lunes, 6 de abril de 2020

SE FUE UN GRANDE

NOS DEJÓ RADOMIR ANTIC

Radomir Antic (Zitiste, Serbia, 1948) ha fallecido en Madrid a los 71 años de edad, después de una larga batalla contra una grave enfermedad. Ha sido el Atlético de Madrid quien ha informado de la triste noticia. El ex futbolista y ex entrenador serbio, fue un clásico de los banquillos de nuestro país, siendo el único que dirigió al Real Madrid, al Atlético y al Barcelona. Aunque si hay un club con el que siempre se ha identificado a Radomir, ese es el Atlético, con el que hizo historia en la temporada 1995-1996 ganando LaLiga y la Copa del Rey. Antic siempre será conocido como el técnico del doblete, uno de los mayores éxitos, sino el mayor, del conjunto rojiblanco en toda su historia.





Un año después de colgar las botas debutaría en los banquillos, en el Partizán de Belgrado, donde hizo historia como jugador y la agrandó como técnico. Ganó dos ligas en sus dos primeras temporadas para dar el salto después a España, donde ya fijaría su residencia. Su estreno en España se produjo en el mismo club en el que jugó, en el Real Zaragoza, al que dejó en quinta posición en la temporada 88-89, alcanzando la Copa de la UEFA.

Tras su paso por el Zaragoza le llegaría el premio del Real Madrid, sustituyendo a Di Stéfano en la temporada 90-91, el curso en el que se puso fin al dominio incontestable de la Quinta del Buitre. Antic cogería al equipo en séptima posición y logró clasificarlo para la Copa de la UEFA. En el siguiente curso, fue destituido en el mes de enero cuando era líder porque Ramón Mendoza decía que el equipo no daba espectáculo. Acabaría perdiendo el Madrid la Liga en Tenerife.

Tras el Madrid, estuvo dos temporadas en el Oviedo, su paso previo al Atlético de Madrid, donde hizo historia en la 95-96 con el doblete de Liga y Copa, eternamente recordado por la afición rojiblanca. En el Atlético estuvo hasta 1998, aunque volvería seis meses después para asegurar la permanencia. Mismo objetivo le encomendaron en la temporada 99-00, aunque en esta ocasión no pudo salvar al equipo y descendería con su Atlético precisamente en el Carlos Tartiere.

Convertido en entrenador de urgencias, el Barcelona le fichó a mediados de la temporada 2002-2003 para intentar llevar al equipo azulgrana a la Copa de la UEFA. Lo logró, dejando al equipo séptimo. Su último equipo en España fue el Celta (03-04), al que dirigió sólo nueve partidos pese a cogerlo a mitad de temporada para intentar salvarlo del descenso a Segunda.

Tras su paso por la Liga, Antic se convertiría en seleccionador de Serbia, a la que llevó al Mundial de Sudáfrica, donde fue eliminada en la primera fase tras ganar a Alemania, pero perder con Ghana y Australia. Sería destituido en septiembre de 2010. Sus dos últimos equipos fueron el Shandong Luneng y el Hebei Zhongji de la liga china.

Radomir Antic
 también deja un gran hueco en la radio, donde fue comentarista durante muchos años, primero en la SER y luego la COPE, siempre ligado al equipo de Paco González y Pepe Domingo Castaño. También era comentarista asiduo en Radio MARCA.

FUENTE:MARCA

domingo, 5 de abril de 2020

LA HISTORIA DE UN GRAN GOLEADOR

EL "MORRO" GARCÍA EL DE LOS GOLES EN "EL TOMBA"

veces, los corazones desatados provocan tempestades. Las pasiones suelen crear la atmósfera perfecta de un Peñarol-Nacional aunque, a veces, el precipicio está a un golpe de vista. Era un amistoso de verano, el 21 de enero de 2014, ganaba Nacional 1 a 0 y faltaban diez minutos. De pronto, el fútbol convertido en un combate de boxeo a cielo abierto. Santiago García , el Morro, es uno de los más exaltados. No solo lo expulsan: junto con un grupo de compañeros y rivales, es citado por la Justicia. El hoy goleador de la Superliga –con 13 tantos–, figura de Godoy Cruz , pasó casi dos días en las sombras.




