martes, 9 de noviembre de 2021

HISTORIAS QUE VALE LA PENA LEER

ERIC CANTONA UNA HISTORIA DE PELICULA 

FUENTE: KODRO MAGAZINE

Eric Cantona, exjugador internacional francés de ascendencia sardocatalana, quizás sea la figura más compleja de analizar de entre todo el elenco de grandes estrellas del fútbol que alguna vez han iluminado el firmamento de su historia. Podríamos publicar centenares de artículos hablando sobre sus diferentes y apasionantes episodios de vida en múltiples facetas artísticas, sociales y filosóficas más allá de los terrenos de juego.



“The King” ha sido una figura irreverente y explosiva que a lo largo de su carrera deportiva ha trascendido lo social, mediático y hasta cinematográfico. Prueba de ello es que después de su retirada, ha destacado por desempeñar múltiples trabajos como actor y productor. Desde su debut en el cine en 1995 con un destacado papel en “La alegría está en el campo”, ha participado en títulos como “Elizabeth” (1998), “L’Outremangeur” (2003), “Buscando a Eric” (2009, dirigida por Ken Loach) o su última gran aparición estelar como protagonista de la serie “Recursos inhumanos” (Netflix, 2020).

Pese a sus graves problemas de conducta, que lo alejaron en todo momento de ser un futbolista modélico, ha sido la imagen publicitaria de Nike durante más de dos décadas erigiéndose en el protagonista absoluto ante la cámara de diferentes spots insuperables, incluso hasta cuándo participaba en pequeños cameos.

Eric Cantona nació en la ciudad de Marsella un 24 de mayo de 1966, hijo de la modista Leonor Raurich y del enfermero y pintor Albert Cantona. Sus orígenes familiares provienen de Italia y España, concretamente de Cerdeña y Cataluña. Mientras su abuelo por parte de padre había emigrado a Marsella desde la isla de Cerdeña huyendo del fascismo, sus abuelos maternos eran de Martorell, ciudad ubicada en la provincia de Barcelona. Estos eran Pere Raurich, de oficio albañil, y Paquita Farnós, payesa.

En 1938, mientras Pere luchaba contra los ejércitos del general Franco en la Guerra Civil española sufrió una grave lesión en el hígado, tuviendo que huir junto a su mujer dirección Francia para recibir tratamiento médico. Tras cruzar los Pirineos a pie, tuvieron la mala suerte de ser capturados por tropas fascistas y fueron internados en el campo de concentración de Argelers (Rosselló, Cataluña Norte) durante dos largos años. Una vez liberados se establecieron primero en Saint-Priest, una población ubicada en la región de Ródano-Alpes, y posteriormente en la ciudad de Saint-Étienne, donde nació Leonor Raurich Farnós, madre de Eric Cantona.

Los Cantona a mediados de los años 50 se mudaron a Marsella, en un principio para instalarse dentro de una cueva en las colinas del barrio marsellés de Les Caillols, que se rumorea que fue utilizada como puesto de vigilancia de la Wehrmacht hacia el final de la Segunda Guerra Mundial. El pequeño Eric Cantona nació en 1966 en esta pequeña gruta llamada La Chambrette, aunque posteriormente crecería en una pequeña casa construida por el abuelo Pere. Eric fue el segundo hijo del matrimonio y tiene dos hermanos: Jean-Marie (1962), y Joël Cantona (1967), quien también fue futbolista profesional.

La ciudad de Marsella fomentó durante años una cultura del fútbol como en ningún otro lugar de Francia, y el amor de los hermanos Cantona por el juego fue alentado de todo corazón por su padre, portero amateur. Cogidos de su mano iban a ver los partidos del Olympique de Marseille. “Cuando era pequeño, lo que me hacía soñar era el Stade-Vélodrome. Y este amor nunca me dejará”, confesó Eric en una posterior entrevista.

Eric se inició como futbolista federado a los 6 años de edad en el modesto Sports Olympiques Caillolais de Marsella, equipo donde se formaron grandes jugadores como Roger Jouve, Jean Tigana o Christophe Galtier entre otros. Un club cantera de grandes clubes de Francia como el Olympique de Marseille o el OGC Nice. Originalmente Eric jugó de portero, como hacía su padre, pero sus instintos creativos comenzaron a alejarlo de los tres palos hasta que acabó como delantero en la mayoría de los 200 partidos que disputó, destapándose como un gran goleador.

En cumplir 14 años, edad en la que los clubes profesionales franceses pueden contratar a juveniles, Eric se comprometió con el Olympique Gymnaste Club de Nice-Côte d’Azur, para así estar cerca de su familia. Pero cuando cumplió los 15, en 1981, firmó un contrato con el Association de la Jeunesse Auxerroise, gracias a la confianza que le había prestado su nuevo técnico, el mítico Guy Roux. El Olympique de Marseille, pese a ojearlo, no sintió la suficiente atracción y seguridad como para certificar su fichaje. Su sueño de triunfar en casa debería aplazarse.

Eric dio el salto directamente al juvenil del Auxerre, pese a sus 14 años, y a sus 16 dio debutó con el filial que disputaba la liga de tercera división. Se iniciaba así una carrera meteórica en el club que incluso lo llevó a su debut internacional con la selección sub-17 de Francia en un amistoso contra Suiza. Sus increíbles registros goleadores, ímpetu y visión de juego animaron a Guy Roux a hacerle debutar con el primer equipo con 16 años en dos partidos de División 1 (actual Ligue 1) de la temporada 1983-84: el 5 de noviembre de 1983 contra el A.S. Nancy, y el 17 de diciembre frente al Racing Club de Lens, formando pareja de ataque con el polaco Andrzej Szarmach.

No obstante, Roux lo mandó al segundo equipo otra vez para que se acabara de formar físicamente. Allí conseguiría 20 goles importantes en la consecución del título amateur de Tercera, que obligarían a Guy Roux a volver a confiar en él ante la amenaza de perderlo. Y así fue, Roux le dio paso al primer equipo en una segunda etapa que tuvo lugar durante la 1984-1985, su primer gol llegó el 14 de mayo de 1985 frente al Football Club de Rouen en el estadio Robert-Diochon, y dos semanas después hizo un segundo contra el Racing Club de Strasbourg Alsace, el tanto que clasificó al Auxerre para la Copa de la UEFA. Además, ayudó al juvenil de la entidad de forma puntual al conquistar la Copa Gambardella de 1985 con un “hat-trick” en la final.

Aunque se esperaba que Cantona tuviera más oportunidades la temporada 1985-1986 porque Szarmach fue traspasado, el internacional Roger Boli le arrebató el puesto, y Eric fue cedido al Football Club de Martigues de División 1. Algo que lejos de disgustarle, le convencía extradeportivamente porque de esta forma estaría cerca de su novia y familia de Marsella. Lejos de su mentor, el delantero adquirió experiencia aunque solo marcó 4 goles en 15 partidos y empezó a flirtear con la idea de dejar el fútbol profesional, al no sentirse totalmente satisfecho. “Mantuve el espíritu del fútbol callejero… sin estrategia, sin táctica. Solo improvisación. Y placer” aseguraba el astro francés.

El 1 de febrero de 1986 Guy Roux al enterarse de que Eric podía abandonar el fútbol competitivo, decidió ofrecerle su primer contrato profesional con el Auxerre.

