente, el Bayern de Múnich aprovechó la oportunidad de fichar a Kahn ofreciéndole la titularidad para la temporada de su desembarco, la 1994-1995. A pesar de una grave lesión, pudo participar en 30 partidos.

La temporada 1995-96, Kahn fue capaz de ir más allá en la Copa de la UEFA que con su anterior equipo y consiguió hacerse con el trofeo. El hecho de no encajar ni un solo gol contra el Lokomotiv de Moscú y el Raith Rovers, marcaron la pauta de la competición y, tras superar con éxito esos complicados viajes, el Bayern se deshizo de los antiguos ganadores de la Copa de Europa, el Benfica, el Nottingham Forest y el Barcelona, antes de enfrentarse al Burdeos en la final.

El Girondins, que solamente se había ganado su puesto en la competición al superar la primera edición de la Copa Intertoto eliminando al antiguo club de Kahn, contaba con los futuros campeones del mundo franceses Christophe Dugarry y Zinedine Zidane entre sus filas, pero no fueron rival para los bávaros. La victoria por 2-0 en Múnich en el partido de ida (otra vez con la portería a cero en una gran ocasión) dio al Bayern la base para seguir avanzando, y en la vuelta arrasó con el equipo francés, con Jürgen Klinnsman, que marcó su 15º gol en la competición, en una victoria por 4-1.

Fue la primera vez que Kahn se hizo con un trofeo, y no tardó en conseguir su primera Bundesliga y la DFB-Pokal la temporada siguiente. A su brillante temporada en el ámbito nacional se sumaron más éxitos en el ámbito europeo; como miembro de la selección alemana en la Eurocopa 96, se marchó de Wembley con otra medalla de campeón (sin jugar) para añadir a su floreciente palmarés. Sin embargo, la siguiente oportunidad de Kahn de ganar una competición europea en el ámbito de clubes terminó en un desengaño, y es una que dejó una marca indeleble en él y en la mente de los aficionados: Barcelona 1999.

Todavía era de día en el Camp Nou cuando Mario Basler lanzó un suntuoso tiro libre que rodeó la barrera y entró por la esquina inferior para dar al Bayern una ventaja que debía defender. Cuando la oscuridad empezó a descender, también lo hizo la marea roja, mientras el Manchester United intentaba remontar el marcador. Aunque el United se lanzó a por el partido, la verdad es que el portero del Bayern tuvo poco que hacer. Mientras mantenía a raya a los contrarios, tenía que ver cómo sus compañeros desperdiciaban ocasiones presentables, ya que se las ingeniaban para golpear el poste y el larguero.

Y entonces las cosas cambiaron. Cuando Teddy Sheringham empató el partido, Kahn cayó impotente en el centro de su área, con un solo brazo en alto, el dedo índice levantado y agitando mientras suplicaba una bandera de fuera de juego que nunca llegaría. Momentos después, su portería fue profanada una vez más, esta vez por Solskjær, el «deus ex machina» favorito del United, que evadió los intentos de Kuffour de despojarlo para rematar instintivamente un pase al primer palo.

Fue fascinante ver a Kahn cuando el balón llegaba al fondo de la red. Por una vez, esas piernas gruesas como un roble parecían haber echado raíces en la boca de gol para mantenerlo en su sitio mientras miraba impotente. La única parte de su cuerpo que se movía era la cabeza, que giraba, primero para seguir la trayectoria del disparo y luego para seguir los movimientos de los jugadores del United celebrando el gol. El Bayern fue dominante y desperdició numerosas ocasiones de oro en una final que representa una de las mayores remontadas de la historia del fútbol.

Dos años después, el Bayern tuvo otra oportunidad de conseguir el trofeo que se le había escapado por poco. Tras deshacerse del Real Madrid en las semifinales, los alemanes se dirigieron a Milán para enfrentarse a un nuevo rival español, el Valencia. La final de la Liga de Campeones de 2001 fue un partido dominado por los penaltis. Se lanzaron tres durante los 90 minutos, con Gaizka Mendieta y Stefan Effenberg convirtiendo tranquilamente cada uno de los lanzamientos de Mehmet Scholl, que se dirigió directamente a Santiago Cañizares, pero no fueron suficientes para separar a los dos equipos y se llegó a la tanda de penaltis. Aquí es donde Oliver Kahn se lució.

Acabó realizando tres paradas, incluida la decisiva para conseguir la victoria: una zambullida hacia su derecha, rechazando el balón con una técnica poco ortodoxa, utilizando el dorso de sus puños cerrados para rechazar el disparo. Fue feo e intransigente y típicamente Kahn: canalizar su beligerancia en una impresionante hazaña de portero.

La mejor de sus paradas se produjo en el lanzamiento de un penalti de Amedeo Carboni que iba directo al centro. Kahn, que en un primer momento interpretó mal el lanzamiento, se dejó caer hacia su izquierda, pero tuvo la presencia de ánimo para levantar el brazo derecho y lanzar el balón contra el travesaño sin esfuerzo, como un oso pardo que saca un salmón de un río. Después de que el balón rebote y se ponga a salvo, se abalanza sobre él, lo agarra con las dos manos mientras lo sacude violentamente y grita. Es un momento de puro alivio y de pura locura.