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"Cuando nos mandaron a declarar, nos dijeron que iba a ser rápido. Estábamos a la mañana en la Policía Técnica, en un pasillo angosto, no había más lugar que una silla y una mesa. Pasaron varias horas y nada: eran como las 5 de la tarde y no habíamos almorzado. Estaba con Arismendi, Nacho González, el Vampiro Torres, Diego Scotti. Los de Peñarol estaban en otro lugar y nadie nos hablaba. ¡No nos hablaban! Eran las 10 de la noche y, de pronto, nos dijeron que nos sacáramos las cadenas, los cordones, los cinturones…. ‘Van al calabozo’, nos dijeron. ‘Hagan la última llamada, porque de acá no salen’. Llamé a mi madre y a mi señora, para avisarles que no iba a volver", construye el prólogo de una historia con final incierto.
Sigue el relato, con el suspenso de una película, de una ficción. "A la mañana siguiente teníamos que presentarnos en un juzgado. Todo esto, sin comer en todo el día. Más tarde, desde el club nos mandaron un poco de comida y bebidas. También, unos colchones y hasta unas paletas y unas pelotitas de ping pong. Todavía no había llegado lo peor. Al otro día, en el juzgado nos querían poner las esposas. Los de Peñarol habían llegado antes, estábamos apartados. ‘Si se vuelven a pelear acá, los mandamos con los reclusos comunes’, nos habían advertido. Ahí me di cuenta la gravedad del tema. Pasamos la noche en el calabozo. Llegaron los abogados, pasaron horas y teníamos que declarar. Nos dijeron: ‘Recen, porque cuatro se van a quedar acá y el resto se va con prisión domiciliaria", se queda sin voz. El café, en un hotel que comparte con la delegación mendocina, ayuda para refrescar la memoria. Sigue.
"Se me cayó el mundo encima, porque yo estaba en todos los videos. Hasta bromeaba: ‘Voy a llamar a un amigo que está preso, así me deja un lugar’. Estaba entregado. Yo fui el último en declarar. Le conté todo: ‘Le pegué a todo lo que se movía’, le dije. En el video se veía casi todo, yo no me acordaba lo que hice, porque estaba enceguecido. Hasta me había peleado con los policías en el túnel, porque quería ir a buscar a los de Peñarol. Al final, nos suspendieron a casi todos por tres meses y no podíamos salir del país por seis meses. Tenía que pagar una fianza para jugar la Libertadores, por ejemplo. No podía estar en espectáculos públicos... Después de dos años, se cerró la causa", cierra, también García, ese capítulo de su vida.
Con el tiempo, ¿te arrepentiste?
–Sí, lógico, pero en el momento estaba enceguecido. Es un momento. El clásico en Uruguay es terrible. Estamos todos locos, lo sé, pero en Uruguay nos toman a los jugadores como ejemplo. Todo lo que hacemos, se ve reflejado. Allá quieren limpiar la violencia en el fútbol con estas decisiones, pero ¿sabés lo que pasa debajo de las banderas? Deberían apuntar a las barras; en los baños de las canchas suele haber drogas, armas, hasta acosos y no pasa nada.
García gambeteó su destino. Nació en el barrio Colón, en el Complejo Habitacional América, allí en donde el futuro nunca llega. Gente que suele estar con el pico y la pala; en los suburbios, hay de todo. "Es un barrio tranquilo, a pesar de que se puso un poco complicado últimamente. Era muy inquieto. Vivíamos con las puertas abiertas, entrábamos a la casa de los vecinos, las navidades y el año nuevo las vivíamos todos juntos. Estaba en una bandita; todo el día jugábamos a la pelota, a la bolita. No teníamos mucho, pero la pasábamos bien. Había gente más grande y yo, como tenía un carácter especial, directamente me agarraba a las piñas. Aprendí mucho ahí: no ir hacia las cosas malas; en los barrios humildes hay mucha droga. Tenía que seguir otro camino; que dejara la joda y que me dedicara al fútbol. Tengo amigos que no pudieron escapar de esa situación", reflexiona Santiago, que vivía con la abuela Julia; su mamá Claudia, una enfermera que trabajaba unas 15 horas por día, su hermano Gonzalo, tíos y primos.
Los viejos se separaron: a partir de allí no tuvo más contacto con el padre. Los primeros billetes que consiguió se los dio un empresario, que quería ser su representante. Lo arregló fácil: tenía que pagar todas las cuentas atrasadas de la casa. Con eso, ya estaba. Puso, una mañana, el dinero sobre la mesa de la cocina: ese momento, dice, no puede describirlo con palabras. Tenía 14 años.
García era el Negro, pero a la abuela, que ya lleva 83, no le agradaba, se angustiaba. Lo vistieron con diversos apodos, hasta que quedó Morro. Cuenta que es la "número 1" de la familia. "Me crió a mí, a mis primos. Sigue siendo la mimada de mi familia, mi vieja laburaba todo el día", acepta. Su mundo, sin embargo, son dos mujeres: Agustina, y Ema, de tres años. Les encanta Mendoza. El sol, los parques, la tranquilidad. No volvería a Atlético Paranaense, por ejemplo. "Godoy Cruz es mi lugar en el mundo. Estoy en el mejor momento de mi carrera. Me siento pleno, como en mi primera etapa en Nacional. Pero hace un tiempo la pasé mal. El peor momento fue en Brasil: un día estaba acostado, me llaman y me dicen que había tenido un doping. No entendía nada. No quería jugar más al fútbol, no quería entrenar, nada. Quería volver a mi casa. Hubo algo raro. Las otras muestras se mandaron al exterior, la mía se hizo en el país. La suspensión regía solo en Uruguay, en Brasil podía jugar, pero me peleé con los dirigentes, me tenían de rehén por asuntos de impuestos", se enfada, a la distancia.
