lunes, 6 de abril de 2026

"HISTORIAS DE COLECCION"

 EL CASI MILAGRO ARGENTINO EN EL EXTREMADURA DE LA LIGA DE LAS ESTRELLAS

FUENTE: "KODRO MAGAZINE":

Después de Boca, River, Independiente, San Lorenzo y Racing, el equipo que más hinchas argentinos tuvo el primer semestre de 1997 fue el casi milagroso Extremadura de la Liga de las Estrellas, que descendió a final de aquella temporada, faltándole solo un punto para el objetivo de la permanencia. Gran parte de aquella epopeya heroica, con final triste, fue gracias a cuatro legionarios argentinos que revolucionaron el club: Carlos Duré, más los tres que se le sumaron durante el mercado de invierno: José Basualdo, Navarro Montoya y Walter Silvani. En 1997 el grito ¡Argentina! ¡Argentina! sonaba bien fuerte en el Francisco de la Hera, ubicado en una pequeña ciudad de unos 35.000 habitantes, El Almendralejo.




 Tras un paso de siete temporadas en Segunda División A, el club extremeño comenzó a escribir las páginas más gloriosas de toda su historia en la 1995-1996 al ascender por primera vez a la máxima categoría del fútbol español, e intercambiando la categoría con el Mérida sin llegar a cruzarse ni producirse un derbi extremeño en Primera. 

 El delantero con pasaporte comunitario Carlos Alejandro Duré fue el adelantado de aquella conexión argentina, que tuvo como gran protagonista a «El Mono» Montoya que consiguió que el Extremadura encadenara hasta nueve partidos invicto en casa, en gran parte por la confianza total de Josu Ortuondo, que confió en él para provocar la metamorfosis del equipo desde debajo de los tres palos para adelante.

Por su parte, Basualdo tomó los galones de capitán, tirando de su experiencia para absorber balones con desparpajo, filtrarlos y, limpiarlos de impureza, colocándolos en un abrir y cerrar de ojos allí donde le duele al rival. Mientras que Silvani llevaba la guerra del gol al arco contrario, como si del último soldado de una guerra casi imposible se tratara.

Entre la jornada 19 y 35, el Extremadura sumó nueve triunfos y cinco empates, entre los que destacó el que logró en el Francisco de la Hera frente al Real Madrid, a la postre campeón con dos puntos de ventaja sobre el Barça de Ronaldo, pichichi de esa liga de 22 equipos con 34 goles. “El empate ante el Madrid en Almendralejo fue tremendo, totalmente inesperado. Venían con Suker, Roberto Carlos, un jovencito como Raúl… tuvimos muchísima suerte”, recuerda el excapitán Pedro José.

El conjunto de Josu Ortuondo incluso celebró dos triunfos por 3-0, ante el RCD Espanyol, con goles de Walter Silvani, José Antonio Padilla y Virgilio Ferreira, y el Logroñés, con goles de Pedro José Lorenzo, Carlos Alejandro Duré y Quique Estebaranz. Duré y Silvani fueron los máximos artilleros del equipo, con ocho y siete dianas, por delante de Javi Pineda con 4; en un equipo en el que también sobresalían, además de los citados, jugadores como Ito, Óscar Montiel, Juanito Rodríguez, José Ignacio Soler o José Cortés.

El Extremadura, que en la Copa consiguió un histórico 5-1 ante el Mérida, incluso llegó a salir de las posiciones de descenso, pero perdió cinco de los últimos siete partidos y acabó decimonoveno; a un solo punto de la promoción y de un Rayo Vallecano que, esta vez sí, acabó descendiendo después de perder ante el RCD Mallorca.

“Había equipos muy superiores y nos costó aterrizar en la competición. Yo di la talla, e incluso la gente se sorprende cuando digo que el escalón más grande que hay en el fútbol español es el existente entre Tercera y Segunda B. Si llegas a la categoría de bronce es por algo, allí no juega cualquiera”, recuerda el excapitán Pedro José.




domingo, 5 de abril de 2026

"HISTORIAS QUE VALEN LA PENA LEER"

EL HISTORICO  DEBUT DE RONAL DO EN EL REAL MADRID 

FUENTE: "KODRO MAGAZINE"

El 6 de octubre de 2002, Ronaldo jugó sus primeros minutos con la camiseta del Real Madrid, en un escenario inmejorable, en el Santiago Bernabéu y contra el Deportivo Alavés. Dos años antes había llegado el portugués Luís Figo, y un año atrás Zinedine Zidane, convirtiéndose así en el tercer fichaje galáctico del firmamento merengue de Florentino Pérez.




Después de un mes de intensas negociaciones, con visita de Jorge Valdano al catamarán de Massimo Moratti incluida, llegó el final del culebrón deportivo del verano de 2002, con un exultante Ronaldo posando junto a la directiva del Real Madrid y una camiseta blanca con el número 11 en sus manos.

«Fui a Madrid porque quería jugar en el Real Madrid. Mi ilusión era jugar un día allí y peleé hasta el último momento para venir. Jugué con Roberto Carlos en la selección de Brasil y él me decía todo lo que representaba el club y lo que vivía en el Madrid. Eso se me quedó y años después quise verlo con mis propios ojos. Cuando llegué al Real Madrid la verdad es que era más grande que lo que decía Roberto y de lo que me podría imaginar. El Madrid, vaya donde vaya, es Real Madrid. Hay una gran expectación y una gran presión. Están los mejores jugadores del mundo. Me encantó saber que era enorme y que podría ayudar a este club a ser aún más grande. Había muchísima expectación por los galácticos y al final dimos muchísimo espectáculo, fue una generación ganadora, que ha cambiado la manera de hacer los negocios dentro del fútbol. Desde entonces todos los equipos han generado más dinero, han vendido mejor los jugadores… allí fue el gran cambio de la nueva era del fútbol», recuerda el irrepetible brasileño.

«El Real Madrid CF comunica que existen diferencias insalvables con el Inter de Milán para la contratación de Ronaldo. En las francas y cordiales conversaciones mantenidas esta mañana, ha quedado de manifiesto la imposibilidad de llegar a un acuerdo satisfactorio, por lo que ambos clubes dan por terminada la negociación». El 23 de agosto de 2002, parecía que el Real Madrid ponía punto final al culebrón del verano futbolístico con aquel rotundo comunicado. Pero todos los fichajes galácticos de Florentino Pérez tenían una gran historia «imposible» detrás: la cláusula y las dudas de Luís Figo, la servilleta de Zinedine Zidane, el «never, never, never» sobre Beckham… Y las once de la noche del 31 de agosto de 2002 en el caso de Ronaldo. A esa hora, el conjunto blanco y el Inter de Milán firmaban, sobre la bocina, los papeles del traspaso de O Fenómeno, uno de los instantes más icónicos del mercado de fichajes de 2002.

El brasileño solo había podido disputar diez partidos de Serie A, tras haber superado una traumática (y doble) lesión de rodilla. Ello, sumado a la mala relación con Héctor Cúper, más el hecho de quedar terceros en la Serie A por detrás de la Juventus (campeón) y la Roma, desatascó el fichaje del que se convertiría en el Balón de Oro de 2002.

 Las dudas sobre el futuro de Ronaldo preocupaban a Massimo Moratti, máximo dirigente del Inter, así que cuando el delantero subió a su despacho para exigirle la destitución de Cúper, no dudó en elegir al técnico. «No podía seguir con ese entrenador. Le dije a Moratti: ‘presidente, o le mandas a casa o me voy’. Desgraciadamente por mi historia con el Inter, él eligió a Cúper, pero por suerte ahí empezó mi historia con el Madrid», explicó Ronaldo. Ese «no» de Moratti a Ronaldo inició la maquinaria que haría posible lo imposible.

José Ángel Sánchez, Jorge Valdano (que era el director deportivo) y Florentino Pérez se reunieron en el Bernabéu durante las últimas horas del 31 de agosto y buscaron toda la ayuda posible… Y apareció. Sandro Rosell, futuro presidente del Barcelona y por aquel entonces representante de Nike, firma que patrocinaba a Ronaldo, intermedió para que el fichaje se llevara a cabo. El club madrileño pagó al Inter de Milán 45 millones de euros, todos contentos.