Kahn recibió el premio al mejor jugador del partido por su actuación y el Bayern consiguió exorcizar los demonios de Barcelona que le perseguían desde entonces. Fue una victoria catártica, pero también una demostración de su gran personalidad y de su condición de auténtico caballero del fútbol. Para la historia queda su imagen consolando a un Santiago Cañizares totalmente abatido por la derrota, mientras sus compañeros de equipo celebraban la victoria.

El Mundial de 2002 vio como los alemanes a pesar de no practicar un gran fútbol y sus graves limitaciones lograron superar su grupo. A partir de ahí, se esforzaron por conseguir victorias por un solo gol contra Paraguay, Estados Unidos y la anfitriona Corea del Sur en las rondas eliminatorias. No es exagerado decir que aquella selección teutona no habría llegado tan lejos sin su portero, que a veces, sobre todo contra Estados Unidos, parecía arrastrarlos a través de los partidos con su carácter hasta llegar a la final.

De la misma manera que la victoria del Bayern sobre el Valencia le permitió alejar el fantasma de su espectacular derrota contra el United, la final de la Copa del Mundo dio a Brasil la oportunidad de superar lo ocurrido en París cuatro años antes. Más concretamente, ofreció a Ronaldo, la posibilidad de dar la talla en el mayor escenario de todos, después de que las extrañas circunstancias que le rodearon justo antes de la anterior final contra Francia le hicieran jugar como una sombra de sí mismo.

Por momentos, el resto del partido pareció secundario ante el duelo personal entre el delantero brasileño y el portero alemán: Ronaldo no consiguió más que rozar sus tacos en un uno contra uno, y luego Kahn blandió su espinilla derecha para rechazar un disparo con la zurda al filo del descanso. El objeto aparentemente inamovible no podía negar la fuerza irresistible. Al cabo de una hora, Kahn se quebró.

Un disparo desde fuera del área de Rivaldo parecía que iba a ser una parada fácil, pero se escapó de las manos de Kahn y fue a parar directamente a los pies de Ronaldo. Fue un error espantoso que se castigó sin contemplaciones. Es fácil criticar al guardameta por cometer un error de esta magnitud, pero en este caso sus compañeros de equipo le defraudaron: Dietmar Hamann perdió la posesión de la pelota por parte de Alemania al caer débilmente ante un reto de Ronaldo y Ramelow no reaccionó en absoluto al rebote, por no mencionar el hecho de que su equipo no habría llegado tan lejos sin él.

Poco después, la defensa se volvió a complicar. Thomas Linke se vio tan sorprendido por el amago de Rivaldo que Ronaldo tuvo tiempo de sacar el transportador y medir su disparo en la esquina inferior por la parte interior del poste. En 10 minutos, Ronaldo consiguió enterrar cuatro años de malos recuerdos, destrozar los sueños de los alemanes y privar a Oliver Kahn de la condición de portero ganador de la Copa del Mundo. Destacable la muestra de empatía del brasileño en acabar el partido al correr hacia Oliver para reconocer su actuación y animarlo en la derrota. ¡Qué grande fue el fútbol!

Los tres años transcurridos entre 1999 y 2002, con una victoria europea intercalada entre dos gloriosos fracasos, llegaron a definir y socavar el legado de Kahn. Por desgracia la historia la escriben siempre los vencedores y apenas se piensa en los vencidos. Es demasiado fácil dejarse envolver por la alegría de una buena historia que llega a buen puerto y olvidar las consecuencias para los vencidos. Una mirada a la carrera de Oliver Kahn nos recuerda que los cuentos de hadas no tienen un final feliz para todos.


 


lunes, 10 de enero de 2022

LA DUPLA SILVA ACOSTA

LOS ALBAÑILES DE LANÚS 

FUENTE:"EL GRAFICO"




En una época como aquella (a mediados de los 60 hasta entrados los 70) en que la Argentina disfrutaba del boom de la construcción, tanto en propiedad horizontal como en todo tipo de estructuras, el paraguayo Bernardo Acosta y el argentino Manuel Ángel Silva se ganaron sobradamente el mote de Los Albañiles. 

Construían paredes con suma facilidad y llegaban al gol en un equipo de Lanús que adquirió notoriedad por la actuación de esos jugadores de distinta característica, pero que supieron ensamblarse hasta convertirse en una pareja difícil de contener para cualquier defensa. En 185 partidos con la camiseta granate, Silva convirtió 54 goles. Después pasó a Newell’s y también actuó en Banfield. En todos los equipos fue goleador. El paraguayo Acosta, de Lanús –donde hizo 63 goles- pasó al Sevilla, de España, país donde se radicó definitivamente.


