miércoles, 26 de noviembre de 2025

"HISTORIAS QUE VALEN LA PENA CONOCER"

FRANCO OSSOLA, EL 9 DEL GRANDE TORINO 

FUENTE: "KODRO MAGAZINE"

Franco Ossola nació en Varese el 23 de agosto de 1921, un inolvidable delantero del Grande Torino, el histórico equipo de fútbol italiano del Torino Calcio en la década de los 40. Un conjunto demoledor hasta cinco veces campeones de Italia, y cuyos jugadores fueron la columna vertebral del equipo nacional de Italia.  El 4 de mayo de 1949 en el accidente aéreo conocido como el desastre aéreo de Superga acabó con él, a excepción del lesionado Sauro Tomá.




El nacimiento del Grande Torino está asociado con el verano de 1939, cuando el empresario y antiguo jugador del club, Ferruccio Novo asumió la presidencia del AC Torino sucediendo a Giovanni Battista Cuniberti.​ Para Novo fue un regreso al pasado: jugó de hecho en las categorías inferiores del Toro en 1913, pero nunca logró llegar al primer equipo.

Los primeros movimientos fueron los de reorganizar la sociedad inspirada en la política deportiva-comercial establecida con éxito considerable de Edoardo Agnelli en la Juventus durante la primera mitad de 1930​. Cuniberti se rodeó de exjugadores como Antonio Janni y Mario Sperone (campeones de Italia 1928) y Giacinto Ellena (aún en activo en aquel periodo), además de Rinaldo Agnisetta, por aquel entonces director de una empresa de transporte, al que se le otorgó el cargo de director gerente. Roberto Copernico fue llamado a la función de asesor; el inglés, Leslie Lievesley desempeñó el papel de entrenador juvenil, mientras que la guía técnica se le dio a Ernest Egri Erbstein, quien durante mucho tiempo colaboró ​​de incógnito debido a las leyes raciales vigentes, ya que era judío.

Franco Ossola fue la primera gran compra hecha por Novo, el delantero de tan solo dieciocho años fue transferido por 55.000 liras del Varese, siguiendo el consejo de Janni. «Il bomber» debutó el 4 de febrero de 1940 en un Novara-Torino con 0-1. Ossola podía ocupar todos los puestos en el ataque y era un excelente goleador, hasta el punto de que todavía ostenta el récord de partidos consecutivos con gol (8) en la historia del Torino. Comenzó su carrera en el Varese, en la Serie C, y luego fue comprado por 55.000 liras por el Torino de Ferruccio Novo. Debutó con la camiseta del Granata en febrero de 1940 y cuando se convirtió en titular del Grande Torino marcó 85 goles en 181 partidos. Este fantástico promedio goleador permitió a Ossola ocupar el décimo lugar en la lista de goleadores de todos los tiempos del Torino. Desapareció en la tragedia de Superga el 4 de mayo de 1949 junto con sus compañeros de equipo.



lunes, 24 de noviembre de 2025

"HISTORIAS QUE VALEN LA PENA CONOCER"

PAUL GAISCONE EN EL GLASGOW RANGERS

FUENTE. "KODOR MAGAZINE":

Paul Gascoigne llegó al Glasgow Rangers de la temporada 1995-1996 para ayudar a conseguir lo que parecía imposible: diez campeonatos de liga escocesa consecutivos. A lo largo de tres temporadas, no solo consiguió el objetivo, sino que resucitó futbolísticamente, liderando la conquista de dos títulos de liga y dos Copas de Escocia, además de anotar 39 goles. Su gran estado de forma le sirvió para formar parte de la selección inglesa de la Eurocopa 96, y dejar atrás su etapa de altibajos en la Lazio, demostrando que su decisión de no volver a la Premier League fue la acertada.




«Soy un artista y me gusta actuar delante de grandes multitudes. No hay muchos clubes más grandes en Inglaterra que el Rangers, así que ¿por qué iba a jugar delante de 30.000 personas en Inglaterra cuando tenía la oportunidad de jugar delante de 50.000 en Ibrox? Graeme Souness, Terry Butcher, Chris Woods, Ray Wilkins, Gary Stevens, Trevor Steven, Mark Hateley y Brian Laudrup todos jugaron para el Rangers, así que deben estar haciendo algo bien allí arriba», recuerda el jugador.

Nada más aterrizar en Glasgow, el inglés tuvo la oportunidad de ganarse el cariño de los fieles de los Gers cuando estos se enfrentaron a su acérrimo rival, el Celtic, en el primer derbi del Old Firm de la temporada. Gascoigne no era un hombre que rehuyera las grandes y a menudo virulentas ocasiones, especialmente cuando las facciones verde y azul de Glasgow se enfrentaban. Para un hombre a menudo denostado por su estado de forma, o por la falta de ella, Gascoigne se embarcó en un sprint de noventa metros para apoyar al demoledor ataque del Rangers. Después de una buena jugada entre Salenko y McCoist, este último dio un pase al otro lado del área de 18 yardas para que Gascoigne, literalmente corriendo a toda velocidad, con la mayor despreocupación, pasara el balón con el pie por encima del portero. No fue el fútbol suntuoso por el que Gazza era venerado; no hubo un primer toque espectacular, ni una caída del hombro, ni un pase cruzado con efecto. Se trataba de la tenacidad y el atletismo de un futbolista que había vuelto a nacer.