La presentación tuvo lugar sobre las 13.15 horas en la sala de prensa del estadio Santiago Bernabéu, donde Florentino Pérez fue el encargado de hacer los honores y definió al brasileño como «uno de los mejores jugadores del mundo». «La mezcla Ronaldo-Real Madrid es ideal por la universalidad de ambos. Este jugador escribirá páginas gloriosas y espero que ayude a que el Real Madrid sea también el mejor club del siglo XXI», señalaba Florentino, quien aseguraba al máximo goleador del Mundial de Corea que estaba, por fin, «en su casa».

El presidente blanco destacó los esfuerzos del delantero por recalar en las filas merengues. «Está aquí porque él ha querido. Ha hecho sacrificios de toda índole y ha mostrado mucho cariño e ilusión por venir», subrayó para añadir que tanto la afición y como la entidad le iban a devolver «todo ese cariño e ilusión».

Después, tomando la palabra Ronaldo, que habló en el castellano que recordaba a su etapa en el Barça, para agradecer al mandatario madridista los elogios hacia su persona y ratificar su deseo de jugar en Madrid. Así, El Fenómeno, que firmó un contrato por cuatro años con el club, señaló: «Quiero agradecer al presidente del Real Madrid que haya hecho lo imposible por traerme aquí. Mi voluntad y mi deseo de venir han sido muy grandes y espero responder con goles y jugadas bonitas a todas las expectativas», añadió Ronaldo, de 25 años. Posteriormente, se dirigió al césped del Bernabéu para lucir por primera vez su camiseta.

Las cámaras y los focos estaban dirigidos al banquillo del Real Madrid. Allí estaba, por primera vez, nada más y nada menos que Ronaldo Nazario de Lima, que llevaba poco más de un mes en España.

Zidane adelantó al Madrid en el primer minuto de juego con un auténtico golazo. A la media hora, Figo puso el 2-0 en el marcador al transformar un lanzamiento de penalti ajustando el balón al palo derecho. El Alavés recortó distancias poco después y al descanso se llegó con el 2-1 favorable al Madrid. Sería ya en la segunda parte cuando llegó el esperado momento. En el minuto 64 hubo doble cambio. Vicente Del Bosque retiró del campo a Guti y Portillo para dar entrada a Santi Solari y a… ¡Ronaldo!

La ovación fue tremenda, y casi eterna, porque en el primer balón que tocó marcó su primer gol. Centro de Roberto Carlos desde la izquierda que supera a dos defensas del Alavés. Ronaldo controla con el pecho a la altura del punto de penalti. El delantero brasileño dejó botar la pelota y ejecutó un disparo con el que el balón pegó en el suelo y se elevó para colarse por la escuadra de la portería. Todos los jugadores corrieron hacia el brasileño para fundirse en una piña con su nuevo compañero.

Al partido aún le quedaba casi media hora. Luís Figo anotó el 4-1 con un precioso disparo desde dentro del área, imprimiendo efecto al balón para ajustarlo al segundo palo salvando la salida de Dutruel. Por cierto, un gol muy parecido al 1-0 de Zidane, solo que el portugués marcó entrando por la derecha y el francés lo había hecho entrando por la izquierda.

Y todavía quedaba algo más. Ronaldo parecía dispuesto a volver loca a la afición blanca, y en el minuto 79 el británico Steve McManaman, que acababa de sustituir a Claude Makélélé, protagonizó una incursión a las inmediaciones del área visitante, conduciendo el balón por el centro. Un par de defensores se disponían a cerrarle el paso, pero el inglés envió el esférico a la izquierda, por donde se incorporaba Ronaldo. El delantero tocó una vez para controlar y armó el disparo para batir en carrera y por abajo a Dutruel. Era el 5-1. Segundo gol para Ronaldo en el día de su debut con la camiseta blanca.

A cinco minutos para el final, el Alavés maquilló el marcador con el 5-2, pero aquello ya era lo de menos. El Real Madrid goleó, se llevó los tres puntos y, lo mejor de todo, Ronaldo debutó con dos goles. Debut soñado para un jugador daría muchas tardes de gloria y goles.

 

viernes, 20 de marzo de 2026

"HISTORIAS QUE VALEN LA PENA CONOCER"

 "LA HISTORIA DEL PERRO PICKLES; EL PERRO QE RECUPERO LA COPA DEL MUNDO ROBADA":

FUENTE: "TyC SPORTS"

En marzo de 1966, cuatro meses antes de que arrancara el Mundial de Inglaterra, se robaron el trofeo Jules Rimet. En medio de la desesperación, una mascota la encontró durante un paseo con su dueño.




Se trata del trofeo más valioso de fútbol y uno de los más cotizados de todos los deportes. Por eso, cada vez que sale de visita a algún lugar, se toman todas las precauciones necesarias para protegerlo. Sin embargo, las medidas de seguridad a veces pueden fallar, tal como ocurrió aquel 20 de marzo de 1966 con la Copa del Mundo en Londres.

Ese domingo, Inglaterra quedó conmocionada con la noticia del robo del trofeo Jules Rimet, el premio que se le otorgó a los campeones de los Mundiales entre Uruguay 1930 y México 1970.

A falta de cuatro meses para el inicio de la competencia, había desaparecido la gran estrella. Con el correr de los días, aumentaba la desesperación y caían las esperanzas de recuperarla.

La FIFA accedió a una solicitud para exhibir la copa en el Methodist Central Hall de Westminster, un lugar de usos múltiples de Londres, utilizado principalmente como iglesia metodista y centro de conferencias.

A cambio, la entidad madre del fútbol pidió que el trofeo estuviera custodiado las 24 horas y asegurado por 30 mil libras. Pero algo falló. Hubo un descuido entre los encargados de la seguridad, lo que permitió que un hombre ingresara con tranquilidad y se llevara el objeto preciado.

Según reveló el periódico británico Daily Mirror en 2018, el nombre del ladrón era Sidney Cugullene y realizó este acto por diversión: aprovechó una desatención entre los guardias y solo necesitó romper un pequeño candado para dar con su objetivo.

Desde que se conoció el hecho, las autoridades recibieron varios llamados con información sobre el paradero del trofeo en los que pedían importantes sumas de dinero por su rescate. Sin embargo, eran pistas falsas.

Pasaron nueve días eternos hasta que finalmente lograron recuperar la copa. El héroe fue Pickles, un perro que salió a pasear con su dueño, David Corbett, y encontró aquel objeto del que hablaba toda Inglaterra.

Según reveló el propio Corbett, ambos se dirigían hacia una cabina telefónica para hacer un llamado, cuando el perro dio con un paquete y empezó a olfatearlo con mucha curiosidad. “El trofeo estaba envuelto en papeles de periódico y fuertemente atado con cuerda, apoyado contra la rueda del auto de mi vecino”, contó en alguna oportunidad durante una entrevista con el sitio de la FIFA.

Y agregó: “Por entonces, el IRA (Ejército Republicano Irlandés) andaba suelto, así que pensé que era una bomba y lo dejé en el suelo. Lo levanté, lo volví a dejar. Entonces, la curiosidad me pudo. Rompí un poco el envoltorio por debajo y había una chapa lisa. Seguí rompiendo alrededor, y aparecieron Brasil, Alemania, Uruguay. Volví a casa corriendo y le dije a mi mujer: ‘¡Creo que encontré la Copa Mundial!’”.

Al llevarlo a la comisaría, se topó con una situación que hasta el momento no imaginaba: fue catalogado como el sospechoso número 1 del robo, algo que se corrigió con el correr de los días luego de los interrogatorios.

Una vez que lograron salir del lugar de acusados, David Corbett y su mascota fueron reconocidos como héroes: recibieron una recompensa económica, realizaron entrevistas a los distintos medios de comunicación y participaron de muchos eventos -entre ellos, los festejos por el campeonato logrado por Inglaterra en ese Mundial-.

Pickles fue destacado como “perro del año”, recibió una medalla y comida gratis por todo ese 1966. Como broche de oro, participó como extra de la película “El espía de la nariz fría”, que se proyectó en cines.

En 1967, Pickles murió y fue enterrado en el jardín de la casa de Corbett, en South Norwood. Su popularidad fue tan grande que hasta el día de la fecha, cuando se acerca la época de un Mundial, su nombre vuelve a salir a la luz.

Desde el Mundial de Uruguay 1930 hasta la fecha, se usaron dos versiones del trofeo.

La primera versión, originalmente llamada Victoria, fue creada por Abel Lafleur y se usó a partir de Uruguay 1930 hasta México 1970. Cambió de nombre oficialmente en 1946: le pusieron Jules Rimet en honor al entonces presidente de la FIFA, uno de los responsables de la creación de la competencia.

