lunes, 10 de junio de 2024

"HISTORIAS QUE VALEN LA PENA CONOCER"

WALTER HERRMANN "EL SOBREVIVIENTE"

FUTBOL: BASQUET PLUS

Es 18 de julio de 2003 y estás entrenando con el seleccionado argentino, cumpliendo un sueño en el que todos desearían ubicarse. La Plata, a horas de viajar a Buenos Aires… Una llamada pone fin a su ilusión y las tres mujeres más importantes que conocía dejaron de existir en menos de lo que se apaga un televisor.





Llantos, desolación, incertidumbre, por más que busquen adjetivos, ninguno abrazará el sentimiento que encontró ese día el prometedor alero de melena rubia y mirada angelical, pero atrevida.

Un accidente había sido el motivo del trágico suceso y la vida volvió a asestarle otro golpe que ninguna otra persona en el mundo podría superar. Aunque él no era como el resto y resiliencia era su segundo nombre. ¿Cómo consiguió sobrevivir? En su historia, la respuesta.

Walter nació en Venado Tuerto, Santa Fe, un 26 de junio de 1979 y la descendencia alemana de su linaje pesó fuerte a la hora de sumar centímetros y decantarse por un deporte que premia a quienes más altos desarrollan sus árboles.

“Siempre tuve una naranja en las manos para picar contra el piso e intentar anotar en un aro”. No había otro camino para el hijo de Héctor Herrmann y María Cristina Heinrich. El primogénito del matrimonio luego vio nacer a sus dos hermanas, Bárbara y Jorgelina, y el amor sería el denominador común en su vida y en la de sus seres queridos.

Poco a poco fue generando repercusión y el 5 de abril de 1997 todos se aprendieron su nombre cuando debutó en la Liga Nacional de la mano del legendario Olimpia de Venado Tuerto, el equipo de su ciudad que fue sensación en la época a nivel nacional e internacional.

Cinco puntos y una bomba loca de tres puntos fueron el saldo de ese primer encuentro con la fama y se mantuvo en el plantel por cuatro temporadas en las que consiguió títulos personales como el de ser elegido el mejor en el concurso de volcadas del torneo nacional y la revelación del certamen en la 1998/99.

De disputar apenas seis partidos en la temporada 1996/97 a comenzar a romperla con medias de 18,3 puntos en su última campaña en Olimpia, la cabellera de Herrmann daba cátedra y todo comenzaba a quedarle chico, al igual que su ropa tras cada estirón de centímetros.

En el 2000 llegó la hora de probarse a sí mismo y partió para otro poderoso equipo, Atenas de Córdoba. En el suelo del fernet irrumpió con fuerza y se quedó con el premio al mejor de la Liga Nacional en su primera temporada en el conjunto para luego coronarse MVP de las finales en el título del Griego en la 2001/02, con Europa respirándole en la espalda.

Jabones Pardo Fuenlabrada fue quien puso el sello y el 16 de octubre de 2002, una vez conseguida la nacionalidad española, Herrmann se incorporó al equipo europeo.

Estaba en el mejor momento de su carrera. Nada podía salir mal. Pero la ley de Murphy apareció y todo lo malo se incrementaría en un par de atardeceres.

Había sido incluido en el Draft de la NBA en 2001 y a pesar de que no fue seleccionado en ese momento, los Blazers llegaron a otorgarle una invitación para una prueba, aunque ese es otro cuento.

Resulta que su contrato en España tenía una cláusula de rescisión de un millón de dólares, la cual rechazó ante la falta de una oferta firme y tras un consejo de su hermana de que se quede en Europa decidió hacerle caso y no arriesgarse.

 

Mientras jugaba en el Viejo Continente, en medio de todo eso, quiso tomarse una semana para volver al país a despejarse y porque extrañaba a sus seres queridos. Muchos de esos días (la mayoría) los pasó con su mejor amigo de toda la vida, pero al volver a Málaga se enteró de lo peor. Su compañero fiel se había suicidado…

“Tuve un palo fuerte en el 2002. Tenía a mi mejor amigo, estaba jugando en Córdoba y hago contrato con el Fuenlabrada que es un equipo que queda en Madrid, España. Estoy tres o cuatro meses, me extrañaba y quería volver. No deseaba seguir allá. Hablé con el presidente del club, coincidió una semana que no había Liga. El técnico me dice ´regresá a Argentina, cargá pilas y volvé'. Yo era la figura del conjuntoo. Era una cosa rara que a alguien que le vaya tan bien se quiera ir. Me dan una semana libre. Mi mejor amigo le pide al padre la semana libre para estar conmigo. Tenía 23 años. Estamos toda la semana de fiesta, para un lado, para el otro. Fuimos a Córdoba, hasta el último sábado que salimos de joda en Venado. El 24 de noviembre estuvimos juntos, todo bien, todo perfecto. Ese domingo lo dejo en la casa y me iba para Ezeiza. Cuando llego a España, yo en ese momento estaba de novio con una chica argentina que estaba viviendo allá. Arribo y la veo con una cara rarísima. Cuando la miro, digo ya está… Sebastián se peleó con el padre, pasó algo. 'Llamá' me dice. Me insistió tanto, se largó a llorar. Me comunico y se había suicidado. Pasó la semana conmigo… Era como mi hermano. La pasé muy mal en ese momento", explicó Walter en una nota en Telefé.