Aquel momento fue indicativo de las dos primeras campañas de la estancia de Gascoigne al norte de la frontera. El éxito continuado del Rangers estaba ligado de forma incontrovertible a la suerte de su creador de juego estrella. The Teddy Bears contaban con un hombre capaz de inspirar, deleitar y divertir por igual. Cuando no estaba creando ocasiones para sus compañeros con sus carreras y pases hábiles, se encargaba de la carga goleadora. Marcó tres goles contra el Kilmarnock y el Motherwell.

 Por primera vez desde 1991, fue reconocido como el mejor jugador de una liga nacional, al recibir el premio al Jugador del Año de la PFA Escocia y el premio al Jugador del Año de la SFWA.  Aunque había escapado de las garras de Italia, donde el constante escrutinio había amenazado con lanzar su carrera al abismo, su regreso a la forma en Escocia no estuvo exento de obstáculos. Walter Smith estaba cada vez más preocupado por la dependencia de Gascoigne del alcohol, un problema que continuaría afectándole durante el resto de su carrera y más allá. Fue también durante esta época cuando, un hombre para quien la salud mental había sido un problema durante mucho tiempo, se embarcó en una maniobra particularmente ingenua que le hizo recibir amenazas de muerte del IRA.

Después de marcar un gol en el derbi de Old Firm en 1998, Gascoigne enfureció a los aficionados de los Bhoys cuando hizo el gesto de tocar una flauta para celebrarlo, una referencia muy obvia y deliberada a la Orden de Orange. Se le impuso una multa de 20.000 libras y una temporada que ya estaba siendo deslucida pronto entró en una espiral de ignominia. El Rangers terminó la temporada sin ningún trofeo y Gascoigne se marchó al Middlesbrough en verano.

Su incursión en Escocia resultó ser la última vez que alcanzó las cotas que su talento exigía, pero si se le pregunta a Ally McCoist qué versión de Gascoigne prefiere, la respuesta es sencilla: “Tuvimos lo mejor de Gascoigne cuando estaba en el Rangers. ¿Y merece su lugar en el Salón de la Fama de Escocia? Es una broma, lo merece al cien por cien”.


miércoles, 19 de noviembre de 2025

"HISTORIAS QUE VALEN LA PENA CONOCER"

EL PATO ABBNDANZIERI Y SU LEGADO EN EL GETAFE CF

FUENTE: "KODRO MAGAZINE"

Solo dos temporadas sumaba el Getafe en la élite del fútbol español cuando el guardameta titular de la selección argentina, Roberto Carlos Abbondanzieri, llegaba al cuadro azulón para hacer historia en el club. Uno de los porteros más carismáticos que han pasado por La Liga, conocido internacionalmente por su gran palmarés y su catálogo de paradas que nos tenía acostumbrados a realizar. Se convirtió en el cerrojo de la época dorada del conjunto del sur de Madrid.




Sus inicios en Argentina empezaron en las categorías inferiores de Rosario Central. Aunque su proyección se hizo tardía hasta llegar a debutar en la temporada de 1994. El de Santa Fe, permaneció en el club tres temporadas haciendo méritos para que equipos grandes como Boca Juniors se fijaran en él y pagarán su ficha para jugar con ellos. Venía para sustituir a otro mito de la portería como lo fue el Mono Montoya. Eso ocurría en 1997 cuando el «Pato» tras una lesión de Óscar Córdoba, el portero titular de los «xeneizes», se lesionó y Abbondanzieri ya no se quitó los guantes en toda su estada en el club.

En Boca es considerado una leyenda. Bajo palos consiguió cuatro torneos Apertura, destacada su actuación en el de 1998 siendo invicto en el torneo. Dos torneos Clausura, tres copas Libertadores, dos Intercontinentales, la primera del 2000 derrotando al Real Madrid y la segunda parando dos penaltis a Pirlo y Costacurta. Dos Sudamericanas y una Recopa sudamericana, con varios trofeos individuales como el de mejor portero sudamericano en 2003.

Sus buenas actuaciones y su magnífica proyección en el fútbol tiraron la puerta abajo de la AFA para hacerse con la titularidad en el mundial de Alemania en 2006. Cuajó numerosas y muy buenas actuaciones hasta llegar a cuartos de final enfrentándose a la anfitriona, partido del que tuvo que salir lesionado. En aquel mismo encuentro el combinado argentino cayó derrotado en la tanda de penaltis, en la que el decisivo «Pato» no pudo hacer nada.

 Tras aquella cita mundialista Abbondanzieri firmó con el Getafe por 3 millones de euros para unirse a la aventura de la Liga española. Tras nueve años en Boca Juniors fichó por el Getafe, equipo en el que estuvo tres años siendo una pieza clave en una de las mejores etapas de la historia del club. Una operación excelente de Ángel Torres, el presidente del club, que supo moverse rápidamente en una ventana de fichajes como es un mundial de fútbol.

Por aquel entonces, el conjunto azulón, trataba de seguir su buena dinámica y proyección en el fútbol español en manos de Bernd Schuster, mítico exjugador. El equipo venía de una buena temporada con Quique Sánchez Flores en el cargo y querían mejorar su decimotercera plaza.

Con el Getafe, Abbondanzieri, fue artífice de los éxitos cosechados por el equipo, llegando a dos finales de la Copa del Rey por primera vez en su historia, y a la postre, conseguir la clasificación para participar en la Copa de la UEFA 07/08 competición en la que fueron eliminados en cuartos de final por el Bayern de Múnich.