En 1970, Brasil quedó en posesión del trofeo por haber conseguido por tercera vez el campeonato y se realizó la nueva versión de la Copa del Mundo, diseñada por Silvio Gazzaniga la cual se utiliza desde Alemania 1974 hasta la actualidad.

En diciembre de 1983 volvieron a robar el trofeo Jule Rimet, en esta oportunidad de las oficinas de la Confederación Brasileña de Fútbol.

Las autoridades encontraron como responsable de la organización del hecho al joyero argentino Juan Hernández, quien siempre negó el hecho.

Lo concreto es que la copa nunca apareció y sospechan que la misma fue fundida. Brasil mandó a hacer una réplica, que es la que se exhibe en la actualidad.

jueves, 19 de marzo de 2026

"HISTORIAS DEL DEPORTE QUE VALE LA PENA CONOCER"

¿POR QUE REAL GARCILASO PASO A LALAMARSE CUSCO FC?

FUENTE: "TyC SPORTS

Cuando este jueves se realice el sorteo de la fase de grupos de la Copa Libertadores 2026, entre los equipos del bombo 4 estará el humilde Cusco FC, un conjunto peruano que vuelve a participar del certamen tras seis años. Para muchos puede sonar novedoso su nombre, pero lo cierto es que en el pasado ha disputado competencias internacionales bajo otro nombre: Real Garcilaso, nomenclatura que tuvo que abandonar en 2019 por los ataques que sufría.




La entidad nació el 16 de julio de 2009 como Asociación Civil Real Atlético Garcilaso. Fue fundada por el empresario Julio Vásquez y empezó a competir en el ascenso. Sin embargo, como en 2011 se coronó en la Copa Perú, obtuvo el boleto a la máxima división, en la que estuvo ininterrumpidamente hasta 2022, año en el que bajó para volver rápidamente a Primera en la temporada siguiente y mantenerse hasta hoy.

Pero durante todo ese tiempo, el nombre fue un conflicto. Sucede que la institución está asentada en la ciudad de Cusco, donde están radicados otros dos clubes históricos: Cienciano y Deportivo Garcilaso. Con este último se originó el problema por lo parecido en el nombre. Muchos hinchas acusaban al nuevo Garcilaso de querer usurparle la identidad al Deportivo.

La sospecha venía, principalmente, porque antes de fundar el club, Vásquez había intentado ingresar como inversor en Deportivo y no se lo permitieron. De a poco aumentaron las tensiones y comenzaron a darse roces entre los fanáticos del Garcilaso y los dirigentes de la flamante institución. El punto crucial se dio en 2019 con un apriete de la barra del Deportivo a la familia de Vásquez.

Finalmente, a fines de ese año, para ponerle fin a la disputa, se decidió por el cambio de nombre, escudo y colores, porque hasta tenían una camiseta en un tono celeste claro muy similar a la que utiliza el Deportivo Garcilaso. La de ahora es dorada.

"La Institución quiere enfocar todos sus esfuerzos en la integración de nuestra sociedad para el desarrollo deportivo de los niños y jóvenes especialmente de nuestra región, por motivo cultural, ambiente de respeto, convivencia y cordialidad deportiva (...). Para esta decisión fue muy importante la participación de las personas en las encuestas que hicimos en todos los lugares a nivel nacional e internacional teniendo como resultado favorable el cambio de un 70%", fue una parte del comunicado que publicaron en ese momento desde la dirigencia para anunciar el cambio a Cusco Fútbol Club.

En la Copa Libertadores participó en seis ocasiones: 2013, edición en la que alcanzó los cuartos de final, 2014, 2018 y 2019, pero siempre bajo el nombre de Real Garcilaso porque recién adoptó el actual a fines de ese año. Internacionalmente solo lo utilizó en las ediciones 2020 y 2025 de la Copa Sudamericana.

Este año será el estreno bajo el nuevo nombre y podría cruzarse con varios de los equipos argentinos. En su plantel cuenta con seis futbolistas nacidos en estas tierras: los volantes Iván Colman y Gabriel Carabajal; y los delanteros Lucas Colitto, Juan Manuel Tévez, Nicolás Silva y Facundo Callejo, quien es uno de sus referentes y figuras.


miércoles, 18 de marzo de 2026

"HISTORIAS QUE VALEN LA PENA CONOCER"

ROBERTO "EL CHORRI" PALACIOS, FUTBOL MAGISTRAL 

FUENTE: "KODRO MAGAZINE"

Roberto Palacios siempre será recordado como uno de los históricos de la selección peruana, y no solo por sus increíbles goles o su clásica celebración con la camiseta “Te amo Perú”, sino por el gran cariño que provocaba entre las aficiones. 716 partidos y 145 goles son su balance en el ámbito de clubes, habiendo disputado las ligas de Perú, México, Colombia, Ecuador, Brasil o Arabia Saudita.




Con 128 partidos y 19 goles, el chorrillano inició su carrera en la absoluta de Perú en un partido por las Eliminatorias Sudamericanas rumbo al Mundial de Estados Unidos, en 1993 ante Argentina y con gol incluido. El “Chorri” jugó 3 Copas América y disputó la Copa Oro del 2000, además, que participó en todos los procesos mundialistas aunque se quedó con la espina de llevar a su selección a alguno.

Culminó su trayectoria con la selección el 23 de mayo de 2012, fecha en la que jugó por última vez con camiseta de la selección peruana. El partido se jugó en el estadio Nacional y fue un amistoso internacional ante Nigeria. El ahora embajador jugó de manera simbólica los primeros nueve minutos del partido (debieron ser diez) para ser sustituido entre aplausos. Otro momento para la historia tuvo lugar 2004 dejó atrás a Héctor Chumpitaz, mundialista con 105 partidos con Perú y exfutbolista con más partidos hasta aquel entonces.

En sus vitrinas encontramos 5 ligas de la Primera División del Perú con Sporting Cristal, 1 liga de Serie A de Ecuador con Liga de Quito, la distinción como Futbolista peruano del año en 3 ocasiones, fue incluido en el Club de los Cien de la FIFA en 2003, fue distinguido como jugador histórico del Sporting Cristal en sus 50 años y Bota de Oro Adidas de 2012.

Roberto Palacios Mestas nació un 28 de diciembre de 1972, y creció en el distrito de Chorrillos, en Lima. Se inició en el fútbol a una edad temprana gracias a su padre, amante del fútbol, y se formó en equipos locales. En 1985 se incorporó a las inferiores de Sporting Cristal e hizo su debut con el primer equipo un 20 de octubre de 1991, una tarde que los celestes ganaron al Municipal por 2-1 por el Regional II Metropolitano jugado ante 1.023 espectadores. El chorrillano anotaría sus dos primeros goles en el cuarto partido jugado, tres fechas después, ante AELU de Pueblo Libre un 30 de octubre cuando el equipo celeste goleó por 5-0.

A finales de ese año 1991 alcanzó su primer título después de una dramática definición por penales ante Universitario. Aquel Sporting Cristal de 1991 estaba integrado por jóvenes promesas como Pablo Zegarra, Flavio Maestri, asimismo por jugadores salidos de las canteras como Percy Olivares, Francesco Manassero y por futbolistas experimentados como Julio César Uribe, Franco Navarro, Leo Rojas, Eugenio La Rosa, Jorge Arteaga y Julio César Antón (los 3 primeros mundialistas en el Mundial de España de 1982) y reforzado por los argentinos Carlos Castagneto, Juan Carlos Kopriva y Horacio Baldessari. El equipo era dirigido por el ex mundialista Juan Carlos Oblitas.

Su primer gol a nivel internacional lo hizo el 25 de marzo de 1992, por Copa Libertadores de América ante el Sport Boys, un encuentro que ganó Cristal por 2-0, su primer gol trascendental lo hizo un 25 de octubre del mismo año ante Universitario de Deportes en un partido que los celestes derrotan a los cremas por 2-1 en el estadio Nacional, ese año obtuvo el subtítulo nacional.

Palacios consiguió el tricampeonato de los años 1994, 1995 y 1996. El año 1994 su aporte fue imprescindible para hacer carburar a «La máquina celeste» por la cantidad de goles que anotó el equipo en el campeonato peruano: 113 goles en 38 partidos, siendo el creador de juego del equipo. El año 1995 jugó su tercera Copa Libertadores de América con el equipo celeste, a fines de ese año se consagró bicampeón nacional con el equipo en un partido jugado ante Alianza Lima en el Estadio Nacional. El año 1996 fue uno de sus mejores años. El domingo 27 de octubre, bajo la conducción técnica de Sergio Markarián, se consagra tricampeón nacional con el Sporting Cristal en una tarde colorida donde celebró con la hinchada celeste.