Fragmento de la nota Mi media naranja de El Gráfico de abril de 2003. Textos: Poggi, Perugino y Borinsky

TODA UNA LEYENDA

LIEKE MARTENS Y SU HISTORIA

FUENTE: KODRO MAGAZINE 



La neerlandesa Lieke Martens, nacida en 1992, puede presumir de haber jugado en cinco ligas con siete equipos distintos, de ser campeona de la Euro 2017, Caballero de la Orden de Orange-Nassau, The Best FIFA Women’s Player 2019 tras su subcampeonato en el Mundial Femenino, y campeona de la Liga de Campeones con el FC Barcelona entre muchos otros logros.

Una superestrella mediática del fútbol femenino, en redes sociales y de la marca Nike que se caracteriza por jugar a banda cambiada, actuando de extremo, posición que le sirve para aprovechar su técnica y su regate. Su velocidad, junto con su verticalidad y habilidad para superar los uno contra uno, la convierten en una jugadora peligrosa, que, además, goza de un gran instinto goleador.

También es la autora de su propia autobiografía bajo el título «Lieke Van Nieuw Bergen naar Oranje», una publicación en la que comparte su historia por primera vez, además incluye anécdotas de historias de primera mano con estrellas como Messi, Neymar y Ronaldo, así como colaboraciones de estrellas y compañeras de selección como Jackie Groenen, Daniëlle van de Donk, Kika van Es, Anouk Hoogendijk, Sarina Wiegman o Patrick Kluivert, entre otros.

Lieke Elisabeth Petronella Martens nació un 16 de diciembre de 1992 en Bergen, ciudad que cuenta con tan solo 24 km² y cerca de 6.000 habitantes, situada en el norte de la provincia holandesa de Limburgo, muy cerca de Alemania. Se pasó toda su infancia jugando a fútbol con sus dos hermanos, Jelle y Sjoerd, en el jardín de su casa antes de inscribirse con 5 años en la cantera del club de su ciudad, el RKVV Montagnards.

A los trece años, se fue al Olympia ’18 de Boxmeer por insistencia de la entonces seleccionadora nacional Vera Pauw, donde jugó con equipos masculinos. Después dio el salto a la Hogeschool van Amsterdam, equipo de la Universidad de Amsterdam, entre los años 2008-2009 antes de irse al SC Heerenveen, donde marcó dos goles en dieciocho partidos. Tras una temporada, la delantera se marchó al VVV-Venlo, donde marcó nueve goles en veinte partidos.

Durante el verano de 2010 fue llamada con la selección sub 19 de los Países Bajos para disputar la Eurocopa U-19 femenina. Con cuatro goles en los tres partidos de fase de grupos, se convirtió en la máxima goleadora del torneo, empatada con la alemana Turid Knaak. En semifinales cayeron contra Inglaterra en la tanda de penaltis, aunque Martens también anotó el suyo. Esta gran actuación le valió la oportunidad de debutar posteriormente en la absoluta ante China en partido amistoso.

Tras dos temporadas en Holanda, Martens se marchó a probar suerte en el fútbol femenino belga en 2011, en el Standard de Lieja. Con ellos ganó la Supercopa BeNe durante la temporada 2011/12, y tras una sola temporada fichó por el FCR 2001 Duisburg de la Bundesliga alemana. En 2014 desembarcó en una de las ligas femeninas más prestigiosas de Europa, la Damallsvenskan, y fichó por el Kopparbergs/Göteborg FC sueco, donde llegó a los 12 goles en 37 partidos, ganándose el traspaso al FC Rosengård. 29 partidos, 20 goles, la Svenska Cupen y la Svenska Supercupen fueron sus logros.

2017 fue un año histórico para Martens, ya que en un solo ejercicio fue galardonada con seis distinciones individuales y varios títulos nacionales e internacionales: The Best Femenino, inclusión en el FIFAPro World XI, el once ideal de la FIFA 2017, y considerada la Mejor Jugadora de Europa de la UEFA. Además, entró en el Top 100 de las mejores jugadoras del mundo y su actuación con la selección neerdeanlesa también le permitió obtener otras dos distinciones: la de mejor jugadora y la de mejor equipo de la EURO 2017.

 Los galardones propios de la Eurocopa 2017 llegaron acompañados del título de campeona de Europa con Países Bajos. El 12 de julio de 2017, tras una temporada impecable, Lieke Martens fichó por el FC Barcelona. Dispuesta a unirse a un equipo de jugadoras en crecimiento, pero con gran talento, Martens llegó a España para aportar profesionalidad al fútbol femenino español. Hasta el momento, la delantera holandesa tiene contrato con el club azulgrana hasta 2022, tras su renovación en 2019.

Desde su llegada al club, Lieke ha destacado por su gran capacidad de hacer goles y para coleccionar trofeos: 3 Copas Cataluña, 3 Copas de la Reina, 1 Supercopa de España, 2 Ligas Iberdrola, y la Liga de Campeones de 2021.


"HISTORIAS QUE VALEN LA PENA CONOCER"

DELY VALDES EL GOL CON SABOR PANAMEÑO: FUENTE: "KODRO MAGAZINE": «El año que marqué 19 goles en Oviedo si hubiera jugado en el Mad...