En su primera temporada en el club del sur de Madrid, consiguió el trofeo Zamora. Un trofeo otorgado al portero menos goleado durante la competición doméstica. Un título muy significativo para el club, ya que era el primer cancerbero del club en ganarlo. Nos dejó paradas de todos los colores, cazando todo tipo de balones: por arriba, por abajo, a media altura, de penalti, a mano cambiada, con el pie, uno contra uno, lo llegó a sacar todo. En los 36 partidos que disputó le llegaron a anotar únicamente 30 tantos, un promedio de 0,83 goles por partido.

Estos números ayudaron al «EuroGeta» de Schuster, primero, y  Laudrup después, a conseguir brillantes resultados. Aquel equipo que llegaba de instaurarse en primera división solo dos años atrás, en el 2004, fue capaz de llegar a su primera final de Copa con una facilidad pasmosa. Utilizo este término -facilidad pasmosa- porque dejó en la cuneta a rivales como el Valencia o el FC Barcelona. Los de Schuster remontaron los dos duelos de cuartos y semifinales a los respectivos equipos. Aunque finalmente, cayeron en la final ante el Sevilla por un tímido 1-0. En Liga terminaron en una novena posición muy bien disputada que con la posición en la copa consiguieron tener un billete para la copa de la UEFA.

Un conjunto como el Getafe con mucho menos presupuesto y mucha menos trayectoria que sus rivales, pero que con el trabajo de su técnico, el alemán Bernd Schuster, formó un equipo disciplinado y ordenado. Tras aquella buena campaña, muchos equipos se fijaron en ellos, llevándose a las piezas más importantes del proyecto. Empezando por el entrenador que fichó por el Madrid, Alexis al Valencia o Güiza al Mallorca. Pero todavía quedaba mucho por ver y el rápido movimiento y reestructuración de plantilla funcionó. Cambio de cromos en el banquillo en el que se sentaría Michael Laudrup, aquel joven danés inexperto en la caseta, que deslumbró como jugador en equipos como Madrid y Barcelona, cogería los mandos del equipo. Sus pupilos eran jóvenes promesas que ya asustaban como los: Granero, De la Red, Uche o Pablo Hernández y que mejoraron lo que ya había.

Su primera participación en la Copa de la UEFA es de aquellas que hacen afición y familia en el fútbol. El Getafe quedaría emparejado con equipos rocosos como el Tottenham o el Anderlecht. Aunque el conjunto español los pudo superar clasificándose para la siguiente ronda. En dieciseisavos fue el turno para el AEK Atenas a los que derrotaron con cierta ligereza. El rival en octavos fue el Benfica que se lo vapulearon entre De la Red y Pablo Hernández.

El pase a cuartos ya fue otra historia, en la que a día de hoy, seguro que todavía escuece a más de uno. Los azulones, sin embargo, pasaron de ser un equipo más en España a ser reconocidos internacionalmente. Se cruzaron con el Bayern de Múnich, que en aquella época caía por la Copa de la UEFA, una competición poco habitual para la historia del club alemán, que aspiraba más arriba. La ida en Baviera dejó la eliminatoria abierta para un Getafe que obtuvo la licencia para soñar.

El partido que se recuerda es el de la vuelta de aquella fatídica noche en el Coliseum. Los jugadores del Getafe mordieron el polvo después de tocar el cielo en una remontada sin precedentes. Los de Laudrup abrieron el marcador por medio de Contra, quién también marcó en la ida, y dejaron el partido muy bien encarrilado hasta las acaballas del partido. En el minuto 89’ Ribery consiguió llevar el partido a la prórroga, pero la casta y el orgullo del Getafe siguió intacta con los goles de Casquero y Braulio en la reanudación, que volvían a ponerles por delante en la eliminatoria. La alegría fue en vano, ya que como en los 90 minutos reglamentarios, el Bayern consiguió rebatirlos con dos goles en cinco minutos, en una mala noche para Abbondanzieri. Aunque el arquero argentino debía de estar orgulloso porque muchas de sus atajadas sirvieron para llegar hasta entonces y sostener al Getafe en otros grandes duelos.

En Múnich ese partido se recuerda como el «das wunder von Getafe (el milagro del Getafe). Pese a su eliminación todo el mundo se deshizo en elogios hacia el equipo de Laudrup. Ottmar Hitzfeld el técnico del Bayern asumió que les pudieron haber humillado “el Getafe mereció la victoria”, aseguró. Hasta Oliver Kahn también quedó asombrado: “He jugado 140 partidos de Copa de Europa, he estado en todas partes, pero lo de esta noche es increíble. No había vivido algo así en 40 años”.

El buen momento del Getafe CF era tal que trece días después se plantó de nuevo en otra final de copa por segundo año consecutivo. Ya había dejado atrás al Levante, Mallorca y Racing y su rival en la final era el Valencia, al que la temporada pasada lo habían eliminado. Aunque en aquella ocasión, el conjunto «ché» fue mejor a partido único y llevándose el título. Aquella temporada, acabó con un mal sabor de boca para el club del sur de Madrid, pero habían demostrado que no se les tenía que dar por muertos. Un equipo con cara y ojos que demostró tener mucha garra y hacer mucho daño a cualquiera.