En 1997 emigró del Perú para jugar en la Liga MX, donde llegó su mejor momento tras 170 partidos, 56 goles en su país y 4 Ligas. Aunque empezó en el Puebla, posteriormente jugaría con Tecos de la UAG, quien lo prestó una temporada al club brasileño Cruzeiro para disputar la Copa Intercontinental. Con los Tecolotes de la Universidad Autónoma de Guadalajara estuvo hasta el 2001. Llevó a los primeros planos al equipo zapopano aunque nunca pudo acercarlos al título. Jugó 104 partidos y anotó 16 goles. A pesar de ser también idolatrado en Tecos, el equipo sabía el papel que jugaba jerárquicamente en la historia del fútbol mexicano y es por eso que no se le podría exigir más.

Luego regresó al equipo mexicano hasta el año 2001, volviendo luego a mediados de año al Sporting Cristal, jugando con la camiseta celeste hasta mediados del 2002.​ En agosto del 2002, regresó a la Universidad Autónoma de Guadalajara y jugó también por el Atlas de Guadalajara y los Monarcas Morelia.

El 2004 cambió de aires para jugar en Colombia defendiendo los colores del Deportivo Cali y el 2005 fichó por el Liga de Quito de Ecuador siendo dirigido por su compatriota Juan Carlos Oblitas y compartiendo el mediocampo con Edison Mendes y Neicer Reasco. En 2007 disputó un partido con el Al-Nassr de Arabia Saudita, y puso rumbo a su casa para retirarse y salvar al club de su vida del descenso, el Sporting Cristal. Roberto Palacios cumplió el 20 de octubre del 2011 20 años como futbolista profesional, y pasó a ser uno de los jugadores de más larga campaña en los campos de fútbol en el equipo del Rímac, jugando su último partido oficial, el diciembre de ese año.


jueves, 5 de marzo de 2026

"DE COLECCION"

 "EL DIA QUE PLATINI SE CONVIRTIO EN ARBITRO"

FUENTE: "KODRO MAGAZINE": 

¿Sabías que el tres veces Balón de Oro Michel Platini se transformó en árbitro por un día? Una curiosa historia, olvidada por el paso del tiempo, que tuvo lugar el 12 de mayo de 1994 en el Stade Robert Bobin en Bondoufle (Francia).




El partido tuvo como mayor reclamo al Variétés Club de France, un club singular nacido en 1971 que reúne desde hace más de medio siglo a exjugadores, periodistas y celebridades alrededor de un balón y de una causa solidaria. Fundado por René Fano y un grupo de amigos que entendieron el fútbol como un lenguaje de camaradería, ha disputado encuentros en multitud de ubicaciones, desde Suresnes al Maracaná, del Vaticano a Reims, pasando por Jerusalén y Djibouti.

El genio que tantas veces discutió con los árbitros se convirtió, simbólicamente, en uno de ellos para aquella única ocasión. Platini tomó el silbato y dirigió parte del encuentro que enfrentó al Variétés Club de France ante un combinado de veteranos de la selección francesa, que acabó en empate a dos goles.


miércoles, 4 de marzo de 2026

HISTORIAS QUE VALEN LA PENA CONOCER

¿QUIEN ERA  EL AMERICANO METCALFE QUE FALLECIO EN LAS ULTIMAS HORAS?

FUENTE: BASQUET PLUS

Los años finales de la década de los 70 tuvieron a extranjeros históricos para el básquet argentino. Y uno de ellos, Clarence Metcalfe, falleció a los 74 años. Un base de 1.80 adelantado a su tiempo y que brilló en poco tiempo para dejar su marca.




El base estadounidense guió a Gimnasia con un equipo histórico que logró los Metropolitanos de 1978 y 1979, seguido por el campeonato argentino de Clubes 1979 y 1980 y el subcampeonato en el Sudamericano de Clubes de 1979. Un equipo que dejó una huella con Michael Jackson, el Gallego Carlos González, Finito Ghermann, Mel Daniels, Lepe Guitart y otros importantes como Néstor Pasetti, dirigidos por Pichón Sfeir.

Precisamente Pasetti repasó la historia de Metcalfe en Gimnasia: “La historia de Metcalfe empieza en el 78 cuando traen a Clarence, a Michael Jackson y a Larry Jackson. Clarence era un mago, la llevaba, la tiraba, la iba a buscar. Era un tipo que resolvía prácticamente todo, un adelantado, tenía una visión de cancha terrible”.

El Lobo fue su casa en Argentina, pero Obras fue su motivación. Según contó Pasetti, Obras descartó su fichaje y el base se lo tomó personal: “Contra Obras no era un Metcalfe, eran 5 Metcalfe. En las finales no lo pudieron parar nadie, lo marcaron todos”.

Pasetti agregó: “El tipo se cuidaba, no andaba de joda, era un profesional. Él estaba en la NBA y nosotros veníamos cinco categorías abajo”. Y no dudó en compararlo con la actualidad: “Estaba en todos lados, era un eléctrico. Para la época era un superdotado. Lo pongo a la par de Facu Campazzo con la actualidad”.

Aunque era un joven jugador en aquellas épocas, Ángel Cerisola vivió a Metcalfe de primera mano hasta como un referente en su posición: “Para mí la venida de Clarence fue un antes y un después para el básquet de esa época, a fines de los 70. Era un base con mucho gol, muy intenso, rápido, con mucha personalidad y vivía el básquet las 24 horas. La verdad que dejó una marca en el básquet histórico de la ciudad y de Gimnasia en particular”.

Y el aporte del estadounidense no quedó como jugador solo, sino también fuera de la cancha: “En su último año acompañó la formación nuestra, nosotros éramos cadetes y nos dirigió como entrenador. Fue el último año de cadetes y el primero de juveniles y se metió más en la familia de Gimnasia”.

Pero a pesar de haber dejado Argentina y Gimnasia, Metcalfe no se olvidó del Lobo y estuvo presente en un momento trascendental. “Vino a jugar el partido ante Ferro en 1982 cuando se inauguró el polideportivo y regresó a Estados Unidos”.

Clarence Metcalfe, uno de los grandes de la época anterior a la Liga Nacional que nos dejó y que su marca quedará para siempre en la historia del básquet argentino.

jueves, 19 de febrero de 2026

"HISTORIAS QUE VALEN LA PENA CONOCER"

EL DIA QUE ROMARIO LE PEGO A SIMEONE 

FUENTE: "KODRO MAGAZINE" 

El puñetazo de Romário al Cholo Simeone en un Sevilla CF- FC Barcelona del 16 de enero de 1994 fue un acto de venganza del delantero brasileño a varios insultos proferidos por el argentino, como así confirmó el propio «O baixinho» a posteriori.  «Insultó a mi madre y dijo que yo tenía sangre de cucaracha. Lo que diga ahora no me importa ni me extraña: es argentino. Todos dicen lo mismo. Pido perdón, y lo siento por la afición. Cada cuatro años se me cruzan los cables».




Aquel Barça llegaba pletórico al estadio Ramón Sánchez Pizjuán para enfrentarse a los sevillanos. No era para menos, la semana anterior le había ganado 5-0 al Real Madrid en el Camp Nou. Con empate a cero en el marcador, en el minuto 76 un centro al área desde la banda izquierda del ataque visitante acabó con la expulsión del brasileño que había ingresado en el terreno de juego apenas 14 minutos antes ¿El motivo? Un puñetazo de este a un Simeone que segundos antes le había pisado y que había estado provocándole.

El Comité de Competición de la Federación Española de Fútbol sancionó a Romário de Souza, con cuatro partidos de suspensión, el representante de la Liga pretendía un castigo menor, y una multa de 288.676 pesetas (la parte de su sueldo proporcional al tiempo que no iba a poder jugar). El club catalán, que no presentó ninguna alegación, aunque disponía de diez días para recurrir ante el Comité de Apelación.

 Josep Lluís Núñez, presidente del Barcelona, saltó a su favor: «fue involuntario. La reacción de Romário fue darle un codazo a Simeone, que le podía haber roto el tobillo. Lo que pasa es que ese golpe de codo le tocó y fue más que un simple codazo».

