jueves, 8 de enero de 2026

"HISTORIAS QUE VALEN LA PENA CONOCER"

 "GEORGE BEST EN EL REAL MADRID, LA GRAN INOCENTADA DE 1972"


FUENTE: "KODRO MAGAZINE"

George Best estuvo muy cerca de convertirse en el fichaje más mediático de la temporada 1972-1973, o al menos eso daba por hecho el Diario As en su edición del 28 de diciembre de 1972. En aquella edición memorable de los Santos Inocentes, se aseguraba que Santiago Bernabéu tenía cerrada la llegada del astro norirlandés a Chamartín, tras llegar a un acuerdo con el Manchester United, incluso se llegó a publicar una foto del presidente con el jugador (tomada en Santa Pola) para dar credibilidad al acuerdo.




La inocentada explicaba que los detalles económicos de la operación rondaban los 10 millones de pesetas para el jugador, más un salario mensual de 50.000 pesetas (300 libras). Asimismo, el club le habilitaría un apartamento de lujo en la capital y Best tendría derecho a 30 días de vacaciones anuales. Además, Bernabéu había insistido en que diese una imagen acorde al club y le pidió que se cortase el pelo y se afeitase la barba, a lo que el norilandés accedió sin problema para hacer realidad su sueño de recalar en el Real Madrid.

Miles de madridistas se hicieron a la idea de ver a George Best en Chamartín. Muchos aún recuerdan aquello, y aún hoy en día algunos medios de comunicación usan aquella anécdota para el clickbait. El día que George Best fichó por el Real Madrid…


miércoles, 7 de enero de 2026

"HISTORIAS QUE VALEN LA PENA CONOCER?

¿BRASIL CON LA CAMISETA DE BOCA E INDEPENDIENTE?

FUENTE: "KODRO MAGAZINE"

Brasil vistió con la camiseta oficial de Boca Juniors e Independiente de Avellaneda durante la celebración de la Copa América de Argentina celebrada en 1937, y no fue la única selección sudamericana en vestir camisetas de clubes en aquel certamen. Aquella Copa América fue posiblemente la última gran competición continental con prácticamente nula organización previa.




Brasil vistiendo la camiseta de Independiente de Avellaneda… y Perú la de San Lorenzo de Almagro ¡en la segunda mitad!

Los espectadores presentes en el Viejo Gasómetro de Buenos Aires fueron testigos del cambio de camiseta de la ‘canarinha’, que por aquellos tiempos jugaba de blanco con franjas azules en sus mangas, colores que dejaron de usar posteriormente tras el Maracanazo de 1950, y que solo se recuperaron para la celebración de los 100 años de la FIFA.

El 26 de diciembre de 1937, en el duelo inaugural de la Copa América, Brasil se enfrentaba a Perú y el conjunto ‘inca’ había viajado solamente con camisetas blancas, lo cual obligó a los brasileños a buscar una alternativa, viendo con buenos ojos portar el jersey rojo de Independiente de Avellaneda. Teniendo esta opción disponible, la ‘canarinha’ optó por utilizar esa camisa con la cual logró vencer a sus contrincantes por la mínima diferencia, 3 a 2.

Sin embargo, la Selección de Brasil no fue la única en cambiar su uniforme durante aquel partido… ¡ya que Perú también tomó la decisión de utilizar otra indumentaria cuando salieron a disputar el segundo tiempo, usando la de San Lorenzo de Almagro!

 

Brasil vistiendo con la camiseta de Boca Juniors en La Bombonera

Transcurrieron únicamente 7 días de aquel acontecimiento que demostraba la pobre organización de la Copa América de 1930, y la escuadra ‘carioca’ se volvió a encontrar con el mismo inconveniente, en aquella ocasión ante Chile, que también vestía de color blanco. Uno de los dirigentes de la institución brasileña tenía buena relación con un miembro de Boca Juniors y, finalmente, se resolvió que la ‘canarinha’ jugaría con la remera del ‘xeneize’. El compromiso culminaría con la goleada 6 a 4 en contra de Chile.

De igual manera, además de Brasil y Perú, Venezuela también se sumó al grupo de equipos que tuvieron que cambiar su camiseta en la Copa América de 1967, al portar la indumentaria de Peñarol.