Para Abbondanzieri, también empezaba a ser su despedida de la Liga española. En la siguiente temporada, la 2008/09, con alguna que otra lesión y sus 37 años pidió salir de nuevo al club de sus amores y regresar a Boca. Su marcha del club significó: dejar atrás un Zamora histórico, una participación en la Copa de la UEFA inolvidable y un final agridulce con su presidente que no le dejó marchar a cualquier precio sino al precio que él quiso.

Sus últimos años en el fútbol los disfrutó jugando en Boca y el Internacional de Porto Alegre. Allí siguió ganando títulos como la Copa Libertadores en 2010 y un tercer puesto en el Mundial de Clubes. Finalmente puso fin a su trayectoria deportiva con 16 temporadas compitiendo a un gran nivel y 38 años a sus espaldas.

jueves, 13 de noviembre de 2025

"HISTORIAS QUE VALEN LA PENA CONOCER"

"DEPORTIVO SAPRISSA, LA LEY DEL MORADO"

FUENTE: "KODRO MAGAZINE"

Hablar del Deportivo Saprisa es hablar del equipo más ganador de Costa Rica en las primeras dos décadas del siglo XXI, y es que el “Monstruo” es el club que más títulos locales ha ganado desde el año 2000 en suelo nacional. Los morados compiten en la Primera División costarricense desde 1949, visten de morado y blanco, y su sede actual es el Estadio Ricardo Saprissa Aymá. Sus rivales tradicionales son la Liga Deportiva Alajuelense con quien disputa el Clásico Nacional, el Club Sport Herediano con el cual disputa el Clásico del Buen Fútbol​ y el Club Sport Cartaginés.




En los últimos años del siglo XX y en los primeros del siglo XXI, el equipo entró en grave crisis económica, el pasivo se agigantó, se atrasaba el pago a los jugadores aunque paradójicamente se realizaron inversiones como la compra de la Casa Club y el fallido desarrollo de la Ciudad Deportiva, sin contenido económico, proyectos que agravaron la situación del equipo.

 

 

A nivel deportivo el club también estuvo en crisis, además de una inestabilidad en el cuerpo técnico (tuvo nueve directores técnicos del año 2000 a inicios del 2003)​ y durante estos años los resultados no fueron los deseados. Fernando Villalobos adquiere la mayoría del paquete accionario y logra salvar de la desaparición absoluta al conjunto morado. En 2011 el club pasa a manos del grupo Horizonte Morado que aún a día de hoy lo sigue gestionando con éxito económico y deportivo.


 Su más reciente conquista es el Torneo Clausura 2021, que lo consolida como el primer equipo del país, de Centroamérica y de la CONCACAF con más cetros ganados en la Primera División, cinco más que el CD Olimpia de Honduras, y el CSD Municipal, de Guatemala, ambos con 31 cetros locales; seis más que el Comunicaciones, de Guatemala, y el SV Racing Club de Aruba, con 30 cada uno, y ocho más que su archirrival, la Liga Deportiva Alajuelense, con 30. El merecido galardón del Torneo Clausura de 2020 que el equipo tibaseño consiguió tras superar en la final de la segunda fase a su archirrival histórico, la Liga Deportiva Alajuelense, coincidió con su 85 aniversario. Todo un orgullo lucir en sus vitrinas 36 títulos de Liga, 8 Copas nacionales, 5 Copas Interclubes de la UNCAF, 1 Liga CONCACAF y 3 Ligas de Campeones de la CONCACAF.

Su más reciente conquista es el Torneo Clausura 2021, que lo consolida como el primer equipo del país, de Centroamérica y de la CONCACAF con más cetros ganados en la Primera División, cinco más que el CD Olimpia de Honduras, y el CSD Municipal, de Guatemala, ambos con 31 cetros locales; seis más que el Comunicaciones, de Guatemala, y el SV Racing Club de Aruba, con 30 cada uno, y ocho más que su archirrival, la Liga Deportiva Alajuelense, con 30. El merecido galardón del Torneo Clausura de 2020 que el equipo tibaseño consiguió tras superar en la final de la segunda fase a su archirrival histórico, la Liga Deportiva Alajuelense, coincidió con su 85 aniversario. Todo un orgullo lucir en sus vitrinas 36 títulos de Liga, 8 Copas nacionales, 5 Copas Interclubes de la UNCAF, 1 Liga CONCACAF y 3 Ligas de Campeones de la CONCACAF.

Corría el año 1935, el emprendedor costarricense Roberto «Beto» Fernández tenía un club de fútbol aficionado en la vecindad “La Concretera” en el barrio Los Ángeles de San José y le propuso a los miembros de su club, en la zapatería propiedad de Fausto Leiva en donde trabajaba, constituir un equipo de fútbol para competiciones sobre todo en el ámbito de ligas infantiles y juveniles.

En una reunión para decidir el nombre del club surgió el de Ricardo Saprissa, exfutbolista y deportista de élite en varias disciplinas y uno de los personajes más influyentes en Costa Rica en la segunda del siglo veinte. De padres catalanes y salvadoreño de nacimiento, integró varios equipos de fútbol de El Salvador como el CD Marathón y Olimpic, donde empezó a destacar como defensa para posteriormente pasar al RCD Espanyol. En 1932 se incorporó al Orión FC de Costa Rica donde se retiró. Ricardo aceptó encantado la propuesta de Roberto Fernández, e incluso facilitó ayuda económica formalizando así la constitución del Saprissa FC un 16 de julio de 1935.

