martes, 27 de agosto de 2019

MARCÓ LA HISTORIA DE NUESTRAS INFANCIAS

MARTIN KARADAGIAN Y "TITANES EN EL RING":

La figura del luchador Martín Karadagian marcó la infancia de muchos argentinos que fueron niños durante las décadas del 70 y el 80, con un singular show de "catch", que ofrecía personajes como "la momia" y "El caballero rojo", entre muchos otros.





En un segmento del programa radial "No Está Todo Dicho" (emitido por la 100, FM 99.9), el conductor Guido Kaczka contó interesantes detalles de la historial de Karadagian (el audio se puede encontrar más abajo).

"Hoy vamos a hablar sobre un héroe que marcó nuestra infancia… Hoy vamos a hablar sobre el campeón Martín Karadagian", arrancó a contar el conductor sobre la leyenda de Titanes en el ring.

La historia de esta leyenda comenzó en San Telmo, nació en 1922. Su papá era armenio y su madre española. Esta fuerte herencia lo llevó a practicar desde muy chico la lucha grecorromana. Martín Karadagian demostró desde el principio lo que valía y con sólo 16 años logró convertirse en campeón mundial de este deporte.

Al mismo tiempo que practicaba la lucha, tenía que ayudar en la casa y ayudaba a su papá en la carnicería y también trabajaba de lustrabotas en las entradas de las estaciones de trenes. Pero su sueño, era ser luchador. Martín Karadagian se presentó en el Luna Park, donde se practicaba un deporte poco común y de nombre raro: catch as catch can, (agárrese como pueda en inglés).


Los luchadores de ese lugar eran gigantes y Karadagian era de baja estatura, no llegaba al metro sesenta y por este motivo, no lo consideraban apto para el deporte. Igual, él iba todos los días para que lo aceptaran en el equipo de luchadores de Titanes en el ring.


Un día se le ocurrió la forma de convencer al director del equipo, una luchador ucraniano que se hacia llamar "El Hombre Montaña". Resulta que Karadagián fue hasta la casa de "El Hombre Montaña" y se puso en cada hombro, una media res de la carniceria del padre…


Le tocó el timbre y cuando Montaña le abrió, Martín le dijo "Subí por la escalera y ahora voy a bajar…". La actitud que tuvo el joven, sorprendió mucho al director del equipo que lo terminó aceptando: "La verdad que usted ser chiquito pero ser fuerte. Usted poder quedar con nosotros", le dijo.


En 1957 probó ser actor en la película "Reencuentro", un drama que representaba el papel de un luchador en decadencia, que accidentalmente mata a un contrincante en el ring. Su papel no tuvo ninguna trascendencia, pero fue el puntapié inicial para el comienzo de una gran carrera.


Seducido por el medio, al año siguiente apareció junto a Alberto Olmedo en "Las aventuras del Capitán Piluso en el castillo del terror". Para aquel entonces, ya había encontrado su veta definitiva: creó la troupe de los Titanes en el ring.


Dentro del espectáculo de los Titanes, el personaje que desempeñaba Karadagián era el de campeón del mundo de lucha libre, quien tenía un secretario llamado Joe Galera y una admiradora conocida como La viudita de las flores rojas.

Una vez hubo tuvo una charla con Alberto Olmedo y le dijo que quería llegar a la tele. Entonces armaron una lucha en el Luna a beneficio de hospitales: "Karadagián contra Piluso". Al final, la pelea fue un éxito increíble. Fueron 30.000 personas. Ahí, los directivos de Canal 9 le ofrecieron el programa.


Titanes en el ring tuvo una vigencia de treinta años, donde siempre se priorizaba la lucha del bien contra el mal. Si nombramos a algunos personajes, no nos podemos olvidar a La Momia, El Caballero Rojo, Yolanka, S.T.P., Il Comendatore y el Mercenario Joe, justamente, una persona que había peleado de verdad junto al Che Guevara.