–Y te fuiste a Turquía.
–Ahí fue complicado, sobre todo por la religión. Sonaba por los altoparlantes el aviso de cuándo debían rezar, yo pensaba que había pasado algo grave. En la primera concentración me toca estar con un musulmán radical; no podía dormir, estaba con la computadora chateando con amigos. Mi compañero estaba roncando. Suena la alarma, se levanta, pone la alfombra y se pone a rezar. Me miraba directo a mí, tenía los ojos dados vuelta… Yo me había puesto contra la pared.
–¿Te costó la adaptación?
–Vivía en Estambul; es espectacular para recorrer unos días, nomás. Hay una diferencia abismal entre ricos y pobres, nada que ver con acá. Estaba con Tabaré Viudez y Pablo Pintos, al menos. Algo de inglés y algo de turco aprendí, hasta de portugués. El aroma también es muy especial.
Volvió a Nacional, pero no tenía buen ritmo. En River de Montevideo recuperó el fuego sagrado. Le cumplió una promesa a un amigo: jugó gratis. Los bolsillos vacíos y el corazón lleno: estaba a cinco cuadras de su casa. Corría por la rambla, se divertía. Pasó un año y medio y no se quería ir. Ahí volvió a su esencia: es un club humilde. Carlitos, el utilero, duerme en el vestuario del club, todo se hace con amor. Y triple turno, durante varios días.
–Siempre se resaltó tu estado físico. Si estás excedido, si estás…
–… a mí no me molesta que se hable de mi físico. Yo me siento cómodo en el peso que tengo que estar, ni más ni menos. Cuando me hicieron bajar de peso, acá en la Argentina, lo sufrí mucho, porque no me sentía fuerte y ágil. Tuve que salir del equipo. Alguna vez, estuve dos kilos arriba, pero me sentía bien. Fue cuando hicimos una gran dupla con Jaime Ayoví. Siempre dicen ‘El Morro está gordo, el Morro está gordo’. El que me conoce sabe cómo es mi físico. Soy grandote, soy culón.
–¿Cómo te tratan los hinchas rivales? ¿Sufriste discriminación?
–Putear, me putean en todas las canchas. A mí no me molesta que me digan negro, porque soy negro y es un orgullo. Me tiran orín, ¡cualquier cosa! Es el folclore del fútbol. Al ser delantero, soy bastante resistido por algunas hinchadas; cuando les hago un gol, los miro, simplemente. Me río. Entonces, te putean más. Es fácil para el hincha putear a un jugador. Una vez me pasó que un tipo me insultó todo el partido y un rato antes me había pedido una foto. Yo me acuerdo de las caras… Cuando terminó el partido, lo fui a buscar y le dije que les mostrara a sus amigos la foto que se había sacado conmigo. ‘¿Por qué no me puteaste afuera?’, le pregunté.
Su aventura en el fútbol se construyó en un club llamado Boca, en el baby fútbol. De allí pasó a Libertad Washington. No tenía un puesto fijo: iba donde iba la pelota. Su hermano se inclinaba por Peñarol, pero cambió rápidamente de vereda, por la efervescencia de la sangre. "En Uruguay es todo Peñarol y Nacional. Donde nosotros vivíamos había muchos de Peñarol. Era simpatizante, sí, pero no le daba tanta importancia al fútbol. Se hizo de Nacional. Se sintió parte, como un sentido de pertenencia, como yo", admite.
Era vago y travieso en la escuela. Cuando iba al Liceo, lo citaron de la selección juvenil, así que tuvo que abandonar porque las faltas se multiplicaban. Quiso retomar en un colegio nocturno, pero ya era conocido, todo el mundo lo miraba, no se sentía cómodo. Se entretiene con el fotógrafo, se quita los anteojos para las imágenes, se muestra tal cual es.
Le gusta el fútbol inglés. Se acuerda cuando madrugaba para ver al Arsenal: en Londres, en esos años, jugaba su ídolo, Thierry Henry. En los ratos libres, nada de libros ni series: le agrada el básquetbol, hasta prueba con el fútbol americano y el béisbol. Y es realista: Rusia 2018 es una quimera. "Yo voy a jugar el Mundial de Qatar 2022… La selección siempre es una ilusión, pero antes debería secuestrar a Cavani, Suárez, a Stuani, a Rolan y a todas sus familias…", bromea y lanza una carcajada. Admira al Maestro Tabárez y el íntegro proceso de los seleccionados.
–Lejos del área, parecés otra persona.
–Cuando juego, soy serio. Soy de fastidiar a los compañeros, a los rivales, a los jueces. La gente que no me conoce piensa que soy un malhumorado o un soberbio. Si me ves por la calle, tengo cara de póker, camino derecho, ni te miro. Pero en la intimidad, soy relajado.
–¿Y los anteojos juegan en ese aspecto?
–No, no. No veo un choto… A la noche, en los partidos, se me dificulta un poco. No uso lentes de contacto, porque me cuesta un poco ponerlos y sacarlos. Cuando la pelota está arriba, me encandilan las luces. Lo voy llevando…
Por: Ariel Ruya/LA NACION/ CREDITO: IGNACIO SANCHEZ