El septiembre de ese mismo año se inauguró el campeonato infantil, y el Saprisa logró el subcampeonato. Al año siguiente obtuvo el título. Para la temporada 1937-38 la cantera de jugadores había crecido; quienes formaron el infantil previamente pasaron a la categoría juvenil y los recién llegados formaron el nuevo infantil, y en ambas categorías fueron campeones. En la temporada 1939-40 repitieron y ganaron los dos campeonatos.

En julio de 1941 el infantil del Saprissa se convirtió en el primer equipo de la categoría de Costa Rica que realizaba una gira al extranjero. Regresó invicto de El Salvador. En muy poco tiempo, los morados fueron verdaderos protagonistas. Un año después, en 1942, el infantil del Saprissa conquistó el campeonato nacional de la categoría.

El problema surgió cuando la primera hornada de juveniles finalizó su etapa en el club y no tenían cabida en la primera división; fue en aquel entonces cuando emergió por primera vez la idea de crear un equipo senior. Este empezó a competir en 1946 cuando participó por primera vez en el campeonato de Tercera División donde alcanzó el subcampeonato.

Desde su fundación en 1935 hasta 1947, el Saprissa fue el amo y señor de los campeonatos menores que se organizaron en el país. En este lapso logró once títulos en categoría infantil, nueve en la juvenil y dos series invicto en El Salvador y Costa Rica.

Gracias a la dirección técnica de José Joaquín “Pachico” García, los “morados” como ya se les denominaba desde su época en ligas menores, ganaron de forma invicta el campeonato nacional de Tercera División de 1947 jugando 22 partidos y ganando todos los encuentros, con 116 goles a favor y solo 13 en contra.

El 15 de mayo de 1948, los seguidores del equipo decidieron que era momento de legalizar la institución, fue así como se reunieron en la zapatería de Fausto Leiva, y formaron la asociación deportiva con asiento en la ciudad de San José; y se conformó la junta directiva del Deportivo Saprissa FC. Ese mismo año participaron en el campeonato nacional de Segunda División el cual ganaron de forma invicta, con ocho victorias, 41 goles a favor y 12 en contra.

Al final ascendieron a Primera División en 1949 por invitación, debido a que la promoción por el ascenso contra el último clasificado de primera la perdieron con la Sociedad Gimnástica Española. Guillermo “Viriguas” León Quirós, fue uno de los artífices del ascenso meteórico del equipo des de la tercera a la primera división, ya que en 1947 fue el goleador del equipo con 47 anotaciones en 22 partidos; en 1948 repitió con 33 anotaciones.

El 21 de agosto de 1949 el Deportivo Saprissa debutó en la Primera División con victoria de 3-1 sobre el Club Sport La Libertad. Su primer título de copa llegó en 1950, al ganar el torneo denominado en ese momento Copa Gran Bretaña, y el primer campeonato nacional de liga llegó en el año de 1952 de la mano de Otto Pedro Bumbel, cetro, que se obtuvo de manera invicta.​ En el año 1953 quedó de nuevo campeón de liga. En 1957 obtuvo el título de campeón nacional por tercera vez, además ganó el torneo relámpago efectuado ese año. El 18 de mayo de 1958, el Saprissa venció 7-0 al Club Sport La Libertad y en ese partido Jorge ‘Cuty’ Monge marcó seis tantos, convirtiéndose en el máximo realizador en un solo encuentro en la historia de la institución.

El 29 de marzo de 1959 se convierte en el primer equipo de fútbol de Costa Rica en realizar una gira internacional, disputando hasta un total de 22 partidos de los cuales ganó 14, empató 1 y perdió 7, para un total de 66 goles a favor y 46 en contra. En esta gira mundial de 74 días el Deportivo Saprissa visitó 38 lugares de 25 naciones, estuvo en 35 aeropuertos, recorrió 59.055 kilómetros para 146.35 horas de vuelo. La delegación morada partió el 29 de marzo de 1959 y regresó el 10 de junio del mismo año.

En la década de los años sesenta el equipo ganó seis campeonatos de liga: 1962, 1964, 1965, 1967, 1968 y 1969; tres torneos de copa: Copa Presidente 1960 y 1963, y Copa Campeón de Campeones 1963. En la década de los años setenta fue campeón de liga en seis ocasiones consecutivas de 1972 a 1977 (récord de títulos consecutivos a nivel nacional), además obtuvo tres cetros de copa: Copa Costa Rica 1970, Copa Juan Santamaria 1972 y Copa Campeón de Campeones en 1976. A nivel internacional logró ser tres veces campeón del torneo Fraternidad Centroamericana 1972, 1973 y 1978.

 En los primeros años de la década de los 80 solo fue campeón nacional en 1982 y a nivel internacional se proclamó campeón de la Copa Camel en 1985. Aunque retoma el protagonismo a finales de los años ochenta con el bicampeonato en 1988 y 1989; y para la década de los años noventa gana siete títulos (internacionales y nacionales): la Copa de Campeones de Concacaf fue conquistada en dos ocasiones en 1993 y 1995, uno del torneo Grandes de Centroamérica en 1998 y cuatro campeonatos nacionales en las temporadas 1993-94, 1994-95, 1997-98 y 1998-99. En los dos últimos campeonatos de la década marcó más de 100 anotaciones (101 goles en la campaña 1997-98 y estableció el récord de más anotaciones en una sola temporada con 108 goles en el torneo 1998-99). Por los logros anteriores fue declarado el Equipo del Siglo XX en Costa Rica por la prensa nacional. A la vez en un análisis de estadígrafos del fútbol costarricense designaron al Deportivo Saprissa como el mejor equipo de Costa Rica y centroamericano a nivel internacional.