Algo similar sucedió 2 años antes cuando Perú fue sede del torneo en conmemoración de los 400 años de la fundación de Lima. En esa Copa ni Argentina ni Uruguay jugaron con sus colores habituales. Los albicelestes usaron el blanco y los charrúas el rojo para la ocasión. Ambas selecciones acordaron no ponerse los uniformes con los que se enfrentaron en la primera final de la historia de los mundiales (1930).

martes, 6 de enero de 2026

"DE COLECCION"

VLADIMIR BEARA EL MEJOR PORTERO BALCANICO DE LA HISTORIA

FUENTE: "KODRO MAGAZINE"

 Vladimir Beara fue todo un líder bajos palos de la selección «plavi» en las décadas de los 50 y los 60, llegando a disputar hasta tres Mundiales con la selección absoluta de Yugoslavia además de conseguir la plata en los Juegos Olímpicos de 1952. Con un estilo repleto de rapidez y elasticidad gracias a las lecciones de baile que recibió de pequeño. Fue un portero espectacular y eficaz, con un potente salto y una descomunal velocidad de reacción a la altura de otras leyendas socialistas de la época como el húngaro Gyula Grosics y el soviético Lev Yashin. El 11 de agosto de 2014 falleció en Split a la edad de 85 años.




Beara fue la máxima representación del talento balcánico bajo palos, que siempre abundó de sobremanera. Desde el pionero Dragutin Vrdjuka, a Milovan Jaksic; desde el espectacular Franjo Glazer al gigantesco Srdjan Mrkusic; desde el acróbata Milutin Soskic al seguro Blagoje Vidinic… Por no citar a Ivan Curkovic, Ilija y Dragan Pantelic, el felino Enver Maric o Dragan Mutibaric.

 Quien mejor describió a Vladimir Beara fue el ya difunto Bernard Vukas, el legendario delantero centro del Hajduk y de la selección «plavi» en los años 50, «Beara fue mejor que Gyula Grosics, Gordon Banks y los grandes metas de la época. No puedo olvidar sus paradas, fuera del alcance de los guardametas mortales». El apodo de «Gran Vladimir» llegó como un reconocimiento de la prensa londinense tras la magnífica actuación de Beara en el amistoso Inglaterra-Yugoslavia disputado el 22 de noviembre de 1950 en el estadio Highbury. A sus 22 años, volaba desde un palo al otro. El choque terminó empatado a dos, pero el joven meta balcánico no tuvo la culpa en ninguno de los goles.

Vladimir Beara nació en la pequeña localidad de Zelovo, cerca de Sinj (Croacia), el 2 del noviembre de 1928. Cuando su padre obtuvo trabajo en la policía de Split, toda la familia se trasladó a la costa adriática, donde Vladimir estudiaba para electricista y acudía a la escuela de baile. Precisamente los ejercicios de baile le ayudaron a conseguir una increíble elasticidad en su cuerpo. La casa de Beara estuvo a un paso del viejo y legendario estadio del Hajduk, toda una institución en el fútbol croata, puesto que fue fundado en 1911. Un día de 1946, al lado del césped, Vladimir Beara seguía la sesión del primer equipo del Hajduk, cuando el legendario lateral derecho Jozo Matosic se le acercó para pedirle que se situara como portero. «No tengas miedo, que no te vamos a chutar fuerte». Vladimir se colocó bajo los palos, con tanto éxito que le invitaron a que volviera el día siguiente. Así empezó curiosamente la carrera del mejor guardameta yugoslavo.

Beara tuvo la suerte de trabajar con Luka Kalitema, aquel lobo viejo del Hajduk que pulía a las jóvenes promesas. Un tiempo después, debutaba en el mejor equipo del Hajduk el 12 del octubre de 1947, contra el Mornar. A lo largo de su estancia en el Hajduk (1947-55), Beara se convirtió en el mejor arquero balcánico y uno de los mejores en Europa. Disputó 308 encuentros con la elástica del conjunto de Split y encajó 139 goles. Ganó tres Ligas yugoslavas (1950, 52 y 55). El ‘hombre de goma’, la ‘pantera negra’, el ‘bailarín con manos férreas’… Muchos eran los apodos de Beara. Él mismo reconoce que su encuentro favorito en el Hajduk tuvo lugar en la temporada 1954/55, contra el Partizan de Belgrado, cuando detuvo un penalty a Zlatko Cajkovcki que valió una Liga.