Eric se consolidó como jugador habitual en las alineaciones del primer equipo del Auxerre en una plantilla donde destacaban canteranos como los hermanos Roger y Basile Boli, Pascal Vahirua, Daniel Dutuel, Bruno Martini y Christophe Cocard. Guy Roux apostó por él como delantero titular y este le devolvió la confianza con 13 goles en 36 partidos, convirtiéndose así en el máximo goleador del conjunto borgoñón, y manteniendo una racha de 9 partidos consecutivos marcando. Gracias a su dulce estado de forma incluso fue convocado por primera vez con la selección sub-21 de Francia.​

La siguiente temporada, concretamente un 12 de agosto de 1987, el director técnico francés Henri Michel le hizo debutar con la selección absoluta en un amistoso contra Alemania Occidental en el Estadio Olímpico de Berlín, siendo titular junto a Jean-Pierre Papin en la punta de ataque. Aunque Francia perdería por 2–1, Cantona marcó el único gol de Francia. Esa temporada 1987-1988 marcaría 8 goles en 32 partidos de liga y el Auxerre quedaría en noveno lugar.

Su emergente arrogancia le empezaría a pasar factura, y múltiples actos de indisciplina alertaron de sobremanera al cuerpo técnico, llegando el clímax el día que agredió a su compañero Bruno Martini en un entrenamiento. Pero ese no fue el único acto de locura, ya que el 5 de abril de 1988 fue sancionado tres meses por una brutal entrada con las dos piernas por delante a Michel Der Zakarian, del FC Nantes. Pese a todo, la prensa y los aficionados franceses se sintieron atraídos por ese carácter rebelde e indomable y la opinión pública le era totalmente favorable.

A nivel internacional, su consagración llegaría en las semifinales del Campeonato Europeo Sub-21 de 1988: el 27 de abril de 1988, contra Inglaterra en Highbury, fue autor de los dos goles que clasificaron a su país para la gran final. Fue justo en aquel entonces cuando supo que necesitaba un cambio de aires, y que merecía jugar en un equipo más exigente, así que se ofreció personalmente a diversos clubs, en una decisión de la que más tarde ha reconocido arrepentirse.

Nada más ser declarado transferible por su constante insubordinación, Cantona recibió ofertas de los cuatro clubes franceses con el mayor presupuesto de la época: Association Sportive Monaco Football Club, Paris Saint-Germain Football Club, Racing Club de France Football y Olympique de Marseille, y una a última hora del AC Milan.

Atraído por la posibilidad de triunfar en su ciudad natal y estar cerca de su familia, aceptó finalmente la propuesta del Olympique con un contrato por cinco temporadas para hacer realidad su sueño de jugar en el Stade-Vélodrome. El presidente, Bernard Tapie, aspiraba a construir un proyecto que dominase el fútbol francés con Jean-Pierre Papin, Klaus Allofs, Franck Sauzée y Karlheinz Förster, entre otros grandes nombres, y pagó lo que tenía que pagar para hacerse con los servicios del joven Eric, a pesar del riesgo conocido que suponía su inestable carácter. El Auxerre por su traspaso ingresó la friolera de 22 millones de francos (3,4 millones de euros), cifra récord en aquella época.

Los primeros meses de la nueva estrella marsellesa estuvieron marcados por una grave polémica con la selección de Francia, cuando Henri Michel no quiso convocarle en agosto de 1988 para un partido contra Checoslovaquia. Eric comparó su situación con el mundo de Hollywood, haciendo un símil entre su descarte de la selección francesa con el desaire al Oscar de Mickey Rourke ese año: “Acabo de leer lo que dijo Mickey Rourke sobre los Oscar: ‘La persona que está a cargo de ellos es una mierda’. No estoy lejos de pensar que Henri Michel también lo es” aseguro el joven Eric ante la prensa tras un encuentro con el propio Rourke.

Tras el revuelo el día siguiente, un Cantona visiblemente arrepentido ante la prensa culpó al pánico, y la mala autoexpresión, su despropósito del día anterior. La réplica de Henri Michel no se hizo esperar y prometió ante los medios que Eric Cantona no volvería a jugar nunca más con Francia mientras él fuese su seleccionador. Y eso no fue todo, ya que la Federación Francesa de Fútbol lo excluyó de cualquier convocatoria hasta el 30 de junio de 1989, dejándolo fuera de la final del Campeonato Europeo Sub-21 disputada el octubre de 1988.

En lo que respecta a su actuación en la Division 1, disputó con normalidad el primer tramo de la temporada 1988/89 al ser titular en 22 partidos y anotar 5 goles. Aunque su situación personal cambió por completo en enero de 1989, cuando enfadado porque su entrenador Gérard Gili lo iba a sustituir en un amistoso ante el Torpedo de Moscú para recaudar fondos para las víctimas de un devastador terremoto en Armenia, el jugador se quitó la camiseta y la tiró al suelo. Algo se la prensa francesa interpretó como una gran muestra de desprecio hacia el club. La directiva del Marsella decidió sancionarlo de oficio con un mes de suspensión, y el episodio terminó con una cesión al Girondins de Burdeos durante el resto del curso. Allí disputó 11 encuentros y marcó 6 goles, pero también fue muy criticado por un error personal en la Copa de Francia que supuso la eliminación de “Les Girondins”. Además, el Olympique de Marsella conquistó la liga francesa sin él, por lo que su continuidad en el club llegó a niveles insostenibles.

Una vez cumplida la sanción federativa, el nuevo seleccionador de Francia en aquel entonces, Michel Platini, volvió a convocarlo el 16 de agosto de 1989 además de mostrarle todo su apoyo para próximos compromisos. Solucionado su problema con la Federación Francesa solo le faltaba arreglar su enfrentamiento con el presidente Bernard Tapie, algo difícil que no se llegó a dar, y la temporada 1989-1990 volvió a salir cedido, esta vez en el mítico Montpellier Hérault dirigido por Michel Mézy.

El paso por el Stade de la Mosson también resultó muy controvertido, pues llegó a tirar las botas a la cara a su compañero Jean-Claude Lemoult después de una derrota. El lamentable incidente motivó la división del equipo, entre los que exigían su cese y quienes pedían su indulto (entre ellos, Laurent Blanc y Carlos “El Pibe” Valderrama). Al final, Mézy siguió contando con Cantona y este les ayudaría a ganar la Copa de Francia de 1990, con triunfo por 2-1 en la prórroga ante el Racing Paris de un joven David Ginola. Gracias a esa actuación, pudo regresar a Marsella, si bien se desveló el interés del AS Cannes en su inmediata contratación, aunque al final la operación no llegó a buen puerto.

De cara a la temporada 1990-1991, su último año en el Olympique, Eric gozó de la confianza del nuevo entrenador Franz Beckenbauer y fue alineado junto Papin en la delantera. Cuándo por fin parecía que todo empezaba a funcionar bien, su progresión se vio truncada por una grave lesión el 28 de octubre, en un partido frente al Stade Brestois, y por la posterior dimisión de Beckenbauer tras un enfrentamiento con Bernard Tapie. El nuevo entrenador, Raymond Goethals, cambió la táctica para jugar con un solo punta y Cantona quedó relegado a la suplencia. En total disputaría 18 partidos (8 goles) y su equipo ganó la liga sin que él se sintiese protagonista. Ni fue titular en la final de la Copa de Francia ni fue convocado para la finalísima de la Copa de Europa ante el Estrella Roja de Belgrado.

Cantona pidió a Bernard Tapie que le traspasara el verano de 1991. Si bien se hizo público el interés del PSG y del Olympique de Lyon, su destino final sería un club mucho más modesto, el recién ascendido Nîmes Olympique. El coste total fue de 10 millones de francos (1,5 millones de euros), con un salario de 280.000 francos mensuales. La contratación había sido una apuesta personal del alcalde Jean Bousquet, creador de la marca Cacharel y expresidente del equipo local.