sábado, 4 de abril de 2020

EL ARQUERO QUE JUGO DE DELANTERO

HUGO ORLANDO GATTI CUMPLIENDO SU SUEÑO

"Siempre me gustó entrenarme con ganas, pero en las prácticas de fútbol jugaba al medio. De arquero no. Me aburría. José Varacka me hizo comprender que de esa manera yo daba ventajas. Ahí cambié. Ya no doy más ventajas. Ni en la semana ni en la cancha", decía en 1978 el inefable Hugo Orlando Gatti, por entonces dueño absoluto del arco de Boca. No obstante, el "Loco" se daría el gusto de jugar al menos 45 minutos como centrodelantero en un encuentro amistoso, hito del que se cumplen 43 años.




En 1976, tras seis largos años de espera, Boca se sacó la mufa de encima y se llevó el Metropolitano de la mano de Juan Carlos "Toto" Lorenzo, y un equipo que dejaría huella en el club. Y tras la histórica vuelta olímpica en cancha de River el 4 de agosto de ese año, la dirigencia decidió sobre la marcha prolongar los festejos. Entonces se programó para disputar en La Bombonera un amistoso contra Platense, que también venía dulce luego de ganar el torneo de Primera B.

Aquélla fue una noche en la que todo estuvo permitido. Porque del partido entre dos equipos que festejaban sus respectivos campeonatos, no hubo mucho para analizar. De hecho, en la previa, el por entonces titular xeneize, Alberto J. Armando, se animó a patearle un penal al propio Gatti. "¿Qué presidente hizo eso? Nuestra hinchada se merece todo", se ufanó al respecto la máxima autoridad del club de la Ribera.

Los once titulares que salieron a la cancha en esa ocasión para ser ovacionados por todo el estadio fueron Gatti; Vicente "Tano" Pernía, Francisco "Pancho" Sa, Roberto Mouzo, Alberto Tarantini, Jorge "Chino" Benítez, Rubén "Chapa" Suñé, Jorge "Ruso" Ribolzi, Carlos "Heber" Mastrángelo, Jorge Veglio y Gerardo Ríos.

La sorpresa vendría en los segundos 45 minutos, cuando el Toto Lorenzo hizo salir al Toti Veglio, al arco entró José Luis Burtovoy --quien no llegó a tener partidos oficiales con el buzo azul y oro-- y el Loco Gatti pasó a jugar arriba. De 9. La Bombonera, colmada, era una fiesta y las tribunas se venían abajo. Por supuesto que cada pelota que llegaba a los pies del improvisado centrodelantero era acompañada por una ovación. Pero la experiencia, según declaraciones del propio arquero, no fue tan fácil como imaginó. "Y bueno, me saqué el gusto. Esta era nuestra noche de fiesta y el público me lo pedía. Pero es difícil jugar adelante. Al segundo pique me fundí...", reconoció Gatti por entonces. El resultado, sinceramente lo de menos, fue triunfo 1-0 para el xeneize.

"Antes los partidos eran muy tristes. Se jugaba un fútbol muy amarrete... Yo me daba cuenta de que el público se aburría. Cuando la gente ni siquiera tiene ánimos para insultar, cuando el fútbol no hace vibrar, es tristísimo. Y yo me sentía obligado a alegrar a ese público que había pagado por ver un espectáculo y no se lo daban. Entonces hacía el show, a veces arriesgando más de lo debido. Ahora arriesgo lo justo y puedo jugar más serio, sin dejar de ser Gatti", afirmaba por esos años el verborrágico guardavallas, que no se privaba de hablar de sí mismo en tercera persona. Más pruebas al canto: "Gatti sigue siendo el mismo. Los que cambian es porque no se tienen fe. Y yo me sigo teniendo una fe bárbara. Sigo creyendo en Gatti. Y ahora más que nunca estoy convencido de que soy el mejor arquero del mundo, desde hace tiempo. Podría afirmar que desde la gira que hicimos con Atlanta por Israel, donde la gente quedó enloquecida conmigo, y decían que yo era más grande que Yashin", afirmaba sin pelos en la lengua el arquero pelilargo.