 Los hechos estuvieron rodeados de cierta polémica al ser Romário una de las estrellas extranjeras de la Liga española, pertenecer a uno de sus equipos más poderosos, el Barcelona, y no estar bien redactada el acta del árbitro del partido, Miguel Ángel Marín López. El colegiado escribió en ella que expulsó a Romário por dar un codazo a Simeone en un lance del juego. 

Según estos términos, la acción de Romário debería considerarse juego violento y solo le correspondería un partido de sanción. Las imágenes de Canal +, que televisó en directo aquel encuentro, demostraron el error arbitral, por lo que Marín López, al día siguiente, envió un anexo al acta que modificaba sustancialmente su contenido. El árbitro indicó, tras observar la grabación, que Romário, en vez de un codazo, propinó un puñetazo al rival.

Finalmente, el Comité de Competición consideró la actitud de Romário como una agresión a un adversario y le impuso la sanción mínima que el reglamento disciplinario preveía por ese motivo: cuatro partidos de sanción. Su presidente, Alfredo Flórez, dijo que, a la hora del acuerdo, no se tuvo para nada en cuenta la posible provocación previa de Simeone a Romário. «En primer lugar, no ha habido por parte alguna acusación de esa posible provocación de Simeone. Además, el reglamento establece que, incluso mediando provocación, se aplique el castigo en su grado mínimo, es decir, los cuatro partidos de suspensión», declaró Flórez.

Durante los días posteriores, Simeone fue muy criticado por el propio Johan Cruyff, quien llegó a declarar que con lo que hizo le habían dado ganas de volver a vestirse de corto. El «Cholo», lejos de arrugarse, le respondió: «No me gustan esos personajes que lloran delante de los periodistas, parecen nenas. Cruyff fue un grande, pero fue… Habría que preguntarle a Romário si no estaba caliente porque después de hacerle 3 goles al Madrid lo dejan en el banquillo. No creo que pueda contestar porque al otro día el señor Cruyff le descontaría un porcentaje de su sueldo. Cuando el Barcelona gana, es porque gana él, cuando el Barcelona pierde, son los jugadores…».


 

miércoles, 18 de febrero de 2026

"DE COLECCIÓN"

 DWIGHT YORKW Y LA TRINIDAD Y TOBAGO MUNDIALISTA DEL 2006:

FUENTE: "KODRO MAGAZINE"

Dwight Yorke representó a Trinidad y Tobago en 72 ocasiones anotando 19 goles, siendo su mayor logro la sorprendente clasificación para la Copa Mundial de 2006 en Alemania. La selección caribeña clasificó por primera vez en la máxima competición de selecciones, después de alcanzar el cuarto lugar en el proceso clasificatorio de la Concacaf y de derrotar a Baréin en la repesca intercontinental. Así, Trinidad y Tobago se convirtió en el cuarto país del Caribe en llegar a estas instancias, tras Cuba (1938), Haití (1974) y Jamaica (1998).




La selección nacional de fútbol de Trinidad y Tobago jugó su primer partido oficial en 1905. El mismo terminó con triunfo por 4-1 sobre Guyana. Sin embargo, durante muchos años los ‘Soca Warriors’ no participaron en compromisos oficiales, ya que no formaban parte de los organismos rectores de este deporte.

Sin embargo, no tardaron en darle un giro a su historia en 1962, cuando se unieron a Concacaf para luego dar otro gran paso y convertirse en miembro oficial de la FIFA, en 1964. Eso les permitió comenzar a participar en las Eliminatorias de la Copa del Mundo, siendo su primera campaña el clasificatorio para Inglaterra 1966. A partir de entonces, Trinidad y Tobago comenzó a participar tanto en las Eliminatorias como en el Campeonato de la Concacaf, registrando resultados impresionantes.

Sus mejores clasificaciones fueron el subcampeonato de Cocacaf de 1973, y su primer gran título en 1989 de la Copa del Caribe, torneo del cual se convertiría en el equipo más exitoso, con 8 campeonatos en sus vitrinas.

Yorke debutó en la absoluta de Trinidad y Tobago en 1989, y participando de forma activa en la consecución de la Copa del Caribe, el primer gran logro del delantero centro con su selección.

En 2001 el jugador renunció debido a conflictos con el cuerpo técnico. Sin embargo, su nación intentó calmar los ánimos en el Mundial Sub 17 cuando uno de los estadios (el de Bacolet) se bautizó con su nombre. Tras este gesto el jugador reconsideró su retiro del equipo nacional y volvió en 2005, cuando derrotaron a Bahrein en el repechaje intercontinental para viajar a Alemania, un logro impresionante. Y es que los Soca Warriors se convirtieron en la selección con menos población en disputar un Mundial, hasta la aparición de Islandia en el 2018.

 A pesar de ser considerada una de las selecciones más débiles que se presentó en la Copa Mundial de 2006 celebrada en Alemania, Trinidad y Tobago dejó una grata impresión de la mano del neerlandés Leo Beenhakker y de la tripleta de jugadores formada por Russell Latapy, Stern John y el propio Yorke, los tres con trayectoria en el fútbol europeo.

A pesar de terminar última en el Grupo B, se mantuvo hasta el último partido con oportunidades de pasar a la siguiente ronda. En su primer partido, logró un inesperado empate sin goles ante Suecia donde el equipo caribeño resistió jugando con un jugador menos durante casi todo el segundo tiempo, y teniendo una clara ocasión de gol desperdiciada. Ante Inglaterra, todo parecía indicar que el partido terminaría de igual forma, pero Peter Crouch y Steven Gerrard le dieron la victoria a los cabezas de serie cuando faltaban siete minutos para el final del encuentro. En el último partido, Paraguay derrotó sin problemas por 2:0 a los trinitarios, aunque la primera anotación fue por un autogol de Brent Sancho, y así se despidieron del torneo con un punto, siendo el único que se retiró del mundial sin marcar goles, pero realizando igualmente un digno papel en el torneo.

Cuando Dwight decidió retirarse en 2009 lo hizo dejando atrás un historial sumamente impresionante, no solo para el fútbol inglés (donde sigue siendo recordado como uno de los mejores delanteros de la década de los 90´) sino para todo el Caribe.

viernes, 13 de febrero de 2026

"HISTORIAS QUE VALEN LA PENA CONOCER"

"COPA MITROPA, LA MADRE DE LA COPA DE EUROPA"

FUENTE: "KODRO MAGAZINE"

La Copa Mitropa, llamada oficialmente “La Coupe de l’Europe Centrale” o “Copa de Europa Central”, fue una de las primeras grandes competiciones del fútbol europeo de clubes. Se empezó a disputar entre los estados sucesores del antiguo imperio austrohúngaro, aunque posteriormente se sumarían nuevos países como Italia. Después de la Segunda Guerra Mundial, en 1951, se celebró bajo el nombre de Copa Zentropa, pero el invento solo duró una temporada.




Posteriormente, se recuperó el nombre original, y solamente cambió durante la edición de 1958 por el nombre de Copa Danubio. Durante los años 50 mantuvo una fuerte rivalidad con la Copa Latina y la Copa de Ferias, antes de que la Copa de Europa en 1955 acabara imponiendo su hegemonía. Con el paso de los años y la aparición de otros campeonatos continentales, acabó siendo una competición menor, jugada por equipos del bloque soviético, e incluso llegó a existir una edición en la que participaron las selecciones nacionales. En sus últimos años terminó como una copa de menor calibre para los equipos campeones de Segunda División de distintos países.

En el palmarés histórico destacan el Vasas Budapest húngaro con seis copas en sus vitrinas, mientras que el Bologna italiano y el Sparta de Praga checo se reparten el segundo puesto, con tres. El tercer lugar está muy compartido: Ferencvaros, MTK Budapest, Ujpest y el Tatabánya húngaros, el Rapid Viena, Austria Viena y Admira Wacker austríacos, el Celik Zenica y el Estrella Roja yugoslavos y el Pisa italiano con dos trofeos. Además, dos históricos del calcio como el Torino (1991) y el AC Milan (1982) también tienen una Copa Mitropa en sus museos.

Por países, Hungría con 15 títulos, seguida de Italia con 11, y Checoslovaquia, Austria y Yugoslavia con ocho, son los países más condecorados.