A pesar de que Cantona llevó el brazalete de capitán y se le dio un rol protagonista, nunca se sintió cómodo en Nîmes. Durante la temporada 1991-1992 disputó 17 partidos y marcó 2 goles, insuficientes para resolver la mala racha del equipo que lo condujo a los puestos de descenso. Según la prensa, el futbolista se mostraba poco participativo y apático sobre el campo. Todo lo contrario en la selección absoluta francesa, donde Michel Platini lo seguía convocando y mimando para la fase de clasificación de la Eurocopa 1992.

Finalmente, el paso de Cantona por el Nîmes Olympique terminaría envuelto en la polémica: en el transcurso de un partido contra el AS Saint-Étienne, fue expulsado por pegar un balonazo al árbitro tras señalarle una falta. La Federación Francesa de Fútbol sancionó al delantero con cuatro partidos de suspensión y este respondió llamando «idiotas» a los miembros de la comisión de disciplina, que de inmediato aumentaron la pena a dos meses. Herido en su orgullo, Cantona anunció el 12 de diciembre de 1991 que se retiraría de una vez por todas del deporte profesional, con tan solo 25 años.

La decisión de Eric Cantona causó gran conmoción en el deporte francés… pero duró tan solo unas semanas. El seleccionador Michel Platini seguía contando con él para la Eurocopa 1992 y logró convencerle de que se marchara a Inglaterra para recuperar la ilusión perdida. En ese sentido, su asistente Gérard Houllier y el agente Dennis Roach intermediaron con los clubes británicos.

En enero de 1992 concertó una prueba con el Sheffield Wednesday de la Football League First Division (el año siguiente se iniciaría la actual Premier League), con el que tuvo la oportunidad de mostrar su talento solo en un partido de fútbol indoor… El técnico Trevor Francis consideraba que su incorporación era demasiada cara y le dejó escapar. Howard Wilkinson, técnico del Leeds United, consiguió convencerle en menos de una hora de que sería la pieza clave en su esquema. El Leeds tuvo que pagar 900.000 libras al Nîmes Olympique para que el fichaje se confirmara el 1 de febrero de 1992, mismo mes en el que se fundaba la Premier League. Se abría así un nuevo panorama para el jugador, y un borrón y cuenta nueva en su carrera.

Cantona debutó el 8 de febrero frente al Oldham Athletic y en total disputó 15 partidos del tramo final de la edición 1991-1992, muy importantes para que el Leeds United se proclamara campeón de la última Football League First Division. Más importante que sus 3 goles fueron las asistencias que servía al delantero titular, Lee Chapman, y su rápida asociación en el campo con los internacionales Gary McAllister y Gary Speed. Después de convertirse en el nuevo ídolo de Elland Road, fue convocado para la fase final de la Eurocopa 1992 tal y como Platini le había prometido previamente. Los franceses fueron la gran decepción del torneo, junto a Inglaterra, quedando terceros del grupo 1 con tan solo dos puntos. Fueron superados por los anfitriones suecos y la Dinamarca de Brian Laudrup que se acabaría coronando.

El punto de inflexión de Cantona en Inglaterra llegó en la Charity Shield, celebrada el 8 de agosto de 1992 en Wembley. El partido entre Leeds United y Liverpool F.C. se resolvió con victoria del Leeds por 4–3, y Eric tuvo una participación decisiva al marcar un hat-trick vital para remontar el marcador.​ Una semana más tarde llegó la apertura de la temporada 1992-1993 que daba inicio a la primera Premier League, y el francés volvió a conseguir un hat-trick frente al Tottenham Hotspur. No obstante, el estilo de juego vistoso del francés chocaba con las tácticas físicas de Wilkinson, algo que se reflejaba especialmente en los partidos fuera de casa, y la relación entre ambos fue empeorando, hasta el punto que Cantona fue declarado transferible en el mercado de invierno. Antes de aquel fatídico noviembre de 1992 en el que sería “traicionado” por el Leeds, había disputado un total de 20 partidos (13 de liga) y marcado 11 goles.

Cuando el futuro de Eric en el mundo del fútbol parecía entrar otra vez en un callejón sin salida, tras agotar el crédito en Francia, y acabar en el mercado de transferibles practicamente después de haber llegado al fútbol inglés, la oportunidad de su vida llegó y lo cambió todo.

Miércoles 25 de noviembre. Ferguson, al borde del cese tras los últimos malos resultados, se reúne con su presidente, Martin Edwards. Bill Fotherby, director deportivo del Leeds, llama en ese mismo momento para preguntar por un posible traspaso de Denis Irwin. Ferguson le dice a su presidente que pregunte por Cantona y Fotherby le emplazó a ofrecer una respuesta en 24 horas. Una hora después, llama para confirmar que la operación estaba en marcha. El Leeds estaba dispuesto a venderlo a toda costa, incluso, a un precio irrisorio, entre un millón y un millón y medio de libras. Brian Kidd, ayudante de Ferguson, incluso preguntó en tono jocoso si el futbolista había perdido una pierna cuando se enteró de las ridículas cifras que se manejaban para el traspaso. El presidente Edwards no entendía como Alex Ferguson a pesar de estar en la cuerda floja, apostaba por un jugador así para redirigir la trayectoria del club. Era un auténtico suicidio, una catástrofe inminente. Pero en la cabeza de Alex todo estaba bien claro: el gran fichaje del verano, Dion Dublin, se había lesionado de gravedad, el intento por fichar a Alan Shearer o David Hirst había fracasado, y Gerard Houllier hablaba maravillas del crack francés. Era una apuesta personal, una última jugada maestra al todo o nada, y lo sabía perfectamente, pero no le importó. Confiaba ciegamente en su instinto.

Dos días después, el 27 de noviembre de 1992, Eric Cantona fue presentado con el United y la historia del club cambió para siempre. Aquel futbolista provocador y seguro de sí mismo, de mirada desafiante estaba a punto de liderar una época de leyenda cuándo los caminos de Alex y el suyo parecían tomar un destino totalmente diferente y opuesto.

La prensa y el entorno del United se tiraron literalmente encima de Ferguson, incluso perdiéndole el respeto tratándolo de loco. Se decía que Mark Hughes y Eric Cantona no podían jugar juntos de ninguna de las maneras…

Su debut en partido oficial llegaría el 6 de diciembre de 1992, al ingresar al terreno de juego en la segunda parte del derbi de Manchester frente al Manchester City. Hasta su llegada, los diablos rojos tenían problemas de cara a portería y se veían superados por equipos que habían hecho una gran inversión como el Aston Villa y el Blackburn Rovers. Alex Ferguson apostó por Cantona en punta de ataque junto al mítico Mark Hughes, con pasado en el FC Barcelona, y retrasó al otro atacante del plantel, Brian McClair, al centro del campo para encajar piezas. El cambio táctico resultó muy efectivo y el 19 de diciembre el marsellés marcaría su primer tanto ante el Chelsea FC.

Los números dieron la razón a Ferguson y Cantona y Hughes formaron una de las parejas más letales de la Premier League. Fergie convenció a los escépticos que acusaban al francés de irregularidad y poca competitividad. Cantona se convirtió en unos pocos meses en el ídolo absoluto de la afición, cada vez que tocaba un balón la grada se excitaba de sobremanera. Era pura magia, pura fantasía, verticalidad y genialidad. Para muchos, junto a George Best, Cantona fue lo mejor que se ha visto nunca sobre la hierba del teatro de los sueños. A Ferguson no le gustaba el lado oscuro del carácter de Cantona que le llevó a perderse numerosos partidos por su violencia en el terreno de juego. Aun así, se convirtió en el jugador más decisivo que ha pasado por la Premier, capaz de ganar él solo los partidos, un superclase antes que cualquier otro, un verdadero artista del balón. Un genio que llegaba a los entrenamientos en una Harley Davidson y que tenía una relación muy extraña con los compañeros de vestuario, que veían en él un líder a pesar de parecer vivir en otra dimensión debido a su alto nivel de introversión.