"Mi gran contra es que siempre fui muy irregular, muy discontinuo. Andaba tres o cuatro partidos un fenómeno y de repente era un desastre. Lógicamente, uno no puede jugar todos los partidos a un mismo nivel. Pero si yo digo que soy el mejor arquero del mundo, y no es pose, es porque estoy convencido y obligado a demostrarlo", reconocía el arquero al recordado Carlos Juvenal, en una entrevista.

En ese sentido, luego de mandarse un error grosero en 1988 ante Deportivo Armenio --salió a cortar un largo pase que tenía como destinatario al delantero Silvano Maciel, falló en el cálculo y la jugada terminó en el único tanto del cotejo--, Gatti dejó de ser el dueño del arco de Boca. Lo conversó largamente con el entrenador José Omar Pastoriza y fue reemplazado por el juvenil arquero colombiano Carlos Fernando Navarro Montoya. Concluía así la brillante carrera de Gatti, el futbolista record del fútbol argentino. Pero esa es otra historia. 

Nacido en 1944 en la ciudad bonaerense de Carlos Tejedor, Hugo Orlando Gatti se consideró desde su llegada a Buenos Aires "un hombre de campo". Debutó en 1962 en Atlanta, disputó 77 partidos en River entre 1964 y 1968 bajo la sombra del mítico Amadeo Carrizo, hasta que fue transferido a Gimnasia y Esgrima La Plata. En 1975 se incorporó a Unión de Santa Fe por expreso pedido del director técnico Juan Carlos Lorenzo, quien luego se lo llevaría a Boca, donde obtendría un bicampeonato local (1976), dos Copas Libertadores (1977 y 1978), una Copa Intercontinental (1977) y el Campeonato Metropolitano de 1981 junto a Diego Armando Maradona. 

Asimismo, el hombre de la vincha integró la Selección que dirigía César Luis Menotti, pero renunció poco antes del Mundial 1978, algo que benefició a Ubaldo Matildo Fillol, quien terminó siendo el titular del recordado plantel argentino que obtuvo la primera estrella. 

A fines de los '80, el Loco se enfrentó con parte de la dirigencia y La Doce, que nunca le perdonaron la participación en un spot a favor del entonces cuestionado presidente radical Raúl Alfonsín, cuando arreciaban los saqueos en los supermercados por la crisis económica y social. No obstante, Gatti fue muy querido y no sólo por hinchas xeneizes. El 11 de septiembre de 1988 fue la última vez que atajó en la Primera División de Boca. El destino quiso que el inesperado broche de su dilatada carrera, su partido Nº 756, fuera en la mismísima Bombonera, escenario en el que cerró 26 años ininterrumpidos como jugador profesional.

FUENTE: PÁGINA 12

jueves, 2 de abril de 2020

EL DIA QUE RIVER Y BOCA QUISIERON JUGAR EN MALVINAS

ESTA FUE LA HISTORIA



La trágica Guerra de Malvinas, una de las grandes heridas abiertas de la historia argentina, también fue un escenario propicio para las propuestas más insólitas. Una de ellas fue la de jugar allí un Superclásico entre Boca y River en pleno conflicto, del que este jueves se cumplen 38 años desde su inicio el 2 de abril de 1982. 





El puntapié inicial para la idea se dio luego de un pálido 0-0 entre ambos en La Bombonera, en un Torneo Nacional que se jugaba a pesar del conflicto bélico que ocurría en el sur del país, renombrado como 'Soberanía Argentina en las Islas Malvinas'. La misma tuvo el apoyo de jugadores, dirigentes y distintos allegados al fútbol local que, tal vez por falta de información real, no tomaban dimensión de lo que impulsaban. 



 "Para mí sería un orgullo y una satisfacción enorme salir a jugar un clásico en las Islas, pisando un suelo que por tantos años soñamos que fuera nuestro", le expresó Eduardo Saporiti, del Millonario, a la revista Goles en su número 1.739.




Su colega Carlos Córdoba, del Xeneize, coincidió: "Nosotros tenemos la verdad y pienso que ése podría ser nuestro mejor aporte". Los dos jugadores posaron juntos para la tapa y hasta los presidentes aportaron su palabra. 




"Creo que es un deber patriótico de parte de nosotros, los dirigentes, contribuir en la medida de nuestras posibilidades a todo aquello que sirva para alegrar a nuestros valientes soldados", manifestó Martín Benito Noel, titular de Boca en ese entonces. 