Pese a haber sido un jugador clave, a Beara nunca le trató bien la afición y la junta directiva del conjunto de Split. La razón principal de esa animadversión era de origen racista, ya que Vladimir no era nativo de Split, py le llamaban «Vlar, un sobrenombre injurioso para todos los novatos que venían del campo. Le acusaban de estar loco y le insultaban. Beara solía decir que tanto los técnicos como los compañeros del equipo le coartaban su creatividad; estos, por su parte, le reprochaban que jugara mucho mejor en la selección que en el Hajduk. La gota que colmó el vaso de la paciencia del portero fue la celebración del título de 1955: nadie mencionó su nombre entre los héroes. Tras esa polémica, en Belgrado le recibieron con los brazos abiertos. Su marcha al Estrella Roja provocó una explosión de rabia en Split. Este hecho marcó las relaciones entre estos dos clubs, que posteriormente se convirtieron en los abanderados del nacionalismo de cada país.

Beara pasó cinco temporadas en el Estrella Roja (1955-60), y en 174 partidos encajó 83 goles, para conquistar cuatro Ligas (1956, 57, 59 y 60) y dos Copas (1958 y 59). Con siete Ligas y dos Copas en total, Beara aun a día de hoy es el jugador con más trofeos en la historia del fútbol yugoslavo. En cuanto a sus relaciones con el Hajduk, insistía en no jugar en Split contra su ex club, y los directivos del Estrella Roja lo aceptaban sin discusión alguna. Los más fervientes seguidores del Hajduk nunca perdonaron la marcha de Beara al Estrella Roja. Sencillamente, para ellos él fue un traidor; y los traidores, como los héroes, trascienden los límites del tiempo y de la memoria colectiva.

Después del Mundial en Suecia 1958, Beara quiso continuar su carrera en el extranjero, pero precisamente aquel año, Yugoslavia prohibió la salida al extranjero de todos sus jugadores. Tres años más tarde Beara volvería a solicitar la libertad, pero como no se la dieron, se dirigió directamente al presidente yugoslavo, el mariscal Tito, quien ordenó su marcha. Beara firmó por el Alemania de Aachen, y en este club pasó dos temporadas (1961/62 y 62/63), convirtiéndose en el mejor de su historia. El veterano portero balcánico demostró todas sus cualidades, pero dos fracturas de tibia le obligaron a abandonar el fútbol en 1964 pese a las ofertas que tenía tanto desde Alemania como Holanda. Con el diploma de entrenador empezó una nueva pero también fructífera etapa en su vida.

Con su retirada atrás quedaron 59 partidos con la selección nacional yugoslava entre 1950 y 1960, su participación en los Juegos Olímpicos de verano de 1952 y en tres Copas del Mundo: la de 1950, la de 1954 y la de 1958. En 1953, Beara fue uno de los cuatro jugadores yugoslavos del Once de Estrellas Mundiales de la FIFA que jugó un partido de exhibición contra Inglaterra; el partido terminó en empate 4-4, con Beara recibiendo solamente un gol.


lunes, 5 de enero de 2026

"HISTORIAS QUE VALEN LA PENA CONOCER"

 "LA HISTORIA DE ION TIRIAC, COMIA RATAS, TUVO 33 HIJOS Y ENTRENO A GUILLERMO VILAS"


FUENTE: "TyC SPORTS

Ion Tiriac, el extenista rumano de 86 años de edad, tuvo una vida de película. De chico, era pobre y llegó a matar ratas para comer, pero tiempo después comenzó a destacar en los deportes y eso lo hizo salir adelante. Participó en los Juegos Olímpicos de Roma 1964 como integrante de hockey sobre patines, fue top 55 del ranking ATP, entrenó a Guillermo Vilas y Boris Becker y hoy es una de las personas más ricas del planeta.




        El conde Drácula, como se lo conocía durante sus años en activo, fue el coach de Vilas durante los años más gloriosos de la carrera del argentino, Juntos construyeron una carrera llena de logros, entre los que destacan los campeonatos en Australia, US Open y Roland Garros. En 1977, el mejor año del nacido en Mar del Plata, dominaron el circuito de punta a punta, y a pesar de que el ranking no lo expresó así, fue superior a todos sus colegas.

Esa temporada Vilas-Tiriac tuvieron la increíble racha de 46 triunfos en fila -récord aún vigente-, ganaron 16 títulos (Roland Garros y US Open entre ellos) y terminaron con 136 victorias. Además, alcanzaron la final en el Abierto de Australia, donde finalmente el marplatense terminaría quedándose con los dos siguientes torneos. 