Pocos meses después fue citado para competir en el seleccionado argentino y lo que parecía un pozo terminó siendo un tornado.

18 de julio de 2003, una fecha que quizás Walter nunca olvide.

Un accidente puso fin a las vidas de su novia, la nadadora María Yanina Garrone, su mamá, María Christina Heinrich, y su hermana menor, Bárbara.

"Sabía que iban de visita a la casa de la familia de mi novia. Ese día me tomé una siesta y me levanté a las seis de la tarde y llamé a la casa de mi novia. Me enteré solo sobre mi novia. No supe sobre las demás. Se me hizo un nudo en la garganta y lo destruí todo en la habitación del hotel. "Llegué a Buenos Aires y me encontré con mi otra hermana, a eso de las dos de la madrugada. Tomé el carro y manejé 200 kilómetros hasta el pueblo donde vive la familia de mi novia. Me quedé dos horas en el velorio. Todo pasó muy rápidamente", recordó en una entrevista de la época para ESPN.

Volvió a España y cuando la mayoría se derrumbaría, él encontró una fuerza interior inverosímil y simplemente fue el mejor de todos. Esto le valió otra convocatoria al seleccionado nacional que buscaría la medalla en los Juegos Olímpicos de 2004.

18 de julio. No se olviden esa fecha.

Un año después de la tragedia de sus tres mujeres más queridas logró 37 puntos ante Brasil para que Argentina se quede con el Sudamericano y les propine su primera victoria a domicilio a los vecinos, algo que no pasaba desde 1935.

A pesar de que no había podido dormir la noche anterior, lo que pasó después ya sonaba a una broma de mal gusto. Al llegar al hotel luego del partido se enteró que su padre falleció de un paro cardíaco… “Fue fulminante. No sufrió", dijo Herrmann en ESPN.

Nadie pensaba que aceptaría la convocatoria para Atenas 2004, pero él solo quería mirar hacia adelante y dio el sí para la sorpresa de todos. En el olimpo del básquet fue clave en el juego ante Grecia y al final del certamen se colgó la de oro mirando al cielo para el agrado de quienes lo apoyaban desde arriba y lo acompañaba en cada paso hacia el éxito.

La NBA eventualmente volvió a golpear su puerta y en 2006, dos años después de aquella gesta, llegó a los Bobcats. Entre esa franquicia y Detroit transcurrió su etapa en Estados Unidos hasta 2009, pero nunca logró tener continuidad y regresó al Viejo Continente con celeridad.

Se fue, partió, se retiró, se ató los cordones de nuevo y hasta la 2018/19 jugó profesionalmente. Atenas fue su último adiós, aunque nunca se sabe cuándo otra vez aparecerá. El deseo de verlo una temporada más siempre está, pero solo él sabe si la utopía se destrozará.

La vida lo golpeó, pero nunca lo derrumbó. Siempre siguió y nunca se frenó. Lo malo, al fin, ya pasó. Cuando piensen en carse, recuerden a Walter. Jamás se rindan, jamás. 


Es 18 de julio de 2003 y estás entrenando con el seleccionado argentino, cumpliendo un sueño en el que todos desearían ubicarse. La Plata, a horas de viajar a Buenos Aires… Una llamada pone fin a su ilusión y las tres mujeres más importantes que conocía dejaron de existir en menos de lo que se apaga un televisor.

Llantos, desolación, incertidumbre, por más que busquen adjetivos, ninguno abrazará el sentimiento que encontró ese día el prometedor alero de melena rubia y mirada angelical, pero atrevida.

Un accidente había sido el motivo del trágico suceso y la vida volvió a asestarle otro golpe que ninguna otra persona en el mundo podría superar. Aunque él no era como el resto y resiliencia era su segundo nombre. ¿Cómo consiguió sobrevivir? En su historia, la respuesta.

Walter nació en Venado Tuerto, Santa Fe, un 26 de junio de 1979 y la descendencia alemana de su linaje pesó fuerte a la hora de sumar centímetros y decantarse por un deporte que premia a quienes más altos desarrollan sus árboles.

“Siempre tuve una naranja en las manos para picar contra el piso e intentar anotar en un aro”. No había otro camino para el hijo de Héctor Herrmann y María Cristina Heinrich. El primogénito del matrimonio luego vio nacer a sus dos hermanas, Bárbara y Jorgelina, y el amor sería el denominador común en su vida y en la de sus seres queridos.

Poco a poco fue generando repercusión y el 5 de abril de 1997 todos se aprendieron su nombre cuando debutó en la Liga Nacional de la mano del legendario Olimpia de Venado Tuerto, el equipo de su ciudad que fue sensación en la época a nivel nacional e internacional.

Cinco puntos y una bomba loca de tres puntos fueron el saldo de ese primer encuentro con la fama y se mantuvo en el plantel por cuatro temporadas en las que consiguió títulos personales como el de ser elegido el mejor en el concurso de volcadas del torneo nacional y la revelación del certamen en la 1998/99.

De disputar apenas seis partidos en la temporada 1996/97 a comenzar a romperla con medias de 18,3 puntos en su última campaña en Olimpia, la cabellera de Herrmann daba cátedra y todo comenzaba a quedarle chico, al igual que su ropa tras cada estirón de centímetros.