 "Una forma de prestar servicios al país y a la comunidad consiste en apoyar totalmente la idea de llevarle a los jóvenes argentinos que están ofreciendo sus vidas en defensa de nuestra soberanía la realización de este siempre impactante partido. Todo cuanto está a mi alcance para este fin, habré de realizarlo", apuntó Jorge Kiper, mandamás de River. 



 Pocos días después, la ridícula campaña quedó tapada por las malas noticias que empezaron a llegar desde Puerto Argentino, encargadas de apagar los aires triunfalistas para darle paso a una tristeza que hoy, casi cuatro décadas después, no cesa.


FUENTE: INFOBAE:

miércoles, 1 de abril de 2020

Y REVELO DEL CLUB DEL QUE ES SIMPATIZANTE

PELÉ RECONOCIÓ SER SIMPATIZANTE DE VASCO DA GAMA


Pelé puso fin a su carrera en 1977, a sus 36 años, justo cuando Diego Armando Maradona comenzaba a dar sus primeros pasos en el fútbol profesional, y desde entonces los estadistas y aficionados discuten sobre la cantidad de goles que marcó, que según él son 1.282. Pero ese no es el único misterio que gira en torno al ex goleador.

En su larga trayectoria, el astro sudamericano jugó solamente en dos clubes, Santos de Brasil y New York Cosmos de los Estados Unidos. Su imagen está siempre relacionada a estos dos elencos y, lógicamente a la selección brasileña, con la que ganó tres Mundiales, sin embargo su corazón no pertenece a ninguno de estos dos elencos.
Según él mismo contó en una entrevista que fue publicada este martes por el canal de Youtube Pilhado, no era el conjunto paulista el que lo enamoró de pequeño: “La mayoría de mis amigos y los amigos de mi padre eran todos de Corinthians. Todos de Corinthians o de BAC (Club Atlético Bauru), o de Noroeste de Bauru, pero de Brasil, la mayoría era corinthiana. Y yo no sé por qué salí de Vasco (da Gama), me empezó a gustar el Vasco y me hice de Vasco”.
Ante la sorpresa del entrevistador, Pelé insistió: “No fui, soy vascaiano. Por si no se acuerdan soy de Vasco”. Incluso recordó que en 1957 vistió la camiseta del conjunto de sus amores durante tres partidos en un torneo amistoso celebrado en el Maracaná. Aquella actuación le permitió llegar a la selección de Brasil, en un duelo por la Copa Roca de 1957 ante la Argentina y al siguiente año integraría el plantel que representó a su país en el Mundial de Suecia 1958. La historia posterior es de público conocimiento.
Su vínculo con el Vasco Da Gama es increíble ya que justamente a ese equipo le marcó su gol mil. Fue el 19 de noviembre de 1969 en un cotejo correspondiente al torneo Roberto Gomes Pedrosa, equivalente al actual Brasileirao, que se celebró en el Maracaná, ante 65.157 espectadores. Aquella noche, de penal, Pelé se convirtió en leyenda.
Por estos días, el ex futbolista pasa horas difíciles luego de que su hermano, conocido como Zoca, falleciera a los 77 años de cáncer en la próstata. Jair Arantes do Nascimento falleció el miércoles y el funeral se iba a realizó el jueves aunque Pelé no pudo asistir, pues está en auto aislamiento debido a la pandemia de coronavirus, dijo su portavoz Pepito Fornos.
FUENTE: INFOBAE

COMO FUE LA LLEGADA DE MARCHI A AGREMIADOS

UNA HISTORIA POCO CONOCIDA

El domingo 19 de noviembre de 2006 Jorge Potro Domínguez caminó por la explanada del Hotel Panamericano, abrió la puerta, enfrentó a los periodistas y lanzó: "Esto no da para más". El ex jugador de Boca y Gimnasia de La Plata, entre otros, anunciaba así su renuncia como secretario general de Futbolistas Argentinos Agremiados, cargo que compartía con Sergio Marchi, quien ingresó al gremio en 2001 y continúa hasta hoy.