El Manchester United mostró su mejor momento de forma a lo largo de 1993 y terminó en primer lugar con una ventaja de 10 puntos sobre el Aston Villa, lo que significaba la primera liga después de 26 años. La era magnánima de Ferguson empezaba prácticamente al unísono de la era Cantona en Old Trafford, un hecho que forjó una relación excelente, un vínculo casi familiar, entre ambos. Eric disputó esa temporada un total de 22 partidos (9 goles) y sus propios compañeros le consideraron clave para la consecución del título.

En la edición 1993-94, Cantona conquistó su primer triplete con el Manchester United: Premier League, FA Cup y Charity Shield, y fue elegido Jugador del año por la Asociación de Futbolistas Profesionales (PFA), con un récord personal de 18 goles en 34 partidos en Premier League. A pesar de que llegó a perderse cinco partidos en marzo por sanción, regresaría a tiempo para la final de la FA Cup contra el Chelsea F.C. (4-0) en la que marcó dos goles. Alex Ferguson había reforzado el plantel con la llegada de Roy Keane y permanecerían imbatidos desde septiembre hasta febrero de 1994, con una ventaja final de 12 puntos sobre el segundo. El único campeonato nacional que no pudo ganar aquel año fue la Copa de la Liga, perdida en la final contra el Aston Villa por 3–1. Esta fue la primera edición en la que se asignaron dorsales y Cantona eligió el 7, que mantendría hasta el final de su carrera. Sin embargo, en la Liga de Campeones de la UEFA aún no se había establecido la numeración fija, por lo que vestiría el 9 en las eliminatorias contra el Kispest Honvéd y el Galatasaray, equipo que dejó fuera a los ingleses en octavos de final.

Su mejor temporada no pasó desapercibida a ojos del resto del mundo, y en las votaciones al Balón de Oro de 1993 quedó en tercera posición con 34 puntos, solo por detrás del ganador Roberto Baggio y de Dennis Bergkamp. Eran grandes tiempos para el fútbol, y él una de sus principales estrellas, lo que desencadenó una avalancha de ofertas de clubes de prestigio como el Real Madrid y FC Barcelona, y su coronación dos años después como emperador de Nike Fútbol, pese a ser acusado por la prensa francesa como el gran culpable de la eliminación de Francia para la Copa del Mundo de Estados Unidos, al caer contra la Bulgaria de Stoichkov en el último partido de la fase clasificatoria.

De todos los clubes que se interesaron por Cantona en 1994, Eric escogió al Real Madrid de Jorge Valdano, aunque el Manchester se negó en rotundo negociar cualquier tipo de traspaso. Su estilo de juego, creativo y competitivo, pero también por su ímpetu, chulería y valentía díscola no hubieran encajado para nada con el sistema táctico del Barça de Cruyff. Algo que el jugador siempre tuvo claro.

El único título que ganaría el Manchester United en 1994-95 fue la Charity Shield frente al Blackburn Rovers por 2-0, en la que Eric marcó el primer tanto de penalti.​ En la Premier League se encadenó una mala racha en octubre para después retomar la senda de los triunfos. Algunas de las actuaciones más memorables de Cantona se dieron en la victoria por 5–0 frente al Manchester City en el derbi local (10 de noviembre), y el triunfo por 1–0 sobre el sorprendente líder, el Blackburn Rovers de Alan Shearer, gracias a un gol suyo. En total había completado 21 partidos y marcado 12 goles, y se esperaba que formara una temible dupla de ataque con Andy Cole, recién fichado en el mercado de invierno.

Sin embargo, el 25 de enero de 1995 se produjo un hecho polémico que marcó para siempre la carrera profesional de Eric y que dividió la opinión pública internacional. En un partido contra el Crystal Palace en Selhurst Park, el francés había sido expulsado por cometer falta sobre un rival. Mientras se retiraba a los vestuarios, un espectador local se situó en el borde de la grada para insultarlo con gritos racistas y fascistas (según Eric). La reacción del futbolista fue correr hacia el aficionado saltando sobre él con una patada voladora que le impactó en el pecho, para después intentar golpearlo hasta que fue separado por los guardias de seguridad. La acción tuvo un enorme impacto entre la sociedad británica y se convirtió posiblemente en la imagen más mítica de la liga inglesa contemporánea, llegando incluso al Parlamento del Reino Unido. El Manchester United suspendió a Cantona para el resto de la temporada y le impuso una multa de 20.000 libras, mientras que la Asociación del Fútbol incrementó la sanción a ocho meses de inhabilitación. Después de que la FIFA la confirmase a nivel mundial, fue apartado de la selección francesa por decisión del técnico Aimé Jacquet. Cantona acabó siendo condenado en marzo de 1995 a dos semanas de cárcel, reducida después a 120 horas de servicios comunitarios que pudo cumplir en una escuela infantil de Manchester.

Por otra parte, al aficionado agredido se le prohibió la entrada a cualquier recinto deportivo durante un año. Tras confirmarse la sanción, Cantona declaró lo siguiente: “Cuando las gaviotas siguen al pesquero es porque piensan que les van a lanzar sardinas al mar”.

Cantona lejos de arrepentirse sobre su reacción, siempre ha defendido su acción definiéndola como el mejor momento de su carrera futbolística, alegando que “patear a un fascista no se saborea todos los días”. Por otra parte, Alex Ferguson defendió a su jugador al asegurar que “si Cantona se equivocó tuvo sus razones; fue insultado de forma intolerable y reaccionó instintivamente”. Con esta acción violenta o poética, depende de como se interprete, Eric cerraba de un modo u otro el círculo de agresiones fascistas sufridas por su familia.

Aquella temporada el Manchester United sin Eric sobre el campo no pudo revalidar el título de liga y quedó subcampeón, a un solo punto del Blackburn Rovers de Alan Shearer, que a final de temporada rechazó el interés del Manchester para fichar por el club de sus amores, el Newcastle.

Meses antes de que concluyera la temporada, se había filtrado a los medios de comunicación que Cantona pensaba marcharse de Inglaterra y que clubes como el Inter de Milán o el Valencia CF habían presentado ofertas irrechazables por él. Al final, Alex Ferguson logró convencer a la directiva y consiguió que Eric renovara por el Manchester con un salario de 1,7 millones de dólares por temporada.

Cantona no regresó a los campos de fútbol hasta la octava jornada del campeonato de Premier League hasta el 1 de octubre de 1995, en el derbi del noroeste de Inglaterra contra el Liverpool FC. En aquel encuentro que finalizó en empate (2-2), fue determinante al servir una asistencia a Nicky Butt y marcar un tiro de penal. En los meses siguientes se centró en recuperar el estado de forma previo a la sanción, con el objetivo también de regresar a la selección francesa de inmediato para poder entrar en la lista definitiva de cara la Eurocopa de Inglaterra.

El Manchester United se encontraba en pleno relevo generacional. Las salidas de Mark Hughes, Paul Ince y Kanchelskis se cubrieron con jóvenes promesas procedentes del equipo reserva cuyo promedio de edad era de 24 años: los Fergie’s Fledgling. Aquel año gozaron de mayores oportunidades Paul Scholes, David Beckham, Nicky Butt y los hermanos Gary Neville y Phil Neville. La labor de Cantona en aquel rejuvenecido plantel era servirles de referencia, razón por la que fue nombrado segundo capitán por detrás de Steve Bruce. Si bien en el primer tramo de la temporada llegaron con una desventaja de 10 puntos sobre el líder de la liga, el Newcastle United (con Shearer), los «diablos rojos» supieron remontarla en la segunda vuelta para ganar la Premier League por tercera vez. El francés tuvo una actuación destacada con 14 goles en 30 partidos, gracias a la cual ganó el Premio FWA al futbolista del año de la Asociación de Periodistas, que seguían divididos por su patada voladora.