 En 1897 se fundó en Viena la primera competición internacional para clubes de fútbol, la Challenge Cup, inventada por John Gramlick Sr., cofundador del Vienna Cricket and Football-Club. En esta competición copera podían participar todos los clubes del imperio austrohúngaro, aunque en realidad solamente participaban los clubes de las tres principales ciudades: Viena, Budapest y Praga. La Challenge Cup se llevó a cabo hasta el año 1911, y hoy en día se considera el antecedente de la Copa Mitropa y, por consiguiente, de la Copa de Europa y la actual Liga de Campeones. El último ganador de esta veterana copa fue el Wiener Sport-Club, uno de los clubes de fútbol más antiguos y tradicionales de Austria.

 La idea de crear una competición europea para clubes de fútbol se gestó tras la Primera Guerra Mundial, conflicto que supuso la derrota y el colapso del imperio austrohúngaro. Los instigadores de esta idea fueron los países centroeuropeos que, en ese momento, eran los más potentes del Viejo Continente. Un hecho que a menudo se pasa por alto en Gran Bretaña, donde se da por sentado que Inglaterra fue el mejor país futbolístico del mundo hasta la década de 1950…

A principios de la década de 1920 se crearon las primeras ligas profesionales de Europa: Austria comenzó en 1924, seguida por Hungría en 1925 y Checoslovaquia en 1926. Para reforzar el dominio de estos países en el fútbol europeo y apoyar económicamente a los clubes profesionales, se decidió resucitar el espíritu y la idea de la Challenge Cup, y se creó la Copa Mitropa en una reunión celebrada en Venecia el 17 de julio. La iniciativa corrió a cargo de Hugo Meisl, el secretario general de la Federación Austríaca del “Wunderteam” (nombre dado al victorioso equipo nacional de fútbol de Austria de la década de los años 30). Además, también se acordó la futura creación de una Copa de Europa para selecciones, que a diferencia de la Copa Challenge y la Copa Mitropa no sería anual. El motivo de la denominación de Copa Mitropa fue por el patrocinio por parte de la compañía alemana Mitropa (acrónimo de Mitteleuropäische Schlaf- und Speisewagen Aktiengesellschaft, en consonancia con el término teutón de Mitteleuropa (en español, Europa Central).

El paso del tiempo confirmó al austríaco Hugo Meisl como la única alternativa al predominio francés en la creación de grandes competiciones futbolísticas, ya que no hay que olvidar que la Copa del Mundo fue creada por Jules Rimet, la Eurocopa por Henri Delaunay, y la Copa de Europa anterior a la Liga de Campeones fue una idea original de Gabriel Hanot y Jaques Ferran. El fútbol está claro que le debe mucho a Francia.

Los primeros partidos de la Copa Mitropa se disputaron el 14 de agosto de 1927. Inicialmente, se inscribieron dos equipos de Austria, Hungría, Checoslovaquia y Yugoslavia, que compitieron en una competición por eliminatorias. Los países participantes podían enviar a sus respectivos ganadores y subcampeones de liga, o a los ganadores de liga y de copa. El primer ganador fue el mítico equipo checo AC Sparta de Praga.

En 1929, los equipos italianos sustituyeron a los yugoslavos (que volverían posteriormente), mientras que en 1934, la competición se amplió a cuatro equipos de cada uno de los países competidores. Otros países fueron invitados a participar: Suiza en 1936, y Rumanía, Suiza y Yugoslavia en 1937. Austria se retiró de la competición tras el Anschluss (fusión de Austria y la Alemania nazi en una sola nación) de 1938. En 1939, antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, la Copa Mitropa solamente contaba con ocho equipos (dos de Hungría, Checoslovaquia e Italia y uno de Rumanía y Yugoslavia). El nivel de las naciones competidoras quedó claramente demostrado por los dos títulos de la Copa del Mundo de Italia (1934 y 1938), la final de la Copa del Mundo de Checoslovaquia (1934) y Hungría (1938), y las semifinales de Austria (1934) y Yugoslavia (1930). De los once equipos diferentes que compitieron en las tres primeras Copas del Mundo, cinco formaron parte de la Copa Mitropa.

En 1940 no se pudo disputar la final debido al inicio de la Segunda Guerra Mundial. De nuevo, solamente compitieron ocho equipos, tres de Hungría y Yugoslavia y dos de Rumanía. El Ferencváros húngaro y el Rapid rumano (que había ganado por sorteo tras tres empates) se clasificaron para la final, pero no se enfrentaron porque la parte norte de Transilvania (perdida poco después de la Primera Guerra Mundial) fue cedida a Hungría por Rumanía.

Después del conflicto armado se retomó de forma breve en 1951, y no fue hasta 1955 que volvió a su normalidad bajo el auspicio de la FIFA, pero sin conseguir el prestigio que había tenido antes por la progresiva aparición de diferentes competiciones europeas como la Copa de Europa y la Copa Latina, auspiciadas por la UEFA, y la Copa Internacional de Ciudades en Ferias, las tres con reconocimiento FIFA. A partir de 1980 la competición emplazó a los campeones de las segundas divisiones, ya que los más influyentes disputaban entonces competiciones mencionadas de más prestigio, para finalmente dejar de disputarse en 1992.

El máximo goleador del torneo fue el húngaro György Sárosi con 50 goles,​ seguido del legendario ariete italiano Giuseppe Meazza y de su compatriota Géza Toldi, ambos con 29 goles, cinco por encima de los anotados por Gyula Zsengellér y el austríaco Matthias Sindelar. Cierra con 21 goles la lista de los únicos jugadores en sobrepasar la veintena de tantos el checoslovaco Oldřich Nejedlý. Además, cabe destacar entre los máximos anotadores a Josef Bican, uno de los mayores goleadores de todos los tiempos que solo ha encontrado rival en Cristiano Ronaldo.

 

Los campeones de la Copa Mitropa

Año / Campeón

1927 AC Sparta Praha
1928 Ferencvárosi FC
1929 Újpesti FC
1930 SK Rapid (Viena)
1931 First Vienna FC
1932 AGC Bologna
1933 FK Austria (Viena)
1934 AGC Bologna
1935 AC Sparta Praha
1936 FK Austria (Viena)
1937 Ferencvárosi FC
1938 SK Slavia Praha
1939 Újpesti FC
1940 FC Rapid Bucaresti (sin disputar la final)
1951 [Copa Zentropa] SK Rapid (Viena)
1955 Vörös Lobogo
1956 Vasas (Budapest)
1957 Vasas (Budapest)
1958 [Donau Cup] Crvena zvezda Beograd
1959 Honvéd SE (Budapest)
1960 Hungría (cada país tenía 6 participantes; sus resultados se sumaban)
1961 Bologna FC
1962 Vasas (Budapest)
1963 MTK (Budapest)
1964 Spartak Sokolovo Praha
1965 Vasas (Budapest)
1966 AC Fiorentina
1967 Spartak Trnava
1968 Crvena zvezda Beograd
1969 Internacional Bratislava
1970 Vasas (Budapest)
1971 Celik Zenica
1972 Celik Zenica
1973 Tatabányai Bányász
1974 Tatabányai Bányász
1975 Wacker Innsbruck
1976 Wacker Innsbruck
1977 Vojvodina Novi Sad
1978 Partizan Beograd
1980 Udinese
1981 Tatran Presov
1982 Milan AC
1983 Vasas (Budapest)
1984 SC Eisenstadt
1985 Iskra Bugojno
1986 Pisa
1987 Ascoli
1988 Pisa
1989 Baník Ostrava
1990 Bari
1991 Torino
1992 Borac Banja Luka

 

jueves, 12 de febrero de 2026

"DE COLECCION"

 "FINIDI GEORGE EN EL REAL BETIS BALOMPIE"

FUENTE: "KODRO MAGAZINE"

Finidi George es para los aficionados béticos uno de los mejores jugadores que han pasado por el Benito Villamarín, pero el extremo nigeriano es mucho más que eso. En el «Titanic», calificativo con el que Lopera bautizaba a su nuevo Betis en 1996, Finidi era el capitán de la nave verdiblanca. Un extremo derecho largo y profundo, potente y rápido, brillante ante el gol y con una carrera de gacela que le otorgaba esa imagen plástica que jamás olvidarán los béticos que disfrutaron de su juego.