Pocos días después del último partido de Vilas, el rumano escribió una carta en el Gráfico titulada "Los mejores años de mi vida". En la misma cuenta, entre otras cosas, que lo eligió como el padrino de su hijo. Además, escribió palabras muy sentidas que reflejan el cariño mutuo: "Con Guillermo hemos estado juntos durante 13 años. Puedo asegurar que fueron los mejores 13 años de mi vida. A través de él logré lo que no había podido hacer como jugador. Encontré el transmisor ideal para lo que yo pensaba que debía ser el tenis, además de un amigo excepcional"

La fortuna del rumano está calculada en aproximadamente 2500 millones de dólares, y a pesar de haber perdido terreno por su edad, es de los empresarios deportivos más destacados, tanto de la actualidad como del pasado. Con los éxitos de su carrera como atleta, supo hacer conexiones que posteriormente lo convirtieron en un magnate. 

Además de fundar una compañía de seguros y un banco, lo que lo posicionó en las más altas esferas del mundo del deporte fue su innovadora visión con respecto a como debía manejarse el tenis para seguir siendo un negocio cada vez más y más rentable. Al principio, como entrenador de los mejores del mundo, se encargaba de conseguir los mejores sponsors. Ya en su etapa como promotor explotó los derechos televisivos, y propuso cambios innovadores como la cancha con suelo azul en el Masters 1000 de Madrid.  Aquella pista con un color tan particular recibió muchas críticas, pero Tiriac se justificó con una respuesta que dejó en evidencia su pensamiento: "Es una cosa matemática. El azul en la TV se ve un 27% más. El jugador también ve mejor

domingo, 4 de enero de 2026

"DE COLECCION"

"ALVARO EL CHINO RECOBA" LA HISTORIA DE UN TALENTO EN ESTADDO PURO

FUENTE:"KODROMAGAZINE"

Álvaro “El Chino” Recoba siempre será recordado por su pegada eterna en el Giuseppe Meazza. 72 goles imposibles de olvidar para los tifosi nerazzurri que lo veneraron con una devoción particular. Pasión no siempre compartida por sus entrenadores y Massimo Moratti. La zurda de este internacional absoluto uruguayo fue mágica allí por donde pasó: Danubio FC, Club Nacional de Football, Venezia FC, Torino FC, Panionios GSS y la absoluta de Uruguay, siendo nombrado mejor jugador uruguayo por el periódico El País de Montevideo en 2012.




En su palmarés podemos encontrar dos Scudetto, dos Coppa Italia y dos Supercoppa Italiana, una Copa de la UEFA y dos ligas uruguayas, además de marcar hasta 6 goles olímpicos (jugada en la cual el balón enviado con efecto desde el saque de esquina entra directamente en la portería rival) a lo largo de su carrera. Con Uruguay sumó un total de 69 internacionalidades y 11 goles.

Como gran parte del continente sudamericano, Uruguay sufría una dictadura militar en la segunda mitad del siglo XX, y en ese complejo contexto nació Álvaro Alexander Recoba un 17 de marzo de 1976. Apodado como «El Chino», por sus rasgos orientales, se incorporó al Danubio FC de Montevideo como jugador juvenil, debutando con tan solo 17 años en el primer equipo. Rápidamente, se ganó la reputación de ser un jugador con una hermosa zurda, hábil para regatear y superar al rival con velocidad y astucia, deleitando a las gradas.

En sus dos años en el primer equipo de Danubio, marcó 11 goles en 34 partidos antes de dar el salto a Nacional, el club más laureado de Uruguay. Álvaro maduró y siguió goleando, 17 goles en 33 partidos entre 1996 y 1997. A sus 21 años, y con cuatro campañas en la máxima categoría del fútbol uruguayo, parecía estar listo para dar el salto al Viejo Continente, siempre ávido de talento americano.

Quedaban diez minutos y el Internazionale perdía 1-0 en casa contra el Brescia de Andrea Pirlo, en la primera jornada de la temporada 1997/98. Con los millones del propietario Massimo Moratti quemando sus bolsillos, los nerazzurri acababan de batir el récord mundial del precio de una transferencia, trayendo a golpe de talonario al brasileño Ronaldo al Giuseppe Meazza, procedente del FC Barcelona. Antes del partido, todas las cámaras y la atención se volcaron en «O Fenômeno», y se esperaba mucho más de un equipo condenado a pelear sin final feliz durante años.