El 11 de mayo de 1996, día de la final de la FA Cup frente al Liverpool FC, fue nombrado capitán porque Steve Bruce estaba lesionado. En lo que resultó un partido muy igualado, el delantero hizo el único gol del partido en el minuto 86 que convirtió al Manchester United en el primer equipo en conquistar el doblete en dos ocasiones. Cantona era también el primer futbolista que ganaba el histórico trofeo como capitán sin haber nacido en las islas británicas. A pesar de que la Eurocopa 1996 se celebró en Inglaterra, el seleccionador francés Aimé Jacquet se mantuvo firme a su aversión por el delantero y finalmente no convocó a Eric Cantona, y Francia quedó eliminada en semifinales por la República Checa de Karel Poborsky y compañía, un talentoso jugador que compartiría vestuario con Eric la temporada siguiente.

En su última temporada, la 1996-1997, Cantona ganó su cuarta Premier League antes de colgar las botas. Alex Ferguson lo había confirmado como capitán del equipo después de que Steve Bruce fuera traspasado al Birmingham City, y de rechazar el fichaje de un tal Zinedine Zidane del Girondins de Burdeos, para no incomodar a su estrella. El Manchester United pudo revalidar la Premier League, con una ventaja de 7 puntos sobre el Newcastle. Cantona marcaría el 21 de diciembre de 1996 el considerado mejor gol de su carrera: tras marcharse de dos jugadores del Sunderland A.F.C. con una finta, combinó con Brian McClair para quedarse solo frente al guardameta y batirle con un tiro bombeado por toda la escuadra. Tan icónico como ese chut resultaría la celebración, en la que el francés se limitó a observar en tono imperial a la afición de Old Trafford desde el punto donde había disparado. Sus cifras goleadoras se redujeron a 11 goles en 36 partidos; para aportar al equipo tuvo que retrasar su posición y servir asistencias a los arietes Ole Gunnar Solskjær y Andy Cole.

En la Liga de Campeones de la UEFA 1996-97, el Manchester United llegó hasta semifinales, donde fue eliminado por el mítico Borussia Dortmund de Matthias Sammer, Andreas Möller o Stéphane Chapuisat.

Su último partido como profesional fue el 11 de mayo de 1997 contra el West Ham United en la última jornada de la Premier League. Una semana después, el 18 de mayo, anunció su retirada del fútbol cuando tenía tan solo 30 años y estaba en su mayor momento de popularidad. Alex Ferguson trató de convencerlo para que recapacitara, pero resultó imposible. El ya exfutbolista justificó su decisión asegurando que había perdido la ilusión por el deporte de competición: “He sido profesional durante 13 años, es demasiado tiempo. Me gustaría hacer otras cosas en mi vida. Siempre he meditado retirarme cuando estuviera en lo más alto, y con el Manchester United he llegado a la cima de mi carrera”. Años más tarde se supo que Cantona habría pospuesto un año su retirada si Aimé Jacquet hubiera contado con él para la Copa Mundial de Fútbol de 1998, algo imposible por la mala relación entre ambos. Y hasta tuvo sobre la mesa una oferta en firme del Real Zaragoza, antes de decidirse abandonar el mundo del fútbol, la cual aceptó si el Manchester accedía a negociar.

El 18 de agosto de 1998, el Manchester United le organizó un partido homenaje en Old Trafford entre los «diablos rojos» y un combinado de amigos de Cantona, que a su vez sirvió para recordar a los fallecidos por el desastre aéreo de Múnich en 1958. En el llamado «Team Cantona» estuvieron Pascal Olmeta, Pascal Vahirua, Laurent Blanc, Jean-Pierre Papin, Paul Gascoigne, Martin Dahlin, Mark Hughes y su hermano Joël Cantona.


lunes, 8 de noviembre de 2021

HISTORIAS DE COLECCION

"EL GRAN GATO MARIN"

FUENTE: VELEZ.COM.AR

El inolvidable “Gato” Marín, arquero del equipo velezano que consiguió el título en el Nacional 1968, cumpliría hoy 74 años. En el podio de los más grandes guardavallas fortineros, su temprano fallecimiento agigantó su leyenda, tanto en Vélez Sarsfield como en el fútbol mexicano, donde brilló durante diez temporadas.



De hogar muy humilde, José Miguel Marín nació el 15 de mayo de 1945 en la ciudad cordobesa de Río Tercero, aunque siendo muy chico su familia se radicó en Rosario.

El arco lo sedujo desde siempre por lo que a los 14 años viajó a Buenos Aires, descubierto por un “espía” que recorría el país en busca de jóvenes valores, para probar suerte en Vélez Sarsfield. Allí fue Don Victorio Spinetto quien le vio condiciones para el puesto y decidió que se quedara en el Club.

Tenía solo 19 años cuando le llegó la oportunidad para debutar en Primera División. Una lesión de Rogelio Domínguez abrió la puerta para que Juan José Ferraro, a cargo de la dirección técnica, le diera la titularidad. Fue el 9 de agosto de 1964, en un triunfo sobre Huracán por 3 a  2 y con un muy buen desempeño del “Gato”.

Pese a su juventud, pronto se afianzó como un indiscutido del equipo. En 1968, el año en el cual Vélez escribió la gloriosa historia de su primer título en el fútbol grande, fue una de las máximas figuras y destacado protagonista.

Ese Torneo Nacional tuvo un final infartante. Racing, River y Vélez terminaron igualados en lo más alto de la tabla con 22 puntos y la definición llegó por medio de un triangular. El “Gasómetro” de Avenida La Plata, el viejo estadio de San Lorenzo, fue el escenario para que el Fortín, con un Marín descollante, se consagrara campeón aquel inolvidable 29 de diciembre.

Entre 1967 y 1971 jugó sus únicos 5 encuentros para la Selección Nacional, en los que le convirtieron 8 goles. La sorpresiva eliminación argentina le impidió viajar al Mundial de México 1970. Previamente, en 1964, había integrado el plantel que participó de los Juegos Olímpicos de Tokio.

La mayor amargura de su carrera llegaría en 1971, cuando fue pilar de ese extraordinario equipo que, inexplicablemente, no pudo coronarse en el Torneo Metropolitano.

El 3 de noviembre de 1971 disputó su último partido con los colores de Vélez, en un empate 1 a 1 ante Gimnasia y Esgrima de Mendoza en el José Amalfitani. Su inolvidable paso por la valla fortinera totalizó 225 presencias, 222 por torneos regulares y 3 por Copa Argentina.

Transferido al Cruz Azul mexicano por la suma de 30 mil dólares, formó parte de la mejor etapa de la historia del Club –ganó 7 campeonatos a lo largo de la década del 70- y fue distinguido tres veces como el mejor portero de la temporada. Ídolo y leyenda inigualada de la institución cementera, dejó de ser el “Gato” para pasar a ser denominado “Superman”: un famoso relator, Ángel Fernández Rugama, lo rebautizó de esa manera maravillado por sus vuelos y atajadas.