El relator Rodolfo Di Sarli de Titanes, era la mano derecha de Karadagián. Entre los dos, crearon la mayoría de los personajes. Y el autor de la mayoría de los temas también es Di Sarli. Decían que era el "autor intelectual" del programa, y además era un fenómeno relatando, le daba mucha emoción a las peleas, señala Guido Kaczka en el audio de La 100.


El afecto de Karadagián por los dulces, lo llevó a sufrir diabetes, que terminaron por acabar con su vida. Pero no con su leyenda, en el recuerdo de cada niño que se divirtió viendo "Titanes en el ring", porque… ¿quien nunca soñó alguna vez con ser el campeón Martín Karadagian?

FUENTE: IPROFESIONAL.COM

lunes, 26 de agosto de 2019

LA PRIMERA TRANSMISIÓN RADIAL AL MUNDO

"SI EL TIPO DE LA RADIO TE LO CUENTA"-"LOS LOCOS DE LA AZOTEA":

El 27 de agosto de 1920 se realizó en la terraza del Teatro Coliseo la primera transmisión radial del mundo




Hoy se cumplen 99 años de la primera transmisión radial en el mundo, cuando la noche del 27 de agosto de 1920 el radioaficionado Enrique Susini, junto a sus amigos César Guerrico, Luis Romero Carranza y Miguel Mujica dieron inicio a la radiofonía argentinacuando transmitieron desde la terraza del Teatro Coliseo la ópera Parsifal.
Los ‘Locos de la Azotea’ provocaron el nacimiento aquel día de la primera estación deradio del país, conocida como LOR Radio Argentina.
"Señoras y señores: la Sociedad Radio Argentina les presenta hoy el festival sacro de Richard Wagner, Parsifal, con la actuación del tenor Maestri, el barítono Aldo Rossi Morelli y la soprano argentina Sara César, todos con la orquesta del teatro Costanzi de Roma, dirigida por el maestro Félix von Weingarten", dijo al aire Susini, por entonces de 29 años. Esta experiencia radiofónica apenas pudo ser escuchada por aproximadamente medio centenar de personas.
A Enrique Susini, además de ser el creador y organizador de esa primera radiotransmisión, se lo conoce como "el primer locutor del mundo" y junto a sus tres amigos pasarían a la inmortalidad como "Los Locos de la Azotea", ya que transmitían desde la terraza del teatro. Allí, contaban con un pequeño micrófono, un transmisor de escasa potencia y antenas en el techo del teatro.
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Luego de esta transmisión, Radio Argentina se convirtió en una de las primeras estaciones de radiodifusión con programación regular en el mundo. Durante las décadas de 1920 y 1930, Susini se convirtió en un exitoso empresario de las nacientes industrias de la radio y el cine. Siguiendo su carrera en los medios, también fue fundador de los estudios de cine Lumiton (la primera productora cinematográfica argentina), y fue el Director General de la primera transmisión de televisión en Argentina realizada por Canal 7.
En conmemoración a aquella jornada, el Primer Congreso Internacional de Radio celebrado en Buenos Aires en 1934, con la participación de cuarenta países, decretó al 27 de agosto como el Día de la Radio.
FUENTE: DIARIO LA NACION

domingo, 25 de agosto de 2019

CUANDO KIMBERLEY FUE MUNDIALISTA

EL DIA QUE FRANCIA UTILIZÓ LAS CASACAS MARPLATENSES

El de hoy es un artículo de camiseta extraño. Quizá los más veteranos recordaréis el día en el que la selección francesa vistió de verdiblanco. Tanto como si lo recordáis como si no, aquí os traigo esta historia.



Se celebraba el Mundial de Argentina 78. Se jugaba la última jornada del grupo 1 en el que estaban encuadradas la anfitriona, Italia, Francia y Hungría. En esta última jornada, Francia se enfrentaba a Hungría en el estadio José María Minella de Mar de Plata. Era el 10 de junio y estaba programado que el partido comenzara a las 13.45, hora local. 