Con un resultado sorprendente, entró en escena otro nuevo fichaje sudamericano, aunque de perfil más bajo que el brasileño. Ocho minutos después de sustituir a Maurizio Ganz, y a falta de diez minutos para el final del partido, Recoba recibió un pase de Benoît Cauet y envió el balón a la esquina superior de la red desde 30 metros de distancia.

Cinco minutos más tarde, con los nerazzurri ya en ventaja, se concedió un tiro libre a 35 metros de la portería, y fue Recoba quien se encargó de la tarea. Álvaro, demostrando que tenía más de una cuerda en su arco, utilizó la precisión en lugar de la potencia en un momento de máxima ansiedad, y pasó el balón por encima de la barrera y lo colocó en la esquina opuesta de la red. El alivio fue palpable, e incluso Gianluca Pagliuca salió corriendo de su portería para unirse a las celebraciones.

Con Moratti, Ronaldo y el impulso de una espectacular remontada a sus espaldas, se esperaba que el Inter saliera por fin de la sombra del AC Milan y ganara el Scudetto por primera vez desde 1989. El debut de Recoba hacía presagiar que una posible nueva etapa dorada en la historia del club coincidiría también con el ascenso de una nueva estrella.

Tras su debut con dos goles, el futuro que tenía por delante parecía brillante. Recoba volvió a salir del banquillo en el segundo partido del Inter de la temporada 1997/98, aunque los nerazzurri cayeron por 4-2 ante el Bolonia. No volvió a aparecer hasta después de Año Nuevo, saliendo del banquillo para marcar en el empate a domicilio con el Empoli. Ese fue su último gol de la campaña y solo fue titular en un partido de liga en el resto de la temporada.

La delantera estaba repleta de jugadores de la talla de Ronaldo, Youri Djorkaeff, Iván Zamorano y otros jugadores curtidos en la alta competición europea, y Recoba era todavía un joven que intentaba adaptarse a una nueva cultura y nivel de fútbol. El Inter terminó segundo en la liga, y se convirtió en su mayor desafío al título en años, además de ganar la Copa de la UEFA. Tal vez, tras un periodo de adaptación, Recoba estaría listo para mostrar su indudable promesa en su segundo año.

Sin embargo, su duro comienzo en el norte industrial de Italia continuó en su segunda temporada, en la que solamente hizo una aparición como suplente antes de Navidad. El entrenador Luigi Simoni fue destituido en noviembre tras un comienzo indiferente, con solamente 17 puntos de 33 posibles, y sustituido por Marcello Lippi. Este último, que había ganado el Scudetto y la Liga de Campeones cuando dirigía a la Juventus, esperaba hacer lo mismo con la plantilla de gran talento que había heredado de su predecesor. Recoba no entraba en los planes de Lippi, y fue cedido al Venezia para el resto de la campaña 1998-1999.

 Álvaro regresó a San Siro para la temporada 1999-2000 y se convirtió en un habitual bajo la dirección de Marcello Lippi, con un total de 27 partidos en la Serie A. Después del 21 de noviembre no se perdió ni uno, y terminó con dos cifras en la campaña de liga. El Inter quedó cuarto en la Serie A, por lo que se clasificó para las rondas preliminares de la Liga de Campeones, y llegó a la final de la Coppa Italia.

El equipo cayó en la fase de clasificación de la Liga de Campeones 2000-2001 a manos del Helsingborg, lo que privó a Recoba, que entonces tenía 24 años, de la oportunidad de cenar en la máxima competición europea. Además, tuvo que lidiar con un nuevo entrenador, ya que Lippi pagó el precio de la derrota en Helsingborg con su puesto, y Marco Tardelli fue el siguiente en pasar por la puerta giratoria de Moratti. Tras la debacle de Helsingborg, el Inter cayó en la Copa de la UEFA, llegando a los octavos de final, con Recoba marcando unos respetables tres goles en ocho partidos de la competición.

En el ámbito nacional, participó activamente en la campaña de la Serie A, disputando los 16 primeros partidos. La segunda mitad de la temporada no fue tan fructífera, aunque consiguió cinco goles más para terminar con ocho en la temporada, ya que el Inter terminó quinto en la liga. Terminar a 24 puntos del campeón, la Roma, no fue suficiente para el ambicioso Moratti, que prescindió de Tardelli y lo sustituyó por el argentino Héctor Cúper. Recoba ya había cumplido cuatro temporadas en el Inter, y aunque todavía no convencía, Moratti le recompensó con un contrato de larga duración que supuestamente le convertía en el jugador mejor pagado del fútbol mundial. El nuevo contrato resultó ser otro falso amanecer en el ascenso de Recoba, y la polémica no estaba demasiado lejos de destrozarlo todo.