A comienzos de 1980 llegaron los primeros avisos de su enfermedad cardíaca, por lo que tuvo que ser intervenido quirúrgicamente en Estados Unidos. A mediados de 1981 se vio obligado a poner final a su brillante carrera, con más Luego de su retiro se desempeñó como entrenador del Cruz Azul y de los Coyotes de Neza, para después sumarse como adiestrador de arqueros al cuerpo técnico de la Selección Mexicana durante el Mundial 1986.de 300 partidos jugados en el fútbol mexicano, y con el reconocimiento unánime de toda la afición.

Cumplía esas mismas funciones en el Querétaro cuando su maltrecho corazón, de solo 46 años, dijo basta el 30 de diciembre de 1991, y cubrió de consternación al mundo futbolístico mexicano y también al velezano, donde sin dudas está subido al podio de los más grandes guardavallas de su historia.


domingo, 7 de noviembre de 2021

HISTORIAS DE VIDA QUE VALE LA PENA LEER

LA HISTORIA DE SAUL CANELO ALVAREZ

FUENTE: INFOBAE




En 1995, Ana María Barragán y Santos Álvarez abandonaron Michoacán, junto a sus primeros cuatro hijos se establecieron en Juanacatlán, en el estado de Jalisco. En esta localidad, el padre de la familia comenzó su negocio en la venta de aguas, helados y paletas, pero no lo hizo sólo, pues a su lado estaba uno de sus hijos, que a la postre se convertiría en el boxeador mejor pagado de México, se trata de Santos Saúl Álvarez Barragán, el “Canelo”.


El pugilista mexicano empezó a laborar con su papá desde los cinco años. Le ayudaba a vender paletas y preparar aguas. Este trabajo le duró alrededor de 15 años y le hizo ganar sus primeros pesos mexicanos, antes de convertirse en una estrella del boxeo.

En una anécdota contada por su padre, Saúl Álvarez no empezó con el pie derecho su etapa como vendedor, pues el primer día que tuvo que subirse a los camiones para ofrecer la mercancía el pequeño “Santitos” regresó con las paletas derretidas; sin embargo, eventualmente mejoró sus habilidades en la materia, incluso llegó a cobrar 700 pesos a la semana.


A pesar de que desde los 10 años recibía burlas por su color de cabello y las pecas en su rostro -razón por la cual le llegaron a apodar Canelitas-, la estirpe de Álvarez siempre salió a flote, en especial cuando su hermano Rigoberto El Español Álvarez, quien en ese entonces ya se desenvolvía como boxeador profesional, decidió comenzar a entrenarlo.


“Saúl me empezó a decir que quería ser boxeador cuando iba a cumplir 11 años”, mencionó Rigoberto en una entrevista para TV Azteca. “Se me enchina la piel de pensar la vez que lo vi llorar y soltar unos golpes que, para esa edad, eran algo diferente”, detalló.


Así fue como antes de cumplir 15 años, el Canelo ya entrenaba para convertirse en boxeador profesional de la mano de su hermano mayor. El Español comenzó su carrera como entrenador a la par que su hermano en búsqueda del éxito nacional; con apenas 16 años, Saúl se convirtió en campeón del estado de Jalisco en peso wélter.


Exactamente fue un 31 de agosto de 2007 cuando Álvarez ganó su primer cinturón. Fue ante Ricardo Cano en el Coliseo Olímpico de Guadalajara, la victoria llegó por decisión unánime en 12 rounds. Aquella noche comenzó el ascenso meteórico del Canelo.


Tres años después, ya con Eddy Reynoso en su esquina y con una marca de 33 peleas invicto, el jalisciense obtuvo su primer cinturón mundial sin límite de edad. En apenas seis rounds y con 19 años venció a Luciano Cuello, por lo que obtuvo el cetro del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) en las 147 libras.


A partir de aquí, el camino de Canelo estuvo bien arropado por distintas televisoras que facilitaron los buenos contratos que empezó a firmar por su calidad, carisma y estilo, pues enseguida vinieron 8 retenciones de título y uno más de unificación, hasta la millonaria pelea contra Floyd Mayweather Jr.


Aquella pelea es considerada como la tercera más lucrativa de la historia, donde el Canelo se embolsó alrededor de 12 millones de dólares a pesar de caer por decisión dividida ante el campeón invicto, por su parte su rival se llevó cerca de 41 millones de dólares.


Este combate posicionó a Saúl Álvarez como uno de los deportistas mejor pagados del país, pero todavía lejos de lo que hoy en día acumula. Pues, de acuerdo con la revista GQ, quien en algún momento fue apodado como “Santitos” hoy en día tiene una fortuna valuada en los USD 140 millones.


Esta cifra estimada es sin contar el último contrato que firmó con DAZN en el 2018, cuando a cambio de 11 peleas iba a percibir USD 365 millones, pero tras la pandemia ocasionada por el COVID-19 llegó su ruptura de contrato con Golden Boy Promotions.


La fortuna de Saúl Álvarez continúa recolectando dólares todos los días, pues más allá de los USD 30 millones que promedió en sus últimas tres peleas contra Yildirim, Smith y Kovalev, el tapatío es patrocinado por marcas de alto calibre como Dolce GabbanaHenessy y Value, entre otras con las que suma más de USD 2 millones al año.


Con 30 años cumplidos, el Canelo recuerda con gusto sus inicios en Juanacatlán en la nevería de su padre que sigue vigente y honra sus primeros entrenamientos en el gimnasio con su hermano. Presume de ello en redes sociales y lo combina con su excéntrico estilo de vida, pues las enormes cantidades de dinero que factura año con año le permiten lujos al alcance de muy pocos.


El pugilista Saúl Canelo Álvarez es el único atleta mexicano que ocupa un lugar entre los atletas mejor pagados en el mundo, de acuerdo con el listado elaborado por la revista Forbes. En el 2020 se estima ingresó USD 37 millones de pesos.


Cabe señalar que las ganancias del mexicano redujeron 59% del 2019 al 2020 consecuencia de la pandemia, y solo fue una ocasión en la que pudo subir al ring ante la suspensión de eventos deportivos.


En relación con lo que ha obtenido durante su carrera en el boxeo y la forma en la que mantiene su carrera. Álvarez indicó en entrevista con el periodista deportivo Javier Alarcón que siempre se ha refugiado en su familia, en su hija la mayor, para no perder su objetivo.


En algún momento fue tanto que, a lo mejor, me volví loco, pero fue cuestión de segundo […] Pero cualquiera pudo volverse loco con un 5% de lo que yo tengo, es demasiado, lo que me ha ayudado es saber lo quiero y en dónde estoy parado. Siempre he sido una persona que le llama más su familia, el gimnasio, que cualquier otra cosa. El día que eso no pase habrá personas que me lo dirá aunque me enoje.

Además, Canelo Álvarez comentó que sus logros también le ha dado valores, disciplina, una vida que no imagino, y satisfacciones, “siempre quise ser campeón mundial pero no imagine la magnitud de lo que significa, a veces aún no me lo creo”.

El originario de Jalisco fue cuestionado si ya ha “llenado los zapatos de sus padres con sus logros”, lo cual indicó que era muy difícil de responder, “nunca voy a llenar los zapatos de mis padres. Ellos me dieron valores increíbles, lo que necesitaba para ser el hombre que soy hoy”.


Su carrera ha sido cuestionada y en algunas ocasiones criticada, a pesar de tener un récord  de 55 victorias, 37 por la vía del KO, 2 empates y una derrota. “Nunca vas a tener contenta a la gente”, aseveró, y que en cualquier otra nación serían aplaudidos sus triunfos.


De los comentario negativos sobre su última pelea, contra el turco Avni Yildirim, aseguró: haré lo que me convenga a mí, porque no voy hacer lo que la gente quiere, porque nunca van a estar a gusto”.