En los últimos años del siglo XX y en los primeros del siglo XXI, el equipo entró en grave crisis económica, el pasivo se agigantó, se atrasaba el pago a los jugadores aunque paradójicamente se realizaron inversiones como la compra de la Casa Club y el fallido desarrollo de la Ciudad Deportiva, sin contenido económico, proyectos que agravaron la situación del equipo.

 

 

A nivel deportivo el club también estuvo en crisis, además de una inestabilidad en el cuerpo técnico (tuvo nueve directores técnicos del año 2000 a inicios del 2003)​ y durante estos años los resultados no fueron los deseados. Fernando Villalobos adquiere la mayoría del paquete accionario y logra salvar de la desaparición absoluta al conjunto morado. En 2011 el club pasa a manos del grupo Horizonte Morado que aún a día de hoy lo sigue gestionando con éxito económico y deportivo.



miércoles, 12 de noviembre de 2025

"HISTORIAS QUE VALEN LA PENA CONOCER"

 MAURICIO CIENFUEGOS EN LA UE LLEIDA, HISTORIA DEL NO FICHAJE

FUENTE: "KODRO MAGAZINE"

Mauricio «El Chaparrito» Cienfuegos estuvo muy cerca de fichar por la Unió Esportiva Lleida para disputar la liga española de primera división de la temporada 1993-1994 ante rivales como Romário, Bebeto, Stoichkov, Laudrup, Zamorano o Suker.




Después de solo una temporada en Santos Laguna, el internacional salvadoreño decidió probar suerte primero en el Servette suizo y después en el equipo entrenado por José Manuel Esnal «Mané», aunque sus altas pretensiones económicas acabaron dinamitando su salto a Europa.

Cienfuegos fue uno de los muchos fichajes que no acabaron de concretarse para el conjunto ilergeta, junto al de Pier Luigi Cherubino (en formato cesión), Velko Iotov, Francisco Javier Oliete, Elivelton, Bertelsson, Otosson, Olson, Froberg, Radinovic, Eskilsson, Cosic, Rodax, Ale, Đurđević, «Torpedo» Caballero, Omam-Biyik, Ricky Owubokiri, Romildo o incluso Yekini, Tchami, «Platini» Sánchez o Viola, sueños totalmente inalcanzables para el conjunto catalán en su retorno a la Primera División.

 El salvadoreño José Mauricio Cienfuegos, apodado «El Chaparrito» por sus 1,66 metros de estatura, se incorporó a los entrenamientos de la plantilla ilergeta el 30 de septiembre de 1993, ya con la temporada empezada. El exjugador del Santos Laguna de México y del Atlético Morelia, dio muestras de su fuerza y velocidad en sus primeros entrenamientos, en los que también participaba el paraguayo Pablo «Torpedo» Caballero, joven delantero que también buscaba su oportunidad en el fútbol español. Cienfuegos ocupaba la demarcación de centrocampista y había sido cuarenta veces internacional con la selección salvadoreña.

Finalmente, el 2 de octubre se desestimó el fichaje de ambos jugadores, el paraguayo por motivos deportivos y la del salvadoreño por sus altas pretensiones económicas. Cienfuegos se quedó sin club varios meses hasta que aceptó volver a México para fichar por el Jaibos Tampico Madero.


sábado, 8 de noviembre de 2025

"HISTORIAS QUE VALEN LA PENA CONOCER"

"EL DIA QUE LA 12, ALENTO A LOS BORRACHOS DEL TABLON"

FUENTE: "TyC SPORTS"

Hace más de 30 años, el 18 de julio de 1993, sucedió un hecho extraño, inverosímil, más vinculable a la ficción que a lo posible o a lo imaginable, pero que ocurrió en la realidad: fue el domingo en el que la barra brava de Boca alentó a la de River.




A los pocos minutos de comenzado un superclásico oficial, Los Borrachos del Tablón libraron una feroz batalla contra la Policía Federal y, desde la tribuna de enfrente, La 12no permaneció indiferente a la pelea. En sus códigos de tribuna y de violencia -que al año siguiente se tornaría, otra vez, en violencia asesina-, la barra de Boca no tomó partido por los efectivos policiales sino por la hinchada de River, el viejo rival reconvertido en aliado y socio momentáneo ante un enemigo superior, la Policía. “Y pegue, y pegue, y pegue River pegue”, alentó La 12 a los Borrachos del Tablón.

La historia, irrelevante desde lo futbolístico pero válida para entender las leyes de nuestras tribunas -y sólo recordada por los testigos que asistieron a ese partido que River ganó 1 a 0 con el único gol de oro de los superclásicos-, sucedió por la Copa Centenario. Inventada para que los clubes se mantuvieran en actividad en el largo receso del Clausura 1993 al Apertura 1993, mientras en el medio la selección jugaba primero la Copa América y luego las Eliminatorias para el Mundial 1994, fue la primera competición en formato de copa desde comienzos de la década del ’70.