En el 2000 llegó la hora de probarse a sí mismo y partió para otro poderoso equipo, Atenas de Córdoba. En el suelo del fernet irrumpió con fuerza y se quedó con el premio al mejor de la Liga Nacional en su primera temporada en el conjunto para luego coronarse MVP de las finales en el título del Griego en la 2001/02, con Europa respirándole en la espalda.

Jabones Pardo Fuenlabrada fue quien puso el sello y el 16 de octubre de 2002, una vez conseguida la nacionalidad española, Herrmann se incorporó al equipo europeo.

Estaba en el mejor momento de su carrera. Nada podía salir mal. Pero la ley de Murphy apareció y todo lo malo se incrementaría en un par de atardeceres.

Había sido incluido en el Draft de la NBA en 2001 y a pesar de que no fue seleccionado en ese momento, los Blazers llegaron a otorgarle una invitación para una prueba, aunque ese es otro cuento.

Resulta que su contrato en España tenía una cláusula de rescisión de un millón de dólares, la cual rechazó ante la falta de una oferta firme y tras un consejo de su hermana de que se quede en Europa decidió hacerle caso y no arriesgarse.

 

Mientras jugaba en el Viejo Continente, en medio de todo eso, quiso tomarse una semana para volver al país a despejarse y porque extrañaba a sus seres queridos. Muchos de esos días (la mayoría) los pasó con su mejor amigo de toda la vida, pero al volver a Málaga se enteró de lo peor. Su compañero fiel se había suicidado…

“Tuve un palo fuerte en el 2002. Tenía a mi mejor amigo, estaba jugando en Córdoba y hago contrato con el Fuenlabrada que es un equipo que queda en Madrid, España. Estoy tres o cuatro meses, me extrañaba y quería volver. No deseaba seguir allá. Hablé con el presidente del club, coincidió una semana que no había Liga. El técnico me dice ´regresá a Argentina, cargá pilas y volvé'. Yo era la figura del conjuntoo. Era una cosa rara que a alguien que le vaya tan bien se quiera ir. Me dan una semana libre. Mi mejor amigo le pide al padre la semana libre para estar conmigo. Tenía 23 años. Estamos toda la semana de fiesta, para un lado, para el otro. Fuimos a Córdoba, hasta el último sábado que salimos de joda en Venado. El 24 de noviembre estuvimos juntos, todo bien, todo perfecto. Ese domingo lo dejo en la casa y me iba para Ezeiza. Cuando llego a España, yo en ese momento estaba de novio con una chica argentina que estaba viviendo allá. Arribo y la veo con una cara rarísima. Cuando la miro, digo ya está… Sebastián se peleó con el padre, pasó algo. 'Llamá' me dice. Me insistió tanto, se largó a llorar. Me comunico y se había suicidado. Pasó la semana conmigo… Era como mi hermano. La pasé muy mal en ese momento", explicó Walter en una nota en Telefé.

Pocos meses después fue citado para competir en el seleccionado argentino y lo que parecía un pozo terminó siendo un tornado.

18 de julio de 2003, una fecha que quizás Walter nunca olvide.

Un accidente puso fin a las vidas de su novia, la nadadora María Yanina Garrone, su mamá, María Christina Heinrich, y su hermana menor, Bárbara.

"Sabía que iban de visita a la casa de la familia de mi novia. Ese día me tomé una siesta y me levanté a las seis de la tarde y llamé a la casa de mi novia. Me enteré solo sobre mi novia. No supe sobre las demás. Se me hizo un nudo en la garganta y lo destruí todo en la habitación del hotel. "Llegué a Buenos Aires y me encontré con mi otra hermana, a eso de las dos de la madrugada. Tomé el carro y manejé 200 kilómetros hasta el pueblo donde vive la familia de mi novia. Me quedé dos horas en el velorio. Todo pasó muy rápidamente", recordó en una entrevista de la época para ESPN.

Volvió a España y cuando la mayoría se derrumbaría, él encontró una fuerza interior inverosímil y simplemente fue el mejor de todos. Esto le valió otra convocatoria al seleccionado nacional que buscaría la medalla en los Juegos Olímpicos de 2004.

18 de julio. No se olviden esa fecha.

Un año después de la tragedia de sus tres mujeres más queridas logró 37 puntos ante Brasil para que Argentina se quede con el Sudamericano y les propine su primera victoria a domicilio a los vecinos, algo que no pasaba desde 1935.

A pesar de que no había podido dormir la noche anterior, lo que pasó después ya sonaba a una broma de mal gusto. Al llegar al hotel luego del partido se enteró que su padre falleció de un paro cardíaco… “Fue fulminante. No sufrió", dijo Herrmann en ESPN.

Nadie pensaba que aceptaría la convocatoria para Atenas 2004, pero él solo quería mirar hacia adelante y dio el sí para la sorpresa de todos. En el olimpo del básquet fue clave en el juego ante Grecia y al final del certamen se colgó la de oro mirando al cielo para el agrado de quienes lo apoyaban desde arriba y lo acompañaba en cada paso hacia el éxito.

La NBA eventualmente volvió a golpear su puerta y en 2006, dos años después de aquella gesta, llegó a los Bobcats. Entre esa franquicia y Detroit transcurrió su etapa en Estados Unidos hasta 2009, pero nunca logró tener continuidad y regresó al Viejo Continente con celeridad.