En junio de 2001, el uruguayo fue sancionado por la Federación Italiana de Fútbol en lo que se conoció como el «Escándalo de los Pasaportes», en el que Recoba y varios otros sudamericanos fueron sancionados por utilizar pasaportes falsos para eludir los límites a los jugadores extranjeros. Afortunadamente, la sanción original de una temporada se redujo a cuatro meses en la apelación, lo que le permitió volver a los terrenos de juego en diciembre de 2001. Participó en cinco de los diez partidos siguientes, marcando un gol, y a partir de febrero se consolidó en el equipo, participando en todos los partidos hasta el final de la temporada, añadiendo cinco goles a su cuenta. El Inter terminó tercero, a solamente dos puntos del campeón, el Juventus. Después de cinco temporadas, y una vez superado el escándalo del pasaporte, ¿había llegado el momento de que Álvaro brillara?

En la temporada 2002-2003, tras cuatro años de ausencia, el Inter volvió a la Liga de Campeones, aunque tuvo que hacerlo sin Ronaldo, que se marchó al Real Madrid en verano por una cifra récord. Recoba participó en tres cuartas partes de los partidos de la liguilla en las dos primeras fases, marcando dos goles, y el Inter pasó a cuartos de final. A continuación, el Valencia CF fue eliminado y Álvaro participó en los dos partidos de las semifinales contra el rival local, el Milán, que venció a los nerazzurri por la regla de los goles fuera de casa y que acabaría derrotando a su rival local, el Juventus, en la final.

En el ámbito nacional, el Inter volvió a ser un segundón frente a la Juve, que terminó con siete puntos de ventaja en el liderato de la Serie A. Recoba consiguió nueve goles en 27 partidos de liga, una proporción respetable de uno de cada tres. Si la carrera de Recoba ha estado marcada por picos y caídas, la temporada 2003-2004 puede considerarse caída libre. En una campaña plagada de lesiones, «El Chino» solamente disputó 18 partidos de Serie A, aunque marcó ocho goles, lo que le valió para terminar segundo en la tabla de goleadores del Inter, por detrás de Christian Vieri.

El Inter terminó en cuarta posición y, una vez más, no inquietó el liderato de la liga, a pesar de haber empezado bien, con dos victorias y dos empates a cero en las dos primeras jornadas. Sin embargo, los cinco partidos siguientes no produjeron ninguna victoria, y Héctor Cúper perdió su puesto en el banquillo en favor de Alberto Zaccheroni debido a la mala racha que incluía una derrota en el derbi. La situación en la Liga de Campeones no fue mucho mejor, ya que el Inter quedó eliminado en la fase de grupos tras una humillante paliza por 5-1 ante el Arsenal FC en Milán.

La temporada 2004-2005 se caracterizó de nuevo por los altibajos tanto para el Inter como para el uruguayo. Bajo la dirección de otro nuevo entrenador, Roberto Mancini, el club terminó tercero en la Serie A y ganó la Coppa Italia, el primer trofeo desde la Copa de la UEFA nueve años antes. Sin embargo, una vergonzosa derrota global por 5-0 ante su rival, el AC Milan, en los cuartos de final de la Liga de Campeones, echó un jarro de agua fría sobre la victoria en la copa nacional.

Solo consiguió tres goles en 13 partidos de liga, pero también produjo un momento de magia, etiquetando un gol como el favorito de su carrera. En enero de 2005, el Sampdoria visitó el Giuseppe Meazza y se puso con dos goles de ventaja. Una vez más, Recoba salió del banquillo, evocando el recuerdo de su debut siete años antes, para liderar la remontada. Recoba asistió a Obafembi Martins en el primer gol, antes de que Vieri lograra el empate. Con el 2-2 en el marcador, el balón le llegó al uruguayo a 20 metros de la portería y lo golpeó de media vuelta con su zurda. El balón se estrelló en la esquina inferior derecha del portero, el efecto lo alejó de sus brazos extendidos, y su cara explotó de alegría y alivio. La temporada, y el partido de la Sampdoria, eran su carrera en microcosmos: frustración, lesiones y momentos de victoria de clase mundial capaces de poner en pie a todo un estadio.