Llamado así por los 100 años de la AFA -y que terminaría ganando Gimnasia en enero del año siguiente-, la AFA programó para la primera fecha clásicos con ida y vuelta a eliminación directa: también se enfrentaron Racing-Independiente, Newell’s-Central, Gimnasia-Estudiantes y Huracán-San Lorenzo. Sin embargo, los hinchas no terminaban de entender esa Copa caída desde el cielo: ¿eran partidos oficiales, eran amistosos, había que darles la misma relevancia que a los del campeonato? De hecho, al primer Boca-River, jugado el sábado 3 de julio en la Bombonera –al día siguiente, Argentina ganaría la Copa América de Ecuador, el último título oficial de la selección hasta 2021-, no asistieron demasiados hinchas: en las tribunas de La Boca había muchos claros.

El superclásico de ida finalizó 0 a 0 pero fue tan malo que mereció haber terminado -1 a -1. Lo mejor estuvo en el duelo de hinchadas que, posiblemente, tenía más chispa que en la actualidad: acostumbrado a partidos con locales y visitantes, el público debía mostrar ingenio en su repertorio de canciones. Los simpatizantes de River, entonces, se burlaron de los locales ante la ausencia de su ídolo, Blas Giunta, marginado por el entonces flamante técnico Jorge Habbeger. “¿Y Giunta dónde está, y Giunta dónde está?”, cantaban los visitantes, mientros los locales respondían con la paternidad -que era flamante, desde 1991-, gritos a favor del mediocampista que debía preparar sus valijas para partir al Toluca e insultos a la directiva. El presidente Antonio Alegre la pasó tan mal que sufrió un ataque con golpes de un hincha en la propia platea, en medio del partido, mientras que al vicepresidente, Carlos Heller, le pasó un maderazo cerca. Lo mismo ocurrió con Habbeger, el entrenador que debió esquivar un proyectil a punto de impactarle.

Siempre enemigos, también hubo un contrapunto por José Luis Villarreal, el talentoso volante que acababa de pasar de Boca a River. Villita había sido campeón con Boca el semestre anterior, en diciembre de 1992, luego de los 11 años sin títulos nacionales de la porción azul y amarilla de Argentina, y debutó esa tarde para River, justo en la Bombonera. Cuando fue a precalentar en el segundo tiempo -ingresó a los 12 minutos por Rubén Da Silva, quien años más tarde haría el recorrido inverso, de River a Boca-, el cordobés fue ovacionado por la hinchada de su nuevo club. Como era de esperar, los locales le gritaron traidor, lo acusaron de haberse hecho gallina por “dos mangos” y festejaron que Basile lo había “cagado” -el técnico de la Selección no lo había llevado a la Copa América-.

La revancha se jugó a las dos semanas, el domingo 18 de julio, en la cancha de Vélez porque el Monumental estaba alquilado para un recital de la banda estadounidense Guns N' Roses. Al público local, es decir el de River, le correspondieron la popular del tablero electrónico y las plateas norte. La gente de Boca ocupó la cabecera oeste y la platea sur, la que está enfrente de las cámaras de TV. En los resúmenes colgados en YouTube se puede comprobar que, otra vez, las tribunas estuvieron muy lejos de llenarse. Pero no dejaba de ser clásico y decisivo, aunque más no fuera para pasar a la segunda fase de la Copa Centenario, y las intimidaciones nuestras de cada día estuvieron presentes desde el comienzo. “Es una tarde de sol, no se la vaya a perder, River va a correr, por todo Liniers”, comenzó La 12 su repertorio.

        Pero algo pasó en la tribuna de River a los pocos minutos del partido y, al menos durante unos minutos, la barra de Boca cambiaría las amenazas de siempre por el apoyo menos pensado. Según la revista Sólo Fútbol, “una avalancha en la tribuna de River generó la intervención de la policía y por varios minutos se produjeron enfrentamientos. El saldo fue de 8 detenidos y dos policías y un periodista radial, que cubría la información, heridos”. Y fue allí, en medio de la durísima y extensa batalla entre la barra de River y la Policía, que desde la tribuna de enfrente llegó el imprevisto aliento al rival de toda la vida, “Y pegue, y pegue, y pegue River pegue”. Esa defensa ante el enemigo mayor, la Policía, fue como si proyectaran sobre los Borrachos del Tablón el pensamiento que el presidente de Estados Unidos Franklin Delano Roosevelt tenía sobre el dictador nicaragüense Tacho Somoza: “Sí, es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”. Para el argot de las barras, primero ellos -aunque sean de otro equipo- y después los policías.

El partido suele ser recordado porque, tras otro 0 a 0 en los 90 minutos, se definió en el tiempo suplementario con uno de los inventos de la FIFA de entonces, los llamados “goles de oro” o de “muerte súbita”: Walter Silvani anotó en el minuto 117 y de inmediato terminó el clásico. En la falta de hábito, incluso, Carlos Mac Allister -defensor de Boca y papá de Alexis, actual campeón del mundo- tomó la pelota desde el fondo del arco y apuró para sacar del medio sin saber que el clásico acababa de terminar. Fue un triunfo muy festejado por un River con mayoría de juveniles -con Marcelo Gallardo, Pablo Lavallén y el guatemalteco Claudio Rojas- en reemplazo por los habituales titulares, convocados a la selección.

Por supuesto, nadie debería romantizar a los violentos: la misma barra de Boca, entonces dirigida y controlada por José Barritta, el Abuelo, mataría al año siguiente a balazos a dos hinchas de River, Walter Vallejos y Ángel Delgado -pibes que no pertenecían a Los Borrachos del Tablón-, a la salida de la Bombonera. Pero este superclásico también marca que, aún entre los barras, surgían apoyos inesperados, como abrazar al enemigo de toda la vida. 