Pero hete aquí que ambas selecciones se presentaron al partido con sus segundas equipaciones, es decir, ambos con camiseta blanca. Al parecer, el error partió de la FIFA, que comunicó a ambos equipos que debían usar su uniforme alternativo.




Aunque Hungría lleva camiseta roja y Francia azul, en aquella época había todavía muchos televisores en blanco y negro y se podían confundir las tonalidades de gris.
Estaba claro que el partido no se podía jugar con ambos de blanco y el colegiado brasileño Arnaldo Cézar Coelho discutió con los equipos cuál podía ser la solución. 




Los franceses propusieron que se buscara a algún equipo de la zona que cediera sus camisetas y que ellos la llevarían. Así, se pensó en un modesto equipo de Mar de Plata, el Atlético Kimberley, cuyo uniforme es como el del Betis, es decir, con camiseta a franjas verticales verdes y blancas. Entre que alguien fue a buscar las camisetas, las llevó al estadio y los franceses se las pusieron, el partido se retrasó 45 minutos y no dio comienzo hasta las 14.30 horas, en uno de los sucesos más extraños de la historia de los Mundiales.




Y así, ataviados con una camiseta verdiblanca, los franceses ganaron por 3-1 a los húngaros, con goles de Christian Lopez, Marc Berdoll y Dominique Rocheteau para los galos y de Sándor Zombori para los magiares. El resultado fue en balde, porque ambos equipos quedaron eliminados en esa primera fase.



De esta manera, el Atlético Kimberley de Argentina se hizo famoso mundialmente.


FUENTE: BLOG.20MINUTOS.ES

sábado, 24 de agosto de 2019

UN POCO DE FUTBOL, UN POCO DE LITERATURA

BALADA PARA UN LOCO

Un poco de fútbol y literatura retro porque sí: la deliciosa descripción que hizo el Negro Fontanarrosa del juego del Hueso René Houseman y cómo lo impactó aquella primera vez que lo vio en el Huracán del '73. Roberto Fontanarrosa para revista UN CAÑO.- 






Recuerdo a Huracán del 73 y pienso, de inmediato, en Houseman, inscripto en esa pequeña logia de los extremos derechos, locos, los antojadizos, los marginales, junto con Corbatta, Bernao, Ciaccia y muy pocos más. 




Marginales, incluso en el caso de Houseman por su extracción social, la primera imagen de René la obtuve a través de la televisión en blanco y negro, en un partido nocturno, medio intrascendente que uno mira distraído mientras cena y donde, de pronto, ocurre algo distinto, perturbador, extraño y que hace que uno sacuda la cabeza, se yerga en la silla y vuelque un poco de vino tinto. 





Houseman con muy poquitos partidos en Huracán venía corriendo con la pelota pegada al pie derecho, algo desequilibrado, aleteando, como a punto de perder sustentación igual que esas lanchas de carrera que, por el viento y la velocidad, corren el riesgo de tomar vuelo. 




Corría, para hacer todo más difícil, sobre la raya de toque, por la derecha, casi haciendo equilibrio. Le salió un marcador, de frente, cubriéndole la línea. HOUSEMAN CON MUY POQUITOS PARTIDOS EN HURACÁN VENÍA CORRIENDO CON LA PELOTA PEGADA AL PIE DERECHO, ALGO DESEQUILIBRADO, ALETEANDO, COMO A PUNTO DE PERDER SUSTENTACIÓN Y ahí nose muy bien que hizo ni como lo hizo. Sin perder velocidad, cambió la pelota del pie derecho al izquierdo y del izquierdo al derecho, como si se le hubiera enredado entre los botines, y apareció corriendo a espaldas del marcador siempre con la pelota y sobre la línea. 