Se fue, partió, se retiró, se ató los cordones de nuevo y hasta la 2018/19 jugó profesionalmente. Atenas fue su último adiós, aunque nunca se sabe cuándo otra vez aparecerá. El deseo de verlo una temporada más siempre está, pero solo él sabe si la utopía se destrozará.

La vida lo golpeó, pero nunca lo derrumbó. Siempre siguió y nunca se frenó. Lo malo, al fin, ya pasó. Cuando piensen en carse, recuerden a Walter. Jamás se rindan, jamás. 


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viernes, 7 de junio de 2024

"DE COLECCION"

LUIS SUAREZ: "LA HISTORIA DEL BALON DE ORO ESPAÑOL":

FUENTE: "KODRO MAGAZINE":

Luis Suárez Miramontes inició su andadura en el fútbol a principios de los años 50, convirtiéndose pocos años después en el primer jugador nacido en España en conseguir el Balón de Oro (Di Stéfano logró dos como español, pero nacionalizado). “Tiene la autoridad de un duque, la precisión de un geómetra y la belleza de un apolo”, publicó ‘France Football’ en su ejemplar de mediados de diciembre de 1960, en el que proclamó a Luis Suárez como el mejor futbolista del mundo.




Tales fueron sus logros en el FC Barcelona, Inter de Milán y la selección española que a día de hoy todavía se antojan inalcanzables para muchos de los mejores futbolistas del planeta. “Si no sabes qué hacer, dale el balón a Suárez”, fue la célebre frase que la prensa italiana le regalaría para recordarlo de forma eterna.

Si hay un barrio popular en A Coruña, este es Monte Alto, situado en una zona privilegiada de la ciudad, con el mar rodeando el promontorio en el que se instala. Allí nació Luis Suárez, concretamente en el número 20 de la avenida Hércules, en plena primavera coruñesa, un dos de mayo de 1935, en una familia humilde dedicada al negocio familiar, una carnicería.

Su curiosidad por el fútbol llegó temprano, el pequeño pasaba mucho tiempo rodeado de otros niños con un balón de por mediom hasta que un buen día un párroco del lugar decidió crear un equipo de fútbol, y así nació el primer equipo federado en el que se formaría Luis Suárez hasta los 14 años, el Perseverancia Acción Católica de Santo Tomás.

 Sus destacadas actuaciones conseguirían llamar la atención del Real Club Deportivo de la Coruña, que le invitó a pasar a formar parte de su equipo cadete, bajo las órdenes de Alejandro Scopelli. Su imparable evolución provocó que empezara a entrenar con el primer equipo, dejando atrás el Fabril (segundo equipo del Depor).

La corta estancia en el equipo de su ciudad, solo 17 partidos, no fue fácil. Una desmesurada exigencia y un choque entre su juego elegante y el estilo aguerrido que predominaba en Riazor, alteraban al público e, incluso, al propio presidente. Pero tuvo la oportunidad de convivir con las estrellas del momento: Pahíño, Juan Acuña, Zubieta, Arsenio Iglesias, Dagoberto Moll, Lechuga, Mangriñán, Tito Blanco, Collado o Irusqueta, quienes bajo la batuta de Iturraspe en el banquillo, trataban de llevar al Deportivo a cotas más elevadas. Finalmente, en la jornada 12 de la 1953-1954, un 6 de diciembre, debutaría en Les Corts ante el FC Barcelona. «Cuando debuté creía estar tocando el cielo, era tremendo a esa edad empezar en el campo del Barcelona. Luego llegaron otras cosas en mi carrera pero mi sueño era ese, llegar al Deportivo y debutar…»

El Barça ganó por 6-1. Ya en el descanso, con 3 a 1 en el marcador, Kubala entró al vestuario y dijo: “urgentísimo fichar al número 10, este joven, el 10”. Dicho y hecho. ¿Mandaban los jugadores? El Barça negoció por el uruguayo Dagoberto Moll, estrella del Deportivo y, de propina, se llevó al bueno y al que quería: Suárez. Coste total de una operación redonda: 625.000 pesetas por ambos.

Así pues, el verano de 1954 y bajo las órdenes del entrenador Sandro Puppo fue traspasado al FC Barcelona, donde permanecería durante siete temporadas en las que conquistó seis títulos: dos Ligas Españolas, dos Copas de España y dos Copas de Ferias, así como el Balón de Oro de 1960, imponiéndose en la votación a Ferenk Puskás.

Con el técnico italiano, promotor de la defensa en zona y de las ayudas defensivas inherentes a esta, Luis Suárez entendería la labor del centrocampista integral. En su segunda temporada, sería entrenado por el ex portero Ferenc Platko, quien percibe a un Suárez con un físico escaso para las exigencias deportivas que él estimaba debía acometer. Como consecuencia de dicha percepción instala en el vestuario del equipo azulgrana un saco de boxeo para que Luisito se ejercite y desarrolle la fuerza. La personalidad del de Monte Alto apareció de inmediato, replicando con su deje gallego característico que él había ido a Barcelona a jugar al fútbol y no a practicar boxeo. El saco de boxeo desapareció del vestuario azulgrana de inmediato.