¿Qué pasó? 2006 fue un año recordado en el fútbol argentino no por cuestiones deportivas sino por la gravedad de los hechos de violencia que dejaron cinco muertos, 33 partidos suspendidos, barras amenazando a futbolistas en prácticas y concentraciones con absoluta impunidad y un partido, el clásico entre Racing y San Lorenzo del Apertura 2006, que expusieron la guerra de poder en Agremiados y los manejos espurios de Julio Humberto Grondona.
Entonces, hinchas de ambos equipos impidieron la salida de los micros de las concentraciones bajo el grito de "sin visitantes no se juega". Dos días antes, el 17 de noviembre, los jugadores habían acordado que la fecha se jugara pese a los graves problemas de violencia que atravesaba el fútbol. Tras aquel cónclave, sin embargo, Domínguez expresó públicamente: "Se acordó jugar, pero ante el mínimo hecho que ocurra, se suspende todo".
Enterados de los incidentes de los hinchas de Racing y San Lorenzo al momento de que los micros debían partir hacia La Plata, donde los equipos iban a jugar a puertas cerradas (iba a ser el primer partido en esas condiciones en la historia del profesionalismo), el Potro volvió a enfrentar a los periodistas y sentenció: "Muchachos: se suspendió lo que resta de la fecha; los jugadores ya están notificados".
En la otra línea, sin embargo, apareció Julio Humberto Grondona y su voz resonó aún más fuerte: "El equipo que no se presente perderá los puntos", dijo el ex presidente y ya no hubo discusión. Los seis partidos que restaban por disputarse se jugaron sin rastro alguno de la grave crisis social e institucional que atravesaba el fútbol y Domínguez se tuvo que ir: "Lo único que voy a decir ahora es que yo siempre me manejé bien, yo dejé parte de mi vida en esto. Cada uno sabe si actuó bien, mal o regular…", dijo tras su renuncia en declaraciones a Clarín.
Marchi al poder
Hubo un llamado telefónico clave para que los jugadores salieran a la cancha el domingo. Fue el que Grondona le hizo a Marchi para instar al normal desarrollo de la fecha. Fue entonces cuando el ex defensor surgido en San Lorenzo, donde integró el plantel de los icónicos Camboyanos, quedó al frente del gremio de los futbolistas tras un paso como jugador en el que completó 139 partidos en Primera. Don Julio lo respaldó fuertemente desde entonces y hasta su muerte, en julio de 2014. Los porqués de aquella alianza se fortalecerían y conocerían más tarde…
El rol del secretario general de un gremio es, en términos generales, el de representar y defender los intereses de sus asociados para luego canalizar toda inquietud o reclamo ante las autoridades correspondientes. Esa es, básicamente, la función que Sergio Marchi debe cumplir desde noviembre de 2006.
En diciembre de ese año el ex futbolista de Boca y Almirante Brown, hoy devenido en técnico, Blas Armando Giunta, acudió a Agremiados en busca de ayuda. Fue un pedido desesperado en momentos en que la vida de su hija estaba en serio riesgo a causa de una insuficiencia renal. El resultado, en palabras del propio ex mediocampista: "Cuando empecé a tramitar la obra social para mi nena, fue imposible que la aceptaran. Nadie te la agarra con un problema así. Por eso, hace un año y medio decidí ir a golpear las puertas del gremio nuestro para ver si podía anotarla ahí, como ex jugador, porque mi hija estaba grave. Hablé con Sergio Marchi, que había sido compañero mío en San Lorenzo, para ver si me podía dar una mano. Y me cerraron la puerta en la cara. Me dijeron que no podían hacer nada por mí. Ni me dieron muchas opciones tampoco".
El nombre de Sergio Marchi toma relevancia en verano, cuando en modo loop sale a decir que el fútbol no empieza por las deudas que los clubes tienen con sus jugadores. Lo hizo ayer, cuando el vigente receso lleva más de 70 días y a sólo tres del supuesto reinicio de la temporada, para decir, comunicado mediante, que "se mantiene la postura de no dar comienzo a la segunda parte de los torneos profesionales de AFA previstos para el 3/3/2017". Denunció la irresponsabilidad de los dirigentes de algunos clubes y condicionó el inicio de la actividad a la cancelación de los 260 millones de pesos que los clubes deben a sus futbolistas.
¿Corresponde la exigencia de Marchi? Claro que sí. ¿Defiende los derechos de sus representados? Claramente no. Si no, ¿cómo fue que permitió que la deuda alcanzara semejante cifra? ¿Cuántos jugadores que viven de sus sueldos como tales no han recibido dinero en mucho tiempo? ¿Cómo subsisten los futbolistas del Ascenso o incluso los de Primera sin renombre?
Vale recordar, en este contexto, el caso que llevó a Colón de Santa Fe al descenso, en 2014. Ocurre que el 18 de noviembre de 2013, siete jugadores del Sabalero no se presentaron a jugar el partido con Atlético Rafaela correspondiente a la 16° fecha del Torneo Inicial, por un conflicto salarial. El irresponsable episodio fue manejado por los propios jugadores involucrados, con el secretario de FAA, Sergio Marchi, quien les aseguró que el encuentro se reprogramaría, algo que finalmente no ocurrió.
La AFA le dio por perdido el partido a Colón y le sumó tres puntos a Rafaela. En el transcurso de ese torneo también sufrió la quita de seis puntos por parte de la FIFA por una deuda en el pase de Juan Carlos Falcón a un club de México. ¿La consecuencia? El descenso, ocurrido el 24 de mayo de 2014 al perder 1 a 0 con Atlético Rafaela en el partido desempate del Torneo Final 2014. Un empate con la propia Crema en el encuentro que por consejo de Marchi a siete jugadores no pudo disputar, le hubiese asegurado la permanencia pese a que en ese mismo torneo estuvo puntero durante 13 fechas.
La voz de Sergio Marchi tampoco se escuchó en uno de los momentos de gravedad extrema que afectó al fútbol argentino, cuando allá por mayo de 2015 el jugador de San Martín de Burzaco Emanuel Ortega murió como consecuencia del golpe que sufrió al golpear su cabeza contra un paredón de un estadio del Ascenso.