Se escurrió, digamos, por el huequito que quedaba entre la cadera y la axila del defensa y los cinco o seis centímetros del grosor de la línea de cal. En aquella época no eran frecuentes las repeticiones en la tele, entonces Houseman, como para que yo no me quedara con la intriga, como para mostrar nuevamente el truco a ver si alguno lo descubría repitió la maniobra con otro defensor que salió a cruzarlo por detrás del primero y se fue como una luz hacia el banderín del corner. 





Otra vez ese esbozo de arranque hacia adentro, la corrección hacia fuera y enderezarla para adelante pasando casi de perfil y sin que, ni siquiera, consiguieran hacerle falta. Lo más parecido que he visto a Houseman, últimamente, es Orteguita, hasta en lo físico, hasta en la manera que se le caen las medias, resbalándose por unas piernas no demasiado impresionantes. René era vértigo y freno. 




LO MÁS PARECIDO QUE HE VISTO A HOUSEMAN, ÚLTIMAMENTE, ES ORTEGUITA, HASTA EN LO FÍSICO, HASTA EN LA MANERA QUE SE LE CAEN LAS MEDIAS Cuando aparecía él, se aceleraba el partido y, como Ortega, había veces que daba la impresión de no tener articulaciones. Salía por derecha y por izquierda con igual facilidad y era, digamos, intuición pura, reflejos, de ese tipo de jugadores que no pueden calificarse, precisamente, de estrategas. 





Pero no se ataba a la raya. Se convirtió, a poco de su aparición, en un jugador de todo el frente de ataque y era de aquellos que uno siempre quiere ver, que arrancan exclamaciones de asombro y, en ocasiones, risas de admiración y goce. Flaco, liviano, escurridizo, desprolijo en el vestir, llevaba la pelota a velocidad de vértigo, aderezándola con una enorme cantidad de amagues, de pequeños frenos, de aceleraciones, al punto que había veces en que era la pelota la que lo seguía a él, como un empecinado perro cachorro.


FUENTE: REVISTALIBERO.COM


viernes, 23 de agosto de 2019

EL ENTRENADOR DE LOS GRANDES MISTERIOS

EMÉRICO HIRSCHL EL CARNICERO 

El húngaro fue el primer director técnico popular en la Argentina en tiempos en los que no había conferencia de prensa tras los partidos; su historia parece guionada por un loco: desembarcó en Brasil como carnicero, al poco tiempo se hizo ayudante de campo, luego se fue de gira con un equipo de Estados Unidos como masajista y por esas cosas del destino se quedó en estas tierras como DT para dejar su huella en Gimnasia, River y San Lorenzo.




Europa ardía entre la Primera y Segunda Guerra Mundial y desde un pueblo cercano a Budapest, Apostag, un veinteañero voló, o mejor dicho embarcó rumbo a América. Alejándose de historias desconocidas y con las marcas del racismo contra los judíos que estaba calentando a fuego lento, Imre Hirschl, sacó pasaje de ida. Había jugado al fútbol en la segunda división de Hungría, pero su especialidad era ser carnicero y con esa profesión le sellaron el ingreso a San Pablo, además de hacerle una confusa traducción a su nombre qué pasó a ser Emérico. Tampoco quedaron rastros de su oficio de faenar las vacas, reconocer los cortes y seleccionarlos, porque por razones tan extrañas como desconocidas acabó siendo ayudante de campo del Palestra Italia, como se llamaba en ese tiempo el Palmeiras. A partir de allí su vida no se iría más del fútbol, ni de América.