El jugador tenía un preacuerdo con el Real Madrid, sin embargo, fue Manuel Ruiz de Lopera, quien culminó su fichaje en una operación de altos vuelos que tuvo un coste de 1.024 millones de pesetas, el precio del jugador entre su traspaso, los impuestos y las comisiones acordadas. El Ajax cobraba 680 millones por la cláusula de rescisión (su contrato terminaba el 30 de junio de 1997), a los que habría que sumar el 18% de impuestos para el Fisco holandés, más 110 millones como comisiones a intermediarios y 1.200.000 dólares que percibiría el futbolista, que firmó por cinco años. 1 Copa de Europa, 1 Intercontinental, 3 Eredivisie, 3 Supercopas de Holanda, 1 Supercopa de Europa con el Ajax, además de 1 Copa de África con su selección, eran parte de su espectacular carta de presentación. “No me arrepiento. El clima, la afición… disfrute del fútbol y todo lo demás durante mis cuatro años en Sevilla”.

Finidi George llegó desde el Ajax, con el que lo ganó casi todo, por su calidad… y la providencia. En el verano de 1993 Nigeria jugó una serie de amistoso por Holanda y los técnicos del Ajax se fijaron en aquel espigado chaval que rezumaba velocidad y buenas maneras. Dicho y hecho, se incorporó al Ajax dejando su primer club serio, el Calabar Rovers FC, que fue el que le catapultó a la selección nigeriana. Sus primeros pasos, descalzo hasta que le obligaron a ponerse botas, fueron en un club de su ciudad natal, el Port Harcourt Sharks. Después todo vino rodado hasta recalar en el Real Betis Balompié. Un cuento de hadas solo manchado por el asesinato de su hermano en una trifulca durante un partido en la ciudad nigeriana de Laos.

«Quiero comunicarme con mis compañeros, pero no puedo porque todavía no hablo prácticamente nada de español. A veces quiero hacer alguna cosa y me quedo con las ganas por no saber expresarme. Lo solucionaré pronto porque tengo una profesora que me da clases particulares. En dos o tres meses empezaré a obtener los frutos. La verdad es que me encuentro fenomenal en este club y en esta ciudad. No he tenido problemas de ningún tipo. Todo lo contrario. Creo que ya se ha visto sobre el campo lo rápido que me he integrado a un club, una nueva ciudad, una nueva afición y un nuevo campeonato», aseguraba el jugador a la revista Don Balón.

«La Sombra Juguetona», como le llamaba el speaker del estadio, celebraba cada gol como local con un sombrero cordobés que le tiraban desde la grada. «Venía de Holanda, firmé por el Betis, marqué con el Athletic y empecé a ver los gorros en el campo. Gabino me espero un día y me dijo ‘la próxima vez que marques te pones este gorro porque lo tiramos sólo para ti’. Le dije ‘espero marcar más goles’ y así empezó todo. Al siguiente gol que marque cogí uno y me lo puse. Y a partir de ahí lo hice siempre».

En su primera temporada, a las órdenes de Lorenzo Serra Ferrer, el Betis llegó a la final de Copa, partido en el que el nigeriano hizo uno de los dos goles verdiblancos, y se clasificó en cuarto lugar en la Liga. Un gran equipo en el que coincidió con futbolistas tan importantes como Alfonso, Jarni, Alexis, Roberto Ríos, Merino, etc.

Desde su llegada, el rendimiento de Finidi George fue imponente. Una tendencia que se mantuvo en las tres primeras temporadas y que sólo decreció en la campaña 1999-2000, a raíz de un agrio desencuentro con el máximo dirigente de la entidad.

En total disputó 152 partidos oficiales (130 de Liga; 11 de la Copa del Rey; 5 de la Recopa de Europa y 6 de la Copa UEFA), marcando 44 goles. Con el club sevillano llegó a jugar la final de Copa de 1997 y disputó varias veces la Copa de la UEFA. Se marchó en el año 2000, año del descenso de los andaluces, convertido ya en un icono bético. «Tenía labia, pero no es cómo empieza sino cómo acaba. Empezamos muy bien al fichar, sonrisa de oreja a oreja, y al final no me trató bien. Me fui mal del Betis por culpa de Lopera. No pagaba a los futbolistas lo que tenía que pagar, hubo cabreos en el vestuario y luego nos enteramos que se gastó no sé cuántos millones para traer a Denilson y no sentó muy bien en el vestuario. Había futbolistas que tenían que cobrar y no lo hicieron. No cobras y traes a uno que cuesta miles de millones y tú tienes que cobrar y no lo haces. Anímicamente, ahí empezó el problema hasta que bajó el Betis a Segunda División». Del Betis pasó al Mallorca, con el que jugó la temporada 2000-01, en la que el conjunto bermellón disputó la Liga de Campeones.


domingo, 8 de febrero de 2026

"DE COLECCION"

OLIVER KAHN, EL VOLCAN ALEMAN

FUENTE: "KODRO MAGAZINE"/ PAOLA MURRANDI

Oliver Kahn fue uno de los porteros alemanes más laureados de la historia y uno de los mejores de todos los tiempos. «Der Titan», a pesar de dar la impresión de ser un bruto descerebrado por su carácter agresivo e irascible, aplicaba método a su locura y reflexión en su ferocidad.




Rara vez se precipitaba a la hora de realizar una parada o un desafío, y su agresividad, a pesar de casos puntuales, disciplinada. Era simplemente alguien que aprovechaba sus atributos para imponerse en el juego de la manera más influyente que podía, sellando todas sus actuaciones con severo carácter.

Sus aportaciones individuales le valieron el récord de cuatro premios consecutivos al mejor portero europeo de la UEFA, así como tres premios al mejor portero del mundo de la IFFHS, y dos trofeos al mejor futbolista alemán del año. Además, en la Copa Mundial de la FIFA 2002, «Volcano» se convirtió en el único portero de la historia del torneo en ganar el Balón de Oro. Quedó quinto en las elecciones de la IFFHS al mejor portero del siglo XXI y al mejor portero de los últimos 25 años. A todo ello hay que sumarle ocho títulos de la Bundesliga, seis DFB-Pokals, la Copa de la UEFA en 1996, la Liga de Campeones de la UEFA y la Copa Intercontinental, ambas conseguidas en 2001.

De 1994 a 2006, Kahn formó parte de la selección alemana, en la que jugó como titular tras la retirada de Andreas Köpke, y también formó parte de la expedición que ganó la Eurocopa de 1996, aunque no llegó a jugar ni un solo minuto. Disputó 86 partidos con la selección alemana, 49 de ellos como capitán. Se convirtió en Campeón de Europa (1996) y Subcampeón del Mundo (2002).

Nacido el 15 de junio de 1969 en Karlsruhe, a los seis años, Oliver se incorporó al Karlsruher Sport Club, donde su padre Rolf había jugado de 1962 a 1965. Curiosamente, el barrio de Baden-Württemberg fue testimonio privilegiado de sus orígenes como jugador de campo, condición que con el paso del tiempo abandonaría para convertirse en el cancerbero que todos recordamos.

La temporada 1987-88 fue incorporado en el primer equipo, siendo al principio el portero suplente por detrás de Alexander Famulla en la Bundesliga. El 27 de noviembre de 1987, debutó en la liga en una derrota a domicilio por 4-0 ante el 1.FC Köln. Sin embargo, hasta 1990, el entrenador Winfried Schäfer no decidió ponerlo de titular en lugar de Famulla.

Fue considerado un jugador clave y un motivador en la plantilla del Karlsruher SC que alcanzó las semifinales en la Copa de la UEFA de 1993-94. Durante los octavos de final, el equipo logró una goleada de 7-0 contra el Valencia en su campo, después de perder el primer partido por 1-3 en el estadio de Mestalla.

 Los medios de comunicación alemanes apodaron el partido como el «Milagro en el Wildparkstadion», y Kahn fue proclamada uno de los héroes del equipo. Pero la alegría duró poco, ya que el Karlsruher SC cayó derrotado por el SV Austria Salzburgo en la semifinal. Para la historia quedaron las eliminaciones de rivales de mayor renombre, como el PSV o el Burdeos. En los 10 partidos que el KSC disputó en las cinco rondas de ida y vuelta, mantuvo la asombrosa cifra de cinco partidos sin recibir goles.

La brillante campaña del Karlsruher fue seguida por los grandes clubes europeos y el verano siguiente, el Bayern de Múnich aprovechó la oportunidad de fichar a Kahn ofreciéndole la titularidad para la temporada de su desembarco, la 1994-1995. A pesar de una grave lesión, pudo participar en 30 partidos.

La temporada 1995-96, Kahn fue capaz de ir más allá en la Copa de la UEFA que con su anterior equipo y consiguió hacerse con el trofeo. El hecho de no encajar ni un solo gol contra el Lokomotiv de Moscú y el Raith Rovers, marcaron la pauta de la competición y, tras superar con éxito esos complicados viajes, el Bayern se deshizo de los antiguos ganadores de la Copa de Europa, el Benfica, el Nottingham Forest y el Barcelona, antes de enfrentarse al Burdeos en la final.