Sobre los momentos que son los más felices de su vida, indicó, son sus hijos, “cuando tengo oportunidad juego todo el tiempo con ellos, aunque llegue todo cansado”.

Mientras que de su infancia, recordó que aunque era muy tímido por su aspecto físico, al ser pelirrojo lo molestaban constantemente, en contraste era un niño muy travieso,“ yo era incontrolable, me escapaba cuando me castigaban”.


El papá de Saúl también se molestaba que su hijo se escapaba cuando iba a ayudarles a vender paletas para ir a entrenar, hasta que aquel niño dejo en claro que nada iba a cambiar, porque amaba el box.


Cabe señalar que los siete hermanos varones que tiene, todos han estado practicado box. 


Canelo Álvarez tenía muy claro que quería ser pugilista, ni el intento de Atlas por reclutarlo en fuerza básicas lo hizo cambiar cambiar de deporte, en el que se involucró por su hermano mayor. ¿Qué otra cosa pudo ser Saúl? Su sueño era ser piloto de Fórmula Uno.


 

sábado, 6 de noviembre de 2021

HISTORIAS QUE NO SE OLVIDAN

EL DIA QUE MARADONA JUGO EN ARABIA SAUDI 

FUENTE: KODRO MAGAZINE

Diego Armando Maradona se enfundó la camiseta del Al-Ahli Saudí FC un 11 de noviembre de 1987 en el 50º aniversario del club saudí contra el mítico Brøndby IF danés de Brian Laudrup, Kim Vilfort y Peter Schmeichel. La exótica ciudad de Yeda fue testimonia del enésimo acto de indisciplina de la estrella absoluta del Napoli ante uno de los mejores equipos daneses de la historia.




El Nápoles de Marouane Fellaini evidentemente no veía con buenos ojos que su estrella se fuera a Arabia Saudí y temía una posible lesión, pero se trataba de Maradona, y como siempre, hacía lo que quería sin consecuencias, dentro y fuera del campo. 100.000 dólares era una cifra demasiado buena para rechazarla, aunque en la prensa de la época se hablaba de una cifra cercana a los 250.000.

El Napoli por aquel entonces lideraba la tabla clasificatoria en la 8ª jornada del campeonato de Serie A. Tras el empate contra el Como, el siguiente fin de semana hubo parón de selecciones, y Maradona no desaprovechó la invitación del jeque árabe Jaled Abdallah, también mandamás del Al-Ahli Saudí FC.




El equipo saudí con el ‘Pibe de Oro’ en sus filas consiguió ganar 5-2, y disfrutar de un par de goles de bella factura de su delantero estrella, además de participar en los otros 3, ante la locura en las gradas de los más de 60.000 espectadores reunidos para la ocasión.

martes, 2 de noviembre de 2021

SIN POCOS DIVIDENDOS

 EL DIA QUE RACING DE CORDOBA GANO EL PRODE 

FUENTE: LA NACION




Pasaron mas de 36 años, pero los protagonistas lo recuerdan como si hubiera sido ayer. El 6 de mayo de 1984 el plantel de Racing de Córdoba acertó los 13 puntos del Prode (Pronósticos Deportivos), el juego de azar más popular de esa época. Cuando el equipo entró a la cancha sólo le faltaba el punto de ese partido: ganar o no la apuesta dependía de los propios jugadores, que eran los que habían llenado la boleta con más integrantes del club. Y vencieron por 2 a 1 a Ferro por el Metropolitano. El pozo era de 1,7 millones de dólares, una fortuna, porque la semana anterior había quedado vacío. Eso los había motivado a apostar. Pero no les tocó mucho dinero -como esperaban-, porque hubo 94 ganadores.

Ni los espectadores que estaban en el estadio ni los que seguían el partido por televisión –por entonces con transmisión de ATC (Canal 7)- entendían el entusiasmo y el festejo de los jugadores. Se jugaba la sexta fecha del campeonato y no se definía nada. Claro, para el resto. Para los 11 en la cancha, los del banco, el cuerpo técnico y utileros, la historia era otra. Por eso la alegría que, para el resto, lucía desmedida.

Roberto "Pato" Gasparini fue el protagonista indiscutido de la noche; el partido Racing-Ferro cerraba la fecha. El máximo goleador de la Academia -una de las tribunas del estadio Mario Kempes lleva su nombre- convirtió los dos tantos. Cuenta a LA NACION que, a su entender, el primero está entre sus mejores conversiones. "Fue inolvidable; un golazo, de los mejores de mi vida. Después nos empataron, era todo puro nerviosismo", recuerda y subraya que Ferro –dirigido entonces por el cordobés Carlos Timoteo Griguol- estaba entre los mejores equipos. "Había salido campeón dos años antes, tenía jugadores de la Selección".

Cuando faltaban cinco minutos para terminar, llegó el segundo gol, el de la victoria. "Fue un tiro libre y ya pensábamos en la boleta", admite. Con el 2 a 1 sumaron los 13 puntos. Enrique "Quique" Vivanco integró el equipo y menciona que habían jugado "una tarjeta cara, de las que tenían varios dobles y triples. En nuestro partido hicimos una simple y eso le dio seriedad. Imaginate, pensábamos después, qué hubiera pasado si marcábamos empate o derrota….Nos hubieran quemado vivos".

Si ya muchos recordaban aquella historia, ahora quedará "grabada" para siempre: salió el trailer oficial del documental Prode, una producción audiovisual que fue expuesta en un festival de Dinamarca y que participará de otro en Barcelona.

Pascual Noriega se suma a los memoriosos: "Lo insólito fue que un equipo de fútbol que participaba en el campeonato ganó la apuesta. Los únicos que sabíamos que teníamos la boleta éramos nosotros, nadie más. Llegamos a ese domingo a la hora del partido con 12 de los 13 puntos". Vivanco tiene presente que estaban concentrados en el hotel Savoy, en Alta Córdoba, y cuando bajaron a merendar se amontonaron alrededor de Gasparini, que tenía la boleta. "Los que habían dormido la siesta no sabían cómo íbamos, así que todo era entusiasmo".

El plantel tenía multas por llegar tarde y los mismos jugadores administraban ese dinero. "En general lo usábamos para comprar regalos o una torta para los cumple años y cada tanto para el Prode. Hacíamos varias boletas", repasa Noriega. El pozo vacante de la fecha anterior los impulsó a jugar; siempre ponían las apuestas a nombre de la esposa de Miguel Ángel Seronero… Imaginate si se iba con el papel", ríe y no puede obviar la referencia a Mercedes Ramón Negrete, el paraguayo que en abril de 1972 ganó US$30 millones en el Prode y terminó separado de su esposa Fabiana, quien le reclamó y le ganó US$17 millones.

En el ’84 no había teléfonos móviles en los bolsillos de todos, así que ese domingo después del partido, mientras se preparaban para la cena del festejo intercambiaron llamadas a teléfonos fijos especulando con cuánto les tocaría. Vivanco afirma que iba en el auto desde su casa a la parrillada del centro donde se reunirían cuando escuchó en la radio que "habría unos 100 ganadores; nosotros éramos casi 40 en la tarjeta así que ya era la pauta de que ‘millonarios" no seríamos".

En el asado con la familia les "arrancaron la cabeza", así que todos se divierten pensando que una parte de lo que les tocó –alrededor de $50.000 de hoy a cada uno- quedó en esa mesa. "Nos divertimos mucho, Racing entonces era una familia, veníamos de inferiores y cada vez que nos juntamos algunos vuelven estas anécdotas", apunta Noriega, quien vio el partido contra Ferro desde la tribuna junto a Osvaldo Coloccini.