Metido en ese ambiente se relacionó con un equipo judío de los Estados Unidos que estaba de gira en Brasil, el Hakoah All Star, donde jugaban varios húngaros. El manejo del idioma, algunos conocimientos y seguramente sus dotes de convencimiento y carisma hicieron que se sume a esa delegación, pero como masajista. 
El Hakoah All Star entonces vino a la Argentina, en el año 1931, y jugó un amistoso en La Plata ante Gimnasia, Emérico encandiló a los dirigentes de los Triperos. Quizá le ayudó para entrar en la conversación sus conocimientos del mundo vacuno, tal vez eran tiempos donde los europeos de esa zona parecían ser los mejores en el fútbol o es posible que estuviera escrito en el destino. Lo concreto es que Emérico Hirschl se convertiría en el primer entrenador extranjero del fútbol argentino y no pasaría desapercibido.
Esta historia tiene poco registro de época, ya que el fútbol era un juego donde 11 tipos que entraban a una cancha a hacer goles sin más monedas en el bolsillo que el talento. Sin embargo, un húngaro de casi 2 metros de altura quiso ir más allá. No se dejaba imponer jugadores, tenía poder de convencimientos para explicar el juego y un carisma que generaba un respeto superior. El periodista e investigador Germán Roitbarg dio con este personaje cuando empezaron a armar la muestra “No fue un juego” que da cuenta del nazismo, el fútbol y aquellos horrores y que se expone en el Museo de River.
“Fuimos a buscar su historia porque Emérico en el año 1938, cuando ya era un personaje público, usó sus influencias y sus contactos para evitar que deporten judíos que se escapaban de la guerra y la persecución. Por eso está en la muestra. Es más, una de las personas que pudo bajar de esos barcos fue luego su esposa, Heddy Steimber, con quien tuvo dos hijos. Gran parte del material lo aportó Gabriela, su hija”, relata Roitbarg quien sigue con la investigación para un libro sobre Emérico. 
Claro que para ir al puerto de Buenos Aires y esquivar una circular secreta del canciller José María Cantilo que no dejaba entrar a “quienes abandonaban sus países”, además de influencias, había que tener coraje, popularidad y carisma. Emérico ya había conseguido todos esos atributos con el fútbol; primero con Gimnasia LP y luego con River. Seguramente todos esos recursos los potenció recordando en carne propia los malos momentos que vivió de chico cuando la xenofobia en Hungría era una moneda tan corriente como malvada.
Pero antes de aquellos días de riesgo tuvo que plantar bandera como DT en una tierra donde eso no existía. Fue en La Plata donde armó un equipo que se conoció como “El Expreso”, que no fue campeón porque lo perjudicaron los jueces. La historia de Gimnasia lo tiene entre los puntos más altos, por la belleza del juego, por la capacidad goleadora y por una injusticia que aún hoy se reescribe. Habían ganado la primera rueda de 1933 con buena ventaja y se encaminaba al título, pero a siete fechas del final sucedió algo que cuentan todos los libros de historia: los jugadores del Lobo, enojados por los fallos arbitrales que hacía varias fechas le hacían perder partidos, entraron en una huelga en medio del partido con San Lorenzo. Tras un fallo del árbitro que cobró un gol que no fue, los jugadores de Emérico se sentaron en la cancha y con un 7 a 1 en contra el partido acabó en medio de un escándalo. Aquellos años le dieron una fama a Hirschl poco usual para un entrenador, sobre todo porque salía en las fotos pero los medios evitaban nombrarlo. La E mayúscula en su buzo azul era mucho por entrenador y un poco por la primera inicial de su nombre. Los medios no miraban a un tipo que ya le gente conocía.
“Emérico fue, además, el primer entrenador al que le pagaron para que vaya de un club a otro. Lo hicieron los dirigentes de River, que se lo llevaron para que el equipo cambie la forma de jugar y salga campeón. Llegó en 1935, ganó 4 títulos y generó lo que hoy conocemos como el paladar de juego que caracteriza al club. Un estilo que le permitió a Bernabé Ferreyra pasar de ser sólo un jugador que pateaba fuerte a uno que jugaban por abajo”, dice Roitbarg, recordando el lugar que tendría Hirschl en la historia del club y que hoy está en el museo.
Emérico se llevó de Gimnasia a River a José María Minella, quien se convertiría en ídolo millonario, hizo debutar a José Manuel Moreno y a Adolfo Pedernera y para los historiadores del club fue el pre fundador de la Máquina. Es más, en algunas fotos de la muestra hasta Ángel Labruna aparece con Hirschl, quien lo hacía jugar en la reserva. El nuevo entrenador del Millonario entabló una gran relación con Antonio Vespucio Liberti, estuvo muy presente durante la construcción del Monumental y en los dos años que estuvo ganó el torneo de 1936 con aquella famosa delantera de Renato Cesarini, Carlos Peucelle, Bernabé, Moreno y Pedernera y otros títulos que con el tiempo fueron oficiales como la Copa de Oro, la Copa Campeonato y la Ibarguren. Era tal la fama que cuando se hizo la película “El Cañoñero de Giles”, con Bernabé Ferreyra como homenajeado, en 1937, Emérico aparece en las filmaciones con su prestancia europea, su nariz aguileña y su imagen casi de gigante.
Su carrera lo devolvió a Gimnasia LP, luego fue el primer entrenador de Rosario Central cuando inició su carrera en la AFA con dos grandes temporadas que los historiadores canallas no esconden. Después tuvo un paso en 1941 por San Lorenzo donde no se coronó, pero tuvo la categoría del vasco Isidro Lángara y el debut de un histórico como Rinaldo Martino. Precisamente Mamucho luego sería parte de un equipo histórico del Ciclón junto a Armando Farro y René Pontoni en 1946.
Todo lo que entrenaba Emérico dejaba huellas, pero pocos se daban cuenta y empezó a tener detractores. Por entonces no gustaba la planificación y el orden en el juego. Encima lo hacía un extranjero y judío en un mundo partido en dos por una guerra donde el racismo estaba en el centro de la escena.