 Si el uruguayo estuvo una vez en el lado equivocado de un escándalo cuando fue sancionado por poseer un pasaporte falso, él y su equipo fueron los beneficiarios de otro escándalo al final de la temporada 2005-2006. El Inter terminó tercero en la liga, a 15 puntos de la Juventus y a 12 del Milan. Sin embargo, los dos primeros se vieron implicados en lo que se conoció como Calciopoli, en el que varios equipos y árbitros fueron acusados de participar en un escándalo de amaño de partidos.

La Juventus descendió a posteriori, al Milan se le restaron 30 puntos y el Inter fue declarado campeón por defecto. Después de nueve años en Italia, Recoba consiguió por fin el Scudetto. Sin embargo, el éxito debió de ser agridulce para «El Chino», ya que el título se ganó fuera del campo y no dentro de él. Tenía 30 años y su influencia en el equipo estaba disminuyendo.

En la temporada 2006-2007, Recoba ya no tenía nada que hacer. Tras la desaparición de su más acérrimo rival, el Inter dominó la liga, acumulando la increíble cifra de 97 puntos, perdiendo solo un partido en toda la temporada y terminando con 22 puntos de ventaja sobre su inmediato perseguidor, el Roma. Sin embargo, «El Chino» solamente disputó 15 partidos de liga y de la Liga de Campeones, y marcó un único gol. En la temporada siguiente, la última en Italia, fue cedido al Torino, donde disputó 22 partidos y marcó un gol.

Tras su salida de Italia, Recoba permaneció en Europa y se incorporó al Panionios griego durante 18 meses, antes de que las nuevas lesiones, unidas a su elevado salario, hicieran que el club rescindiera su contrato. A sus 33 años, el uruguayo tuvo que regresar a su país, siguiendo la tradición de muchos futbolistas sudamericanos antes de firmar su retiro.

En enero de 2010 volvió a fichar por Danubio, donde pasó 18 meses en el club de su infancia, antes de regresar a otro de sus antiguos equipos, Nacional, en el verano de 2011. Recoba pasaría cinco años en el club, y aunque la edad y las lesiones limitaron sus apariciones, su influencia seguía estando a la vista. Ayudó a Nacional a ganar dos títulos de la liga uruguaya, con un golazo de falta en un Clásico decisivo contra Peñarol.

A sus 40 años, Recoba puso fin a su larga e ilustre carrera en abril de 2016 con un partido benéfico en el que participaron algunos de los mejores talentos sudamericanos de su generación, como Carlos Valderrama, Juan Román Riquelme y sus excompañeros Javier Zanetti e Iván Zamorano. Además, el partido fue presenciado por el presidente uruguayo Tabaré Vázquez, lo que demuestra el cariño que se le tiene a «El Chino» en su país, al que representó 68 veces.

 ¿Cómo se puede resumir el paso de Recoba por Italia, y su carrera en general? Llegó a la península italiana como un joven prometedor, anunciándose con un debut de sueño. Se podría argumentar que esos 18 minutos contra el Brescia marcaron un punto álgido en su carrera, ya que el resto de sus días futbolísticos estuvieron marcados por las lesiones, las decepciones, los escándalos y el potencial no alcanzado, salpicado por momentos fugaces de pura brillantez. El Inter se convirtió en la fuerza italiana dominante durante su etapa, ganando seis grandes trofeos, aunque la influencia de Recoba en cualquiera de esos triunfos es limitada. Se le recordará con cariño, pero las discusiones siempre irán acompañadas de la advertencia de «qué hubiera pasado si».

Sin embargo, Recoba no lo ve así. Al hablar tras su partido de despedida, comentó: «Tuve la suerte de jugar con tantos campeones, y estaré siempre agradecido. Siempre fui feliz durante mi carrera, porque hacía de mi hobby mi trabajo, y siempre quise entretener a la gente. No me arrepiento de nada».

Como aficionados al fútbol, a menudo nos lamentamos de la percepción de un potencial no alcanzado, pero si el propio hombre está contento con su carrera, a mí me basta, porque sin duda tiene mucho de lo que estar orgulloso.


sábado, 3 de enero de 2026

"HISTORIAS QUE VALEN LA PENA CONOCER"

EXPEDIENTE VAN DE KERKHOF, LA INEXPLICABLE LESION POR REFLEJO

FUENTE: "KODRO MAGAZINE"




Los internacionales neerlandeses Willy y René Van de Kerhof protagonizaron un verdadero Expediente X en un partido de pretemporada disputado el julio de 1979 con el PSV ante un combinado local de Eindhoven. A los ocho minutos del inicio del encuentro René tuvo que abandonar el terreno de juego después de una dura entrada, con la pierna izquierda totalmente inutilizada, mientras que en la segunda parte y también en el minuto 8, su hermano Willy abandonaba el campo con fuertes dolores en la pierna izquierda, ¡y nadie le había tocado!