El Girondins, que solamente se había ganado su puesto en la competición al superar la primera edición de la Copa Intertoto eliminando al antiguo club de Kahn, contaba con los futuros campeones del mundo franceses Christophe Dugarry y Zinedine Zidane entre sus filas, pero no fueron rival para los bávaros. La victoria por 2-0 en Múnich en el partido de ida (otra vez con la portería a cero en una gran ocasión) dio al Bayern la base para seguir avanzando, y en la vuelta arrasó con el equipo francés, con Jürgen Klinnsman, que marcó su 15º gol en la competición, en una victoria por 4-1.

Fue la primera vez que Kahn se hizo con un trofeo, y no tardó en conseguir su primera Bundesliga y la DFB-Pokal la temporada siguiente. A su brillante temporada en el ámbito nacional se sumaron más éxitos en el ámbito europeo; como miembro de la selección alemana en la Eurocopa 96, se marchó de Wembley con otra medalla de campeón (sin jugar) para añadir a su floreciente palmarés. Sin embargo, la siguiente oportunidad de Kahn de ganar una competición europea en el ámbito de clubes terminó en un desengaño, y es una que dejó una marca indeleble en él y en la mente de los aficionados: Barcelona 1999.

Todavía era de día en el Camp Nou cuando Mario Basler lanzó un suntuoso tiro libre que rodeó la barrera y entró por la esquina inferior para dar al Bayern una ventaja que debía defender. Cuando la oscuridad empezó a descender, también lo hizo la marea roja, mientras el Manchester United intentaba remontar el marcador. Aunque el United se lanzó a por el partido, la verdad es que el portero del Bayern tuvo poco que hacer. Mientras mantenía a raya a los contrarios, tenía que ver cómo sus compañeros desperdiciaban ocasiones presentables, ya que se las ingeniaban para golpear el poste y el larguero.

Y entonces las cosas cambiaron. Cuando Teddy Sheringham empató el partido, Kahn cayó impotente en el centro de su área, con un solo brazo en alto, el dedo índice levantado y agitando mientras suplicaba una bandera de fuera de juego que nunca llegaría. Momentos después, su portería fue profanada una vez más, esta vez por Solskjær, el «deus ex machina» favorito del United, que evadió los intentos de Kuffour de despojarlo para rematar instintivamente un pase al primer palo.

 Fue fascinante ver a Kahn cuando el balón llegaba al fondo de la red. Por una vez, esas piernas gruesas como un roble parecían haber echado raíces en la boca de gol para mantenerlo en su sitio mientras miraba impotente. La única parte de su cuerpo que se movía era la cabeza, que giraba, primero para seguir la trayectoria del disparo y luego para seguir los movimientos de los jugadores del United celebrando el gol. El Bayern fue dominante y desperdició numerosas ocasiones de oro en una final que representa una de las mayores remontadas de la historia del fútbol.

Dos años después, el Bayern tuvo otra oportunidad de conseguir el trofeo que se le había escapado por poco. Tras deshacerse del Real Madrid en las semifinales, los alemanes se dirigieron a Milán para enfrentarse a un nuevo rival español, el Valencia. La final de la Liga de Campeones de 2001 fue un partido dominado por los penaltis. Se lanzaron tres durante los 90 minutos, con Gaizka Mendieta y Stefan Effenberg convirtiendo tranquilamente cada uno de los lanzamientos de Mehmet Scholl, que se dirigió directamente a Santiago Cañizares, pero no fueron suficientes para separar a los dos equipos y se llegó a la tanda de penaltis. Aquí es donde Oliver Kahn se lució.

Acabó realizando tres paradas, incluida la decisiva para conseguir la victoria: una zambullida hacia su derecha, rechazando el balón con una técnica poco ortodoxa, utilizando el dorso de sus puños cerrados para rechazar el disparo. Fue feo e intransigente y típicamente Kahn: canalizar su beligerancia en una impresionante hazaña de portero.

La mejor de sus paradas se produjo en el lanzamiento de un penalti de Amedeo Carboni que iba directo al centro. Kahn, que en un primer momento interpretó mal el lanzamiento, se dejó caer hacia su izquierda, pero tuvo la presencia de ánimo para levantar el brazo derecho y lanzar el balón contra el travesaño sin esfuerzo, como un oso pardo que saca un salmón de un río. Después de que el balón rebote y se ponga a salvo, se abalanza sobre él, lo agarra con las dos manos mientras lo sacude violentamente y grita. Es un momento de puro alivio y de pura locura.

Kahn recibió el premio al mejor jugador del partido por su actuación y el Bayern consiguió exorcizar los demonios de Barcelona que le perseguían desde entonces. Fue una victoria catártica, pero también una demostración de su gran personalidad y de su condición de auténtico caballero del fútbol. Para la historia queda su imagen consolando a un Santiago Cañizares totalmente abatido por la derrota, mientras sus compañeros de equipo celebraban la victoria.

El Mundial de 2002 vio como los alemanes a pesar de no practicar un gran fútbol y sus graves limitaciones lograron superar su grupo. A partir de ahí, se esforzaron por conseguir victorias por un solo gol contra Paraguay, Estados Unidos y la anfitriona Corea del Sur en las rondas eliminatorias. No es exagerado decir que aquella selección teutona no habría llegado tan lejos sin su portero, que a veces, sobre todo contra Estados Unidos, parecía arrastrarlos a través de los partidos con su carácter hasta llegar a la final.

De la misma manera que la victoria del Bayern sobre el Valencia le permitió alejar el fantasma de su espectacular derrota contra el United, la final de la Copa del Mundo dio a Brasil la oportunidad de superar lo ocurrido en París cuatro años antes. Más concretamente, ofreció a Ronaldo, la posibilidad de dar la talla en el mayor escenario de todos, después de que las extrañas circunstancias que le rodearon justo antes de la anterior final contra Francia le hicieran jugar como una sombra de sí mismo.

Por momentos, el resto del partido pareció secundario ante el duelo personal entre el delantero brasileño y el portero alemán: Ronaldo no consiguió más que rozar sus tacos en un uno contra uno, y luego Kahn blandió su espinilla derecha para rechazar un disparo con la zurda al filo del descanso. El objeto aparentemente inamovible no podía negar la fuerza irresistible. Al cabo de una hora, Kahn se quebró.

Un disparo desde fuera del área de Rivaldo parecía que iba a ser una parada fácil, pero se escapó de las manos de Kahn y fue a parar directamente a los pies de Ronaldo. Fue un error espantoso que se castigó sin contemplaciones. Es fácil criticar al guardameta por cometer un error de esta magnitud, pero en este caso sus compañeros de equipo le defraudaron: Dietmar Hamann perdió la posesión de la pelota por parte de Alemania al caer débilmente ante un reto de Ronaldo y Ramelow no reaccionó en absoluto al rebote, por no mencionar el hecho de que su equipo no habría llegado tan lejos sin él.

Poco después, la defensa se volvió a complicar. Thomas Linke se vio tan sorprendido por el amago de Rivaldo que Ronaldo tuvo tiempo de sacar el transportador y medir su disparo en la esquina inferior por la parte interior del poste. En 10 minutos, Ronaldo consiguió enterrar cuatro años de malos recuerdos, destrozar los sueños de los alemanes y privar a Oliver Kahn de la condición de portero ganador de la Copa del Mundo. Destacable la muestra de empatía del brasileño en acabar el partido al correr hacia Oliver para reconocer su actuación y animarlo en la derrota. ¡Qué grande fue el fútbol!

Los tres años transcurridos entre 1999 y 2002, con una victoria europea intercalada entre dos gloriosos fracasos, llegaron a definir y socavar el legado de Kahn. Por desgracia la historia la escriben siempre los vencedores y apenas se piensa en los vencidos. Es demasiado fácil dejarse envolver por la alegría de una buena historia que llega a buen puerto y olvidar las consecuencias para los vencidos. Una mirada a la carrera de Oliver Kahn nos recuerda que los cuentos de hadas no tienen un final feliz para todos.


"HISTORIAS DE COLECCION"

  EL CASI MILAGRO ARGENTINO EN EL EXTREMADURA DE LA LIGA DE LAS ESTRELLAS FUENTE: "KODRO MAGAZINE": Después de Boca, River, Indepe...