*Este artículo fue publicado originalmente el 18 de julio de 2023.



viernes, 7 de noviembre de 2025

"HISTORIAS QUE VALEN LA PENA CONOCER"

"CUANDO RIVER PLATE Y BOCA JUNIORS DEBIO SUSPENDERSE POR FALTA DE PUBLICO"

FUENTE: "TyC SPORTS"

Al amanecer del lunes 6 de mayo de 1985, los canillitas despertaban a la Ciudad de Buenos Aires con títulos en los matutinos que hablaban de otros temas. La crisis y la complicada situación social, bandas delictivas, la derrota de la Selección Argentina contra Brasil en un amistoso camino al Mundial de México y la defensa del título mundial mosca de la AMB de Falucho Laciar en París, contra Antoine Montero. Pero el diario Popular había elegido uno que parece inverosímil en vísperas del choque del domingo por la Copa Liga Profesional: "Increíble: suspenden un Boca River por falta de interés". Sí, no es un cuento de Fontanarrosa y pasó en Jujuy hace 40 años.




El parate por los partidos internacionales y la época de vacas flacas en los dos gigantes del fútbol argentino hizo que aceptaran, a pesar de algunas condiciones que hacían dudar en lo previo, jugar un cuadrangular en el norte del país. El Millonario, dirigido por Héctor Veira, viajó sin Oscar Ruggeri, Ricardo Gareca y Nery Pumpido por estar con la Albiceleste, pero con figuras de renombre como Enzo Francescoli, Américo Rubén Gallego y Norberto Alonso. En la vereda xeneize, que tenía a Alfredo Di Stéfano como DT, aparecían Hugo Orlando Gatti, Julio Olarticoechea -campeón del mundo al año siguiente- y Carlos Tapia.

    Boca subió al avión con la promesa de volver con 12 millones de pesos, una suma fundamental para un presente complejo desde lo económico. Tampoco llegaba bien desde lo deportivo: había perdido escandalosamente 6-0 contra Guaraní Antonio Franco en una exhibición y estaba eliminado hasta de la rueda de perdedores del Nacional. River, en cambio, estaba mejor parado y se preparaba para el Metropolitano que luego lo tendría como campeón. Usualmente, los dirigentes pedían el 50 por ciento del dinero por la participación (eran $11.000.000) en forma adelantada, pero confiaron en la buena voluntad de la organización jujeña. Grave error.

El "Cuadrangular de las estrellas" se puso en marcha en Salta y en el estadio 23 de Agosto, la Tacita de Plata. El sábado 4, los de azul y oro empataron 2-2 con Juventud Antoniana (Tapia y el juvenil Sergio Giachello hicieron los goles) y el conjunto de Núñez superó por 3-0 a Gimnasia de Jujuy (doblete de Francescoli y el restante de Roque Alfaro). El domingo también empezó con fútbol entre los dos clubes norteños pero... ¿y el Superclásico? Se hicieron las 12.15 y apenas había unos dos mil espectadores. A las 12.30, sonó por los altoparlantes que el partido estaba suspendido y se devolvería el dinero de las entradas. Silbidos, desilusión y... ¿qué pasó?

La respuesta es simple: no dieron los números. La recaudación no alcanzó ni para un tercio de los gastos y la empresa 'Sandoval Producciones' no dio abasto. Más allá de esto, el error fundamental había estado en la elección de la fecha: el amistoso iba a ser al fin de semana siguiente, cuando el grueso de los empleados provinciales ya tuviese su sueldo en el bolsillo, pero el Círculo de Periodistas locales tenía reservada la cancha del Lobo para su bingo anual y el detalle del cambio de jornada -letal al final- pasó desapercibido.

"Conseguí que los dos colectivos con los jugadores partieran hacia la cancha. Llegaron hasta la curva previa al estadio, listos para jugar", le contó Gustavo Sandoval, entonces definido como el 'empresario suicida' por Crónica y parte del Ejército en el Grupo 5 de Artillería de San Salvador de Jujuy, a Página 12 en 2018, donde además aclaró: "Con el tiempo cancelé todo y no les quedé debiendo ni una moneda". Pero ese día la deuda estaba con los cuatro clubes, los árbitros y hasta la logística.

El final de la historia no es menos surrealista. Después de almorzar por separado ante la falta de espacio, los dos planteles -técnicos y futbolistas en la misma sala- terminaron en el mismo hotel y compartieron la merienda mientras veían Brasil-Argentina por TV. Allí hubo cargadas cruzadas: "Estos parecen Boca", tiró Alonso como una crítica filosa a los equipos de Bilardo y Di Stéfano, a lo que Tapia retrucó: "Andá, si ustedes son peores". Al final, el Beto expresó no tener dudas de que Argentina se clasificaría al Mundial que luego ganaría.

         En ese 1985, Boca y River corrían detrás del país para no quedarse en el camino en medio de la crisis por la "falta de interés". Casi cuatro décadas después, ahora son los dos grandes del país los que paralizan todo con un nuevo Superclásico, esta vez por la Liga Profesional. Cambia, todo cambia.

Fotos: Crónica - Popular - El Gráfico.

* Este artículo fue publicado originalmente en noviembre de 2019



 

"HISTORIAS QUE VALEN LA PENA CONOCER"

FRANCO OSSOLA, EL 9 DEL GRANDE TORINO  FUENTE: "KODRO MAGAZINE" Franco Ossola nació en Varese el 23 de agosto de 1921, un inolvida...