 En su momento se creyó que la acción se debió a una lesión por reflejo (cuando un gemelo siente lo mismo que su hermano). ¿Hasta qué punto esa afirmación tan idílica, de sentir lo que otro siente es cierta? Lo sentimos por Willy, el mito fue derribado científicamente.

El mazazo definitivo sobre una de las leyendas más populares queda resuelto por la acción de la epigenética, es decir, por todos y cada uno de los factores no genéticos que intervienen durante el desarrollo de un individuo, desde el óvulo hasta el envejecimiento de la persona. Dicho en otras palabras, el estudio del King College de Londres realizado en 2014 afirma que la sensibilidad al dolor se altera por el entorno y el estilo de vida de una persona a lo largo de su existencia.

Así pues, ¿Willy engañó a sus compañeros de equipo y público asistente para irse con su hermano?


lunes, 15 de diciembre de 2025

"DE COLECCION"

"HISTORIA DEL NOFICHAJE DE ROBERTO CARLOS EN LA UNION ESPORTIVA LLEIDA

INFORME: "KODRO MAGAZINE":

Roberto Carlos sí estuvo muy cerca de fichar por la Unió Esportiva Lleida el verano de 1992, cuando el conjunto catalán disputaba la Segunda División A. Para contar correctamente la historia, nos tenemos que remontar al mes de agosto de aquel año. Por aquel entonces Roberto Carlos (de tan solo 19 años) se fue de gira por Europa con el Atlético Mineiro, con el permiso de su club por aquel entonces, el União São João.




El conjunto brasileño viajó con un equipo «B» para competir en suelo europeo, ya que reservó a sus titulares para la disputa de la Copa Conmebol. Algunos de los jugadores que acompañaron al exinternacional brasileño fueron William y Gilson, que años después ficharían por el Compostela y Logroñés, respectivamente.

La gira sirvió como una prueba para muchos jugadores, y una oportunidad para integrarse definitivamente al Atlético Mineiro. Roberto Carlos no participó en los dos primeros partidos en suelo italiano, contra la Lazio y el Torino, pero sí lo hizo en España.

 El primer partido con el Galo de Roberto Carlos fue en el Camp d’Esports de Lleida, el 27 de agosto, en un partido del Trofeig Ciutat de Lleida ante la extinta Unió Esportiva Lleida. El lateral brasileño maravilló durante sus 90 minutos en el campo, llamando la atención de Ramón París, representante de futbolistas que había arreglado aquel match. Resultado final de 2-1 a favor de los ilergetes, ante los brasileños que formaron con Fred; Nael, Paulo (Mauro), Anderson, Altibo (Macal); Roberto Carlos, Glauco, Mohacir, Angelo (Leandro), Kal (Hiber) y Carlos.

Los dos partidos siguientes de la gira del Atlético Mineiro por España se celebraron en Logroño, donde el lateral jugó todos los minutos: el 29 de agosto ante el Logroñés, y al día siguiente ante el Athletic Club; en el Trofeo Ciudad de Logroño. Fue después de ese torneo cuando, según el propio Ramón París, sopesó el fichaje con la Unió Esportiva Lleida. El fichaje contó con el beneplácito del presidente Màrius Duran y del entrenador José Manuel Esnal «Mané» que se mostraron muy interesados. Pero al final la operación no se pudo dar porque el club brasileño llegó a pedir 30 millones de pesetas, una cifra inasumible para el club catalán que por aquel entonces militaba en la Segunda División A.

La versión que explicó el propio jugador años después fue bastante diferente a la explicada por Ramón París. «El Lleida me descartó por bajito. En el año 92 recuerdo que fui a Lleida con el Atlético Mineiro y quisieron comprarme. Bajé al vestuario y me dijeron que no podía ser porque era bajito». Roberto Carlos medía (1,68m), y se acabó apostando por Virgilio Hernández (1,76m).

Ante el fracaso de las negociaciones con la Unió Esportiva Lleida, Roberto Carlos volvió al União São João, y posteriormente fichó por el Palmeiras. El Lleida acabó ascendiendo aquella temporada a la Primera División, y Roberto Carlos alcanzaría la gloria años después debutando en Europa con el Inter de Milan.


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