¿Se tomaron acciones en pos de cuidar la vida de los jugadores? No. El fútbol se siguió jugando y dos meses más tarde Javier Rossi, de Barracas Central, debió ser hospitalizado luego de sufrir una conmoción cerebral como consecuencia de otro golpe, contra otro paredón.
Aquello pasó hace dos años. Prometieron cubrir los paredones que pudieran poner en riesgo la vida de los futbolistas en cualquier estadio del fútbol argentino. ¿Lo hicieron? No. El 25 de febrero pasado un jugador de Arsenal pasó por la misma circunstancia¿Agremiados se refirió al respecto? No.
Si futbolistas han perdido su vida de manera tan injusta, si los clubes le deben 260 millones de pesos a los jugadores, si la violencia no sólo no cesa sino que crece de manera exponencial y los barras tienen el control de las tribunas y los negocios: ¿Por qué Marchi se sostiene al frente del gremio que vela por los derechos de los jugadores como una hoja perenne?
Acaso porque le fue fiel a Julio Grondona en primera instancia y luego por los negocios que los emparentaron. En junio de 2015 el programa La Cornisa dio a conocer el audio de una charla en la que Sergio Marchi llama al ex presidente de la AFA para conocer el resultado del diálogo que Don Julio había tenido con un representante de una empresa de juegos electrónicos para determinar cómo se iban a manejar las ganancias de los derechos de imagen para los juegos electrónicos de PES 2015 y FIFA 15.
Pero aquello no fue lo único que manchó el nombre de Sergio Marchi quien, vale mencionar, no parece verse afectado por sus movimientos sospechosos y/o escandalosos tanto en el ámbito público como privado.
En abril de 2016 se conoció la noticia de que su fundación, llamada El Futbolista, recibía un porcentaje del dinero que el Estado destinaba al programa Fútbol Para Todos. Se dispuso entonces un allanamiento mediante el cual se supo que la ONG que preside Carlos Alberto Pandolfi (integrante de la mesa chica del Futbolistas Argentinos Agremiados desde hace más de 10 años) tuvo entre 2010 y 2015 ingresos por $145 millones de pesos, 90 de los cuales eran por su convenio con AFA. Con el tiempo se descubrieron más cuentas y más dinero. Mucho más dinero.
De aquello nada se dijo. Sergio Marchi alzó la voz, como siempre, para decir que el fútbol no empieza. El fútbol argentino debe explicaciones en todas sus facetas. Él también debe darlas. En diciembre de 2017 habrá elecciones de autoridades en Agremiados. ¿Los vientos de cambio soplarán también por Salta 1144?
Los muertos por la violencia en el fútbol que dejó el 2006
17/3 Matías Cuestas (Atlanta)
3/4 Ezequiel Melián (Unión Santiago)
1/5 Guillermo Francisco De La Canal (Estudiantes)
5/5 Marcelo Alejandro Núñez (Belgrano de Córdoba)
11/11 Martín Meneghello (Chacarita)
Los hechos de violencia en el fútbol más recordados de 2006
• Hinchas de Racing obligaron a suspender el clásico con Independiente al provocar serios incidentes cuando el Rojo ganaba 2 a 0.
• La barra de River protagonizó un escándalo en plena tribuna del estadio de Oriente Petrolero de Bolivia luego de recibir piedrazos de los locales durante la revancha del repechaje de la Copa Libertadores.
• Un barra de Colón identificado como Gastón Mendoza fue captado por las cámaras de la TV cuando intentaba apuñalar a un hincha de su mismo equipo en la antesala de un partido de los Sabaleros con River. Pese a que algunos hinchas intentaron encubrirlo, fue detenido y procesado por tentativa de homicidio.
• Unas 250 personas identificadas como integrantes de las barras de Boca y Rosario Central se enfrentaron con armas de fuego, armas blancas y piedrazos en un peaje de la ciudad de Rosario, Santa Fe. Siete personas fueron heridas de bala y hubo 123 detenidos.
FUENTE: INFOBAE:


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