Además de toda esa mala prensa que tenía, apareció una denuncia de soborno en 1943 cuando era DT de Banfield, en un partido ante Ferro. Aquello acabó en un escándalo público y una denuncia del periodista Dante Panzeri que lo expuso a Emérico y no por sus títulos y el modo de juego de sus formaciones. Hirschl, que hasta ese momento aparecía en las fotos de los equipos que dirigía pero nadie lo nombraba, empezó a ser señalado por un acto de corrupción.
El soborno lo originó un periodista de la época del diario Crítica, Oscar Traba, a pedido de Florencio Sola, presidente de Banfield, para que el arquero de Ferro se deje hacer goles y Banfield evite el descenso. Aquello le dio de rebote y en la frente a Hirschl y nunca se supo si estaba al tanto de ese caso que sacudió el fútbol. La falta de pruebas contra el DT fue evidente, por eso la sanción se la levantaron a los pocos meses. Ya era tarde, el mal estaba hecho y tuvo que irse a dirigir a afuera del país.
Pero como su fama ya había trascendido la frontera y los uruguayos casi que convivían con el fútbol argentino, no le faltaron propuestas. Peñarol lo vino a buscar y Emérico que había estado en 1945 en Brasil -en Cruzeiro- cruzó el charco para hacer historia. En el equipo aurinegro logró formar lo que se conoce como “La Escuadrilla de la Muerte”: Ghiggia, Hobberg, Miguez y Schaffino, con el gran Obdulio Varela, harían un mojón histórico imborrable con dos vueltas olímpicas y un reconocimiento popular que originó una votación de los socios para que regrese luego del Mundial de 1950 que ganó Uruguay con esos mismos jugadores.
Las investigaciones de Roitbarg aseguran que debió ser el entrenador de la selección uruguaya y que lo que se conoció como el Maracanzo es parte de una semilla de Hirschl. Pero la puja interna en la Federación uruguaya con la gente de Nacional y lo que había sucedido años antes en Argentina, le jugaron en contra y se le negó la chance de ser el entrenador de una selección que tuvo su sello, aunque el DT haya sido otro. No tuvo suerte. Le había pasado lo mismo en 1938 en Argentina cuando luego del fenómeno River lo designaron para armar el equipo de cara al Mundial. Al final la AFA decidió no participar y sus ideas quedaron en el túnel del olvido y en un par de carpetas archivadas, ya que eran tiempos en los que la selección no le importaba demasiado a la casa del fútbol.
La historia de Hirschl se ramifica y todavía hoy hay decenas de aspectos que esperan salir a cubierta como el propio Emérico lo hizo, lleno de sueños, en el barco que lo dejó en Brasil en 1929. Seguramente el libro que está incubando el historiador Roitbarg revele muchas más horas de este húngaro que tuvo logros increíbles y que los relatos de la época convocaron poco y nada. Es posible que su condición de extranjero y judío lo dejaba sin defensores en un país que miraba con recelo y envidia lo que venía de afuera, en especial en el fútbol. Los tiempos aquellos donde lo nuevo parecía una herejía le quitaron la silla en la tradicional mesa de los hombres del fútbol. Hirschl murió el 23 de setiembre de 1973, alejado del universo de la pelota y sin el reconocimiento que debería haber tenido. 
FUENTE : PAGINA 12