El equipo se empieza a cohesionar y tras el paso en el siguiente ejercicio de Domingo Balmanya por el banquillo, llega a la ciudad condal el gran dinamizador del juego culé, Helenio Herrera. A partir del ejercicio 1957-58, el FC Barcelona inicia una época de triunfos, rompiendo con la hegemonía incontestable de un Real Madrid liderado por Alfredo Di Stéfano. En la etapa exitosa de Helenio Herrera, desde 1957 a 1960, el papel de Luisito en el equipo tomó un cariz más relevante desde el punto de vista ofensivo. Su posición se adelantó ligeramente y su protagonismo en la dinámica general del grupo se benefició de su nueva ubicación en el terreno de juego. Luis conectaba perfectamente sobre el terreno de juego con Kubala, Kocsis y Evaristo, aunque no con la afición ni con el apoyo total del vestuario, y se rumorea que el jugador le dijo al presidente Julià de Campany: “ustedes no me traspasaron, me traspasó el público”.

La verdad es que Luis fue siempre un asistente de lujo para Kubala, pero el éxito del español comenzaba a crear cierta rivalidad con el húngaro. Por este motivo, el Camp Nou no tardaría en pitar al «Arquitecto» para mostrar su predilección por su estrella. Finalmente, la afición azulgrana recapacitó y volvió a apoyar a Luis Suárez durante sus últimos años en el club, pero el distanciamiento entre ambos jugadores acabó jugando un gran papel.

Mientras el húngaro iba a menos, el joven Luis Suárez era premiado con un Balón de Oro, una situación que llegó al extremo en Les Corts, cuándo Laszi se le acercó a medio partido y le dijo “no te creas un as todavía, que aún te falta mucho”. Así lo recuerda el propio Balón de Oro Español: «yo llegué al Barça con 18 años procedente del Deportivo. Entonces Kubala no jugaba porque estaba lesionado de ligamentos. Helenio Herrera, que era el entrenador, me dio mucha confianza y me ponía siempre. Era muy joven e iba para arriba. La gente empezó a tomarla conmigo, pero no jugaba en el puesto de Kubala. No era Kubala o yo, al menos eso entendía. Hubo un tiempo, cuando él se recuperó, que él solamente jugaba fuera y yo lo hacía dentro y fuera y eso molestaba a la gente. Estaba claro que Laszi allí era el rey, todos eran de Kubala, como de Di Stéfano en el Madrid, pero si cuando se recuperó Herrera no le ponía, no era por mi culpa. Los dos cabíamos en el mismo equipo. Allí comenzaron los silbidos».

El último ejercicio de HH en el FC Barcelona supuso la explosión definitiva de Luis Suárez a título individual, a pesar de la decepción de Berna, jugando a un nivel de incidencia colectivo magnífico. Ese ejercicio la revista francesa France Football le otorgaba el premio al mejor jugador de Europa, sustituyendo en el máximo reconocimiento continental al mito, Alfredo Di Stéfano. Se convertía en el primer jugador y hasta ahora único, nacido en suelo español galardonado con tal consideración.

En 1961 se marchó el Inter, convirtiéndose en uno de los primeros futbolistas españoles de la Serie A, y el traspaso más caro de la historia del fútbol hasta la fecha, 204.000 euros actuales. Helenio Herrera, bajo la tutela de Ángelo Moratti, el máximo responsable de la regencia del equipo italiano y con el asesoramiento del abogado y vicepresidente del club neriazzurri, Giuseppe “Peppino” Prisco, consiguió su objetivo número 1.

Moratti, como cabeza visible de un proyecto ambicioso, y Prisco, como su lugarteniente y persona de confianza, habían contratado en 1960 a Helenio Herrera con el convencimiento de que los llevaría a las posiciones de privilegio del Calcio italiano.

«El Mago» vivió su primera temporada en el cuadro interista con más quebrantos que logros, vivenciando un estilo de fútbol que le condicionó mucho su criterio competitivo. Acostumbrado al fútbol abierto y alegre practicado en Barcelona, tuvo que adaptar su percepción estratégica del juego ante el pragmatismo y la capacidad destructiva que los rivales tenían sobre el juego creativo planteado, diseñando un modelo de juego que tendería hacia una línea más conservadora en relación con su distribución espacial sobre el terreno de juego, pero sin perder la espontaneidad propia de jugadores de enorme componente artístico, tal era el caso de Sandro Mazzola o Mario Corso, respetando además el perfil único de un defensa especial, Giacinto Facchetti.

Suárez inició el proceso evolutivo con todos ellos, con la experiencia de saber comprender el juego en su conjunto y la capacidad de organizar las tareas de todos alrededor de la suya. Su papel en este equipo es estelar, siendo el principal referente tanto en el desarrollo de la faceta creativa del juego, como en el ejercicio de contención y ajuste al que se veía obligado debido al planteamiento estratégico tan marcado del equipo.

Durante las nueve temporadas que Luis Suárez defendió la camiseta neriazurri, el equipo consolidó un estilo, definió su propia marca y logró contrastar su propuesta con los máximos galardones futbolísticos. El Inter de Milán dominó el Calcio italiano, ganando el máximo trofeo nacional en los años 1963, 1965 y 1966, con un equipo que fue fortaleciendo su plan estratégico a medida que cohesionaba a sus miembros y definía las funciones principales de cada uno.