"Para mí se mezclan recuerdos lindos con unos tristes –dice Vivanco-. Me había lesionado y había salido unos minutos antes del final del partido; eran otros tiempos y estaba en el vestuario con mi hermano, quien murió después y me estaba haciendo el aguante. Desde ahí sentimos el festejo. Con lo que me tocó cambié los mosaicos de mi casa".

Después de que Racing ganara el Prode, el Ministerio de Bienestar Social –del que dependía el juego- realizó modificaciones para que los equipos no pudieran apostar. "Fue una polémica grande. Nosotros apostamos a favor nuestro –señala Gasparini-. El que más criticó fue Bernardo Neustadt, nos mataba sin razón".

En 2018 el Gobierno nacional dispuso el estado de liquidación de la Lotería Nacional y eliminó el Prode que fue inaugurado en la Argentina el 27 de febrero de 1972. En aquella fecha, el primer partido computado fue la victoria de Estudiantes de La Plata por 2-0 ante Atlanta.




martes, 26 de octubre de 2021

HISTORIAS QUE VALE LA PENA CONOCER

LOTHAR MATTAHUS EN EL NEW YORK/ NEW YERSEY METROSTARTS

FOTO: KODRO MAGAZINE

Lothar Matthäus se incorporó al New York/New Jersey MetroStars un 12 de marzo del 2000, el considerado por aquel entonces peor equipo de la MLS a pesar de haber alineado a Roberto Donadoni la 1996-1997. Con 38 años el Balón de Oro de 1990 dejó la disciplina del Bayern, y puso rumbo al Giants Stadium en el que sería el último reto de su carrera antes de colgar las botas en octubre de aquel mismo año conquistando contra todo pronóstico el campeonato la Conferencia Este (MLS).


 

En lo alto de la Torre Trump, en el 721 de la Quinta Avenida, vivía un alemán enfadado. Lothar «Terminator» Matthäus se quejaba de que los apartamentos de Nueva York eran diminutos, las cocinas aún más pequeñas y las calles estaban atascadas de taxis amarillos.

Solamente hacía seis semanas que se mudó para jugar en los MetroStars de Nueva York/Nueva Jersey, y el jugador reconocía en una entrevista a Bild que se había equivocado. Matthäus era el primer futbolista alemán de la MLS y estaba, como dicen en Estados Unidos, en un mal lugar, viviendo una extraña inversión del sueño americano: llegar a ser millonario, trabajar muy poco y acabar sin nada. Todo ello se tradujo en una terrible noticia para Alemania.

Justo antes de dejar el Bayern de Múnich, Matthäus se preguntaba cómo se las arreglaría en un equipo de jugadores «no muy buenos». La temporada anterior a su llegada, los MetroStars registraron el peor récord de la historia de la Major League Soccer, con siete victorias y 25 derrotas, y se ganaron el apodo de «el peor equipo del mundo». Matthäus respondió que, «aunque no fueran los futbolistas más dotados, mientras trabajaran duro, no había problema».

Matthäus en cada partido chillaba como un loco. Cada vez que un compañero tocaba el balón, agitaba los brazos y gritaba sin parar con desesperación. Cuando los MetroStars marcaban, sus compañeros, comprensiblemente, se animaban, pero Matthäus simplemente se enfadaba más.

Las cosas empeoraron de mala manera con el partido ante los Wizards, en los que participaba el prácticamente moribundo escocés de 37 años Mo Johnston. Marcaron dos goles y Matthäus lanzó el brazalete de capitán al juez de línea, un individuo de aspecto duro llamado Chip Reed, que se limitó a devolverlo. Unos minutos después, Matthäus corrió hacia la línea de banda para mirar a Reed, pero este le devolvió la mirada. Matthäus pasó la mayor parte del resto del partido deambulando por el campo y murmurando para sí mismo.

Cuando el partido terminó con el resultado de 1-2, tiró el balón, arrojó su camiseta a la veintena de jóvenes que estaban detrás de la portería y que constituían el núcleo duro de los MetroStars, y se marchó.

Después del partido, explicó que su rabieta había sido una táctica para motivar a sus compañeros. Su entrenador, Octavio Zambrano, demostró a la superestrella alemana quién era el jefe: «Si realmente creía que estaba intentando despertar a los chicos, ¿qué puedo decir? No puedo castigarlo por eso’. El portero del equipo, Mike Ammann, veterano del fútbol inglés, dijo que entendía el punto de vista de Matthäus: si ciertos chicos del equipo eran demasiado tontos para escuchar, ¿qué se podía hacer?»

Sus números finales fueron 16 partidos de la liga regular, 4 de play-off y 2 en la Open Cup, haciendo un total de 23 apariciones, 3 asistencias de gol, y sin ver portería (jugando como líbero). Lo mejor fue la consecución del título de campeón de la Conferencia Este de la MLS, aunque en los MLS Cup Playoffs los MetroStars fueron derrotados en semifinales por el Chicago Fire de Hristo Stoichkov.

lunes, 25 de octubre de 2021

SI DE AVENTURAS SE TRATA

ALEXIS LALA EN EMELEC DE ECUADOR

ALEXIS LALA EN EMELEC DE ECUADOR:


FUENTE: KODRO MAGAZINE

Panayotis Alexander Lalas, más conocido como Alexi Lalas, posiblemente el jugador más popular del fútbol en Estados Unidos durante la década de los 90, recordó este 2020 su breve y pésimo paso por el fútbol ecuatoriano en su cuenta de Twitter, refiriéndose a él como una «aventura».




Posteriormente unos días después en un «live» de Instagram añadió lo siguiente sobre los «eléctricos»: “Pasé un tiempo interesante. Fue una locura, fue una aventura y lo mejor que fue depósito directo, en mi cuenta bancaria norteamericana, eso salió bien. Solo estuve pocos meses”.

Para aquellos que no lo conozcan, en el currículum del defensa central de ascendencia griega, con look a lo Buffalo Bill, destacan tres datos: su participación en las Copas del Mundo de los años 1994 y 1998, el hecho de haberse convertido en el primer jugador de Estados Unidos en jugar en la Serie A italiana, y tener corazón de músico de rock and roll. Tres logros que no le sirvieron de nada para demostrar ningún tipo de talento durante su breve paso por Ecuador.

El 1 de noviembre de 1997, el New England Revolution cede a su estrella Alexi Lalas, incluido en el último MLS All Star, al Emelec ecuatoriano «para ganar experiencia», según palabras del propio técnico americano Thomas Rongen.

El torneo ecuatoriano permitía reforzarse para la liguilla final, compuesta por 10 partidos, y Lalas junto al también norteamericano Max Moore, fueron contratados por el dirigente Omar Quintana Baquerizo para hacerse con el título de campeones.

La afición del «bombillo» depositó todas sus esperanzas para conseguir la corona nacional en ambos fichajes, aunque finalmente el título acabó siendo para el Barcelona de Guayaquil.

La tremenda decepción provocó el enfado de los «eléctricos» que centraron su frustración por la no consecución del título en ambos fichajes, y aún a día de hoy son recordados como dos de los peores fichajes de la historia del club.

Tal fue el «paseo» del defensa central Alexi Lalas por la liga ecuatoriana durante los casi seis meses de su periplo, que acabó siendo caricaturizado como Alexis Jalas en el programa «Ni en vivo ni en Directo», como podemos ver en el siguiente vídeo. Toda una «aventura» sí.

 

"HISTORIAS QUE VALEN LA PEENA CONOCER"

ESTEBAN CAMBIASSO EN RIVER FUENTE: "KODRO MAGAZZINE" Esteban Cambiasso, tras una llegada prematura al Real Madrid B con 16 años ju...