jueves, 22 de agosto de 2019

DEJO SU HUELLA EN EL AUTOMOVILISMO NACIONAL

CARLOS ALBERTO GARRO: "EL PÁJARO"

Después de haber transitado su infancia en Villa del Carmen, ayudado con almohadones para manejar en el campo, el Pájaro Garro dibujó su pasión por correr cuando en la adolescencia llegó a Río Cuarto.



Vecino de Remigio Caldara uno de los veloces de su tiempo con los Isard 700, pudo acceder a un kart y saborear victorias hasta la imposición paterna de estudiar.



Sin embargo todo cambiaría por el azar. El Casino de Mar del Plata en unas vacaciones recompensó su suerte con más de 50 mil dólares de la época que sirvieron para comprar una coupé Fiat 1500 que corría Mario Geretto.



En el 72 debuta con un Peugeot 504 finalizando 4to. en Capilla del Monte iniciando un vínculo oficial en 1974, que la historia del automovilismo en carreteras resalta hasta el día de hoy.



Versátil como pocos, sus capacidades sobresalieron tanto en la pista como en la tierra y en un Desafío con Ford Maverick en Brasil superó al malogrado José Carlos Pace, por entonces uno de los grandes de la F1.



Pudo tener destino europeo en la F2 Internacional en 1976, junto al Colorado Ricardo Zunino, pero su tremendo accidente en Las Flores frustró la posibilidad.



En el Codasur 80 integró la escuadra oficial Peugeot Francia junto al Bicho del Buono con los 504 V6, junto a Timo Makinen y Jean Lefebvre, retirándose en la 3ra. etapa por divergencias serias con Jean Todt al no recibir la atención pactada en su unidad.



Sus tiempos en el rally nacional lo ubican como figura indiscutible junto a Pancho Alcuaz y Alfredo Pisandelli, el trío que sostuvo la lucha de los tracción trasera contra los R18 oficiales.



Trascendentes sus victorias junto al recordado Marcelo Tornquist, el Pájaro ha dejado una huella imborrable en el automovilismo argentino que hoy queremos resaltar en el día de su cumpleaños.



M.G.
Rallynoticias.com
Foto:P.Car

DE ORIGEN HÚNGARO, PERO ERA UN PORTEÑO MAS

JORGE ELMER BANKI EL DT 

Convivió con los horrores de la Segunda Guerra Mundial y debió soportar la dureza de regímenes como el nazismo y el comunismo. Desde muy chico, Elmer Banki,.nacido en un suburbio de Budapest en 1916, demostró una rara habilidad para la gambeta y para los goles y por ese motivo llegó a ser con el número 9 en la espalda uno de los más grandes delanteros de los equipos húngaros y el más querido director técnico en su país.