En Europa logra el máximo entorchado en las temporadas 1964, venciendo al Real Madrid por tres goles a uno, y en 1965, imponiéndose al Benfica portugués por un solitario gol de Jair. Luis Suárez tuvo la oportunidad de levantar la Copa de Europa ante su máximo rival histórico en España y contra el equipo que cuatro años antes le había arrebatado el premio de máximo exponente europeo. Fue precisamente en 1965 cuándo tuvo lugar una de las situaciones que marcaron su carrera, cuándo en un amistoso disputado en agosto de 1965 terminó con el delantero haciendo un corte de mangas a la grada del Camp Nou tras ser silbado e insultado. «Aún hoy me pregunto por qué lo hacían. No lo entendía entonces y no lo entiendo ahora por más que hayan pasado tantos años. Aquel día exploté porque no iba preparado para que me silbaran cada vez que tocaba el balón. No venía a cuento. Habían pasado ya cuatro años desde que me había ido del Barça, incluso había jugado allí con el Inter en enero del 62, más reciente mi traspaso, y no había tenido tantos problemas… Pero ese día no me lo podía esperar. Hice dos jugadas consecutivas con dos remates altos. Me silbaban, me silbaban, no paraban de silbarme, así que les hice el corte de manga y me fui del campo».

A lo largo de esos nueve años, Luis Suárez mantuvo su estatus de máxima estrella continental, siendo elegido Balón de plata en los años 1961 y 1964, además de Balón de bronce en 1965.

Destaca la particularidad de este premio, que en 1964, ejercicio en el que Luis Suárez es el máximo referente de su equipo, como campeón de Europa y además el capitán de la selección española que levantó el trofeo de campeón continental frente a la URSS, el premio fuese a parar a manos del escocés del Manchester United, Dennis Law, quizás por la costumbre de no querer repetir galardón en la misma persona de forma reiterada.

Finalmente, en el club nerazzurro disputó más de 300 partidos y logró tres ligas italianas, dos Copas de Europa y dos Intercontinentales, siendo considerado como uno de los jugadores más decisivos de su historia. En ese Inter, Luis Suárez Miramontes era un futbolista total, especialmente bajo las órdenes de Helenio Herrera, que con el español sobre el césped alcanzó dos Copas de Europa: la del 1964, que le arrebató al Real Madrid en Viena y la del año siguiente, en casa ante el Benfica. Clase y velocidad junto a Jair y Mazzola, imposible de parar para la defensa rival. En la ‘Sampdoria finalizó su carrera como futbolista disputando 73 encuentros y marcando 13 goles, antes de empezar como entrenador.

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jueves, 6 de junio de 2024

HISTORIAS PARA CONOCER:

JORDAN PETROV, EL BULGARO DEL CLUB ALIANZA LIMA 

FUENTE : "KODRO MAGAZINE"

El búlgaro Jordan Petrov jugó en el Club Alianza Lima entre 1991 y 1992, convirtiéndose así en el fichaje más exótico de la liga peruana de principios de los 90. El jugador, que vivía en Canadá una especie de retiro temporal tras su paso por el PFC Lokomotiv Sofia, consiguió enrolarse en las filas del modesto Lima Independiente de Cañete.




Tras un breve periodo con el conjunto limeño probó con el Alianza Lima, y José Carlos Amaral aceptó su fichaje por 2 temporadas, aunque nunca llegó a cumplirlas. En aquel Alianza Lima dirigido por el serbio Simo Vilic, Petrov coincidió con los hermanos Marco y Wilmar Valencia, Carlos ‘el Gato’ Basombrío y Rosinaldo, pero nunca llegó a estar a la altura de las expectativas, a pesar de que marcó 9 goles. En la foto Jordan Petrov compartiendo escuadra blanquiazul con Wilmer Valencia, Marco Valencia, Frank Ruíz, Juan Máximo Reynoso y Darío Muchotrigo, entre otros.

Su prometedor debut tuvo lugar en 1991 en el Metropolitano II, aunque todos los títulos de ambas temporadas se escaparon y la muerte del técnico Vilic (tras una larga enfermedad), trastocó cualquier previsión positiva. La irregularidad acompañaría al bloque limeño y Petrov no pudo aguantar la presión hasta entrar en un bajón global interminable que provocó que fuese separado por bajo rendimiento y fichó por el Defensor Lima. Desde entonces, se perdió en partidos secundarios hasta abandonar la práctica del fútbol y sucumbir a una depresión. Fue el trabajo en el casino Miraflores de Lima quién le devolvió la normalidad a la vida de Petrov.

Más tarde trabajó en el Hard Rock de Las Vegas además de ser considerado un gran jugador de blackjack a nivel mundial. «Guardo los mejores recuerdos del Perú, mi segunda patria, y de Alianza Lima, me encantó jugar allí. Siempre estoy pendiente de ellos, pero hoy, mi pelota es el casino, una pasión que la vida me tenía escondida», señala Petrov a un periódico local.

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miércoles, 5 de junio de 2024

EN EL RECUERDO

CUANDO KEVIN KEEGAN JUGO CON LA SELECCION "B" DE MALASIA

FUENTE: "KODRO MAGAZINE"

Uno de los momentos más memorables de la historia del Pestabola Merdeka (Fiesta de la Pelota por la Independencia de Malasia) tuvo lugar en 1984, cuando el legendario futbolista inglés Kevin Keegan, poseedor de dos Balones de Oro, entrenó y jugó con la selección B del país organizador con 34 años.




El talento surgido en el Scunthorpe United y consolidado en Liverpool y Hamburgo, no fue ni la primera ni única estrella en participar en el torneo más antiguo de Asia, ya que George Best y Abedi Pelé habían estado presentes en las ediciones previas. El norirlandés llegó a disputarlo ni más ni menos que con la selección absoluta del país organizador.

También lo hicieron íconos del balompié asiático como el japonés Kunishige Kamamoto, el coreano Cha Bum-kun, el iraquí Hussein Saeed y los malasios Soh Chin Ann y Mokhtar Dahari.

El Pestabola Merdeka se celebra para conmemorar la independencia de este país del dominio británico, y su creador fue el primer ministro Tunku Abdul Rahman Putra Al-Haj, a la vez también presidente de la Asociación Malaya de Fútbol (FAM). La primera edición tuvo lugar el 31 de agosto de 1957, cuando la selección nacional de Malasia se enfrentó a otros siete equipos extranjeros de Indonesia, Tailandia, Singapur, Birmania (ahora Myanmar), Camboya, Vietnam del Sur y Hong Kong.

 La edición 1984 del Pestabola Merdeka tuvo como gran protagonista a Kevin Keegan, que anotó un doblete en la inauguración ante Pakistán (2-0), concretamente en los minutos 44 y 89.

 Aquella edición del torneo reunió a doce participantes de cuatro continentes, teniendo a los combinados Primera B XI Argentina y el Minas Gerais XI Brasil, como representantes de Sudamérica. Los ‘Tigres Malayos’, base de la selección absoluta un tiempo después, se quedaron en la fase de grupos, y el trofeo terminó en manos de la selección sub-21 de Corea del Sur.

Curiosamente, el Pestabola Merdeka es el torneo más raro nunca ganado por una selección formada exclusivamente por jugadores argentinos o con representación argentina. El hito llegó de la mano de Carlos Manuel «Chamaco» entrenando al combinado Argentina XI que derrotó a Argelia en la final por 2-1 en 1983.

La formación argentina en la final fue la siguiente: Baglioni (Banfield); Ovando (C. Córdoba), De Luise (Arsenal), Pérez (Español) y Alvariño (Italiano); Oca (Armenio), Mora (All Boys) y Colombatti (Morón); Tártalo (Quilmes), Del Bono (Alte Brown) y Fernández (D. Belgrano).

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martes, 4 de junio de 2024

HISTORIAS QUE VALEN LA PENA CONOCER:

CUANDO CANTONA Y STOICHKOV VISTIERON LA CASACA DE VELEZ SARSFIELD:

FUENTE: "KODRO MAGAZINE":

El 9 de noviembre de 2001 el Club Atlético Vélez Sarsfield tuvo el honor de acoger y vestir con sus colores a todo un elenco de estrellas internacionales como Eric Cantona, Ciro Ferrara, Carlos «El Pibe» Valderrama, Hristo Stoichkov, René Higuita y Careca.




Estos se entrenaron en el polideportivo del Fortinero, donde años antes también entrenó Franz Beckenbauer a la selección alemana del Mundial de México de 1986, para ponerse a punto para la despedida de Diego Armando Maradona en la Bombonera.

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lunes, 3 de junio de 2024

HISTORIAS QUE VALEN LA PENA CONOCER:

GUILHERME Y SU MAGIA EN EL RAYO VALLECANO

FUENTE: "KODRO MAGAZINE":

Guilherme en el Rayo Vallecano fue un auténtico ídolo, con actuaciones tan memorables como su doblete en el estadio Santiago Bernabéu que sirvió para que los de Vallecas se impusieran por un marcador final de 1-2 y Jorge Valdano fuera despedido del banquillo merengue, un lejano 21 de enero de 1996.




«Me acuerdo de aquel día en que ganamos en el Bernabéu. Hicimos un gran partido y provocamos que Jorge Valdano dejara de ser entrenador del Real Madrid. Me salió todo bien, marqué dos goles y nos llevamos los puntos. Es muy difícil ganar en un campo como el Santiago Bernabéu, prueba de ello es que el Rayo no lo ha vuelto a repetir desde ese día. Recuerdo aquel 21 de enero de 1996 que jugamos con la camiseta azul y la franja roja. Hicimos en bloque un gran partido. Ese día me ha dejado marcado, guardo todo sobre ese partido, los goles en vídeo e incluso mantengo la camiseta con la que jugué», confesó en una entrevista posterior Guilherme.

Guilherme de Cassio Alves, nacido en Marília un 8 de agosto de 1974, estado de São Paulo, debutó como profesional en 1992 en el equipo de su ciudad, para dar el salto al São Paulo al año siguiente, recomendado por el propio Telé Santana. Tras un año en el equipo del estadio Morumbi, se enroló en las filas del Rayo Vallecano, donde estuvo tres años a muy alto nivel disputando 89 encuentros y marcando 38 goles. Memorable su llegada a Segunda División A el enero de 1995 en la que marcó 14 goles en 17 partidos y consiguió el ascenso a Primera División, llamando la atención de los grandes de La Liga.

Tras sufrir con el Rayo en Primera División durante 2 años, a pesar de sus constantes goles gracias a la conexión con un joven Míchel (no confundir con el del Madrid), y de conseguir el curioso récord de marcar durante 5 jornadas consecutivas, con el descenso del Rayo se confirmó la vuelta de Guilherme a casa. En Brasil siguió goleando en varios clubes como el Grêmio, Vasco de Gama, Atlético Mineiro con cesión al Corinthians, paso fugaz por Pro League de Arabia Saudí en la 2003-2004, vuelta a Brasil con el Cruzeiro y Botafogo. En 2005 tuvo que finalizar su actividad profesional a causa de problemas cardíacos y lesiones, además de los problemas con la justicia acarreados por su responsabilidad en la muerte de dos personas en un accidente de tráfico ocurrido en octubre de 2002, que lo llevó 5 años a prisión.