(FUENTE: CLARIN)




El autor de la nota, prestigioso periodista, logró a través de su profesión forjar una perdurable amistad con el húngaro Jorge Elmer Banki, director técnico de más de una decena de equipos del Ascenso. El recuerdo de un amigo para un personaje inolvidable.


Por Guillermo Tagliaferri, especial para el CIHF.


Hasta el último día mantuvo el acento húngaro en su tono, pero eso no le impidió ser un amplio conocedor y dominador de la idiosincrasia argentina. Salvo ese mencionado sello en su voz y los documentos oficiales que cantaban su nacimiento en Budapest, Hungría (un 24 de agosto de 1916), Jorge Elmer Banki era un porteño más. Pese a la diferencia de edad, más de cuarenta años nos separaban cronológicamente, forjamos una auténtica amistad. Esos vínculos que surgen espontáneamente, sin motivos ni razones. Simplemente por afecto y afinidad. ¡Cómo olvidar esas largas charlas cuando nos recordaba sus anécdotas o nos daba muestras de su rectitud! Esas largas tardes de café, las cenas con nuestras familias, los contactos telefónicos o los encuentros casuales y cortos. 


Jorge Elmer Banki mantuvo su vitalidad, entusiasmo y ganas hasta que su salud decayó. Pese a estar alejado de la dirección técnica no dejaba de ir a los estadios, de emitir opiniones sobre jugadores o equipos y de idear nuevas ideas que plasmaba en apuntes que luego se transformaban en libros. El domingo 4 de mayo de 2003, a los 86 años, su vida se extinguió. Atrás dejó infinidad de enseñanzas y amistades, algo que valoró mucho. También sentía un cariño sin límites por su familia: su esposa, Margarita, su hijo Andrés, sus nietos y la memoria de su fallecido hijo Jorge. En Hungría dejó una carrera como futbolista —actuaba de centrodelantero— y los horrores de la guerra. Pisó Buenos Aires en mayo de 1959, con dudas, pero al poco tiempo se encariñó con su nuevo hábitat y empezó su extensa trayectoria por clubes del Ascenso. Debutó en Arsenal de Llavallol, cuando era filial de Boca Juniors, y fue agregando, con el tiempo, campañas en All Boys (1962, 64 y 66-67), Newell’s (63), Nueva Chicago (63), Deportivo Morón (65 y 76), Argentinos Juniors (65), Excursionistas (65), Talleres de Remedios de Escalada (67), Estudiantes de Buenos Aires (67-68, 73 y 76), San Telmo (68-69), Almagro (72 y 74) y Sportivo Italiano (77-78), además de El Nacional de Ecuador. 

“Los argentinos, el pueblo, son generosos, amables y buenos, aunque poco responsables”, fue una de sus frases. Y se emocionaba ante cada llamado telefónico o carta de alguno de sus ex dirigidos. “Esto vale más que nada”, decía. Esos contactos eran muy frecuentes en su casa de Villa Devoto, su barrio favorito. Banki siempre privilegiaba referirse a estos gestos humanos antes que recordar sus triunfos (protagonizó campañas espectaculares salvando a equipos casi condenados al descenso o peleó ascensos hasta último momento), sus vueltas olímpicas (fue campeón de Primera C con Almagro), sus jugadores famosos (Ángel Rojas, Jorge Coch o Juan Czentoricky). Fue un revolucionario en cuanto a tácticas y entrenamiento, el primer entrenador en utilizar vallas para perfeccionar el salto o en darle una pelota a cada jugador en las prácticas. Pero sobre todo les dio los consejos indicados a sus dirigidos, los orientó en el deporte y en cuestiones personales. Así era Elmer Banki, el técnico inquieto que entendió los códigos del fútbol y de la vida.

"HISTORIAS QUE VALEN LA PENA CONOCER"

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