En su palmarés quedaron para la posterioridad dos Copas Libertadores de América, una Supercopa Libertadores, una Recopa Suramericana, un Mundial Inter-Clubes, una Copa Conmebol y tres campeonatos Mineiros. Con Brasil jugó 6 partidos y anotó un gol. También hay que remarcar que aún a día de hoy conserva la condición de séptimo máximo goleador del Atlético Mineiro con 139 goles.

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sábado, 1 de junio de 2024

HISTORIAS QUE VALEN LA PENA CONOCER

 EL PARTIDO QUE CAMBIO PARA SIEMPRE LA VIDA FUTBOLISTICA DE ALEX FERGUSON:

FUENTE: "KODRO MAGAZINE"

En 1960 Alex Ferguson era traspasado al Saint Johnstone Football Club, procedente del Queen’s Park, ambos de la liga escocesa, y luchaba por hacerse un hueco en el once inicial. Su primera temporada en el club fue tranquila, disfrutando del fútbol alternando el primer y segundo equipo, y en la segunda incluso con grandes victorias como la consecución de la Copa de Reservas ante el Falkrik.




 Ya en la tercera temporada, tras convertirse en profesional, Ferguson comenzó a jugar en el primer equipo de forma habitual. Y lo hizo muy bien, marcando algunos goles realmente importantes. La última jornada de la temporada fue dramática, ya que el gol de Ferguson contra el Dundee fue anulado en la derrota por 3-0 que supuso el descenso del St Johnstone. Ferguson y sus compañeros se enteraron después del partido de que si el encuentro hubiera terminado 3-1 se habrían salvado gracias a un mejor promedio de goles…

La temporada siguiente el club consiguió el ascenso a la primera división y antes de comenzar la nueva temporada, el St Johnstone fichó a una gran cantidad de jugadores nuevos, para no pasar otra temporada sufriendo por eludir el descenso. Una mala noticia para Ferguson, ya que no tenía ganas de volver a jugar con los reservas. Su entrenador, Bobby Brown, habló con Doug Cowie, el entrenador del Raith Rowers, para ceder al joven Ferguson. Pero antes de que el acuerdo pudiera avanzar, Alex quedó fuera de combate por una grave lesión facial. Durante un partido de reservas contra el Airdrie, Ferguson saltó para disputar un balón en el aire junto con Jackie Stewart y terminó inconsciente.

Ferguson despertó en el hospital con una fractura en el pómulo y un hueso roto por encima de la ceja. Durante seis semanas, tuvo que llevar una escayola para sujetar su cara. Por aquel entonces, el joven Alex tenía dos trabajos, uno como futbolista profesional y otro en una fábrica.

Fue durante este tiempo de resignación cuando se forjó su carácter y cuando conoció a su esposa Cathy Holding. Tras dos meses de dolor y vergüenza, le quitaron por fin la escayola y Ferguson estaba listo para la acción. Fue entonces cuando sufrió las mayores derrotas de su carrera y fueron en partidos consecutivos. En su primer partido después de la lesión en la liga de reservas, el St Johnstone perdió ante el Celtic por 10-1, y en su segunda salida, el Kilmarnock lo vapuleó por 11-2… Nada podía ir peor.

La confianza de Ferguson en llegar a triunfar en el fútbol quedo prácticamente sepultada, y hasta se planteó marcharse a jugar a Canadá. Los dos partidos de vuelta que jugó con los suplentes no le sirvieron de nada, y existía la posibilidad de enfrentarse a una nueva humillación, ya que tenían que enfrentarse al Rangers el 21 de diciembre. Ferguson había decidido que no iba a jugar contra el Rangers, así que le pidió a la novia de su hermano, Joan Parker, que llamara por teléfono a su entrenador y se hiciera pasar por su madre para decirle que tenía gripe.

Cuando su entrenador se enteró, envió inmediatamente un telegrama a su casa diciendo: «llámame». Cuando Ferguson llamó a su entrenador, se sorprendió al saber que jugaría en el equipo titular contra el Rangers, ya que 5 jugadores estaban de baja por una verdadera gripe.

El día siguiente en Ibrox cambió la vida de Alex Ferguson para siempre. Con una desventaja de 1-0 en el descanso, el futuro entrenador del Manchester United marcó un triplete para que el St Johnstone ganara por primera vez en Ibrox. Por cierto, Ferguson fue toda su vida seguidor del Rangers y fue el primer jugador que marcó un triplete contra el Rangers en Ibrox.

Al final de la temporada 1963-64, Ferguson se marchó al Dunfermline Athletic, y su vida en el fútbol empezó a cambiar por completo. Sus 89 partidos y 66 goles le sirvieron para fichar por fin por su querido Rangers.

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"HISTORIAS QUE VALEN LA PEENA CONOCER"

ESTEBAN CAMBIASSO EN RIVER FUENTE: "KODRO MAGAZZINE" Esteban Cambiasso, tras una llegada prematura al Real Madrid B con 16 años ju...